Hera se ha ataviado y maquillado como la más sofisticada de las hetairas para ir a seducir a Zeus. Quiere apartarle del monte Ida desde el que está dirigiendo la lucha que se traen entre sí aqueos y teucros. Y le quiere apartar porque está favoreciendo a los teucros que son los que a ella le caen fatal. Armas de mujer. Consigue su objetivo, lo que tampoco es sorprendente dada la trayectoria de Zeus que coño que ve, coño que quiere. Echan un polvo que, como todo el mundo sabe, es el más natural de los somníferos, y, mientras Zeus duerme, Hera, con el concurso de Poseidón, da la vuelta a las cosas y los teucros de perseguidores pasan a perseguidos. Entonces, Zeus despierta y, al contemplar el nuevo panorama, dice airado:
"Este engaño, maléfica Hera, que enmienda no tienes / ha hecho que Héctor dejara la lucha y sus huestes huyeran. / Yo no sé si azotarte de modo que tú la primera / seas en disfrutar en tu carne tu astucia funesta."
Afortunadamente para Zeus, en aquellos tiempos no había ministerio de igualdad porque, de haberlo habido, ni Ilíada ni leches. Pero esto es otra historia para otro momento. Porque lo curioso es que después de maltratar de palabra hasta cansarse a Hera, Zeus se dedica a hacer de eso que ahora llaman spoiler, es decir que nos cuenta en un párrafo todo lo que va a pasar en la película:
" Febo Apolo irá entonces a dar nuevos ánimos a Héctor / y a infundirle valor y hacer que al corazón se le olvide / el dolor que le oprime. Serán los aqueos ahora / rechazados, lanzados por él a la fuga cobarde / correrán a la naves bancadas de Aquiles, el hijo / de Peleo. Y hará éste que vaya su amigo Patroclo / al combate, que habrá de morir alanceado por Héctor / ante Ilión, cuando a muchos guerreros él haya matado / y entre ellos, también Sarpedón el divino, mi hijo. / Airadísimo, Aquiles divino dará muerte a Héctor. / Desde entonces haré que el avance sea firme, partiendo / de las naves y no ha de cesar hasta que hayan tomado / los aqueos a la excelsa Ilión, como quiere Atenea."
En realidad, ya está contada toda la Ilíada.
Me decía Santi que, hasta no hace tanto -supongo que hasta que los socialistas se hicieron con el cotarro- la lectura de la Ilíada, con la de la Biblia, era parte fundamental de cualquier plan de estudios. Y es que supongo que después de leer y comentar esos dos libros poco te puede quedar por aprender que no sean matemáticas y música. De hecho, en mis dispersas estancias en el Reino Unido pude comprobar que en los colegios de postín se sigue trabajando la Ilíada: hacen representaciones de los pasajes más significativos, como cuando Príamo va a las tiendas de Aquiles a suplicarle que le devuelva el cadáver de su hijo Héctor. El otro día me comentaba Fede con entusiasmo esta escena en la que, según él, no pueden caber más emociones descritas de forma más impactante.
En fin, allá cada cual con la forma en la que emplea sus ocios, pero que nadie se engañe al respecto, porque una cosa es la Biblia y la Ilíada y otra cosa es todo lo demás... que no es más que repetición de la jugada.
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