viernes, 15 de noviembre de 2024

Pozo de hipocondría

La peor enfermedad de todas es estar todo el día pensando en la enfermedad, que es, exactamente, lo que los gobiernos, por un lado, y los médicos y compañías farmacéuticas, por otro, quieren que hagas. Aunque por razones diferentes, los unos y los otros ponen todo su empeño en que no se te vaya de la cabeza la idea no solo de que puedes enfermar sino de puedes estar en los estadios iniciales de una enfermedad que si la coges a tiempo te puedes salvar. 

Desde que se empezó a teorizar sobre el Estado socialdemócrata se hizo énfasis en la importancia del concepto "salud pública", es decir el dar al Estado el poder de entrar a saco en lo más íntimo que tienen las personas que no es otra cosa que preservar la propia vida. Es la filosofía tan popular del pastor que cuida de sus ovejas. El pastor, con sus perros, siempre avizor para que no te desmadres. El miedo guarda la viña, que le dicen. Ya les he contado, que, en lo que va de año, por lo menos cinco veces las autoridades locales han llenado de paneles con temas alusivos a la enfermedad el paseo más concurrido de la ciudad. ¡Que nunca se te olvide que estamos vigilantes! Incluso cuando sales a pasear te mantenemos el miedo vivo, no vaya a ser que te vayas a sentir libre y se empiece a joder todo el invento. 

Claro, un Estado pastor necesita miríadas de perros para que las ovejitas nunca dejen de escuchar los ladridos. Por eso lo primero que hizo Franco cuando empezó a montar el Estado socialdemócrata fue poner una facultad de medicina debajo de cada piedra. La producción industrial de médicos -de ínfima calidad, por cierto- fue pieza clave de todo el tinglado. Cuando los ladridos no cesan, la gente no puede hablar de otra cosa que de perros. Así es que abres YouTube y la mitad de los vídeos están dedicados a temas de salud; la mayoría de ellos, a propósito del cáncer de lo que sea que te está acechando. Es comprensible, porque de algo tienen que vivir los perros; ellos, los pobres, que ni siquiera se dan cuenta de que son perros. 

Así es que corre el mundo, sumido en un pozo de hipocondría del que en apariencia no hay forma de escapar. Pero no se engañen, porque solo es en apariencia. En realidad, para escapar no se necesita otra cosa que aquello que le decía Critilo a Andrenio, esto es, dar con el portillo del caer en la cuenta y saltar por él. Ya ven qué fácil. 

Me acuerdo que mi padre, que era un médico de aquellos a los que Hipócrates nunca se les iba de la cabeza, decía que si le hubieran permitido prescindir de media docena de familias no hubiese tenido nada que hacer porque el resto del pueblo nunca solicitaba sus servicios: la gente le pagaba la iguala porque eran temerosos de Dios y ahí se acababan todas sus preocupaciones; vivían su vida normal y enfermaban de viejos para morir. Sin alharacas. Y no es que aquello fuese la Edad de Oro, pero por comparación a esta de ahora... ¡díganme ustedes! ¡Pero si hasta el río estaba lleno de truchas! ¿A quién se le hubiese ocurrido pensar entonces que de allí a poco iban a desaparecer?

jueves, 14 de noviembre de 2024

Contrabalanceo

El ser humano siempre se ha estado debatiendo entre la piedad y la justicia. O, si mejor quieren, entre los sentimientos y la razón. Quizá eso que llaman sabiduría no sea otra cosa que encontrar el justo equilibrio entre los unos y la otra. Porque lo que parece tener demostrado la experiencia hasta la saciedad es que, cuando se exacerba el predominio de uno de los dos términos de la ecuación, el mundo tiende a su destrucción. Ahora, por ejemplo, llevamos una temporada demasiado larga en la que los sacerdotes de la piedad se están poniendo las botas. Es eso que se ha dado en llamar el buenismo, un cáncer del espíritu que exige cirugías radicales so pena de que acabe con la vida sobre el planeta. 

Especular sobre estos asuntos es muy aventurado, pero, así y todo, ya puestos, diría que si hay que señalar un hito, o un punto de inflexión, en la relación entre la piedad y la justicia, ese es el tránsito del Viejo al Nuevo Testamento. El cambio de era: antes y después de Cristo, que le decimos. Por eso, para entender el mundo en el que vivimos es tan importante leer la Biblia, un libro que, como decía mi admirado Baroja, lo contiene todo. 

