jueves, 30 de noviembre de 2023

Kaprekar

Como entre las dos o tres cosas que me ayudan a sobrellevar la vida con alguna dignidad están las matemáticas, pues no es de extrañar que todos los días dedique un buen rato a ver vídeos de la materia. Sobre todo, de geometría, que me chifla, y álgebra que, como ya les dije, me parece endemoniadamente difícil. En principio trato de resolver los problemas que se proponen y, si no puedo, claudico y miro el video entero. Por cierto, que en la actualidad hay en la red una polémica de lo más divertida entre Matemáticas con Juan y el Profesor Alex por la resolución de las raíces. Me parece que Juan le da sopas con ondas a Alex, pero no es esta cuestión que se deba convertir en tema para porteras.

A lo que iba es a que también me fascinan los dedicados a la cosa puramente numérica. Total, que tal fascinación me llevó ayer a la constante de Kaprekar. Kaprekar, como Ramanujan y tantos otros genios de lo numérico, es indio. No en vano fueron los indios los que inventaron el sistema decimal, genialidad como pocas de entre las que ha parido el ser humano. El caso es que no me puedo imaginar los intrincados vericuetos por los que el bueno de Kaprekar pudo llegar al descubrimiento de tal constante que es una curiosidad delirante, pero que, también, a buen seguro, tiene su utilidad práctica en esta nueva ciencia que conocemos como digital y que los franceses, en su afán de puntualizar con precisión, llaman numérica. Trataré de contarles de qué va: 

La constante de marras es el número 6174. Cuatro cifras. Cojan ahora es cuatro cifras y pónganlas en orden decreciente: 7641. Ahora, hagan lo mismo, pero en orden ascendente: 1467. A continuación, resten a la cantidad mayor la menor: 7641 - 1467 = 6174. La dichosa constante. Y quédense con el algoritmo porque lo vamos a necesitar.  

Hasta ahora la curiosidad revelada no es gran cosa, pero prepárense para lo que viene: cojan y agarren el primer número de cuatro cifras que se les venga a la cabeza y aplíquenle el algoritmo señalado. Por ejemplo: 3547: 7543 - 3457 = 4086. No nos dice nada, volvamos a aplicar el algoritmo a 4086: 8640 - 0468 = 8172. Sigue sin decirnos nada. Continuemos con el 8172: 8721 -1278 = 7443. Estamos en las mismas. Continuemos con el algoritmo. 7443: 7443 - 3447 = 3996. Esto no avanza. Pero no nos rindamos. 3996: 9963 - 3699 = 6264. Persistamos. 6264. 6642 - 2466 = 4176. ¡Un poco más! 4176: 7641 - 1467 = ¡oh, sorpresa! 6174. La dichosa constante. 

Escojan el número de cuatro cifras que escojan, si aplican el algoritmo nunca necesitarán más de siete intentos para llegar a la constante. Es la magia potagia de los números. Ejemplos igual de curiosos que éste hay unos cuantos y Dios sabrá todos los que todavía quedan por descubrir. Aunque más curioso todavía, para mí, es el proceso del descubrimiento. Ese adentrarse en la intrincada selva de los números supongo que necesita cabezas frías como témpanos so pena de enloquecer. Se lo digo por experiencia, porque que cuando retomé las matemáticas a los sesenta y cinco años fue una verdadera tortura nocturna: me pasaba las noches soñando con ecuaciones que nunca podía resolver. En fin, en definitiva, que todo tiene un precio. ¡A saber el que pagó Kaprekar!

miércoles, 29 de noviembre de 2023

Bacanaleando

Michel Maffesoli es un filósofo francés, profesor emérito en la Sorbona, y demás mandangas, que, cuando se expresa, más parece anglosajón que francés por esa cosa del distanciamiento de las propias ideas que, en los unos parece natural y, en los otros, sacrilegio. Aunque, claro está, solo es una cuestión de cómo se teatraliza, porque a la hora de la verdad, tales para cuales. Y es que para Maffesoli es en la teatralización en donde reside la madre del cordero. Por ejemplo, si le hablan de pandemia, el dirá, así, con una discreta, pero franca sonrisa, ¡ah, sí, la psycopandemia!, y pasará a otra cosa, pero ahí queda el dato. 

Maffesoli acaba de publicar su enésimo libro que ha titulado "La era de las sublevaciones". Para él, conocedor en profundidad de la historia, cada cierto tiempo el distanciamiento entre las elites y el pueblo es tan grande que, las unas, se cagan por la pata abajo y tratan de limpiarse volviéndose totalitarias y, el otro, cansado de lo que le toquen los huevos y consciente de su fuerza sale por ahí a arrasar lo que sea que piense es la causa de sus males. Y ahora, todo parece indicar que estamos en una de esas. 

En otro de sus libros, "Ensayos sobre la violencia banal", explica que los problemas surgen cuando no se sabe gestionar la violencia consustancial a nuestra condición animal. Y comenta sobre Las Bacantes de Eurípides y cómo Penteo era un necio que no supo comprender que las bacanales son una forma de atemperar la energía retenida por las necesidades de la convivencia y que, si no se le da cauce de alguna forma, acaba por liberarse en forma de violencia. 

Los que me conocen saben que el tema de Las Bacantes ha sido uno de mis preferidos para dar la vara en las aburridas veladas palaciegas. Es una obra que me impactó a la primera de cambio. Y es que no me costó comprender la estulticia de Penteo, que podría ser la mía, consistente en no darse cuenta de que las bacanales no son más que una ritualización de la violencia para convertirla en banal. Los San Fermines, la Tomatina, los toros, todo eso que a las mentes candorosas les parece una imbecilidad de mal gusto, tiene, sin embargo, una función crucial en lo referente a la canalización de la violencia primigenia que, como animales que somos, nos señorea el entendimiento. No en vano es que las autoridades tengan esa obsesión por organizar fiestas cada sí y cada no: hay que atemperar a la fiera que cada vez se muestra más nerviosa. 

Lo que pasa es que llega un momento en que la fiera cae en la cuenta de que le están engañando y empieza a dar signos de querer ir a por todas. Es entonces cuando las elites dominantes echan mano de su último recurso: el terror. Hay mil ejemplos de ello a lo largo de la historia. Nos les cansaré con mi erudición al respecto, baste citar la reciente psycopandemia, que, vista ya con una cierta perspectiva, no ha sido más que otra de lo mismo: el recurso al terror por parte de unas élites que se sienten amenazadas. 

Y colorín colorado...

martes, 28 de noviembre de 2023

Clérigos

 "Yo quisiera expresar con palabras sencillas todo el encanto que las cosas -un palacio vetusto, una callejuela, un jardín- tienen a ciertas horas. Esta vieja ciudad cantábrica..." 

Anda Azorín matándola por el Santander de comienzos del XX. Nos habla de las ventajas que ofrecen para todo, incluso para turistear, las primeras horas del día. Recorre esas calles del centro -dejad los planos, dejad las guías, no preguntéis a nadie- que se llevó el incendio del 41 y acaba dando, como no podía ser de otra forma, en la catedral.,. sencilla, pequeña, austera, pero con un poderoso atractivo. Entra en ella y se pone a fisgar. Es la hora del capítulo de los canónigos. Los ve llegar e ir a sentarse en su lugar del coro. Y fabula sobre ellos. "¿Quién es ese de cabeza fina, pelada, y de los ojos grandes, luminosos, que anda raudo, callado, con las manos sobre el pecho? ... Tal vez vosotros, viéndole andar majestuoso, sigiloso, os figuráis tener delante uno de aquellos grandes psicólogos españoles -dominicos, agustinos, simples clérigos- que como fray Diego Murillo o fray Antonio Arbiol, escribieron tan sutiles tratados de cosas de la conciencia, que aún hoy, entre los grandes analíticos contemporáneos, no encuentran superiores..."

Como se pueden figurar, me vence la curiosidad, dejo a Azorín a un lado y me voy al internet a ver qué me dicen de ese par de frays. Y es que, sobre lo que no se pensase y escribiese en aquella España del XVI, XVII y bien entrado el XVII, es porque, sencillamente, no existe. Algún día, si es que quedan españoles, que está por ver, tendrán plena conciencia de lo que fue este país y lo calladamente que supo adelantarse en siglos al resto del mundo en las cosas que realmente importan, las del espíritu. Sin miedo a parecer chauvinista, diría yo, que entre los de la Grecia clásica y los españoles de los siglos de oro dejaron al mundo visto para sentencia. De hecho, ya se va reconociendo por ahí. Solo hay que leer a Hayek, Rothbard, que no son cualquier cosa, precisamente, para darse cuenta. 

Puede que algún día busque por ahí y encuentre algo de fray Murillo y fray Albiol. Aragoneses y clérigos, como Gracián o Molinos. Seguro que no me sorprenderán menos que estos dos gigantes del pensamiento. De momento, encuentro una perla de Albiol que nos da idea de la libertad de conciencia que se respiraba en aquella España a la que todos se apresuran a despreciar:

"No se ha de obligar al concubinario a que eche la concubina si ella le fuese muy útil para su regalo y asistencia; si faltando ella pasaría la vida muy desacomodada y otras viandas le causaran tedio y dificultosamente hallaría otra criada."

Tenía claro lo del sentido práctico de la vida. Lo del regalo y la asistencia. Vive y deja vivir. Y, después, cambiaron a los clérigos por los políticos y todo se fue al carajo. ¡Por Dios bendito, cómo vas a comparar a gente que sabe latín con la que no lo sabe! Hay un abismo insalvable. 

En fin, entre unas cosas y otras me han entrado ganas de ir a ver por dentro la catedral, porque a lo mejor hace más de sesenta años que no he entrado en ella por razones seguramente equivocadas.  

lunes, 27 de noviembre de 2023

i elevado a i

Ayer caí sobre un vídeo en el que alguien explicaba a qué conclusión se llega cuando se eleva i a i. i es como alguien decidió nombrar a la raíz cuadrada de menos uno. Es un invento genial porque permite extraer la raíz cuadrada de números negativos, eso sí, convirtiéndolos en complejos: una parte, digamos que la normal, sobre las abscisas y, la otra, la que contiene la i, sobre las ordenadas. ¡Y a operar se ha dicho! Hasta dar con la bomba atómica. 

