jueves, 20 de octubre de 2022

Ukraina

Cuando Cécrope fundó Atenas escogió un territorio lo suficientemente miserable como para no suscitar la codicia de nadie. Al no poseer recurso natural alguno la supervivencia se confió al ingenio de sus habitantes. Y, así, a golpe de ingenio fue como se hicieron tan poderosos como para convertirse en los enemigos favoritos de la otra potencia griega, Lacedemonia. Gracias a esa enemistad es que tengamos hoy el que quizá sea, si no el mejor libro de historia, sí el que se puede considerar como fundador de esa ciencia blanda: Las Guerras del Peloponeso de Tucidides. Y que me perdone Heródoto por lo que acabo de decir. 

Lo de tener o no tener recursos naturales es, en principio, la clave de la seguridad de un territorio. O es que ustedes creen que esa guerra que hay ahora en Ucrania existiría si aquello fuese el desierto de Gobi. Ucrania siempre fue la joya de la corona del imperio ruso. Fueron los comunistas los que decidieron dividir el imperio ruso en comunidades autónomas. Ucrania fue una de ellas. La más rica, quizá, de todas. Por eso no es extraño que cuando se desmoronó el poder comunista las oligarquías de aquella región aprovechasen el tumulto para independizarse. Pero, independientes o no, es muy dificil dejar de ser lo que se ha sido por siglos, Una parte de la población de Ucrania se siente rusa y, doblemente rusa, al sentirse acosada. O sea, que ya la tenemos armada.

Todo ha ido allí por sus pasos . Como de libro. Imagínense que hay una turbulencia mayor en España. De inmediato las oligarquías catalanas aprovechan la ocasión para independizarse. Desde luego que no les iba a faltar el apoyo de varios simpáticos vecinos que prefieren debilidad alrededor de sus fronteras. El único problema, entonces, sería esa parte nada despreciable de la sociedad catalana que se siente muy española. Bueno, si la dejasen seguir a su bola a lo mejor se resignaba, pero el caso es que un poder nuevo necesita monolitismo para consolidarse. Por eso es que, ya con la simple autonomía, la oligarquía catalana se haya dedicado a vulnerar  los más elementales derechos de los que se sienten españoles. Imagínense lo que podría llegar a ser con la independencia total. Como es el caso en Ucrania. 

En la Ucrania recien independizada, necesidades obligan, los lazos con Rusia eran tan estrechos que casi no se notaba la independencia. Pero el demonio nunca descansa; las potencias vecinas vieron allí una oportunidad de sacar tajada. Les costó años, pero al final, con promesas imposibles de cumplir, consiguieron seducir a una parte de la población para que diese un golpe de estado. Y así es que hoy tengamos allí un gobierno favorable a los intereses de los vecinos y hostil a Rusia. En resumidas cuentas, desataron una guerra civil. La misma que podría desatarse en Cataluña si los nacionalistas de allí aprietan un poco más las tuercas a la comunidad que se siente española. A los dos días tendría que intervenir el ejercito español y no quiero ni pensar lo que podría durar la contienda con todo el apoyo que iban a encontar los nacionalistas en los diversos paises vecinos. 

Así las cosas, ¿quieren que les de una pista para descubrir si una persona es subnormal? Pues son esos que te encuentras por la calle y a la primera de cambio empiezan a echar pestes de Putin. Les salió tan redondo a las oligarquías, cuando lo de la segunda guerra mundial, concentrar toda la culpa en Hitler, que ahora quieren repetir la jugada. Si no hubiese existido Hitler... si no existiese Putin... como en todas las guerras, demasiada gente escondiendo sus culpas detrás de entelequias. Y lo bueno es la facilidad con la que cuela.  

miércoles, 19 de octubre de 2022

Pasividad prometéica

Desde luego que me ha costado, pero al final he dado con ello. Me rrefiero a El Choclo. Ya la toco de corrido. Ahora, ya, solo tengo que insistir para coger confianza. En realidad, todo esto de la guitarra no es para mí otra cosa que un mecanismo de evasión y afianzamiento. Evasión por la concentración que exige y afianzamiento por la conciencia de haber superado una dificultad mayor. Y no pongo en duda que existan muchas actividades que proporcionen esas dos cualidades al espíritu, pero apostaría que el aprendizaje de la música es la reina de todas ellas. Por eso es que cada vez entiendo menos que se haya sacado a la música de los planes de estudio. Aunque por otra parte, como conozco a bastantes músicos, me puedo hacer una idea del porqué: es muy dificil manipular a individuos acostumbrados a pasar miles horas en soledad cultivando el espíritu. Gente con una voluntad de hierro y muy entrenados en interrelacionar tónicas con dominantes, subdominantes y un largo etcétera de posibilidades. 

Es curioso, pero desde que empezó todo esto del Estado Social de Bienestar, hace un siglo y medio o así, el máximo interés de las oligarquías dominantes ha consistido en convencer a la gente de que todo lo que no es práctico es una perdida de tiempo. Es el truco del almendruco: quitar herramientas de defensa a la gente, en definitiva. Primero, dijeron, no os preocupeis que yo os educo. Enseñanza púbica, un eufemismo de educar para obedecer. Música fuera, porque es una cosa de romerías. Luego les toco el turno a las lenguas muertas: de todas la mayor perdida de tiempo, nos dijeron y nos sonó a música celestial que nos sacasen de encima esa agonía. Ya solo quedaba la filosofía y la acaban de rematar. 

