Al obispo Jheronimo lo que de verdad le iba era matar moros. Era el encargado de decir la misa preceptiva antes de entrar en combate, pero una vez acabada la misa se quitaba el sobrepelliz y se colocaba a toda prisa la armadura, la lóriga, el yelmo y demás utillaje guerrero, y se ponía en la vanguardia de las tropas. La sangre le chorreaba por el codo hacia abajo.
El caso es que el Cid, el que en buena hora ciñó espada, y los suyos estaban en Valencia disfrutando del botín recientemente ganado y les llega la noticia de que el rey de Marruecos se aproxima con un ejército de cincuenta mil tiendas.
"Alegravas el Çid e todos sus varones
que les crece la ganançia ¡grado al Criador!"
Porque ellos estaban allí para ganar riquezas y honores, las dos cosas que solo la guerra proporciona en un visto y no visto. De los muertos solo se cuentan los del enemigo; los propios, con no nombrarles, no existen.
Aquellos eran otros tiempos, me dirán. Pues no, a tal efecto, exactamente igual que los de ahora. Siempre hay varones a los que les crece la ganancia a toda mecha si consiguen que haya una guerra en cualquier sitio. Inventan un enemigo y ya pueden empezar a sacar dinero del bolsillo de la gente para meterlo en el suyo.
Así están las cosas, sin hablar para nada de los muertos. Es una cuestión de dignidad, dicen. ¿Será verdad lo que cuentan de Zelensky?
Pues no lo se, Pedro. Está el mundo hecho un asco. o hace ya tiempo que no me creo nada de lo que sale en los papeles. He vuelto a la prensa deportiva, y si hubiera El Caso , lo devoraría con fruición Pero creo que voy a hacer como tú, acabaaré en El Quijote.
ResponderEliminarYo sigo en Shock con el Adagio de Albinoni, que a final no era de él
ResponderEliminarhttps://www.primicias.ec/noticias/firmas/famoso-adagio-nunca-escribio-albinoni/#:~:text=Se%20trata%20del%20famoso%20Adagio,pero%20sin%20principio%20ni%20fin.
https://www.primicias.ec/noticias/firmas/famoso-adagio-nunca-escribio-albinoni/#:~:text=Se%20trata%20del%20famoso%20Adagio,pero%20sin%20principio%20ni%20fin.
Haces bien, Nacho. Ahora estoy con el Movimiento Perpétuo de Ovalle. Son piezas que te vuelan la cabeza, como se dice ahora.
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