Sigo con la Ilíada que viene a ser un continuo machacar sobre nuestra condición de meros instrumentos de los dioses. Nosotros no somos responsables de nada porque nada decidimos. Si alguien dio con el número i fue porque los dioses así lo tenían dispuesto para allanarnos el camino hacia la bomba atómica. Las dichosas matemáticas, el más devastador de todos los fuegos que nos dejaron robar para tener una excusa para mejor castigarnos. ¿Qué necesidad teníamos de tanto conocimiento? ¿O es que ustedes piensan que todos esos cachivaches que han salido de las matemáticas nos han mejorado mucho la vida? Mi cada vez más aguda percepción me dice que, lo que te dan por un lado, te lo quitan con creces por otro. Así es que vivimos inmersos en la obsesión de la ubicuidad, del ganar tiempo al tiempo, de engañar a la biología para que no siga su curso, de, en definitiva, pasar la vida en una especie de éxtasis que es lo que los curas nos enseñaron que era el cielo. A tal grado de imbecilidad es a lo que nos ha conducido tanta fantasía moruna. 

Cada vez comprendo mejor aquella locura que les dio a los jémeres rojos de Camboya, que se cargaban a todo el que tenía pinta de gustarle leer libros. Porque es que, se empieza por ahí, se sigue con la invención del número i, y se termina con todos sentados en una terraza mirando una pantalla en la que unos tipos corren detrás de una cosa esférica. El maldito aburrimiento. En realidad, pienso que, con saber producir alimentos, fabricar viviendas e inventar cuentos para contarlos en las plazas públicas, el ser humano ya tiene solucionadas el 99,9% de sus necesidades. Todo lo demás forma parte de la maldición de Pandora: el mundo está lleno de Epimeteos que lo primero que hacen cada día al levantarse es levantar la tapa de la caja donde están prisioneros todos los males. ¡Y, ale, a tomar pol saco la bicicleta!

domingo, 26 de noviembre de 2023

Azorín

Estoy leyendo un libro de Azorín que se titula Pueblos. Va de la burguesía de los pueblos a comienzos del siglo XX. Todos los personajes llevan el Don por delante. Viven relajados en medio de su rutina. El casino, tomar cuentas al administrador se sus fincas, casar a sus hijas, porque según Azorín, todos tienen hijas, y solo hijas; y todas esbeltas y rubias, y con los ojos azules. Luego vienen las fiestas del pueblo y es la apoteosis. Y el va por allí, y los conoce a todos, y se lleva de maravilla con ellos, y charla con el herrero mientras suena la música de los martillos sobre el hierro candente y, entonces, comenta, como de pasada, sobre la belleza que, piensa, debiera ser eterna. 

Había leído a Azorín por aquellos tiempos de Maricastaña cuando no me podía perder nada y de nada me enteraba. Ahora lo disfruto. Porque me enseña que no hacen falta grandes argumentos. Todo sirve cuando la sintaxis es correcta. Sin florituras. En definitiva, es una escritura que se debiera recomendar para antes de irse a la cama. 

Esto de a qué te dedicas antes de ir a la cama es un asunto que ha ido cobrando importancia a medida que me iba haciendo viejo. Ya hace mucho que, ni por asomo se me ocurre ir por ahí de cena. Ni tampoco ver películas o cualquier otra cosa en la televisión. Solo ensoñar con novelas de gente corriente a la que le ocurren cosas corrientes. Aburridas, si quieren. Pero es que dormir pasablemente es la clave del éxito a estas edades. Luego, por la mañana, me levanto como una rosa, completamente olvidado de lo poco que me queda. 

Y, entonces, sí, por la mañana siento como si fuese joven, es decir, intento aprender algo que se supone me va a facilitar el futuro. No sé, por ejemplo, ayer, me mandó Santi un manual de álgebra que está leyendo él y que le parece de perlas. Estuve un buen rato ojeándole y a mí también me lo pareció. La endemoniada álgebra. Te pone el coco como una moto. Como la geometría, que me tiene más enganchado que en su día lo hicieron los porros... o los culitos prietos. ¡Ay, cómo somos los humanos! Hasta el último suspiro sentimos como si fuésemos eternos. 

En fin, lo que quiero decir es que, toda esta mierda que señorea el mundo es la misma de siempre y recrearse en ella es de idiotas. Lo que tenga que pasar pasará y Dios quiera que no se nos lleve por delante. Y, mientras tanto, vivir como los personajes de Azorín, con la cotidiana dosis de aburrimiento, y también de alegría, que proporciona lo que a uno le concierne de cerca... porque lo de lejos solo sirve para perturbarte el sueño sin sacar nada a cambio. 

Bueno, me voy a hacer el humus que ya están los garbanzos cocidos.  

sábado, 25 de noviembre de 2023

La Posada de Jamaica.

Pocas metáforas habrán tenido más fortuna que la evangélica del pastor y sus ovejas. Y es que quizá haya pocas formas de explicar la realidad social más cómoda y sofística que la que divide a los seres humanos entre los dotados para pastorear y los que solo pueden sobrevivir si son pastoreados. Eso sí, siempre con el lobo como telón de fondo, porque, si no, la ecuación no tiene sentido. Así, en definitiva, es como se viene considerando que funcionan las cosas desde que el cristianismo se hizo con el cotarro. Luego, ya, sus herederos, los comunistas, rizaron el rizo. Estos, no te sueltan de la mano ni cuando estás cagando. Porque es que, ellos, también para eso tienen una fórmula mejor que la que tú empleas. 

Pensaba en estas cosas cuando, anoche, María me estaba contando que está leyendo una versión de Quijote escrita por un tal Trapiello en la que, gracias a Dios, no hay que esforzarse nada para leerla. Ha sido expurgada de todo lo que exigía un rato de reflexión para captar su sentido. El tal Trapiello, como hacen algunos animales con sus crías, entrega a los lectores el alimento masticado y salivado para que hasta los más delicados cerebros lo puedan digerir. 

Un lince, sin duda, ese Trapiello. Hace muchos años leí una novela suya que no era nada del otro mundo, pero que me hizo gracia porque se desarrollaba en el Valladolid de cuando anduve por allí haciendo el ganso en vez de dedicarme a estudiar como hubiera debido. Anyway, la novela hizo fortuna y, a partir de ahí, la prensa socialdemócrata, que es toda la prensa, se encargó de mantener en el candelero al autor escribiese lo que escribiera. Porque, simplemente, era de su gusto. No por nada, sino porque se le notaban las dotes para el pastoreo.

Pues sí, este Quijote de Trapiello, que hace las delicias de María, yo ni entro ni salgo, porque allá cada cual con el lado de la ecuación en el gusta colocarse. Pero para mí que es una muestra perfecta de lo que se estila en estos tiempos que corren, es decir, en los que, como les decía, hasta para cagar te llevan de la mano. Las ovejitas nunca fueron tan dóciles, y los pastores tan lobos. Como en aquella novela, creo recordar que se titulaba La Posada de Jamaica, en la que el pastor encaramado en el pulpito, mientras lanzaba su moralizante arenga, dibujaba a la feligresía con cabezas de cordero y, así mismo, con una de lobo. Una novela muy edificante, por cierto, porque cuando las ovejitas se entienden con el lobo, cualquier cosa que hagan es del agrado de Dios. Mis tías, las de Logroño, llamaban a eso negocios permitidos por la Iglesia... pero esta es una historia en la que no voy a entrar ahora.  

viernes, 24 de noviembre de 2023

Juguetes de los dioses

El Dr. John Campbell que, a mi juicio, es el que mejor ha informado sobre el asunto de la pandemia, siempre desde el punto de vista médico y con datos oficiales sobre la mesa, subió ayer un video en el que analizaba la subterránea realidad de los cientos de millones de personas que a raíz de la susodicha pandemia han acudido en busca de ayuda a las consultas psiquiátricas por haber perdido todo interés por seguir viviendo... que no otra cosa es lo que llaman depresión. 

He tachado de subterránea esa realidad porque, así, a primera vista, nada se nota a no ser que te fijes en las cuentas de resultados de los psiquiatras y laboratorios farmacéuticos. Efectivamente, entre los unos y los otros parece que resuelven el estropicio. Millones de personas van por la calle debidamente empastillados comprendiendo y aceptándolo todo sin entrar en la menor contradicción. Sin duda, los empastillados son la gente más beatífica que anda por ahí, pero... los perinquinosos peros que decía Critilo, ya saben, el del Criticón.

Y es que la beatitud no suele ser inocente. Al menos yo desconfío de ella tanto como lo hacía Aldous Huxley cuando escribía las páginas de Brave New World, aquí conocida como Un Mundo Feliz. La beatitud, eso a lo que aspiran esas filosofías orientales que tanto empiezan gustan a los señoritos occidentales cuando ya están ahítos de haberse metido de todo, esa beatitud, digo, no es trigo limpio. Siempre, ténganlo por seguro, por debajo de ella está la depresión tratada con sustancias psicotropas. En definitiva, es la consecuencia de un cerebro apagado, que no reparado, como sostienen los que venden esas sustancias.  

Y así estaban los aqueos, a la sombra de sus cóncavas naves, dándole al jarro, ya iba para nueve años, sin poder rescatar a Helena de las manos de los teucros. Estaban depres y querían desistir. Incluso algunos ya habían embarcado y puesto proa a sus patrias. Pero los dioses no lo iban a permitir. Palas Atenea, la de los ojos glaucos, se constituye en el heraldo de Ulises, el primero entre los hombres en astucia y prudencia, para arengar a los acobardados aqueos. ¿De qué sirve salvar la vida si has fracasado en tu empeño? Agamenón, Ulises, los demás reyes, se han inventado lo de Helena para conquistar Troya que es la puerta del Ponto Euxino -Mar Negro para nosotros-. Geoestrategia, que le decimos hoy. Siempre con mentiras para justificar lo que solo son anhelos de más poder. Y los dioses siempre por medio para decantar la balanza. La verdad es que una vez leído Homero poco queda por aprender de la vida. 

