miércoles, 2 de abril de 2025

Nada nuevo bajo el Sol

Aquí, en esta parte del mundo llamada Europa, se ha blasonado hasta la náusea de ser los mas guapos, más listos y, sobre todo, más libres, del mundo mundial. O sea, dime de qué presumes y te diré de qué careces. O, también, prevención a destiempo, malicia arguye. Y en esas estábamos cuando nuestra clase dirigente va y se pone a inhabilitar porque me sale de los cojones -ahora resulta que también las mujeres tienen cojones- a quienes todo apunta que van a ganar las próximas elecciones. Incluso han inhabilitado a alguno que ya las había ganado. Se ve que se siente muy segura esa clase dirigente o, quizá, mejor, quiere hacer como que se siente muy segura. 

En esto de la política hay algo que nunca falla: siempre que un poder carcomido por la corrupción se empieza a tambalear comete tonterías que aceleran su caída. Tonterías que siempre consisten en querer parar a lo que ya ha tomado velocidad de crucero. Así es que al querer parar a la francesa Le Pen lo único que están haciendo es darle más fuerzas. Como pasa en España con la damnatio memoriae de Franco que, según parece, ha hecho que la juventud se interese por él y, con ello, crea haber encontrado el norte de sus aspiraciones. 

Ésta es una guerra en curso que está siendo ganada por la nostalgia de un pasado mítico de ley y orden. El eterno retorno, en definitiva. Es Franco, es Pisístrato, es Asurbanipal. Fueron tiranos implacables, pero, a la postre, lo que cuenta en esta vida es el rastro que dejas: por sus obras los conoceréis. Todo lo que hay de valor en la España moderna es obra del franquismo; dense una vuelta por Aldeadávila si no se lo creen. ¿Qué sabríamos hoy día de nuestros orígenes si al sanguinario Asurbanipal no le hubiese dado por coleccionar tablillas? Gracias a esas tablillas sabemos, entre otras cosas, que tres mil años antes de que existiera Pitágoras ya se conocía el teorema que se le achaca. 

Así que, nada nuevo bajo el Sol. Lo que parece que viene, en realidad ya está aquí. Solo los necios no lo ven... más daño se harán cuando se caigan del guindo.   

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