domingo, 27 de abril de 2025

La ira de Dios


El 7 de octubre de 2023, por la tarde, los gazaties salieron a la calle a bailar para celebrar la matanza de judíos que acababan de cometer por la mañana. Hay que tener mucho cuidado con las celebraciones porque la gente se calienta y mira como lo deja todo. En cualquier caso, Ala sigue siendo grande y Mahoma sigue siendo su profeta.

Los gazaties, como tantas otras tribus semitas, se han repetido entre ellos tantas veces la opinión de que los judíos, otra tribu semita, no tienen derecho a estar donde están, que han acabado por fabricarse una convicción. Alguna vez, me pregunto yo, se habrá parado algún gazatie a preguntarse por la razón de la sinrazón que a su razón se hacen ellos mismos. El problema, diría yo, es que es muy difícil pararse a pensar cuando se vive hacinado y de la caridad de los puros de corazón. Desde luego que habría que hacer un monumento a los gazaties por todas las oportunidades que dan a los puros de corazón de dar rienda suelta a sus impulsos. 

Un puro de corazón es alguien que hace el bien sin mirar a quién, lo cual, así, a primera vista, suena de lo más lindo, pero, a la que te paras a pensar un poco, de inmediato caes en la cuenta de que es un error fatal. Acuérdense de aquella película de Buñuel llamada Viridiana. ¡No, no es tan fácil ser bueno como te lo pintan en la catequesis! Hacer el bien exige el conocimiento de las matemáticas por lo menos. Pero, claro, se te dan mal las matemáticas y corres a apuntarte en una ONG... así te parece que compensas tus carencias. 

El caso es que asesinar a 1200 y secuestrar a otras 250 personas que estaban descansando de sus fatigas a la orilla del mar no es algo que Dios vaya a pasar por alto. Entonces, dejaría de ser Dios... porque si por algo lo es, es, precisamente, porque su justicia es implacable. Y, entonces fue, y se tomó la justicia por la mano de los familiares de los asesinados. ¡Pues qué esperaban que fuese a pasar! Es que el famoso Corán no les advierte de que hay que pensárselo dos veces antes de tomar una decisión. El Libro de los judíos no para de recordarles lo importante que es esa precaución: prudencia y sabiduría, todo es una y la misma cosa

En cualquier caso, no acabo de entender por qué los judíos insisten en querer vivir en Palestina. Cuando uno busca casa lo más importante es el vecindario. Eso lo debieran saber ellos que han andado toda la historia de aquí para allá. Aunque también es verdad que, como te vaya bien, casi todos los vecindarios son malos... empiezan por la envidia, siguen por el rencor, dan en el odio, y acaban en la masacre. ¡Todo tan humano!

Bueno, he oído decir que millones de judíos se están yendo de Palestina. No sé si será verdad, pero, en cualquier caso, no sería novedad. 

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