La vida, juguetes de los dioses. Como las hojas caídas... decíamos en el colegio sin saber lo que decíamos: 

Hojas del árbol caídas / juguetes del viento son / son las consecuencias jodidas / del follar sin un condón. 

jueves, 23 de noviembre de 2023

Zurdos de mierda

Lo de "zurdos de mierda" de Milei es inevitable que cuaje. Tenía que ser un argentino con su proverbial incontinencia verbal el que viniese a representar sobre los escenarios del mundo la obra que escribiese ya hace un siglo Rothbard y que reescribió Huerta de Soto hace medio. El uno el mesías y los otros los precursores. Siempre es igual: las cosas llegan cuando tienen que llegar. Milei, una cabeza privilegiada para la argumentación. No es, como quisieran los que le denostan, de los que se expresan con los tópicos al uso, no, él siempre va al porqué profundo de las cosas y como todos los mesías gusta de utilizar parábolas para explicarlos porque sabe de su poder de penetración en las mentes sencillas. Luego está su estilo un tanto histriónico que hace las delicias de la juventud: dicen las encuestas que le han votado al cien por cien. Lógico, porque fue futbolista y no lo hizo mal, fue rokero, y tampoco, y cuando se puso a estudiar no le costó ser alumno aventajado de los mejores para llegar a catedrático de teoría económica. Ya me dirán qué zurdo de mierda puede exhibir algo parecido. 

Zurdo de mierda no se refiere a los de ningún partido político al uso en concreto. Los de todos los partidos lo son. Da igual que se califiquen de derechas que de izquierdas. Todos aspiran a lo mismo, a vivir de los que trabajan escudándose en el embuste de la justicia social. Son los fracasados que, como decía Nietszche, tienen una propensión innata a asociarse para conseguir la fuerza que les falta como individuos. Y cuando un romántico despistao con estudios se les junta, como fue el caso de Espinosa de los Monteros, no tarda en salir por pies ante la espantosa evidencia de que está entre los peores. El otro día escuché por casualidad a la que es la esperanza blanca de los socialistas de derechas, una tal Díaz Ayuso; decía que había, en la comunidad que preside, una escasez de médicos insoportable. Mira que hay que ser zoquete para decir tal cosa. Bueno, también la escuché en cierta ocasión recomendando vacunar a los niños de lo del covid de los cojones. Claro, uno indaga en el currículo de esta señora y se lo explica todo. No digo ya para cajera de supermercado, que es empleo muy digno, sino para mucama que se tira al señorito, que méritos para ello no le faltan... de pan y moja que se decía por aquel entonces... cuando todavía vivíamos con las cosas de comer en su sitio... porque es que con los zurdos de mierda ya ni eso: a lo más que nos dejan aspirar es cascárnosla a escondidas. 

Les cuento estas cosas, en las que me repito más que el ajo, porque al levantarme esta mañana me he encontrado con dos mensajes de mi hermana Marifé, una mujer bragada como pocas, en los que se aprecia regocijo ante las lúcidas extroversiones de Milei. Porque ahí es donde está la clave del éxito de los mesías, en el regocijo que producen en las personas bragadas, las que no tienen miedo a escuchar la verdad sobre la que los zurdos arrojan a diario millones de toneladas de inmundicia para que no se vea. En fin, vamos a ver, porque estas cosas no son fáciles, pero la batalla cultural está en curso y por primera vez se ven grietas irreparables en las murallas de los zurdos de mierda.  

miércoles, 22 de noviembre de 2023

El despertar

Del inmenso acervo de refranes que acumula nuestra lengua, como acumulan todas, por otra parte, destacaría yo en estos momentos que corren ese que mantiene que "no hay mal que por bien no venga". No sé si se acordaran, o si se dieron cuenta, del tremendo fraude al que fuimos sometidos por los gobiernos estos últimos años con la cosa de los virus y sus correspondientes vacunas. Allá cada cual con su conciencia que yo en la mía tengo bien presente que no consiguieron metérmela doblada, aunque, quizá por eso mismo, tuve que padecer la muy molesta persecución de los penetrados. Siempre ha sido igual: los disidentes se suelen constituir en una insoportable evidencia de la propia indignidad... pero así es como ha corrido siempre el mundo por el innegable querer de los dioses a los que como todo el mundo sabe les gusta escribir recto con renglones torcidos. 

El caso es que ese fraude monstruoso, no por más tragado por la mayoría en primera instancia está dejando de atragantarse, también a la mayoría, en segunda. Y unos lo pueden vomitar y otros no y ahí siguen con el malestar insidioso que no les deja sosegar. Que no por otra causa es que los psiquiatras vengan de un par de años para acá haciendo su agosto. Ya ven a lo que hemos llegado: a la psiquiatría como palanca de la estabilidad social; esa especialidad médica para la que da igual estudiar que no, ya que todo va de sota, caballo, y rey, es decir tres tipos de pastillas que, como la trinidad, en realidad es una. Nada, en definitiva, que no estuviese previsto. Les transcribo del mundo feliz de Huxley:

"Habrá, en las próximas generaciones, un método farmacológico que haga que la gente ame su esclavitud, produciendo una especie de tiranía sin lágrimas, es decir, un tipo de campo de concentración sin sufrimientos para toda la sociedad; y así será que se les quitará a las personas todas sus libertades, pero estarán felices porque se les habrá suprimido cualquier deseo de rebeldía por medio de la propaganda o lavado de cerebro; lavado de cerebro que será potenciado por métodos farmacológicos. Y así parece que será la revolución final." 

Pero ya digo, el bien que se está siguiendo del mal padecido es que cada vez más gente vomita lo tragado y, automáticamente, empieza a ver claro. O despierta, como también se dice. Y ya saben lo que pasa con quienes caen en la cuenta de que han sido engañados, que crecen en desconfianza y empiezan a mirarlo todo con lupa. Y entonces es el no parar de descubrir que todo está infeccionado. Y ese es el inicio del camino hacia la curación que es la libertad. ¿O por qué creen ustedes, si no, que haya tenido tanto éxito el grito de ¡Viva la Libertad, Carajo!? 

En fin, tiempos revueltos los que vienen porque para que unos ganen libertad otros tienen que perder privilegios, que no en otra mecánica está la causa de todos los malestares del mundo. 

 ***

Señoras y señores, no hablo por hablar. Siempre me remito a las pruebas:

Speech by Marcel de Graaff, Member of the European Parliament (MEP) for the Netherlands : 21st November 2023

Discurso de Marcel de Graff, Miembro del Parlamento Europeo (MEP) por Holanda: 21 de Noviembre de 2023

“I will start, Ladies and gentlemen

Comenzaré, señoras y caballeros

Last month I wrote a letter to the EMA with Joachim Kuhs and six other colleagues from the European Parliament to the European agency responsible for the admissions of medicines to the European Market (EMA).

El mes pasado escribí una carta junto con Joachim Kuhs y otros seis colegas del Parlamento Europeo a la Agencia Europea responsable de la admisión de medicinas en el Mercado Europeo (EMA)

We asked for clarification on the many problems surrounding the coronavirus vaccines.

Pedíamos la clarificación de los muchos problemas alrededor de la vascuna del coronavirus.

These problems are so great that we asked the EMA to withdraw the market admission.

Esos problemas son tan grandes que pedíamos a la EMA la retirada de la admisión en el mercado.

This month we received an answer from the EMA to our letter and this answer contains shocking facts. 

Este mes hemos recibido la respuesta a nuestra carta de la EMA y esta respuesta contiene hechos sorprendentes.

First of all, the EMA explicitly states that it has exclusively allowed the coronavirus vaccines on the market for individual immunisations and absolutely not for the control of infection and absolutely not for preventing or reducing infections and this is devastating for governments that have gone full circle with the message that you are doing it for someone else.

Lo primero de todo, la EMA deja constancia explícita de que solo ha permitido las vacunas del coronavirus para la inmunización individual y rotundamente no para el control de la infección y tampoco para prevenirlas o reducir su número y, añade, todo esto es devastador para los gobiernos que han querido cerrar el círculo con el mensaje de tú te estabas vacunando para proteger a otros. 

Nothing is right about that.

Nada es correcto acerca de todo esto

Not only did the EMA not allow the vaccines at all to go against infections, the EMA goes even further. It explains, in its answer, and I quote that the EMA’s assessment reports on the admission of vaccines emphasise the lack of data on contagiousness.

No solo no permitió la EMA el ir contra las infecciones, la EMA fue más lejos. Explica en su respuesta que sus informes para la admisión de las vacunas hacen énfasis en la falta de datos sobre contagiosidad.

In other words the vaccines were not intended to prevent infections and there was no data at all that substantiates that the vaccines help against infections.

En otras palabras, las vacunas no se eran para prevenir la infección y no se aportaban datos que justificasen que las vacunas ayudaban contra la infección. 

In fact, the EMA states that exposure to the virus increases the chance of infections even in those vaccinated.

De hecho, la EMA asegura que la exposición al virus incrementa la posibilidad de infectarse incluso en los vacunados.

The mass govt campaigns to vaccinate yourself to protect your parents, your neighbours, and the weaker in society were not only unauthorised, but also completely nonsense and not based on facts.

Las campañas masivas de los gobiernos para que la gente se vacunase para proteger a sus padres, vecinos y los más débiles de la sociedad, no solo no fue autorizada, sino algo completamente ridículo y sin la menor base.

But unfortunately it gets even worse.

Pero, desgraciadamente, todavía es peor.

The EMA says that the vaccines are only for protection of the vaccinated individual and before the individual, the patient, is vaccinated all safety information must, and I quote the EMA again, be taken into account when administering or recommending a vaccination.

La Ema dice que las vacunas son solo para la protección de los individuos vacunados y, antes de que al individuo, al paciente, se le recomiende vacunarse se le debe dar toda la información sobre la seguridad del producto.

So you were only allowed to make a recommendation for a vaccination after a doctor had determined that this was sensible in your case and because no one under the age of 60 years had a chance of serious complications due to the coronavirus, no one under the age of 60 years should be vaccinated without exception.

Por tanto, solo se recomendará la vacunación después que un médico haya dictaminado que es un caso sensible, porque nadie por debajo de los sesenta años tiene la menor posibilidad de serias complicaciones debidas al coronavirus. Nadie por debajo de los sesenta años debe ser vacunado.

So the sports halls full of “vaccine prickers” were completely in conflict with the use of which the vaccines had been administered by the EMA.

Por tanto, esos palacios de deportes llenos de demandantes del pinchazo estaban en total conflicto con el uso de las vacunas que ha recomendado la Ema 

And it gets even worse.

Y todavía va peor.

To assess the safety of the vaccines, it was essential for the EMA that side effects would be properly registered.

Para asesorar sobre la seguridad de las vacunas es esencial Para la EMA que todos los efectos secundarios producidos sean debidamente registrados.

And the EMA says about this; we expect many reports of side effects that occur during or shortly after vaccination and that means that the complaints must be reported especially in the first period immediately following vaccination.

Y, acerca de esto, dice la EMA; esperamos muchos informes de efectos secundarios ocurridos poco tiempo después de la vacunación y eso significa que esos efectos deben ser descubiertos en el periodo inmediato a la vacunación. 

The govt supported a policy in which these complaints were not reported for the first 14 days after vaccination because the vaccine would neded 10 to 14 days to become effective.

Los gobiernos aplican una política en la que esos efectos secundarios no se informan en los primeros 14 días después de la vacunación porque dicen que la vacuna no es efectiva hasta que han pasado 10 o 14 días. 

All complaints in that period were written down to the coronavirus and that is not only fraudulent but is deliberately endangering peoples’ lives
.

Esas denuncias en ese periodo son achacadas al coronavirus lo que no solo es fraudulento sino poner deliberadamente en peligro las vidas de la gente. 

And I remind you once again that we are still fighting a gigantic so called unexplained excessive mortality.
 
Y les recuerdo una vez más que estamos todavía luchando contra un gigante llamado inexplicable exceso de mortalidad. 

In short this information from the EMA is destructive to the developed vaccination policy of Rutte (PM) and de Jonge (Health Minister).

En resumen, esta información de la EMA destruye las políticas de vacunación de los gobiernos. 

The govt knew that the vaccines would not protect against the spread of the virus but did not share this information with the citizens.

Los gobiernos conocían que las vacunas no protegen de la difusión del virus, pro no compartieron esta información con la ciudadanía. 

On the contrary it forced the vaccines to our citizens with lies, obscured the side effects and thus brought the health of everyone who had taken such a vaccine into danger.

Por el contrario, forzaron la vacunación con mentiras, despreciaron los efectos secundarios y pusieron la salud de los vacunados en peligro.

The vaccination campaigns should be stopped as soon as possible and it is simply not safe and it does not meet the requirements set by the EMA.

Las campañas de vacunación deben pararse lo antes posible prque ni es seguro ni cumplen con los requisitos de la EMA.

And the govt and all political parties that supported this should be held accountable for their lies and fraud”

Y a los gobiernos y a todos los políticos que apoyaron todo  esto se les debe pedir responsabilidades por mentiras y fraude.  


martes, 21 de noviembre de 2023

Bismati

Como ando metido en ciertos negocios por cuenta de mis hijas, estoy pudiendo comprobar en carne propia dos cosas que no son para tirar cohetes de contento. Una, ya sabida de sobra, pero no interiorizada hasta que te toca padecerla, es que la mafia dominante utiliza el papel como principal arma de dominación. Para poder mover un dedo te exigen rellenar mil formularios, pasar por mil oficinas en las que tendrás que guardar aburridas colas en las que, ni por asomo, escucharás la menor protesta: es la escuela de la sumisión. Dos, que lo que hace dos años valía cinco, ahora vale diez. Eso del tres por ciento de inflación no es más que otra mentira como la del covid. La mafia dominante se ha dado cuenta de que no importa cuán grande sea el embuste porque la gente traga impasible el ademán...  mientras haya para terrazas, ahí me las den todas, parece ser el lema popular. 

Claro, con esta inflación galopante, para que van a bajar la pensiones para aliviar la deuda. Así, ya se alivia sola. Lo que no me cuadra es el cómo se las apañan los hosteleros para seguir dando menús a doce euros. ¿Qué será lo que dan? No quiero ni pensarlo. En cualquier caso, a mí no me pillan que a estas edades las cagaleras suelen ser fatales. 

Por lo demás, ¡ancha es Castilla! Haciéndose uno la comida se puede sobrellevar la carestía con cierta dignidad. Antes compraba ese arroz que llaman bomba que estaba a tres euros el paquete. Como ha subido a seis y pico, me he pasado al bismati y santas pascuas. Además, ¿saben?, el bismati, en mi opinión, no desmerece en nada al bomba. Y así, como con el arroz, con todo, empezando por el aceite que es que ¡menudo timo lo del de oliva! De los doce euros que vale el litro, he pasado al uno y medio del de girasol y no he notado por ello que mi paladar o intestinos hayan sufrido la menor desmotivación. 

Y hablando de motivaciones, para lo que cada día que pasa estoy más es para los videos de matemáticas. También en esta materia se está produciendo una inflación galopante. Recién ahora, hay como una avalancha de youtuberos indios y nigerianos que con su inglés endemoniado explican los típicos trucos para resolver lo que a ojo de poco avisado parece irresoluble. Pero, también en esto es el mercado el que dictamina: donde esté Matemáticas con Juan que se quiten los demás. Porque sabe dar espectáculo, que no otra cosa es la ciencia pedagógica. En cualquier caso, ¡cómo se gastan estos actores! Vienen unos pegando fuerte y se van otros. Es una adicción de tipo donjuanesca. Se necesita cambiar cada poco para mantener el interés. Sin embargo, de lo que la gente del común no parece apercibirse es del tamaño de esta afición a extenuarse el coco. Afición que, desde luego, está en el origen de esta aceleración histórica que nos lleva de cabeza a algo más que a dar con ella en un pesebre. Si se fijan en el número de visitas que tienen esos vídeos no necesitaran hacer muchos cálculos para deducir que son muchos cientos de millones las personas que a diario se entretienen multiplicando a destajo sus enlaces neuronales. Luego, a qué extrañarse de que haya tanto invento con gran poder de disrupción. En fin, sea como sea, para mí es un entretenimiento incomparable. Y allá cada cual con los suyos, pero que no vengan pasándomelos por los morros porque yo sé lo que vale un peine. 

Así es que, entre las mates, la música y mis selectas lecturas, me paso la inflación y todo ese amenazante runruneo que no cesa, por el arco de triunfo.

lunes, 20 de noviembre de 2023

¡Viva la Libertad, Carajo!

¡Viva la libertad, carajo! Hoy nos hemos desayunado con el primer triunfo del liberalismo libertario sobre el comunitarismo aborregador. Me pregunto si la música de Piazzolla habrá tenido algo que ver en ello. Su Libertango. Bueno, en cualquier caso, quede en lo que quede la cosa, Rothbard estará bailando en su tumba. A lo mejor ahora empieza a vender libros en serio. ¡Ay, si en nuestra juventud hubiésemos conocido su Manifiesto Libertario! ¡Qué otro gallo nos hubiera cantado! Porque estoy seguro de que nos hubiera entusiasmado. 

Milei, futbolista y rokero, devenido economista. No surge de la nada como estos políticos de por aquí que el que más tiene es una licenciatura de esas que regalan por la compra del tabaco en la máquina expendedora de la cafetería de cualquier facultad de provincias. Ahora los argentinos se han tirado al ruedo a lidiar con el toro del yo individual. Después de casi un siglo de dejarse mecer por los sueños idealistas alemanes. Ya lo dijo Nietszche, que esos sueños entusiasman a todos los impotentes. A todos los malcriados por la opulencia de papá. A la vista están los resultados, de ser la envidia de todo el mundo se pasó a ser el hazme reír. ¿Cómo va a poder ser que se pase hambre en un país de cuarenta millones que produce alimentos suficientes para alimentar a cuatrocientos? Pues muy fácil: las políticas del Estado Métomeentodo. Cien años de blasonar de justicia social, el "justicialismo" que le decían... siempre dio la impresión de que a los argentinos se les iba la fuerza por el palabrerío. Y dime de qué presumes... y, si no: prevención a destiempo... 

Desde luego que habrá que ver, porque una mafia que ha controlado el territorio durante cien años ha podido producir mucho cansancio en la población, pero, también, ha creado una extensa casta de paniaguados que no se van a parar en mientes cuando vean que los tenderos del barrio se niegan ya a pagarles la mordida. Los privilegios no se desmontan así como así. Generalmente, hacen falta guillotinas en las plazas. En fin, la cosa promete. De momento ya tenemos lo más importante: el grito de guerra. ¡Viva la Libertad, Carajo!

domingo, 19 de noviembre de 2023

Savatero a tus savatos

 Ayer,  por lo visto, hubo una manifestación gigante en Madrid para oponerse  a las leyes del embudo que quiere imponer el gobierno en curso. Todos los gobiernos imponen este tipo de leyes y, si son de izquierdas, o sea, que más blasonan de justos e intachables, pues ya saben, prevención a destiempo, etc., etc.. Me he fijado en todo este asunto porque he visto que Savater estaba allí echando un parlamento a la concurrencia. Como siempre, brillante. Aunque con sus irremediables contradicciones. Porque, en uno de los momentos álgidos de su interpretación hizo una humillante alusión a El País, el periódico en el que ha venido colaborando toda su vida y al que muchos, de no tan agudo cacumen como el suyo, venían de largo acusando de estar instigando, precisamente, la barbaridad política que, ya producida, ha provocado esta protesta gigante. 

Recuerdo aquellos tiempos, por los últimos setenta y primeros ochenta del siglo pasado, cuando era de obligado cumplimiento ir a pasear los domingos por la mañana por el Retiro con El País bajo el brazo. Sin El País, o con cualquier otro periódico, sencillamente hubieras sido expulsado del parque inmediatamente. Porque cada ciudadano que paseaba por allí era un guardián de la ortodoxia. ¡Qué fácil es vivir cuando hay una ortodoxia hegemónica! 