Los resultados a la vista están. Y más, ya, para redondear, que a los niños les eduquen las mujeres. Así tenemos a esta juventud afeminada y borreguil que adora a sus papás. Bueno, supongo yo que todo esto no es más que el estar encadenados a una roca del Caucaso por haberle robado tanto fuego a los dioses. ¡Ay, quién le mandaría a Edinson inventar el fonografo! No creo que nunca se haya robado a los dioses fuego más devastador. Fue como decirle a la gente: ¿para qué vais a estudiar música si podeís comprar por dos perras toda la música que queráis? Como si la vida fuera una cuestión de pasividad. 

Pues eso, pasividad prometéica. Si Prometeo se hubiese mantenido activo el águila no se hubiera atrevido a acercársele a roerle el hígado. 

martes, 18 de octubre de 2022

Juan Ruiz

Salgo a pasear con Juan Ruiz y raro es que no me eche unas risas. A veces se pone serio, pero lo normal es que me hable de mujeres que, al fin y al cabo, son el sujeto de los chistes que más nos gustan a los hombres. Nos creemos que las tenemos tan caladas que desvelar sus flaquezas se nos antoja que es una especie de medicina para los dolores de cabeza que nos producen. Son las cosas de la naturaleza que no hay fuerza humana que pueda modificar. Y no será porque no lo hayan intentado y sigan intentándolo todas las iglesias que en el mundo han sido y siguen siendo. Siempre han fracasado estrepetosamente, y seguirán fracasando, por la sencilla razón de que nunca han sido, ni serán, capaces de predicar con el ejemplo. La castidad es, por así decirlo, un imposible metafísico. 

De Juan Ruiz se ha dicho de todo, de putero para arriba. El callaltero Menéndez y Pelayo es de los que más se han ensañado con él. Habría que aclarar primero el porqué de que el tal Menéndez le diese al jarro de tal forma que a los 56 el hígado le dijo hasta aquí hemos llegado. Es muy sospechoso lo de esconderse tras el alcohol. Y más sospechoso todavía que un alcohólico acuse de putero a alguien del que lo único que sabe es que sabe mucho de mujeres. ¡Porque vaya que si sabía!

"Cuanto más desdeñada, cuanto más reprendida,/ cuanto más por un hombre golpeada y herida,/ tanto más por él anda muerta, loca perdida;/ solo piensa en la hora de estar con él unida."

Para mí que el Menéndez tenía algún problema de tipo digamos que freudiano. Y opina como opina porque las mujeres le daban tanto pánico que no había adquirido la menor experiencia sobre ellas más allá de su madre. Por eso debe pensar que si Juan Ruiz sabe tanto de mujeres tiene que ser porque es un putero. Ya ven, hasta el mejor escribano echa un borrón. 

Supongo que Juan alguna experiencia sí que debe tener. Pero más que nada su sabiduría sobre el tema se debe a que al haber restringido el ambito de sus indagaciones a la mujer le ha permitido profundizar como pocos lo hicieran. Y sobre todo con tanta gracia. Lo que trata de hacer con desenfado es advertirnos de lo importante que es controlar ese asunto so pena de hacer de la vida un infierno. ¡Y qué razón tiene! Claro, ni que decir tiene que su desenfado le ha traído la enemiga de los enganchados en ese estúltico vicio. ¡Por que míra que te llegas a sentir idiota al contemplar los restos de la batalla que creíste haber ganado! 

Por lo visto los curas de la parte de Talavera se han sentido muy aludidos, y ofendidos, y han empledo su poder de manada para dañar a Juan en la medida en que los que piensan mal y poco pueden dañar al que piensa mucho y bien. En cualquier caso, debemos estar agradecidos a esos curas talaveranos porque sin su dañino rencor es probable que Juan nunca se hubiese recluido y puesto a escribir semejante compendio de diversas sabidurías sobre los avatares de la vida. 

domingo, 16 de octubre de 2022

Gente vulgar

Definitivamente, no puedo ver películas por la noche. Me afectan y luego duermo mal. Con pesadillas. Anoche estuvimos viendo una llamada Ordinary People, Gente Corriente en español, dirigida por Robert Redford y con unos actores fantásticos. Quise dejarla a la mitad, pero no pude. Y eso que sabía punto por punto el desenlace. ¡Es tan previsible todo en las fantasías! Aquella mujer tan de clase media con ínfulas era una bomba de relojería. Con su perfeccionismo rampante, sobre todo a la hora de poner la mesa. No hay trastorno mental que tarde más en desvelar sus consecuencias que el perfeccionismo, pero cuando lo hace, la gente a su alrededor se hace consciente de todo lo que ha aguantado y toma fuerzas para ajustar cuentas. No hay perfeccionista, sobre todo si es mujer, que no acabe siendo abandonado por todos. 

Clase media que utiliza el golf como pall de paller, que dicen los catalanes, para afianzar su status social. Pasan sus ocios en esas praderas artificiales con pretensiones de paraíso, compartiendo con sus iguales el  placer de meter una bolita en un agujero. Por lo visto es algo que tiene su arte, que no por otra cosa es que puedan hablar horas y horas de ello. Lo que pasa es que a la hora de la verdad un chaval de pueblo como Severiano acaba siendo el campeón de eso. En mi pueblo conocía yo por lo menos a diez que podrían haber sido campeones si se hubiesen dedicado a ello. Donde ponían el ojo ponían cualquier cosa que arrojasen. ¡Pues anda que no!

