jueves, 23 de noviembre de 2023

Zurdos de mierda

Lo de "zurdos de mierda" de Milei es inevitable que cuaje. Tenía que ser un argentino con su proverbial incontinencia verbal el que viniese a representar sobre los escenarios del mundo la obra que escribiese ya hace un siglo Rothbard y que reescribió Huerta de Soto hace medio. El uno el mesías y los otros los precursores. Siempre es igual: las cosas llegan cuando tienen que llegar. Milei, una cabeza privilegiada para la argumentación. No es, como quisieran los que le denostan, de los que se expresan con los tópicos al uso, no, él siempre va al porqué profundo de las cosas y como todos los mesías gusta de utilizar parábolas para explicarlos porque sabe de su poder de penetración en las mentes sencillas. Luego está su estilo un tanto histriónico que hace las delicias de la juventud: dicen las encuestas que le han votado al cien por cien. Lógico, porque fue futbolista y no lo hizo mal, fue rokero, y tampoco, y cuando se puso a estudiar no le costó ser alumno aventajado de los mejores para llegar a catedrático de teoría económica. Ya me dirán qué zurdo de mierda puede exhibir algo parecido. 

Zurdo de mierda no se refiere a los de ningún partido político al uso en concreto. Los de todos los partidos lo son. Da igual que se califiquen de derechas que de izquierdas. Todos aspiran a lo mismo, a vivir de los que trabajan escudándose en el embuste de la justicia social. Son los fracasados que, como decía Nietszche, tienen una propensión innata a asociarse para conseguir la fuerza que les falta como individuos. Y cuando un romántico despistao con estudios se les junta, como fue el caso de Espinosa de los Monteros, no tarda en salir por pies ante la espantosa evidencia de que está entre los peores. El otro día escuché por casualidad a la que es la esperanza blanca de los socialistas de derechas, una tal Díaz Ayuso; decía que había, en la comunidad que preside, una escasez de médicos insoportable. Mira que hay que ser zoquete para decir tal cosa. Bueno, también la escuché en cierta ocasión recomendando vacunar a los niños de lo del covid de los cojones. Claro, uno indaga en el currículo de esta señora y se lo explica todo. No digo ya para cajera de supermercado, que es empleo muy digno, sino para mucama que se tira al señorito, que méritos para ello no le faltan... de pan y moja que se decía por aquel entonces... cuando todavía vivíamos con las cosas de comer en su sitio... porque es que con los zurdos de mierda ya ni eso: a lo más que nos dejan aspirar es cascárnosla a escondidas. 

Les cuento estas cosas, en las que me repito más que el ajo, porque al levantarme esta mañana me he encontrado con dos mensajes de mi hermana Marifé, una mujer bragada como pocas, en los que se aprecia regocijo ante las lúcidas extroversiones de Milei. Porque ahí es donde está la clave del éxito de los mesías, en el regocijo que producen en las personas bragadas, las que no tienen miedo a escuchar la verdad sobre la que los zurdos arrojan a diario millones de toneladas de inmundicia para que no se vea. En fin, vamos a ver, porque estas cosas no son fáciles, pero la batalla cultural está en curso y por primera vez se ven grietas irreparables en las murallas de los zurdos de mierda.  

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