Pues sí, Savater estuvo muy brillante otra vez, pero lo hubiera estado mucho más, a mi juicio, si hubiera aprovechado la ocasión para, a la vez que denunciaba a los fariseos, entonar el mea culpa por haber colaborado tanto con ellos. Porque de nada sirve hablar de cobardía a las masas si uno no empieza por desvelar en donde reside la propia. Personalmente, hace ya muchos lustros que abandoné mi juvenil admiración a Savater por esa flagrante contradicción que para mí suponía el que siguiese escribiendo en El País. ¿Cómo ha podido ser que no se diese cuenta de que estaba dando de comer al dragón? Sin duda, también a Savater le faltaban lecturas. La Escuela de Salamanca, la Escuela Austriaca de Economía, sin ir más lejos. ¿Como se puede uno erigir en paladín de la libertad si arrastra la hemiplejia moral, que decía Ortega, que supone escribir en el catecismo socialdemócrata? ¡Socialdemocracia, qué eufemismo de estatismo a tota ultrança! Comunismo en vena, para que nos entendamos. 

No sé, porque todo esto es muy complejo. Pero si alguien pidiese mi opinión sobre qué se podría hacer para sacudirse de encima toda esta merdé que nos está putrefaccionando la existencia creo que me decantaría por solicitar a todos estos paladines que empezasen la limpieza por sí mismos, declarando sus miserias... no olvidemos que las miserias de estos paladines son la más auténtica semilla del diablo. En fin, ¡qué grande fue Sánchez Ferlosio cuando dijo, ya muy viejo, que su sentimiento predominante era el de vergüenza de sí mismo! ¿Cómo se puede ser inteligente y no sentir así? 

sábado, 18 de noviembre de 2023

Disimulo

Lo que no puedo entender es la mansedumbre con la que Aquiles entregó a Briseida a los emisarios de Agamenón. Si la requisa hería tanto su amor propio, lo más lógico hubiera sido poner algún tipo de resistencia. Pero no, simplemente dijo, Patroclo, ve a por Briseida y entrégasela a estos señores. Después, todo el poema épico, fundador y más trascendente de la historia de la literatura, gira alrededor de ese hecho absurdo. Porque todo hace suponer que Aquiles entrega a Briseida a la primera de cambio con la única excusa de tener una justificación para su cólera, la más proverbial de que tenemos noticia. 

Y es que la cosa tiene mucha más miga de la que a primera vista pudiera parecer, que no por otra cosa es que el asunto llegue a las más altas instancias del Olimpo donde produce agrias controversias entre sus miembros. Y es que la cuestión se las trae: el abuso de poder. Porque ¿es que es posible mantener el poder sin abusar de él? No, desde luego que no parece que el poder abuse por capricho sino más bien por necesidad. La experiencia demuestra que un poder basado en la justicia no dura dos días, por la misma razón que con la verdad por delante no se llega a cien metros más allá, según afortunada expresión del profesor García Maestro. El respeto a los poderosos se fundamenta en el miedo que engendra su arbitrariedad. Por eso todo poder, por pequeño que sea, tiene una propensión instintiva a ser arbitrario de vez en cuando. 

Tetis, hija de Nereo y madre de Aquiles, se va a ver a Zeus para pedirle que vengue a su hijo. Se abraza a sus rodillas y le mesa las barbas. Ella sabe que Zeus le debe algunos favores y Zeus tampoco lo olvida. Pero no quiere que su mujer Hera los vea juntos porque, entonces, sabe que le montará un pollo. Cosas de mujeres que, con toda la razón del mundo, nunca se sienten seguras de sus relaciones de pareja.  Por eso están siempre al acecho y se enteran de todo. Y no se andan con remilgos de honestidad, ecuanimidad y demás mandangas: a Hera le basta con saber que Zeus apoya las pretensiones de Tetis para ponerse automáticamente del lado de Agamenón. Y aquí es donde se empiezan a enmarañar las cuestiones personales con las generales. Porque sí, a este hijo de puta le voy a atar en corto, piensa Hera, pero como no es tonta tiene que razonar su decisión y es ahí donde entran en juego las reflexiones sobre el poder. ¿Qué va a pasar en el campo aqueo si por la invisible intercesión de Zeus el rey Agamenón es ninguneado por su subalterno Aquiles? Porque si algo sabe el que manda es que con que solo uno se te suba a las barbas es más que suficiente para que se produzca la reacción en cadena que desmorona todo el edificio del poder.

Pocas habrán dado tanto de qué hablar en este mundo como la cólera de Aquiles. Incluso creo recordar haber leído una novela con ese título.  La cólera siempre es irracional y nunca se suele quedar sin consecuencia. A Aquiles le costó la vida de su amado Patroclo. Si hubiese sido un poco más evolucionado hubiera actuado al modo que le recomendó su padre a la Raquel: "pero sea con disimulo, Raquel / no armes la venganza con la amenaza / sientan el golpe los que te ofendieran / antes que el amago de tus iras". 

El poder, la injusticia, la cólera, la venganza... poco a poco nos hemos acostumbrado a convivir con todas estas pasiones como si fuesen nuestras mascotas. A todo reaccionamos con disimulo y en eso consiste, precisamente, lo que llamamos civilización. 


viernes, 17 de noviembre de 2023

Barojiano

Leyendo a Baroja te das cuenta de que no hay mayor miseria moral posible que la que proporciona la adscripción ideológica. Adscribirse es como mutilarse. Por eso a lo que más se parecen todas estas batallas políticas es a una pelea de mutilados, como aquellos que pintó Goya que estaban enterrados de medio cuerpo para abajo y utilizaban el medio cuerpo al aire para darse garrotazos... supongo que porque los mutilados no se pueden dedicar a otra cosa que a eso, a intentar matarse los unos a los otros. Porque los adscritos no pueden sacarse de la cabeza al que cree que piensa diferente, como si pensar diferente fuera posible. Derecha e izquierda son como dos gotas de agua: ambas están convencidas en la misma proporción de su superioridad moral sobre el adversario, aunque, a la hora de la verdad las dos muestran exactamente el mismo entusiasmo al coger el dinero y salir corriendo.

Así es que la no adscripción barojiana lleva irremisiblemente al individualismo. Solo desde esa perspectiva tiene algún interés el ser humano. Importarte un comino lo que piensen los demás sobre lo que pienses tú en cada momento, porque esa es la clave del individualismo, la fluctuación del pensamiento en función de las circunstancias. En cierto modo, una picaresca para poder sobrevivir en la intemperie de la no pertenencia. Los personajes de Baroja no difieren mucho de los de Mateo Alemán. Para el uno y para el otro, mendigar no tiene que llevar necesariamente a la indignidad. Todo lo contrario, es una de las pocas formas de libertad que van quedando en estas sociedades hipercontroladas por las burocracias estatales.  

En cualquier caso, todo aquello que estaba pasando en España por los años treinta, Baroja se lo saca de encima por el simple procedimiento de salir por la puerta de su casa y andar unos pocos metros hasta la frontera francesa, En el año 37 estaba en Suiza y lo que allí escribe no hace la menor mención a lo que ha dejado por detrás. Está demasiado ocupado en divagar acerca de lo que observa en su entorno:

"Una señora de aquí, con un tipo de marquesa del antiguo régimen, me dice con frecuencia:

-Veo que no va usted al teatro ni al cine. Yo le enviaré localidades.

-No. ¿Para qué? Muchas gracias.

-Pero ¿no va usted cuando está en España? -me pregunta.

-No.

 ...

Esta señora me va a preguntar algún día:

-Pero, usted, ¿qué ha aprendido?

Y yo le diré:

-Pues yo de chico aprendía tirar piedras, a romper faroles, a pegarme con los compañeros, a fumar; luego, de joven, aprendí a no ir a clase, a frecuentar los cafés cantantes, a trasnochar; y, ya, de hombre, no sé si he aprendido algo. Lo único que creo que he aprendido es a tener un poco de paciencia y estoicismo... "

En Liérganes había un doctor en medicina que como era igual de mal estudiante que Baroja había coincidido con él en varias universidades a las que se iba en busca de coladeros para las asignaturas atravesadas. Era un tipo que no escribía, pero por lo demás, primo hermano de Baroja. Nunca le vio nadie someterse a nada. Y mucho menos al matrimonio. Vivía en el hotel Continental y solía estar sentado a su puerta. Cuando pasábamos por allí los pocos estudiantes del pueblo nos lanzaba a modo de proclama: ¡bien comidos, bien vividos, y, encima, con el espárrago fiero! Luego, ya, de muy viejo, le quitó la novia a Avelino, un cincuentón sin medios para casarse, y se la llevó a vivir con él para que le cuidase.  

Ahora, ya, cuando la cosa no tiene remedio, pienso que debiera haber aprendido más de estas gentes sabias y valientes.  

jueves, 16 de noviembre de 2023

Hidra de Lerna

Me dice María que pongamos la televisión porque, por lo visto, está la cosa interesante.  Me niego en redondo. En esta casa la televisión está para ver películas del oeste de vez en cuando. En esto me declaro tirano sin ambages. Porque la televisión es una droga de la que me costó mucho desengancharme y ahora no voy a ser tan tonto como para dejarme volver a pillar. Sé de sobra lo que son las drogas. O, mejor, para hablar con mayor propiedad, las adicciones. María trata de seducirme con los típicos argumentos de las malas compañías. No hay que exagerar me dice. Antes decías que los que demonizaban la televisión eran tontos. Las mujeres siempre te arrojan a la cara lo que dijiste en cierta ocasión. Por eso alguien las calificó, más que de histéricas, de históricas. Claro, uno dice tantas tonterías a lo largo de la vida que lo peor que se puede hacer es tener al lado un notario tomando nota. Por eso a algunos les cuesta tanto tener una relación estable, porque a nadie le gusta que le estén recordando a cada sí y cada no lo idiota que ha sido tantas veces. En cualquier caso, volviendo a las adicciones, lo sabio es seguir la regla de oro de las asociaciones de alcohólicos anónimos: ni cerveza sin alcohol ni leches... porque con ese 0,1% que tienen de la sustancia maldita es suficiente para volver a las andadas. Y es que las sensaciones habidas nunca se borran del todo en el cerebro y solo están esperando a que venga algo a despertarlas para saltar como tigres a por la presa perdida. 

De la cosa interesante quería hablar conmigo el otro día Santi. Qué te parece todo este circo que está teniendo lugar, me pregunta. Bueno, por más que me esfuerzo me es imposible no enterarme de algo de lo que sucede porque siempre ando por YouTube a la caza de pecios musicales y matemáticos. Y leo los titulares de los vídeos y con eso me basta. Le digo que, a mi juicio, esto no es más que el típico recrudecimiento de la lucha por el territorio de las mafias. Y es que las mafias políticas, lo que llaman partidos, lo tienen muy complicado lo de ampliar el pastel a repartir. Otro tipo de mafias se pueden expandir saltando fronteras, pero las políticas solo pueden conseguirlo aumentando el tamaño del Estado, es decir, llevando el comunismo a sus límites más destructivos. Como lo que pasó en la Unión Soviética para que nos entendamos. 

El problema, en definitiva, es el sistema político que tenemos que, como bien lo definiera y explicase Hayek, allá por los años cuarenta del siglo pasado, no es otra cosa que The Road to Serfdom, es decir, el camino hacia la servidumbre. Lo estoy comprobando bien estos días que ando en trámites burocráticos por echarles una mano a mis hijas que viven expatriadas. Te das cuenta que la mayoría de los papeles que rellenas no tiene otra finalidad que la de sacarte perras y mantener a más gente empleada por cuenta del Estado. Es todo un fraude sostenido en el monopolio de la violencia que se arroga para sí el Estado. Si no pasas por el aro, te empapelan. Es como la Hidra de Lerna, le cortas una cabeza y le salen siete más. Así que no podemos hacer otra cosa que rezar porque venga Hércules a matarla. 

Yo, de todas estas cosas me di cuenta al muy poco de haber empezado. Vote un par de veces y se me acabó la mecha. Pa principios de los ochenta ya había tirado por la borda todas las ilusiones al respecto. Había visto de cerca lo que era la gente adscrita y mi única preocupación era librarme de las náuseas que me producía su cercanía. Derechas e izquierdas en sus infinitas variables no eran para mí más que trucos para vivir de los demás ante la imposibilidad de vivir por uno mismo. Bueno, tampoco tenía nada de particular que yo hubiese llegado tan pronto a semejantes conclusiones dada mi adicción a Baroja... por cierto, que recién vengo de retomarla y, en ésta, adicción digo, sí que no me importa recaer sino todo lo contrario: estoy feliz de que así sea. 

miércoles, 15 de noviembre de 2023

El futuro

¡Pero bueno! ¿Esto qué es? Uno no necesita salir del barrio para ver cuál es la deriva que está tomando el mundo. Desde luego que El Fari se murió a tiempo porque de haber seguido vivo hubiera reventado de indignación. Hombre blandengue, decía él, pero no se imaginaba hasta qué grado. Iba el otro día paseando por el muelle norte de la dársena del pesquero cuando voy y no puedo dejar de fijarme en un tipo de aspecto tirando a saber mucho de futbol que estaba quitando, con esa delicadeza que proporciona el operar con el dedo meñique, unas legañas a su perrazo; concluida, al parecer con éxito, la intervención, le aplicó un par de amorosos besos en el morro. Bueno, mujeres besando a perros, las hay por todos los lados, pero un tiarrón... sin el menor recato, como importándole un bledo el qué dirán. ¿Ustedes creen que esto es normal? 

Por otro lado, es impresionante la cantidad de caribeños que me topo por la calle con ese aspecto repulsivo que proporciona la tortura mental. Corporeidades disidentes, que diría ahora un socialista. Se nota de lejos que se han sometido a terapias hormonales y sabe Dios a cuantas barbaridades más. Me da la impresión de que la mayoría son cubanos que han escogido esa vía de autodestrucción para olvidarse de las terribles humillaciones a las que se han visto sometidos por haber nacido en el sitio equivocado. No quiero ni imaginarme el horror que debe vivir instalado en esas cabezas. ¿Cómo se ha podido llegar a esto? ¿Cómo puede haber médicos que se prestan a realizar semejantes mutilaciones? Y alegar que con ello se alivian las torturas mentales de esos desgraciados me parece una excusa canallesca. Todo ello es de una degradación moral insufrible. Ni siquiera aquellas barbaridades de los antiguas que leemos en Heródoto le llegan a la suela de los zapatos a estas sofisticaciones del horror.  Además, como si fuese lo más natural del mundo: ayer me contaba mi hija que en el colegio al que va la suya se habla de los que llaman trans como de algo chistoso. Sí, porque ni siquiera ahorran a los niños en esta deriva suicida. 

Pero lo más chusco de todo esto es que cuando va Putin y dice que en Rusia esto de los trans y cosas por el estilo es algo que hay que arrumbar en la inevitable trastienda donde se cuecen las miserias de cualquier sociedad, pero que, a la vista, y menos a la de los niños, será perseguido por ley. Y entonces van todos los medios de comunicación de por aquí y le ponen de chupa de domine. Ya ven, Rusia, ejemplo de nada para un occidental que se precie. Porque es que, para libres, nosotros. Porque esa es la milonga que nos han colado aquí. Me seguía contando mi hija ayer que no hay serie de Netflix en la que no aparezca los trans y todas las demás aberraciones de la especie como algo habitual en nuestras sociedades. 

Netflix, propaganda en vena. Y luego llaman conspiranoicos a los que sospechan de la existencia de un designio de los poderosos para reducir la población mundial. Que, por cierto, el otro día aparecía con sospechosa insistencia por todas las redes un gurú indio, de esos que tienen pelo hasta en los dientes, dando una conferencia en el Foro Económico Mundial en la que no tenía más tema que el de la conveniencia insoslayable de reducir la población mundial sin pararse en mientes a propósito del procedimiento a elegir. Matas unos cuantos miles de millones y se acabó la rabia, venía a decir. Un gurú indio, ¡qué desfachatez! ¿No podría haber empezado el buen hombre repartiendo los consejos en su propia casa en vez de ir por ahí aireándolos? Y, además, como si Natura necesitase consejos para tomar sus decisiones. Dejémosla que ya se encargará ella de poner las cosas en su sitio. 

En fin, ¡qué día tengo hoy! Y, sin embargo, todo apunta a que debiera estar contento porque no cejan de llegarme buenas noticias de mis más allegados. Quizá es que lo uno trae inevitablemente lo otro. La felicidad, el miedo a perderla. Y, aunque personalmente, en el mejor de los casos, me quede ya muy poco futuro, me preocupo por el que pueden llegar a tener los que aquí voy dejar. Así somos los humanos y no hay forma de evitarlo.  

martes, 14 de noviembre de 2023

El ocaso de los símbolos

La anécdota se podría titular el ocaso de los símbolos. Iba el otro día de paseo, llegando ya a los confines del barrio pesquero, donde limita con la dársena, cuando de pronto vi a un tipo por los sesenta o así, con la típica cara enrojecida de los que aguantan las borrascas en el mar a pie firme sobre la cubierta y, también, supongo, por las horas de taberna una vez desembarcados, pero, en fin, a lo que iba, que es que me llamó la atención porque iba muy decidido a tirar al contenedor de la basura una reproducción del Guernica de Picasso debidamente enmarcada y en bastante buen estado a lo que me pareció. Me imagino a su señora diciendo: "Toñin, tira esta mierda por hay"... porque la gente del común siempre dice hay donde debiera decir ahí.

El Guernica, símbolo de toda una época de grandes ilusiones y, por tanto, de mayores frustraciones. Visto con perspectiva, uno no puede sino sentir vergüenza por haberlo tenido alguna vez colgado en el living room, por encima del sofá, como buscando el encuadre perfecto. Recuerdo haberlo comprado en uno de aquellos viajes a Biarritz a ver cine porno. Luego, pasarlo por la frontera con el culo prieto, porque nos gustaba creer que nos la estábamos jugando. ¡Más tontos y no nacemos! Y mientras tanto Picasso viviendo a cuerpo de rey en el París ocupado por los nazis. Por lo visto, cobró una pasta por él del gobierno de la república cuando ya, esté, no era más que un trampantojo, o sea, la bonita fachada de nada por detrás.

En mi descargo tengo que decir que el Guernica como símbolo de libertad y demás mandangas por el estilo, me duró cuatro días que, no obstante, fueron semilla del diablo que dio sus frutos hasta, como les decía, en los confines del barrio pesquero. Porque yo era por entonces un señorito por los cuatro costados de los que van abriendo trocha a golpe de pedagogía de costumbres. Pero, es lo que pasa, que el pueblo llano tiene una irreprimible tendencia a quedarse colgado de las mitologías de la juventud. Por eso supongo es que todo vaya tan lento y haya tanto rokero que nunca muere. Y que al pobre desgraciado de la cara roja le haya costado llegar a viejo para darse cuenta de que el Guernica es una mierda. Que, además, porque se lo ha dicho su señora, porque por él... 

Pues sí, los símbolos a la basura y borrón y cuenta nueva. Pero, no nos engañemos porque no es tan fácil encontrar sustitutos. Quizá haga falta una juventud rebelde sin causa que plante la semilla de cualquier cosa, porque el qué no importa mucho, que luego irá fructificando en los rezagados como símbolo de una cierta redención. Porque el mundo necesita ilusiones so pena de colapsar. En fin, no les descubro nada nuevo: esto ya se sabía desde la noche de los tiempos. 

lunes, 13 de noviembre de 2023

Narciseando

Nos propone Juan un acertijo que juega con los tiempos verbales:

La edad de Carmen era el doble que la edad que tenía Luis cuando Carmen tenía la edad actual de Luis. Cuando Luis tenga la edad de Carmen sus edades sumarán 112.  ¿Cuántos años se llevan Carmen y Luis?

Juan es un tipo curioso. Debe ser medio ruso porque ha abierto un canal en YouTube en el que da clases de ruso y el otro día vi un vídeo en el que andaba paseando entre montones de nieve y bloques de viviendas con la típica factura soviética con la finalidad de que se le ocurriese nuevos vídeos de matemáticas. Tiene colgados un montón de ellos que a mi juicio son muy amenos. Porque es un poco como Walter Lewing, aquel mítico profesor de física del MIT que daba espectáculo a la vez que ciencia. Por cierto, me dijo Santi que a Walter le habían echado del MIT por tener un asunto con una alumna. Ya no se respeta nada; por todas las partes emerge el cáncer de la censura. ¿Quién es quién para meterse en los asuntos íntimos de dos personas mayores de edad? Aunque se lleven entre sí más de cincuenta años. ¿A quién que no sea un puto envidioso le tiene que importar eso? Pero, en fin, parece ser que hemos entrado en una de esas épocas oscuras de la humanidad. ¡Y qué le vamos a hacer si de pronto se nos echa encima como una especie de sunami de envidia! La naturaleza es sabia y, cuando hace algo que nos desagrada, sus razones ocultas a los humanos tendrá. 

