Del libro de la Sabiduría: Sea nuestra fuerza la norma del derecho.
"Se dijeron, razonando equivocadamente:
Nuestra vida es el paso de una sombra,
y nuestro fin irreversible;
está aplicado el sello, no hay retorno.
¡Venga!, a disfrutar de los bienes presentes,
a gozar de las cosas con ansia juvenil;
a llenarnos del mejor vino y de perfumes,
que no se nos escape la flor primaveral;
ciñámonos coronas de capullos de rosas antes de que se ajen;
que no quede pradera sin probar nuestra orgía;
dejemos en todas partes recuerdos de nuestra alegría,
porque ésta es nuestra suerte y nuestro sino.
Atropellemos al justo que es pobre,
no nos apiademos de la viuda
ni respetemos las canas venerables del anciano;
que sea nuestra fuerza la norma del derecho,
pues lo débil -es claro- no sirve para nada."
Afortunadamente, Dios se ha puesto este año del lado de los justos, viudas y viejos que peinamos canas: hace un tiempo endemoniado y los jóvenes se van a tener que meter su fuerza por donde mejor les quepa... como yo me la debiera haber metido tantas veces para no morirme ahora de vergüenza cuando en las horas bajas me asaltan los recuerdos de mi yo más detestable. En fin, la vida, siempre se toma la revancha. ¡Y qué le vamos a hacer!
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