Recuerdo que allá por los sesenta, cuando a mi padre le iba bastante bien, un tipo importante de aquellos con los que charlaba en el balneario, le recomendó vivamente que se hiciese socio del club de Pedreña. Lo comentó un día a la hora de comer y tuvo una acogida tan fría que no se volvió a hablar del asunto. Mi familia, desde luego que defectos tenía como para llenar las estanterías de un supermercado, pero el de ceder libertad por ganar cuotas de mercado no era uno de ellos. Eramos, en general, bastante fanáticos de lo de ir por libre. 

Gente corriente, ordinary people. Traducir ordinary por corriente, no sé si cumple con todos los requisitos de una buena traducción. Gente ordinaria, quizá hubiera sido más ajustado. Clase media sin más aspiraciones en la vida que la de mantener el status. Conocí y traté en tiempos a mucha gente así. Gente sin conciencia de su vulgaridad. Sin la menor inquietud de, por así decirlo, elevarse espiritualmente. Al final, por lo que sé, muchos acabaron en lo del golf. Y en lo del perro y los viajes, por descontado. Todos, también, consiguieron fabricar hijos maravillosos, según dicen. Aunque eso habría que verlo. 

En fin, que no me conviene nada ver películas por la noche. Duermo mucho mejor si escucho música. O intento hacerla con la guitarra. 

sábado, 15 de octubre de 2022

Ave Fénix

Aunque todos los tiempos son finales de algo, no todos son del mismo calado. Éste que estamos viviendo ahora me parece que ya no es que pase de castaño oscuro sino que ya se va haciendo necesario empezar a producir las cenizas que habrán de incubar el huevo del que saldrá un nuevo mundo. Es que hay cosas que no tienen más solución que agarrar las armas. ¿O es que ustedes se iban a quedar tan pichis si les quitan un hijo de doce años para cambiarle de sexo? Pues eso es lo que pretenden en EEUU según una proposición de ley que ha presentado una congresista de origen peruano. Lo primero: ¿cómo puede querer un niño de doce años cambiar de sexo si previamente no le ha comido el tarro alguien, un pofesor de su colegio lo más probable? No, estas cosas no tienen más solución que la justicia por tu mano. Me hago cruces pensando que pueda haber médicos que realizan esas cirugías. Sería a los primeros que habría que colgar. 

Se ha perdido el Norte. ¿Sabéis lo que es el Norte y por qué es tan importante? Pues el norte es la estrella Polar y es tan importante porque nunca cambia de sitio. Tampoco es que eso sea verdad. La realidad es que nosotros siempre la vemos en el mismo sitio. ¿Y saben por qué? Pues muy sencillo porque si usted prolonga el eje sobre el que gira la tierra hacia el norte dará indefectiblemente con ella. Por así decirlo, la atravesará como si fuese un pincho moruno. O sea, que esté la tierra en el grado de giro que esté, siempre la verán el mismo sitio porque el eje la tiene sujeta. Todo lo demás depende del grado de giro. O, si quieren, de la hora, el día o mes, en que observen el cielo. Por todo eso, saber localizar la estrella Polar no solo ha sido siempre de gran utilidad práctica para orientarse en la noche, estés donde estés, también hay que tener en cuenta su inestimable valor simbólico: no saber localizarla es sinónimo de andar perdido por la vida. Recuerdo a un gran amigo que hice en la Cataluña profunda, cuya vida era el desastre más elebarado que se pueda concebir. Una noche, recien acabado el trabajo que nos tríamos entre manos, miró al cielo rutilantemente estrellado y me dijo, aquella es la Polar. ¿Por qué?, le pregunté. Porque es la que más brilla, me contestó. Le dije que las cosas de la vida no suelen  ser así; que el brillo no era sinónimo de importancia. Le enseñé a localizar la Polar y le expliqué el porqué de que siempre estuviese allí. Como era una persona inteligente se hizo con el dato al instante. A los diez días ya había encontrado el Norte de su vida y, en vez de andar como una veleta de aquí payá, con parada en todos los garitos de juego, putas y alcohol, había firmado un ventajoso contrato de mantenimiento con una empresa gasística de ámbito internacional. La última noticia que tuve de él es que viajaba mucho para reparar los naturales desperfectos de cualquier infraestructura en uso. Espero que siga vivo porque el mundo necesita tipos como él. Por cierto, el otro día vi que en la calle Peñas Redondas, en la que viví cuando tenía once años, hay un mural explicando como se localiza la estrella Polar. 

Pues sí, se ha perdido el Norte. Y si no, de que otra forma se puede justificar que en el congreso de EEUU se esté debatiendo una ley tan mostruosa. Pero es que en todos los paises de por esta parte del mundo se están debatiendo leyes por el estilo. Y todavía hay imbéciles que dicen, sin pensar, por supuesto, que eso se soluciona con más democracia. Como si fuese posible desalojar del poder por el procedimiento electoral a los psicopatas que seducen a las masas con sus promesas de cuento de hadas. No hay forma. Solo queda organizarse para desalojarles por la fuerza. De las armas por supuesto. Sí, hay que proporcionar cenizas al huevo para que incube lo que sea que tenga que venir, que seguro será mejor que lo que hay. 

viernes, 14 de octubre de 2022

Triste lamento

Iba antes por el centro buscando la sombra cuando al aproximarme a la iglesia de La Compañia he empezado a oír el triste lamento de las campanas tocando a muerto. Me he demorado escuchando y me he maravillado al comprobar la efectividad de ese toque repetitivo y pausado para crear una sensación de desconsuelo. Como de final de los tiempos. ¡Qué bien, pienso, ha sabido siempre la Iglesia manejar las emociones! Recuerdo haber visto un codice medieval en la catedral de León en el que estaban señaladas perfectamente las emociones que suscitan los diferentes intervalos musicales. Desde luego que no hemos necesitado que llegase Jaime Altozano a aclarárnoslo.