Pero volviendo a lo del acertijo. Como todos, es un problema de comprensión lectora. O sea, de músculo espiritual. Hace años me hubiera costado Dios y ayuda resolver éste, pero ayer me puse con él y no creo que llegase a dos minutos lo que me costó descubrir que eran diez y seis años los que separan a Carmen de Luis. El secreto no es ningún secreto: gimnasia. Sal Khan, Salvatore Vargas, Juan y un largo etc.. Todos los días, casi sin excepción de hace quince años para acá, paso un rato en este tipo de gimnasios. Y no es que piense, Dios me libre, de que así voy a interpretar mejor los intríngulis del mundo que me rodea. Ni por acaso, es simplemente por el placer que me produce acertar acertijos, valga la aliteración. Como que después de hacer diana me veo más guapo en el estanque dorado. Ya ven, a mi edad y narciseando todavía. 

Bueno, vamos a ver, porque hoy va a hacer un día casi veraniego. Será cosa de irse por ahí con el kindle en el bolsillo y, de parque a parque, y sentada que te crió... porque es que ya uno... 



domingo, 12 de noviembre de 2023

Con cien cañones por banda

La figura de Casanova se me está haciendo odiosa por momentos. Más o menos como se me hizo la mía cuando tenía la edad que ahora tiene él, rozando los cuarenta. Es tal la obsesión por el placer a toda costa y tan estúpidos los triunfos que ya solo esperas que la inevitable justicia divina venga a poner las cosas en su sitio. Hasta qué punto se vuelve uno idiota cuando, viento en popa a toda vela, vas cual velero bergantín con cien cañones por banda. Presume Casanova de que en una noche le ha echado nueve polvos a Clementine, algo muy difícil de creer y más si se tiene en cuenta que la hermana de Clementine está en la misma cama haciéndose la dormida. A todo esto, el despilfarro para conseguir sus fines es de calibre homérico: son los polvos más caros de que tiene noticia la historia. Intercala el relato de estos imposibles con reflexiones filosóficas sobre la felicidad en las que despliega todas sus dotes para la impostura narcisista. No dice más que tonterías disfrazadas de agudas ocurrencias. Algo muy de la época; la literatura francesa está llena de este tipo de desfachatez: gente engreída sobrevolando la vulgaridad ambiental sin apercibirse de que el castañazo estaba a la vuelta de la esquina. Mientras desplegaban su ingenio en los rutilantes salones el despreciable vulgo estaba ya plantando las guillotinas en el las plazas.  

Perseguir el placer tirando de chequera es la tentación a la que sucumben todos aquellos, que somos casi todos, a los que natura escatimó conexiones neuronales. No ves más allá de tus narices y eres incapaz de interrelacionar media docena de ideas simples. Casanova, en esto, es de libro. Un poco más tonto y no nace, como se suele decir ahora. Pero, sin embargo, el relato de sus peripecias, inventadas en su mayoría, tienen un valor inestimable como espejo en el que mirarse. Por lo menos, en lo que a mí hace, me devuelve una imagen todavía más nítida de la que mis muchos remordimientos me habían proporcionado ya. Vivir es, fundamentalmente, hacer el imbécil y conseguir desvelar tan dolorosa verdad es quizá la única tarea por la que merece la pena luchar en la vida. Porque no es fácil y la mayoría nos vamos como vinimos, ósea, flotando en la imbecilidad. 

Parecerá a alguno de mis imposibles lectores que exagero, pero, entonces, que me diga por qué otra causa puede ser que en el mundo pasen las cosas que pasan. La persecución del placer a tota ultrança es la meta que nos propone la publicidad que no paramos de tragar mientras miramos la televisión a leemos los periódicos. Hay publicidad burda como la de los anuncios y otra sibilina, como la de las películas y documentales, pero, en cualquier caso, todas sirven para el convento de la imbecilidad. Y, para más inri, de vez en cuando te intercalan uno en el que te cuentan que no sé cuántos niños están muriendo en gaza... ¡ah, pero no habíamos quedado que con esa colonia de marras las va a dejar a todas espatarradas! ¿En qué quedamos?  

sábado, 11 de noviembre de 2023

El poder

Ayer comencé a revisitar la Ilíada. La magia de este tipo de libros es que cada vez que les lees te parecen más intensos. Es el primitivismo, esa característica de la condición humana que nos hace auténticos. Sin dobleces, sin cinismos, a rostro descubierto. A dos pasos de la condición animal en estado puro. 

Pareciera que, con el paso de los siglos, nos hemos colocado muy lejos de eso, pero solo es una ilusión. Miras a tu alrededor con un poco de detenimiento y compruebas que de Homero para acá no hemos evolucionado un ápice: entre los humanos, como seguramente es en todas las especies, todo consiste en relaciones de poder. No hay forma de escapar a eso por más que todos los constructos que llaman ideologías nos quieran convencer de lo contrario. En definitiva, el que detenta el poder es el que se las folla a todas. Y de eso va la Ilíada, de que Agamenón se las folla y a Aquiles solo le queda el recurso a la cólera. Con lo poderoso que es Aquiles, pero, ya ven, lo es menos que Agamenón. 

Y así estamos, bombardeando poblaciones civiles, y no porque haya especial interés en matar gente, ni mucho menos, sino porque hay que dejar claro quién es el que manda aquí. Una vez humillados los que intentaban subirse a las barbas ya está allanado el camino hacia la satisfacción de los deseos. Es algo completamente infantil, esa edad de la vida en la que solo se ve de cerca y se desconoce que hay unos dioses que juegan con nuestro destino poniendo un especial interés en castigar nuestra soberbia. 

Poder, infantilización, soberbia y destrucción. Por ese orden. No hay forma de escapar a esa maldición divina. Es el triste tránsito de la ilusión que es todo poder a la realidad que es la inevitable destrucción. Y todo, como decía el protagonista de La Chica de Rojo, por echar unos cuantos polvos de más; la verdad, no creo que merezca la pena, concluye. Y esa es la tragedia, que los dioses apenas crean gentes capaces de darse cuenta de lo que merece y no merece la pena. 

En fin, la condición humana que es que a veces parece que es obra de nuestro peor enemigo. Menos mal que uno se mete en la cocina y se olvida de todo: voy a hacer humus; y con el caldo de los garbanzos una sopa juliana de las que se la levantan a un muerto, valga la redundancia.  

viernes, 10 de noviembre de 2023

Lucubraciones

Ando ya finiquitando el Silvestre Paradox de Baroja. En realidad, no es más que una galería de fracasados que recurren a la picaresca para ir tirando mientras el cuerpo aguante. Es el mundo de las pensiones que tanto frecuenté en mis años estudiantiles. Hoy día, como en prácticamente todas las capitales de provincia hay universidad, los estudiantes suelen vivir con sus padres y, los pocos que son de afuera, o están en una residencia universitaria o alquilan un piso entre varios. En cualquier caso, ya no conviven con esa parte de la sociedad con la que Fortuna se cebó... porque de qué otra manera hubieran podido ser aquellas vidas no por más literarias menos desgraciadas, sino por el querer de la diosa Fortuna. 

Ya les dije más de una vez que los dioses escriben recto con renglones torcidos. Y así era que por aquel entonces quisieran poner a disposición del escrutinio de los estudiantes a aquellas gentes desgraciadas. Seguramente, era una parte importante del aprendizaje de la vida que un buen estudiante debe realizar. Nosotros, observábamos aquello divertidos y, luego, en las tertulias de los cafés desmenuzábamos el fenómeno. A la postre, aunque no lo verbalizásemos, concluíamos que había que andarse con cuidado e irse para casa a estudiar. Porque aquellos tipos, generalmente, ya fueran ovejas negras, ya miembros de familias venidas a menos, lo pasaban de pena por más que aparentasen tener la piel corácea. En realidad, no hacían otra cosa que huir hacia delante, siempre hacia el precipicio en el que indefectiblemente acababan por caer. 

En el fondo todas estas historias de las que hablábamos y nunca acabábamos por los cafés de Valladolid, o, luego, leíamos en los libros de Baroja que comprábamos por tres pesetas en la Cuesta Moyano de Madrid, no diferían mucho en cuanto a su función moralizante de aquellas vidas de santos que era la única literatura que nos permitían leer en el colegio salesiano al que mi mala fortuna me arrojó por un par de años, así, en plan purgatorio. La única diferencia entre unas y otras historias era que las unas, las de santos, iban tan directas al grano que tendías a rechazarlas, mientras que las otras, las de los pícaros, daban tan tortuosos rodeos que te lo tragabas con gusto sin notar que eran tan ejemplarizantes como las de los santos. 

Son las paradojas de la vida, que leyendo vidas de santos es muy probable que te conviertas en un pícaro y, por contra, leyendo historias de pícaros acabes yendo para santo... o, sí no, por lo menos, acabes teniendo una cierta obsesión moralizante que te empuja a interpretar el mundo como un lodazal en el que la única opción viable para sobrellevarlo es la fobia social que, si bien se considera, no es más que una coraza para defenderte de las tentaciones suicidas que provoca la clarividencia.  

En fin, uno se pone a lucubrar y nunca sabe a qué extrañas conclusiones puede llegar... siempre equivocadas, por supuesto.   

jueves, 9 de noviembre de 2023

El lado correcto

El estar del lado correcto de la vida, esa quimera que se ha llevado por delante a media humanidad para que la otra media pudiese comer. Porque los campos nunca dieron para alimentar a tanta gente como la capacidad genésica de la especie puede producir. Se inventaron los tractores, los glifosatos y demás, que multiplicaron la producción de alimentos y, con la misma, como por ensalmo, se multiplicó la capacidad genésica de la especie. Quedamos como estábamos, es decir, a merced de las guerras para establecer una relación favorable entre la producción de alimentos y el número de personas. 

