lunes, 13 de noviembre de 2023

Narciseando

Nos propone Juan un acertijo que juega con los tiempos verbales:

La edad de Carmen era el doble que la edad que tenía Luis cuando Carmen tenía la edad actual de Luis. Cuando Luis tenga la edad de Carmen sus edades sumarán 112.  ¿Cuántos años se llevan Carmen y Luis?

Juan es un tipo curioso. Debe ser medio ruso porque ha abierto un canal en YouTube en el que da clases de ruso y el otro día vi un vídeo en el que andaba paseando entre montones de nieve y bloques de viviendas con la típica factura soviética con la finalidad de que se le ocurriese nuevos vídeos de matemáticas. Tiene colgados un montón de ellos que a mi juicio son muy amenos. Porque es un poco como Walter Lewing, aquel mítico profesor de física del MIT que daba espectáculo a la vez que ciencia. Por cierto, me dijo Santi que a Walter le habían echado del MIT por tener un asunto con una alumna. Ya no se respeta nada; por todas las partes emerge el cáncer de la censura. ¿Quién es quién para meterse en los asuntos íntimos de dos personas mayores de edad? Aunque se lleven entre sí más de cincuenta años. ¿A quién que no sea un puto envidioso le tiene que importar eso? Pero, en fin, parece ser que hemos entrado en una de esas épocas oscuras de la humanidad. ¡Y qué le vamos a hacer si de pronto se nos echa encima como una especie de sunami de envidia! La naturaleza es sabia y, cuando hace algo que nos desagrada, sus razones ocultas a los humanos tendrá. 

Pero volviendo a lo del acertijo. Como todos, es un problema de comprensión lectora. O sea, de músculo espiritual. Hace años me hubiera costado Dios y ayuda resolver éste, pero ayer me puse con él y no creo que llegase a dos minutos lo que me costó descubrir que eran diez y seis años los que separan a Carmen de Luis. El secreto no es ningún secreto: gimnasia. Sal Khan, Salvatore Vargas, Juan y un largo etc.. Todos los días, casi sin excepción de hace quince años para acá, paso un rato en este tipo de gimnasios. Y no es que piense, Dios me libre, de que así voy a interpretar mejor los intríngulis del mundo que me rodea. Ni por acaso, es simplemente por el placer que me produce acertar acertijos, valga la aliteración. Como que después de hacer diana me veo más guapo en el estanque dorado. Ya ven, a mi edad y narciseando todavía. 

Bueno, vamos a ver, porque hoy va a hacer un día casi veraniego. Será cosa de irse por ahí con el kindle en el bolsillo y, de parque a parque, y sentada que te crió... porque es que ya uno... 



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