El caso es que había una luz enlluernadora, como le gustaba decir a Pla. Pla, que, a parte de los adjetivos, era el maestro de la ironía. Y ya, puesto a divagar, paso a lo que escribe Pessoa: "el hombre superior se distingue del hombre inferior y de sus hermanos los animales por la simple cualidad de la ironía. La ironía es el primer indicio de que la conciencia se hizo consciente". En fin, lo dejo aquí. 

He desayunado en el Suizo en compañía de Juan Ruiz. Me dice a propósito del pleito que el lobo puso a la raposa: la primera exención es en sí perentoria,/ pero la excomunión es aquí dilatoria. En el altillo no había mucha concurrencia, pero desde mi mesa podía ver la terraza rebosante de gente a pleno sol. Gente joven, por los treinta y tantos a las once de la mañana de un dia laborable. Es un signo de los tiempos y también una incognita a despejar. ¿Qué significado tiene eso? Quizá ese fin de los tiempos que estaban anunciando las campanas de La Compañia. 

Por cierto, ¿Se han enterado del revuelo que se ha levantado a raiz de las declaraciones que ha hecho una ejecutiva de Pfizer en el parlamento europeo? Pa mear y no echar gota. ¡Con todo lo que han llegado a llamarme, Dios mío!

jueves, 13 de octubre de 2022

Regeneración

Como diría Alonso Quijano, éste es un lance de encrucijada. De aquí no vamos a sacar una ínsula para dársela a Sancho. Nos vamos a tener que conformar con los dolores de cabeza en el mejor de los casos. Nos han querido distraer de la realidad con lo del covid... por cierto que cada vez se alzan más voces exigiendo que los laboratorios nos devuelvan el dinero que nos han robado con las dichosas vacunas. Y ahora están con la opereta ucraniana. Putin por aquí, Putin por allá, pero lo que nadie dice es que Rusia es inmensamente rica y poderosa. Es la ilusión más tonta de todas pensar que se la puede doblegar. Rusia, o Putin, como la llaman ahora, sabe de sobra que solo tiene que esperar un poco para que todo se ponga de su lado. Frío, desde luego, no van a pasar. 

La encrucijada estriba en que cada vez más gente cae en la cuenta de que el actual modelo de democracia no funciona. El Estado que quiere dedicarse a hacer que la gente sea mejor tiene que fracasar por necesidad, no por nada sino porque las idioteces siempre llevan al fracaso. La democracia social de derecho que le dicen, por no decir comunismo enmascarado. Para intentar hacer mejores a las personas ya están las religiones. Están ahí desde la noche de los tiempos y, mal que bien, nos han traido hasta aquí con su palo y zanahoria. Pero el Estado metido a redentor se ha demostrado hasta la saciedad que siempre acaba convertido en la cueva de Alibabá. 

Y en esas estamos, en que los ladrones lo han esquilmado todo y ahora montan un pollo para distraer la opinión. Es inútil. Se tienen que ir. El Estado tiene que dejar de jugar a ser Dios para dejar que el Dios verdadero haga su trabajo. Que eso es exactamente lo que cada vez más gente está pidiendo. Es el conservadurismo rampante que vuelve por sus fueros. Como en el siglo XIX, antes de que los alemanes infectasen al mundo con su putrefacto idealismo. El Estado que mantenga las fronteras seguras y limpie el país de malhechores. El resto, ya nos encargaremos nosotros, los ciudadanos, de que funcione. O sea, democracia sin adjetivos. 

Sí, por mucho que la gente disimule, la realidad es que vienen tiempos duros y conviene ver venir la flecha para que nos hiera menos. Lo de pasarse el día comiendo pinchos a la puerta de los bares se tiene que acabar. Ese dinero hay que ahorrarlo para pagarse una mutua médica y un colegio privado para los hijos. Por ahí empieza la regeneración. 

miércoles, 12 de octubre de 2022

Hipócrita humildad

En realidad, si Socrates hubiese sido tan listo como dice el mito, en vez de decir "solo sé que no sé nada", tendría que haber dicho algo así como: ni siquiera sé si sé algo o no sé nada. Porque si piensan su respuesta se darán cuenta de que so capa de una hipócrita humildad se esconde la misma arrogancia que la del que blasona de saberlo todo. Así son las cosas, que la humanidad lleva 2.500 años celebrando como el sumun de la ingeniosidad lo que no es más que una pavada intrascendente. 