Estaba pensando en estas cosas tras haber visto un debate sobre emigración en el senado de los EEUU en el que una señora, todo piedad, se enfrentaba a un señor, todo justicia. Argumentos impecables por ambas partes: el espíritu y la letra de las leyes. ¿Por qué parte de las dos te decantas? Porque el caso es que, de tanto exprimir el espíritu a las leyes, las calles de EEUU se han llenado de tiendas de campaña y se hace muy complicado el transitar por ellas. 

Y en esto llegaron Milei y Trump y mandaron parar. ¿Cuál es el banderín de enganche de ambos dos? Muy sencillo, el Antiguo Testamento. De hecho, creo haber escuchado en algún sitio que Milei se ha convertido al judaísmo. Y Trump ha dado su apoyo sin matices a Israel en su contencioso con los filisteos... la guerra más secular de todas entre los dos términos de la ecuación. 

Así ha sido que, a la anterior presidenta de Argentina, una tal Cristina, sacerdotisa de la piedad donde las hubiese, le acaban de caer seis años de trullo. Y es que, si lo cortés no quita lo valiente, mucho menos quita la piedad el afán de meter la mano donde no se debe. La pobre mujer se había hecho multimillonaria de tanto hacer obras de caridad. Por así decirlo, la ecuación estaba tan escorada hacia el lado de la piedad que Dios ha considerado necesario enviar a Milei a contrabalancear para que no se vaya todo al carajo. 

miércoles, 13 de noviembre de 2024

Al rabo


En esta vida a todo se le puede dar la vuelta. Un grafitero de por la parte de Astillero, provincia de Santander, España, ha pensado que donde otros ponían black -BLACK LIVES MATTER- él podía poner rich y así la cosa quedaba más graciosa y, sobre todo, más adaptada a la realidad. RICH LIVES MATTER. ¡Toma wokismo!

Esos movimientos políticos que las agarran al vuelo siempre acaban en material para chistes. Y es que al vuelo solo se pillan las causas perdidas. Las causas con posibilidades siempre tienen los pies en la tierra. ¡Los negros! Claro que cuentan los negros. Sobre todo, cuando son ricos, que, por cierto, hay unos cuantos bastantes. Lo mismo que unos cuantos bastantes blancos que no tiene donde caerse muertos. En fin, motivos para la hilaridad. Como nuestro amado presidente que, siempre que dice un masculino, añade el femenino correspondiente, los hombres y las mujeres, los valencianos y las valencianas... siempre, los femeninos al rabo. El pobre hombre, es más corto que las mangas de un chaleco. Se ve que no pudo con la gramática. 

Lo curioso de la naturaleza es que siempre trata, por los más extraños vericuetos, de remediarlo todo. Así, a toda esa gente corta la provee de unas pulsiones autodestructivas para que compensen las pulsiones de vida de la gente digamos que normal. Por eso es que los cortos tienen una tendencia irreprimible al gregarismo que vendría a ser la forma política ideal para acabar con la vida sobre la tierra. El gregarismo lo devasta todo. Como la marabunta que ruge... hasta que llega un Charlton Heston cualquiera y la manda parar.  

¡Ya está bien de denigrar a lo femenino poniéndolo siempre al rabo de lo masculino! Acogiéndose a la gramática en curso ahorramos palabras y eliminamos discriminaciones. Y, sobre todo, evitamos las traiciones del subconsciente. ¡Pobres wokistas! Siempre traicionados por sus muletillas. 

martes, 12 de noviembre de 2024

Necios y horteras

La cosa no deja de tener su gracia. Resulta que, unas cuantas, bastantes, de esas personas que la gente conoce como estrellas de Hollywood, en los últimos tiempos, han andado un poco histéricas por algo que, a buen seguro, no les concernía en absoluto en lo que a su vida personal se refiere. Así ha sido que, sin encomendarse a Dios ni al diablo, han emitido juicios y hecho promesas que, ni venían a cuento, ni ahora dejan de perseguirles, aunque solo sea en el plano de la humillación. ¡Cumple lo prometido!, les espeta la gente ahora, en tono de sorna, a ellos, que se creyeron lo de ser estrellas, que mira que hay que ser tonto para tal suposición. Resumiendo: tomaron partido por Kamala Harris como si les fuese la vida en ello y, para redondear, proclamaron a los cuatro vientos que si ganaba Trump ellos se irían del país. Bueno, pues ganó Trump y ahora todo el mundo les pregunta si ya tienen las maletas hechas. Porque, la realidad es que ni a uno solo de ellos se le ha pasado por la cabeza abandonar sus lujosas mansiones en Los Ángeles. ¡Faltaría más!

