martes, 15 de abril de 2025

Tiranía médico/política

 


FELICIDADES A PFIZER, POR HABER ESTADO 175 AÑOS EN EL NEGOCIO, Y NO HABER CURADO NUNCA UNA SOLA ENFERMEDAD

Como siempre pasa cuando las vergüenzas de alguien importante quedan al descubierto, no tardan en saltar los lameculos al rescate: 

"Pfizer desarrolló la azithomycina, un eficaz antibiótico; el sunitibin, un tratamiento para el cáncer que puede ser curativo según en qué casos; en colaboración con Merck, la ivermecticina, usada para curar la ceguera de los ríos. También jugó un papel clave en la producción masiva de penicilina durante la Segunda Guerra Mundial, aunque no la inventó.

Las "curaciones" son raras en medicina: la mayoría de las drogas palían las enfermedades, pero raramente las curan del todo", sostiene un tal Richard Fulmer. 

A mí, por razones obvias -ejercí la medicina durante unos cuantos años- todo lo que tiene que ver con el tema sanitario me interesa. Y por eso es que siempre tenga puesta la lupa sobre él, lo cual me ha proporcionado tal cantidad de anécdotas chuscas que con ellas podría llenar más de media docena de cuadernos de cien páginas de tamaño folio.

No solo en la casa en la que pasé la niñez donde tuve la oportunidad de escuchar conversaciones entre médicos en las que no faltaban esas anécdotas chuscas que les digo, es que, luego, debido a mi afición a la literatura, pude comprobar que, a todo lo largo de la historia, esas anécdotas eran tan frecuentes que no sería exagerado elevarlas a la condición de categoría. Así es que piense, ahora, que categorizar de ciencia chusca a la medicina es una prudente aproximación a la verdad. 

La chusquería médica tiene sólidos fundamentos: por un lado, el miedo a morirse del que se siente enfermo; por otro, el ansia de lucro del profesional de la medicina. Así que, cuando el miedo del uno es desproporcionado y el ansia de lucro del otro enfermiza, cosas, ambas dos, que, por desgracia, coinciden con harta frecuencia, pues eso, que tenemos ya los ingredientes del cóctel chusqueril por antonomasia. 

Si a todo esto le añadimos que, a partir de finales de XIX y principios del XX, la casta política cayó en la cuenta de que ellos también podían beneficiarse de los pingues beneficios que proporciona el miedo a la enfermedad, ya tenemos ahí ese tándem político/médico que es la madre de la tiranía llevada a su último grado de perfección. 

Y en esas estábamos y llegó Paco con la rebaja. 
 

El Dr. Rolan Victor, un médico malayo, acaba de ser absuelto por la corte suprema de su país de los cargos criminales que pendían sobre él por haber dicho la suya sobre las famosas vacunas del Covid. Y ha dicho: 

"Esta sentencia no es solo para mí"

"Es un mensaje para todos los malayos y gente del mundo en general, que la evidencia científica debe ser libre y sujeta a debate"

"Los médicos tiene que tener libertad para expresarse con trasparencia, aunque sus puntos de vista difieran de los de la mayoría de sus colegas"

Esto que ha pasado en Malasia se está repitiendo por todo el mundo con inusitada frecuencia. Y es que la putrefacción de la tiranía médico/política ya no hay quién la soporte. Es necesario que el aire se dé la vuelta y se lleve los malos olores que emponzoñan la vida en común. 
 

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