Es curioso esto del saber y sobre todo lo de ser consciente de lo que se sabe. Sigo leyendo a Pessoa por donde anda entretenido tratando de lo que diferencia a los hombres de los animales. Dice, apoyándose en un tal Haeckel, que hay mucha más diferencia entre un Kant o Goethe y el hombre vulgar que entre el hombre vulgar y el mono. Lo que me gusta del siglo XIX, antes de que llegasen los socialdemocratas a apoderarse de todo, es que la gente decía lo que le daba la gana y no pasaba nada. Yo, desde luego, no creo para nada en eso que dice Haeckel, porque hasta el que parece el más vulgar de los hombres, puesto en determinadas circunstancias, puede resultar más atractivo que Kant o Goethe puestos en esas mismas circunstancias. Pero eso no quita para que pensemos en las terribles diferencias entre los hombres en las que natura se complace. Conceit in weakest bodies strongest work, suelta Hamlet. La mala hostia trabaja duro en los escuchimizados, para que nos entendamos. Orgullo, amor propio, soberbia, petulancia, intolerancia, intransigencia y, ya, cuando se riza el rizo, la hipócrita humildad. No no creo que haya muchas diferencias entre los hombres y, por contra, infinitas entre el más zoquete y el mono. Lo que pasa es que hasta que no pintan bastos nos pasamos lo más de la vida actuando como los monos, sin ser conscientes de nuestra conciencia. Seguimos la moda y punto. Porque la moda nos hace olvidarnos de nosotros  mismos sin tener que realizar el menor esfuerzo mental, o sea, puro instinto animal, o mejor si quieren, hipócrita humildad que es la quinta esencia del espíritu, por así decirlo, socialdemócrata: mirar la berza y coger el tocino, que por eso se llama así este blog. Pero, de pronto, como digo, pintan bastos y el hombre se hace consciente de que es consciente y empieza a pensar como esquivar los bastos, lo cual suele ser bastante doloroso. Porque conciencia de ser consciente y dolor sueler ir juntos en el paquete. Suelen, digo, porque el que no necesita bastos para tener conciencia de su conciencia suele utilizar esta herramienta a beneficio de inventario, o sea, para disfrutar de la vida. En fin, pajeo mental tan necesario para sortear los sinsabores de la vida. 

Porque el caso es que haberlos, hailos. Venimos de una reciente ordalía, todavía en curso, y hemos visto y  continuamos viendo, como son los diversos comportamientos de los humanos. Los que han cuestionado y los que han corrido a inocularse. El mundo ha vuelto a encontrar una cisura insalvable. Ayer en el parlamento europeo quedó demostrado negro sobre blanco que esa cisura se fundamenta en una mentira abominable. Bueno, que cada cual saque sus conclusiones... aunque la mayoría, supongo, esperará a la moda para saber cuales tiene que sacar. Monos al fin y al cabo.  

martes, 11 de octubre de 2022

Como niños

Primero me dejaste sin agua, ahora me dejas sin puente, ¡vale!, pues yo ahora te dejo sin electricidad. Es lo suyo que los niños intercambien cromos en el patio del colegio. Y en el entretanto, el invierno comienza a abrir sus fauces. ¡A ver a cuántos se traga esta vez! Desgraciadamente ahora no tenemos a un Tchikovsky para poner música a la epopeya. 

¡Oye!, por aquí, con este clima, todo lleno de turistas. Los paseos junto al mar rebosan de fauna bien alimentada. Me siento en un banco, a la sombra del tamarindo, a ver pasar los barcos. Y, también, a seguir con lo del arcipreste. ´¡Dios, pero mira que somos niños los hombres! Siempre con la hembra placentera a vueltas. Infatigables al desaliento. Levanto la vista y, entre yo y los barcos que pasan, escuadriño a los paseantes. Casi todos emparejados: jovenes, de mediana edad, viejos, con perros, sin perros, y algunos incluso con niños. Esos turistas ancianos, cogidos de la mano a veces: trato de imaginarme sus vidas. Mejor volver al arcipreste:

"Si las manzanas siempre tuviesen tal sabor/ por dentro, como por fuera dan vista y dan color,/ no habría entre las plantas fruta de tal valor;/ pero se pudren pronto, aunque dan buen olor."

Así es la vida, ¡y qué le vamos a hacer! Muy pronto nos resignamos a no poder comer y nos conformamos con solo el olor. Y vamos por el paseo, cogidos de la mano, rumiando los recuerdos.

lunes, 10 de octubre de 2022

Hasta en la cama

Es más que probable que, cuando Dios le niega a alguien la inteligencia, el diablo acuda corriendo a suministrarle maldad. Por eso es tan difícil saber qué componente de la una o la otra hay en las personas que obtienen cierta relevancia en este mundo, sobre todo cuando es por medio del poder político. Lo pensaba esta mañana al determe en un vídeo en el que el presidente de El Salvador, Bukele, se estaba dirigiendo a un selecto, y pretendidamente representativo de todos los sectores decentes de su país, grupo de personas que le escuchaban con arrobo y le aplaudían de cuando en cuando con aparente delectación. ¡Hum, esto ya lo he visto yo!, me dije. Por no hablar del discurso, cuyo contenido, punto por punto, era el que tantas veces habíamos escuchado los de mi generación, cuando todavía no nos apuntaba el bozo, al Generalísimo Franco. 

¿Era Franco inteligente como sostienen unos o malo como argumentan otros? ¿O que componente de lo uno y de lo otro? Como sostenía Torrente Ballester, habrá que esperar cien años antes de poder valorar desapasionadamente sobre el particular. Con Bukele supongo que estamos en las mismas. Lo mismo que Franco está consiguiendo unos grandes resultados para su país por el simple procedimiento de usar toda la fuerza a su disposición para someter a los que le disputan el poder. De ahí, la división de opiniones, como pasa con cualquier torero que ejecuta una faena comprometida. 