Como todo esto es muy bestia, ahí es donde entra el lado correcto de la vida para dulcificarlo: yo no te mato porque me quitas la comida sino porque estás equivocado. Tu dios es una filfa y el mío el verdadero. Parece un juego de niños, pero así ha funcionado siempre. Funcionado a las mil maravillas. Que bien se han preocupado los poderes de construir templos para evitar que la relación del hombre con la divinidad nunca fuese personal sino colectiva y regulada por el dogma.

Regular por el dogma es a lo que se llama religión. Si toda la humanidad se rigiese por la misma religión, como por otra parte parecen pretender los que las practican, El catolicismo se califica a sí mismo de ecuménico, lo que quiere decir que su pretensión es que no quede nadie fuera de su égida, coraza o escudo, para que nos entendamos. Yo soy la verdad y la vida, etc., ect.. Una solemne necedad todo ello, porque si todos estuviésemos cubiertos por el mismo manto sería imprescindible inventar otras patrañas para justificas las necesarias matanzas.

Ya casi acabo El Gallardo Español de Cervantes. Se desarrolla en Orán, siglo XVII, cuando el imperio turco le disputaba al español el dominio del mediterráneo. Una historia de moros y cristianos que son tal para cual. Como personas se entienden entre ellos divinamente. Pero, ¡ay!, cuando están en lo mejor salta el dogma a la conciencia para recordarles que se tienen que matar entre ellos. Verdaderamente, lo mágico de todo esto es, no solo los mecanismos que pone en marcha la naturaleza para mantener los equilibrios que la permiten perpetuarse, sino también el arte que se da para encubrir la crudeza de sus motivaciones con milongas filosóficas. A los palestinos su religión no les permite razonar y por eso nos hacen la vida imposible, dicen los judíos. A los judíos la soberbia que emana de su religión no les deja ver la realidad y nos matan como a conejos, dicen los palestinos. Razones, desde luego, no les faltan para matarse los unos a los otros. Claro que, si no quisiesen estar todos en el mismo sitio, o aquello fuese más rico y grande, o fuesen muchos menos de los unos y los otros... en el fondo, y también en la superficie, aquello de Palestina no se diferencia mucho del Serengueti: comer y no ser comido. No hay más filosofía cuando la naturaleza se pone hostil. 

miércoles, 8 de noviembre de 2023

Los antiguos

Da igual quien lo haya escrito porque es tanta la verdad que, a mi juicio, encierra que lo inteligente es tenerlo muy en cuenta y obrar en consecuencia. Transcribo:

"Los antiguos, cuya imaginación fue muy fértil en alegorías, solían imaginarse la Inocencia jugando con una serpiente o una flecha muy afilada, Aquellos sabios antiguos hicieron un estudio muy profundo del corazón humano; y cualesquiera que sean los descubrimientos que la ciencia moderna haya hecho, el estudio de la vieja simbología puede ser todavía de gran utilidad para aquellos que desean ganar en profundidad en el conocimiento de cómo funciona la mente humana."

La perversa mente humana que no cesa de jugarnos malas pasadas porque tiene una tendencia irrefrenable a jugar con serpientes y flechas afiladas. ¡La dichosa inocencia! Como algo parezca servir para nuestros inmediatos propósitos, allá que nos tiramos de cabeza sin pararnos en muchas mientes. Y así luego pasa lo que pasa. 

Leía ayer en la Teogonia de Hesiodo, uno de los pocos libros que nunca puedo dejar de lado: 

" A Prometeo abundante en recursos le ató con irrompibles ligaduras, dolorosas cadenas, que metió a través de una columna, y lanzó sobre él su águila de amplias alas. Ésta le comía el hígado inmortal y aquel durante las noches crecía por todas partes en la misma proporción que durante el día devoraba el ave de amplias alas."  

Sí, ese es el asunto, que todos esos recursos que pensamos nos facilitan tanto la vida, a la postre, la mayoría de ellos, nos tienen encadenados y con el hígado roído por la desesperación que nos produce comprobar lo caro que suele salir todo lo barato. Porque, mis queridos, no hay manera de engañar a los dioses. Y soportan muy mal que intentemos trasmutar el orden natural... como si eso fuera posible. 

El caso es que me puse a pensar en estas cosas porque, por varias fuentes me han llegado noticias de que en los EEUU de América está creciendo con fuerza una corriente de opinión que cuestiona la efectividad de las vacunas en general, y de algunas en particular. De ser considerada esa corriente, cuando venía mansa, cosa de frikis, se ha pasado a la guerra sin cuartel contra sus publicistas a los que se aplican los peores insultos que se pueden concebir. Lo que pasa es que los insultadores cada vez lo tienen más difícil porque la corriente ha dado en ser capitaneada por un candidato a la presidencia que, además, se da la circunstancia de que es hijo de Robert Kennedy, de los Kennedy de toda la vida. Por lo demás, la corriente viene avalada por estudios científicos que solo con mala fe se pueden descalificar a la primera de cambio. Y más, habiéndose descubierto que la FDA -la agencia para el control de los alimentos y medicamentos- encargó un estudio cuyos resultados, ocultados cuidadosamente durante años, han salido por fin a la luz a causa de la traición de un empleado de la agencia. Y cosa curiosa: los niños con todas las vacunas reglamentarias puestas tienen a lo largo de su vida diez veces más enfermedades infecciosas que los que no recibieron vacunas de ninguna clase. Pero es que, además, los vacunados tienen una serie de enfermedades raras para las que no se encuentra explicación. Los casos de autismo, por ejemplo, son muy raros en los no vacunados.  

En fin, que mira tú por donde nos habíamos figurado que gracias al invento de las vacunas ya teníamos en el bote todo esto de las enfermedades trasmisibles, ¡y va a ser que no!, que a los dioses no les gusta que destruyamos los mecanismos que tenían dispuestos para mantener el equilibrio de la naturaleza. A la postre, Prometeo, el rico en recursos, tiene un hermano, Epimeteo, que es tonto del culo hasta decir basta, y que, para nuestra desgracia es el que administra esos recursos que Prometeo roba a los Olímpicos cuando le invitan a cenar.

Efectivamente, como les iba diciendo, el estudio de la simbología que crearon los antiguos nos puede dar muchas claves que nos ayuden a romper las cadenas y a ahuyentar al águila que nos roe las entrañas. 

martes, 7 de noviembre de 2023

Designios divinos

No hay nada que defina mejor a la chusma que su convencimiento de estar siempre del lado de lo justo y equitativo. Ella no necesita leer la Biblia ni demás libros de historia para saber que los judíos son los malos y los palestinos los buenos. A la chusma le basta con ver la televisión para saber de todo. Y así es como corre y ha corrido el mundo, y correrá por siempre jamás, porque donde no hay entendimiento el hábito, o la imagen interesada, califican, porque olvidan que los entresijos de la condición humana son tan inescrutables como los designios de Dios. Sí, eso es, los designios de Dios, que Él sabrá por qué tiene que ser que pasen los milenios y judíos y filisteos, que viven puerta con puerta y son primos hermanos, sigan sin ser capaces de entenderse.  

Tenía yo unos primos que en apariencia no les faltaba de nada: buenas carreras, buen estatus económico, salud, ect., pero, era evidente que con eso no les bastaba para atemperar su ego, cualquier cosa que eso sea más allá de un invento de los charlatanes. Y así fue que varias veces tuviera que acudir la guardia civil al llamado de los vecinos, porque, abandonados a sus instintos, mis primos estaban poniendo por obra su intención de matarse el uno al otro. Yo hacía tiempo que no les trataba, pero como sus querellas eran la comidilla del entorno, estaba al cabo de la calle de su irracionalidad. Y alguna vez me topé con ellos y, como si se tratase de un resorte, ambos saltaron con sus razones de ofendidos por parte de la parte contratante... porque la cosa iba de tragicomedia. Al final se murieron los dos manteniendo el statu quo y aquí paz y después gloria. 

Lo de no entenderse es, indiscutiblemente, una cuestión de mentiras. Por una parte, los judíos se definen a sí mismos como el pueblo elegido. Como los catalanes o los vascos, para que nos entendamos. Y, sí, se ve que semejante patraña funciona a la perfección como cemento cohesionador. Aunque, claro, como nada es perfecto, ese cemento deja unas excrecencias en forma de soberbia que, como no podría ser de otra manera, provoca el odio de los que no participan de la fiesta. 

Por su parte los filisteos, se han inventado la milonga no menos cohesionadora de que los judíos les expulsaron del territorio de sus antepasados en el que la mayoría vivía en palacios rodeados de naranjos. Claro, un agravio de tal calado no se olvida nunca y, a la menor oportunidad, se intenta la revancha con los resultados de todos conocidos que, a la postre, no son más que más leña al fuego.   

Para mí que lo que pasa es que lo de educar a los niños en la creencia de que pertenecen a un pueblo elegido es el camino más seguro hacia la conducta neurótica. Porque el estar condenado a dar siempre la talla de tal condición inequívoca no puede sino producir todo tipo de emociones negativas, empezando por la ansiedad incontrolable, siguiendo por los sentimientos de culpa y, terminando, con esa verborrea incontenible que quiere ser autoanalítica, pero no es más que autojustificatoria de las propias pasiones inconfesables. Bueno, si han visto películas de Woody Allen, ya saben de qué estoy hablando. 

Y a los filisteos, ¡échales de comer a parte! Son más vagos que los chicharos y más viciosos que los monos del zoológico: no parecen tener otra filosofía que la del ponte bien y estate quieta, que no por otra causa es que sus poblaciones explosionen... ya saben, e elevado a nt... pero esta es otra historia. El caso es que un día llegó Mahoma y mandó parar porque es que según cuentan los libros de historias estaban estos payos en sus jaimas venga a tirarse a sus hijas a la que cumplían estas los siete años. Y es que es lo que tiene el hacinamiento mezclado con el ocio, que uno no se puede parar en mientes. 

En resumidas cuentas, que la chusma lo tiene fácil lo de escoger, porque donde esté lo de las jaimas que se quite lo de las neurosis que producen las aspiraciones a la superioridad étnica y mandangas por el estilo. Pero, en fin, estamos en lo de siempre, que así es porque así lo quiere Dios.