jueves, 10 de julio de 2025

A nuestro parecer


Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.




Ahí están mis nietos, hace ocho años de eso, ajenos al paso del tiempo. Hoy, él, nómada digital, vive en Medellín, la ciudad de la eterna primavera. Ella, cursa estudios en la London Academy of Music and Dramatic Art. Ya son dos personas adultas. Y de aquí a nada serán viejos y yo, en el mejor de los casos, un recuerdo lejano.


Partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que, cuando morimos,
descansamos.

Hace ocho años, una tarde de verano, fuimos a Paredes de Navas. Estuvimos allí, sentados en un banco de la plaza, una de las más bellas que conozco, viendo como se ponía el sol y escuchando el griterío de las golondrinas. Los niños, con la desenvoltura que les caracteriza, jugaban con Jorge Manrique como si fuese su tío.  

Curiosamente, más o menos a la edad que tenían mis nietos en esa foto a mí me hacían aprender en el colegio las Coplas a la Muerte de Mi Padre. La mayoría se me olvido, pero hay estrofas que me quedaron en la mente como gravadas a fuego.  


cuán presto se va el placer;
cómo después de acordado
da dolor;
cómo a nuestro parecer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
 

A nuestro parecer y solo a nuestro parecer. Esa es la clave de todo, que confiamos en que nuestro parecer es la realidad y, por lo general, nada más lejos.

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