De la España de antes de Franco ya hemos oído y leído bastante como para saber que era un galimatías en el que se podía perder la vida por un quítame allá esas pajas. Todos tenemos en la familia una historia que contar al respecto. Lo de El Salvador, por el estilo hasta que llegó Bukele y mandó parar. Y la cosa no es de ayer, que en el año 59 del siglo pasado tuve yo un compañero de pensión en Valladolid que era de ese país, el cual, entre otras cosas tenía una gran cicatriz en la cabeza, al parecer de un machetazo, y otras varias por el cuerpo, que nos solía enseñar levantandose la camisa, resultado de las balaçeras en las que había participado. Era un tipo muy agradable y elegante, casado con una rubia de bote que era la que le solía traer todas las noches a la pensión borracho como una cuba. Porque bebía ginebra como si fuese agua. Y el caso es que estaba en el último año de la carrera de medicina: era un misterio para todos como podría haber llegado hasta allí. Bueno, una golondrina no hace verano, ni un salvadoreño la historia de El Salvador. Pero los indicios, indicios son.

Habrá que esperar para ver. Cien años al menos. Porque, miren, servidor, que ya se acerca a esa fatídica cifra, tuvo y tiene para todos los gustos. Creí en los inicios, o sea, cuando uno no sabe de la misa la media y se consuela de sus insuficiencias por medio de la rebeldía, que Franco era un dictador miserable. Después, ya bien adulto, pensé que había sido el verdadero artífice de la modernización de España. Ahora, con más escamas ya que saquito y con los colmillos más retorcidos que un mamut, pienso que Franco fue pan para hoy y hambre para mañana ya que toda esta mierda socialdemócrata que nos está aruinando la vida en estos días que corren es la verdadera obra de su mandato. Antes de él, el Estado no era Dios. Fue él el que le elevó a esa categoría insoportable. O sea, que desde mi particular perespectiva, mejor que no hubiera existido. A lo mejor así, Dios seguiría siendo lo que tiene que ser y los políticos no osarían metérsenos hasta en la cama. 

domingo, 9 de octubre de 2022

La respuesta

Lo próximo, esperar la respuesta. Esto ya se ha convertido en un crescendo: hoy más que ayer, pero menos que mañana. Es la lógica de la guerra. O, mejor si quieren, de la política por otros procedimientos. Porque, a veces, hablando, no se entienden las personas. Porque falta voluntad, pero sobre todo inteligencia, por no hablar de memoria. Ya lo dice Pessoa, que la historia nada informa. Y no por nada, sino porque es tan extensa y variopinta que puede proporcionar ejemplos a la medida de cualquier deseo.  

Veo un vídeo en el que Anxo Bastos trata de razonar con unas mujeres sobre la conveniencia de las huelgas para subir los salarios. ¡Qué pérdida de tiempo y de energía! Ese hombre es un inocente. ¿Qué hacen esas mujeres en un plató de televisión? ¡Ah, sí, ya entiendo, la dichosa democracia! Todas las opiniones valen. O sea, directos al despeñadero. 

Es la cosa de la cerrazón animal. Vas por la calle y ves a todos esos perrillos como ratas que ladran con una rabia desproporcionada a cualquier perrazo con el que se cruzan. Como diciendo eso tan cómico de: ¡sujetadme, que le mato! Se les ve seguros de que, a la postre, el jefe de su manada, su propietario en este caso, le sacará de cualquier atolladero en el que se meta. 

Es lo que está pasando con Ukrania, que ladra porque está segura de que su amo le va a defender de cualquier contingencia. Como las mujeres que discutian con Anxó Bastos, empeñadas en tratarle de tú a tú. Y más aún cuando el moderador les recuerda que es catedrático de economía. Ellas están convencidas de que la unión hace la fuerza porque ignoran que el empresario puede coger sus bártulos e irse con la música a otra parte. Para ellas es igual que toda la historia de occidente de los últimos años haya sido precisamente eso. Ni se han enterado. Ellas a lo suyo: saben,porque lo dice la televisión, que Rusia está en las últimas y el que diga lo contrario es porque es un facha. O machista, que ya, puestas a insultar, buenas ganas de matizar. 

En fin, ya digo, a esperar la respuesta. Porque esto del puente que han volado puede que haya sido la gota que colma el vaso. Y si tienes cinco mil cabezas nucleares, ¿qué te va a importar deshacerte de un par de ellas? ¡Pues anda que no! 

sábado, 8 de octubre de 2022

Intranscendencia

Todavía  me estoy riendo con lo de los estudiantes y estudiantas de dos colegios mayores de Madrid que están frente por frente. Como es lógico, pero sobre todo natural, tanto ellos como ellas tienen ocupada buena parte de su cabeza no precisamente con las cosas de comer. Y hacen las típicas gamberradas no exentas de ingenio para distraer a esas malditas hormonas que les impiden concentrarse. ¡Pues anda que no hay literatura sobre el tema! 

Los estudiantes navarros/ cuando van a la posada/ lo primero que preguntan/ dónde duerme la criada.

