¡Viva la libertad, carajo! Hoy nos hemos desayunado con el primer triunfo del liberalismo libertario sobre el comunitarismo aborregador. Me pregunto si la música de Piazzolla habrá tenido algo que ver en ello. Su Libertango. Bueno, en cualquier caso, quede en lo que quede la cosa, Rothbard estará bailando en su tumba. A lo mejor ahora empieza a vender libros en serio. ¡Ay, si en nuestra juventud hubiésemos conocido su Manifiesto Libertario! ¡Qué otro gallo nos hubiera cantado! Porque estoy seguro de que nos hubiera entusiasmado.
Milei, futbolista y rokero, devenido economista. No surge de la nada como estos políticos de por aquí que el que más tiene es una licenciatura de esas que regalan por la compra del tabaco en la máquina expendedora de la cafetería de cualquier facultad de provincias. Ahora los argentinos se han tirado al ruedo a lidiar con el toro del yo individual. Después de casi un siglo de dejarse mecer por los sueños idealistas alemanes. Ya lo dijo Nietszche, que esos sueños entusiasman a todos los impotentes. A todos los malcriados por la opulencia de papá. A la vista están los resultados, de ser la envidia de todo el mundo se pasó a ser el hazme reír. ¿Cómo va a poder ser que se pase hambre en un país de cuarenta millones que produce alimentos suficientes para alimentar a cuatrocientos? Pues muy fácil: las políticas del Estado Métomeentodo. Cien años de blasonar de justicia social, el "justicialismo" que le decían... siempre dio la impresión de que a los argentinos se les iba la fuerza por el palabrerío. Y dime de qué presumes... y, si no: prevención a destiempo...
Desde luego que habrá que ver, porque una mafia que ha controlado el territorio durante cien años ha podido producir mucho cansancio en la población, pero, también, ha creado una extensa casta de paniaguados que no se van a parar en mientes cuando vean que los tenderos del barrio se niegan ya a pagarles la mordida. Los privilegios no se desmontan así como así. Generalmente, hacen falta guillotinas en las plazas. En fin, la cosa promete. De momento ya tenemos lo más importante: el grito de guerra. ¡Viva la Libertad, Carajo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario