jueves, 4 de enero de 2024

Ver

En realidad, un buen aprendizaje -me repugna decir educación por lo que el término contiene de sometimiento a la norma prestablecida-, un buen aprendizaje, digo, seguramente no exige más que insistir en el arte de la escritura. A veces lo he comentado con Santi la poca importancia que se da en las escuelas a la escritura. Quizá la consideren peligrosa. 

Sigo, pausadamente, con la lectura de La Voluntad de Azorín. 

"La verdura impetuosa de los pámpanos repta por las blancas pilastras, se enrosca en las carcomidas vigas de los parrales, cubre las alamedas de tupido toldo cimbreante, desborda en tumultuosas oleadas por los panzudos muros de los huertos, baja hasta arañar las aguas sosegadas de la ancha acequia exornada de ortigas." 

Esa penetración casi dolorosa de la realidad. Es lo que Pessoa llamaba erudición de la sensibilidad. No ha necesitado Azorín moverse de Yecla para describirnos el mundo en su totalidad. Haber aprendido a observar por medio de la reducción del ámbito. En cualquier sitio está todo para el que ha aprendido a ver. Porque ese es el gran engaño en el que vivimos la mayoría, que hemos dado en creer que mirar es igual que ver. Pero nada más lejos. Para ver, como pasa con la música, se necesita practicar y practicar y practicar, en este caso con el instrumento de la escritura. Me imagino a Azorín, un niño solitario que mira por la ventana y quiere ver el mundo. Y para que no se le escape nada lo va apuntando todo en un cuaderno. Hay muchas cosas de las que no conoce el nombre y va a preguntárselo a sus padres o lo busca en un diccionario. Así, a base de constancia, expande su capacidad de observación o, si mejor quieren, la agudeza de su mirada. Se ve lo que se puede decir; lo que no se puede decir es porque no se ve. 

Aprender a ver, eso es lo que no quieren enseñar en las escuelas públicas, porque una ciudadanía que ve es inmanejable por el poder en curso. En fin, bueno, como dice Pessoa, comprendo que el que no sepa ver ande todo el día de aquí para allá buscando lo que nunca podrá ver. Y de ahí esa agitación que hay en el mundo. Y todo porque no le dieron importancia a la escritura en las escuelas. En las públicas, quiero decir. 

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