En otro orden de cosas: 

Hurtaba la raposa/ a su vecino el gallo;/ veíalo esto el lobo,/ mandábale dejallo,/ Decía no estar bien lo que es ajeno hurtallo./ Él no veía la hora para poder tagallo.

Lo realmente cómico, por no decir preocupante, de este asunto es la reacción unánimamente condenatoria que han tenido nuestras autoridades y autoridadas. Como si fuesen todos y todas y todes, hemanos de sangre de Santa Teresita de Lisieu. ¡Pero mira que son zoquetes! Por comparación, aquellos que había cuando lo de Franco, que tanto material para chistes nos proporcionaban, eran poco menos que premios nóbeles. Claro que me imagino que aquellos tenían la ventaja de haber pasado por una guerra. Si, desde luego que no debe haber nada que estropee tanto las inteligencias como tantos años de paz seguidos. Francamente, espero que eso se solucione pronto. 

Por lo demás, pa risas, las que me estoy pegando a costa del Arcipreste. La España, o Castilla, del siglo XIV, toda llena de clérigos persiguiendo a mozas tan fermosas como aquella vaquera de la Finojosa. Y, eso, mientras el resto del mundo estaba apechugando con la peor peste que conocieron los tiempos. Precisamente, las noches pasadas estuvimos viendo el Séptimo Sello que trata de ese asunto: un noble venido de las cruzadas preguntándose por el sentido de la vida a la vista de tanto dolor y desolación. ¡Tanta trascendencia! Afortunadamente el noble siempre suele tener un escudero con los pies en el suelo, aunque, a la postre, la trascendencia del noble acaba arrastrando hacia el abismo a él y todos los que le rodean. Ley de vida.

En fin, me voy a comer un pincho de tortilla y dar un paseo por ahí porque me parece que es lo único que tiene sentido en esta vida.  


viernes, 7 de octubre de 2022

La guerra

Es increíble, pero también insoportable. Vivo en una calle cualquiera de un barrio cualquiera de cualquier ciudad. El noventa por ciento, y quizá me quede corto, de la población mundial vive en sitios indistinguibles de donde yo vivo. Pues bien, salgo de casa y ¿qué veo? Justo al lado, una herboristería con remedios para todo tipo de enfermedades. También para las de los perros, porque ellos se merecen lo mejor, reza un llamativo cartel. Enfrente, un centro sanitario que te instiga a hacerte la prueba del HIV, porque muchos lo tienen positivo sin saberlo. Al lado un Instituto Médico de Cantabria. ¡Por Dios Bendito Bendito! Pero si justo aquí al lado tenemos un hospital high tech de mil camas y mil médicos más otros cinco mil subalternos sanitarios. Así que a qué extrañarse si todas las conversaciones que captas al vuelo tienen que ver con el miedo a perder la salud. Todo el mundo, al parecer, está en trance de ir a, o volver de, hacerse una prueba. Médica por supuesto. Y de ahí al bar a restaurarse o a la peluquería a embellecerse. Y punto pelota como dicen las señoras que ven la televisión estatal, que son prácticamente todas. 

Evidentemente, toda esta obsesión por la salud, la restauración y el embellecimiento, no quiere decir otra cosa que la urgente necesidad que tenemos de una guerra que nos saque del aburrimiento y nos ponga a vivir. Son cosas instintivas que la humanidad hace de tanto en tanto, cuando de tan bien irle las cosas empieza a pensar que su naturaleza es divina. Bueno, de momento la guerra por un quítame allá esas pajas, la tenemos ahí al lado, pero no se me amohínen que muy pronto la tendremos aquí dentro, hasta en la misma cocina. 

Siempre es lo mismo: se fabrica un satán y el resto es pan comido. Cuando lo de la segunda guerra mundial desaparecio del imaginario Alemania y aparecio Hitler. Ahora ya no existe Rusia y, por contra, tenemos a Putin. Pero es que alguien puede concebir en estos momentos históricos algo más infinitamente odioso que el Sr. Putin. El solito se basta para concitar todas las animadversiones de las mentes manipuladas por la propia necesidad de autodestrucción. El trabajo, ya, solo consiste en dar un baño de racionalidad a lo que es puramente instintivo: escapar de esta mierda de vida. 

Porque ese es el quid de toda esta cuestión, lo mierda que es esta vida. Ayer veía a un pobre desgraciado que iba de aquí para allá con una furgoneta cargada de canoas. Se le acercó un policía y le preguntó: ¿tiene usted los papeles? Porque si lo de ir de aquí para allá con canoas, como si no las hubiese a millones por todos los lados, es una imbrecilidad, más lo es que para mover una canoa necesites papeles. ¿Por Dios Bendito, que es lo que tiene la gente dentro de la cabeza que no se puede salir de eso? Con la cantidad de cosas que se pueden hacer sin tener que acarrear cosas de aquí para allá. Pues nada, así estamos, encabronados todo el día por no poder escapar de nosotros mismos. 

A mí Hitler, después de ver la representación que de él hizo Bruno Ganz en El Hundimiento, me inspira ternura. Un chalado al que las circunstancias historicas le empujaron a representar el papel del malo de la película, cuando no era más que el instrumento que se dio la humanidad para dar una salida con visos de racionalidad a lo que no era más que una necesidad de sangrarse para poder seguir respirando. Es lo que pasa cuando la sangre se espesa. Con Putin, más de lo mismo. 

