¿Qué es la metafísica? Quizá fuese interesante preguntarle a Perico Delgado que puede estar horas y horas largando sobre lo obvio sin por ello mostrar signos de agotamiento mental. Ya les conté que el otro día, a preguntas de un contertulio, respondió que eso sería entrar en cuestiones metafísicas, o sea, más allá, o por detrás, de la física. ¿Y qué es la física? Para mí es los comportamientos de la naturaleza que se pueden explicar con las matemáticas. Es un invento de Galileo que tiró una bola de lo que fuese desde lo alto de la torre de Pisa y, gracias a que antes se había dado cuenta de las leyes del péndulo pudo medir el tiempo que tardaba la bola en pasar por cada piso de la torre. Cuando más abajo estaba el piso menos tardaba en pasar de uno a otro. En definitiva, descubrió la ley de la gravedad: la puso números. Pessoa, que es uno de mis pensadores favoritos, dijo que los únicos problemas que tienen solución son los matemáticos. De lo cual concluyo que a todo lo que no se le puede poner números, o sea, que no se puede resolver, lo podemos considerar metafísica.
Así es que todo lo que está fuera de las matemáticas y su derivado natural, la física, es metafísica, es decir, eso que se ha dado en llamar ciencias blandas, lo cual viene a ser un eufemismo de impotencia. El ser humano especula, especula y vuelve a especular sobre todo lo humano y divino y, al final, para llegar a algún puerto se tiene que guiar por la moda del momento. Yo esto me lo sé bien porque como ustedes saben soy médico y, a lo largo de mi dilatada experiencia profesional, he visto cambiar muchas verdades incontrovertibles por otras no menos incontrovertibles. Si alguien no se lo cree le puedo dar la referencia de un artículo del Dr. Vernon Coleman en donde se hace un recuento de verdades cambiantes en la medicina del siglo XX. Y es que la medicina es una ciencia, por así decirlo, metafísica. Nada se puede demostrar con números y, por tanto, es mera palabrería. Por eso es por lo que les suelo recomendar encarecidamente que no vayan al médico si no tienen las tripas fuera.
Les cuento estas cosas porque andábamos estos días dándole vueltas al asunto en nuestras conversaciones transcontinentales mañaneras. De algo hay que hablar. Lo mismo que Aristóteles de algo tenía que escribir y le salió su Metafísica. Personalmente, nunca pierdo de vista ese libro. No podría decir las horas que le he dedicado sin que por ello haya llegado a conclusión alguna sobre su contenido: por eso se llama Metafísica, supongo. Pero ¿qué sería de la especie humana sin esa herramienta que aunque no sirve para nada, sirve para todo? No tiene respuestas, pero nos las da. Por eso vamos por la vida de equivocación en equivocación.
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