jueves, 11 de julio de 2024

Lot

Comentábamos esta mañana el asunto Lot. Ya saben, en la Biblia está todo. Lot es recordado sobre todo por la cuestión del incesto. Pero no fue él el incitador, fueron sus hijas. Para romper el hielo utilizaron el vino. Lo interesante del asunto Lot es que éste saltarse el tabú no fue provocado por pasiones desatadas, como la lascivia, por poner un ejemplo, no, fue el producto de la razón en estado puro: o se hacían fecundar por su padre o la especie se extinguía. Así, el tabú lo era menos. Porque, ¿de dónde viene el tabú si no es del uso de la razón?   La experiencia demostraba que la mezcla de sangres del mismo origen daba malos resultados. Muchos siglos, o milenios, después, la ciencia ha explicado el porqué de esos malos resultados. Pero este es otro asunto que no viene ahora al caso; lo que si viene es que lo que te da la razón, la razón te lo puede quitar.

Recuerdo que mi padre nos contó un caso parecido al de Lot que el había vivido de cerca cuando había ejercido de médico en un pueblo de la cordillera Cantábrica. Un tipo, al que llamaban "el Pinao" porque era muy alto, había bajado de las alturas, donde vivía con su madre y hermanos, al pueblo para pedir al cura la dispensa eclesiástica para poder casarse con su madre. Y digo que es un caso parecido al de Lot porque los intereses del Pinao, aquí, no eran satisfacer su lascivia sino el de desplazar a sus hermanos a la hora de heredar los bienes de su madre. Puro razonar. De todas formas, era sabido en el pueblo que, mucho antes de bajar a hablar con el cura, el Pinao ya cohabitaba con su madre tiempo ha. Por cierto, que, siendo yo ya estudiante de medicina, acompañé a mi padre a certificar la muerte del Pinao. Yacía yerto sobre un montón de yerba seca junto al hogar de una de sus cabañas. Por lo que luego se supo, había ingerido petróleo para curarse un catarro que no le quería abandonar. En toda sociedad siempre quedan residuos del primitivismo más primitivo, valga la rebuznancia.  

En definitiva, que pareciera que romper el tabú con una justificación más o menos razonable es algo bastante llevadero a efectos de sentimientos de culpa y tolerancia social. De ahí que el ser humano ande siempre dándole al coco para encontrar la forma de justificar lo injustificable. Eso sí que es algo que está inscrito a fuego en nuestra hélice constitutiva. 

En fin, dejando aparte los asuntos de la jodienda que hasta el más tonto sabe que no tienen enmienda, la parte de la historia de Lot que más me llama la atención por su potencial simbólico es lo de su mujer, que se convirtió en estatua de sal por mirar hacia atrás. A medida que nos vamos haciendo viejos, sin querer, te vas convirtiendo en estatua de sal de tanto mirar hacia atrás. Es lo que tiene la falta de expectativas, que se intenta resarcir apegándose a los recuerdos. Es como estar muerto sin saber que lo estás. Y es que, morir con las botas puestas solo está al alcance de los valientes. Y ¿qué es la valentía? Pues, eso, el desapego... no mirar hacia atrás por muy bonito que te pareciese lo que has abandonado. ¡Tela marinera!

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