En fin, perdonen ustedes que insista, pero es que no hay persona con el que coincida en el ascensor que no me saque a Putin a colación. Y es que pasan los milenios y no cambiamos un ápice. 

miércoles, 5 de octubre de 2022

Del monte en la ladera

Hay una familia en Torre Don Miguel que ha decidido vivir en el escaparate. Gravan todo lo que hacen y luego lo colocan en YouTube. Reconozco que me tienen enganchado. Y apesadumbrado por no haber dedicado mi vida a tareas agropecuarias. Ya sé que está considerada como una de las formas más duras de subsistencia, pero quienes tal piensan se olvidan de que el tener todo el tiempo ocupado en tareas diversas es quizá la mayor bendición que te pueden conceder los cielos. Así, todas las preocupaciones se fundamentan en la realidad y, por tanto, tienen una salida que solo requiere más ocupación. Desde luego que no se me pasa por la cabeza que esa familia tenga que acudir al médico a por pastillas para dormir o calmar la ansiedad.

El aburrimiento imposible, por un lado, y por otro la no dependencia, o dependencia mínima. Ese es para mí el quid de que después de generaciones de vida ciudadana sigamos manteniendo intacto el mito de la vida campestre. No tener que ir al super a por comida ni depender de una multinacional para calentarte. Y, ahora, con las placas solares te puedes hasta desconectar de la red. Por lo demás, todo lo relacionado con el mantenimiento te lo solucionas tú porque lo aprendiste viendo a tu padre hacerlo, lo mismo que él lo aprendió del suyo. Sí, es impresionante la cantidad de conocimientos que Feli, el padre, le ha trasmitido ya a  Nazaret, la hija que anda por los veintitantos. 

Escuchar el razonar de Feli o Nazaret es algo que nadie se debiera perder. Es todo pegado al suelo o, si mejor quieren, en sintonía con la ley natural. El otro día, por poner un ejemplo, alguien le reprochó a Nazaret su forma poco culta de hablar. Pues ahí tienen ustedes un video en el que Nazaret se despacha sobre las lenguas que hasta el mismo Pascual si la escuchase se quedaría maravillado. Me hizo sospechar que, a buen seguro, Nazaret habrá pasado por las aulas de la cercana Salamanca antes de haber escogido esa vida pastoril al estilo de Salicio y Nemoroso. 

En fin, que comenzara uno a vivir de nuevo y ni por asomo me pillaban a mí en la ciudad. Bueno, quizá para aprender algo y luego volver al campo a ejercer de lo aprendido. Aunque, para que eso hubiese podido ser, quizá tuviera que haber nacido cien años antes.

sábado, 1 de octubre de 2022

¡Cuán largo me lo fiáis!

El Estudiante de Salamanca, obra en verso de Espronceda, es una de tantas versiones de El Burlador de Sevilla de Tirso de Molina. Han sido multitud los autores que han querido recrear el mito. Zorrilla, por así decirlo, lo niqueló: ¡Cuan gritan esos malditos,/ pero mal rayo me parta/. Torrente Ballester no fue menos en la que para mí, y por lo visto para él, fue su mejor novela. Molière, Mozart, Marañón... sería una lista de empezar y no acabar. ¡Cómo no va a ser así si lo que le pasa a Don Juan nos puede pasar, y de hecho nos pasa en algún grado, a todos los mortales!

Y para mí que nos pasa más o menos en función de como hemos sido educados. Hay niños a los que les compran todo lo que quieren sin exigirles contrapartidas. Así se les desarrolla una especie de sed que se incrementa al beber. Es la peor maldición que le puede caer a uno encima. De hecho, sufren tanto que no tardan en desarrollarseles las pulsiones suicidas. 

Uno habla de estas cosas por la propia expereincia. Como niño, no mucho, pero algo bien, tuve mi lote. La vida me colocó en cierto grado de privilegio y no supe hacer buen uso de ello. Hice de Don Juan de pacotilla y no pasó apenas tiempo antes de que se me desarrollaran las pulsiones que les decía. La verdad es que no sé como sobreviví, pero, supongo, que de la misma manera que la inmensa mayoría que pasa por lo mismo. 

Don Juan, como máximo exponente de este tipo de enfermedad que ha dado en llamarse el donjuanismo, quiere lo más difícil: la mujer. Cualquier hombre sabe lo que infla el ego conseguir que una mujer se baje las bragas para ti. Y ahí está el punto, que una vez inflado el ego ya no puedes parar. Vas por la calle todo el rato calibrando posibles presas. Y no te importa jugartelo todo por tal de conseguir alguna de calidad. Babeas de solo pensar el prestigio que eso te daría para poder seguir ascendiendo hacia las cotas celestiales de la arrogancia absoluta. 

Y no es que la conciencia no te dé sus toques, pero ¡cuán largo me lo fiáis!, que así es como se llamó la primera versión de El Burlador. Sospechas que tendrás que rendir cuentas, pero lo ves tan lejos que no sirve para frenarte. Al final, en definitiva, pa no darle más vueltas, Don Juan no es un mariquita que se quiere camuflar seduciendo a las mujeres, como sostenía Marañón, más bién es un inmaduro porque nadie le ha partido la cara, en su niñez, cuando era necesario. 

Por lo demás, alabo esa tradición española de representar el Don Juan al comenzar el mes considerado como de los difuntos. Yo lo ví unas cuantas veces de joven y seguro que de algo me sirvió porque no me duraron mucho las infulas donjuanescas.