lunes, 8 de julio de 2024

Odisea

Hoy, por circunstancias de la vida, me he visto precisado a observar de cerca el sistema burocrático de una pequeña comunidad como es ésta en la que vivo. He llevado todos los papeles que la operación requería, pero los burócratas que andaban por allí rascándose, ya sea las bolas, ya la cona, han intentado por todos los medios derivarme a una oficina al otro extremo de la ciudad. He sacado a relucir mis artes dialécticas y, ante el revuelo montado por ellas, ha acudido una que al parecer era la jefa de aquel comando de rascadores: no puede ser, ha dicho, esta palabra que hay aquí tendría que ser... la he interrumpido sin miramientos: esa palabra es la que el notario ha considerado oportuno poner, ¿acaso sabe usted más que el notario? Entonces, la tipa ha empezado a citar leyes, ya saben, numero, barra, número. He vuelto a interrumpirla: ¿qué pasa que son ustedes bizantinos esperando a que vengan los turcos a violarles? Se han mirado los unos a las otras con cara de estar pensando: este tío está loco. He insistido: ¿qué, no conocen ese pasaje de la historia? Entonces la jefa ha cogido los papeles y se los ha dado a una de las numerosas subalternas que había por allí observando la jugada y le ha dicho: ¡hazlo! Lo demás, esperar un rato a que me devolviesen los "papiles" debidamente cumplimentados. Me han despedido con un "si falta algo ya le avisaremos" en tono más bien amable. Tendrían que ver ustedes el lujo de aquellas instalaciones. Una especie de mausoleo faraónico para albergar cadáveres vivientes. En fin, el que le vea futuro a todo eso, que Dios le conserve la vista. 

Creo que lo mejor va a ser  que vaya a comprar una Odisea que vi ayer en el escaparate de una librería de segunda mano.  

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