El gran problema del ser humano es que cuando no tiene un hobby para rellenar sus ocios busca cualquier excusa para ponerse histérico, y no por nada, sino porque la histeria provoca una sensación de intensidad que le saca de las angustias existenciales. Claro que no debemos perder de vista que, concretamente en Hollywood, esas histerias y angustias existenciales tienen mucho que ver con el uso y abuso de sustancias psicotrópicas que en absoluto son inocentes. Pero esta es otra historia. 

 A lo que quería ir es a la importancia de tener un hobby, o cultivar un jardín, como dice el proverbio chino. Algo que te apasione y que no esté sujeto a las condiciones físicas ligadas a la edad. No es fácil, pero tampoco difícil. Solo se necesita, una vez identificado el sujeto de la afición, la disciplina inicial para persistir en el empeño hasta que el esfuerzo se diluye en el hábito. Y el hábito, ya saben, hace al monje. Y los monjes, por definición, nunca se ponen histéricos. Y es que al que madruga, Dios le ayuda. 

¿Cómo va a tomar partido un monje si de lo primero que se hizo consciente al acceder a tal condición es saber lo difícil que es saber? Tu te pones con cualquier cosa y por mucho que avances en su dominio, cada dos por tres, tienes la sensación de que estas en los comienzos de la andadura. Todos los días descubres una carencia que es preciso solventar para poder avanzar. Y esa es la magia del hobby, que al perseguir la perfección nunca agota su interés. 

En resumidas cuentas, que mira que hay que ser necio para creerse que se puede ser estrella; y hortera para poder sobrevivir a una mansión en Los Ángeles. Y todo por ser incapaces de tener un hobby.

lunes, 11 de noviembre de 2024

La barba sobre el hombro

Hablábamos esta mañana de cuestiones gramaticales relacionadas con estos movimientos en boga que lo distorsionan todo con tal de sacar tajada. Como ya les tengo dicho hasta la saciedad, son cosas de la democracia que vendría a ser el sistema político que más consuelo proporciona a los desfavorecidos por los dioses. Si ellos no te dieron luces, solo tienes que apuntarte a cualquier movimiento de moda -el pueblo habla-  para que no se te note, o se note menos. Ahora estamos con lo del wokismo, el feminismo y demás ismos, que solo sirven para ser modus vivendi de unos cuantos listillos -o listillas, que tanto da-, a la vez que es un acelerante del proceso de decadencia en el que se hallan sumidas las sociedades occidentales por las naturales razones del agotamiento histórico. 

Por estas naturales razones es por lo que me río de la gente que anda diciendo estos días que la victoria de Trump va a acabar el wokismo y demás banderas de enganche para los poco dotados. Desde luego que puede ser un freno temporal, como, por poner un ejemplo, lo fue Juliano el Apóstata cuando decaía el imperio romano, pero no creo que la cosa llegue más allá porque sería contravenir las leyes de la naturaleza que preconizan que todo lo que sube, baja. Y duran, lo que dura, dura. 

Así y todo, me regodeo con lo de Trump y Milei porque pienso que son los síntomas de una tendencia hacia el desbarate de toda pretensión controladora. Cuando los imperios se desmoronan sobrevienen unos largos periodos de libertad individual que tienen como contrapartida la imperiosa necesidad de andar todo el día con la barba sobre el hombro por aquello de que todo se ha convertido en campo de batalla. Es lo que se conoce como Edad Media, es decir, un mundo sin fronteras dejado al arbitrio de las mafias lugareñas. 

En fin, no son más que especulaciones de alguien que ya está en trance de irse y ya va tardando. Pero la historia también tiene su lógica y, en función de ella, me quiero desahogar. Ya se ha visto muchas veces repetirse lo mismo; unas veces en unos sitios y otras en otros, y ahora parece que toca aquí. Así es que alabo el gusto de esta juventud que escoge retirarse a la vida monástica de los paraísos fiscales. De aquí a nada, me figuro que van a ser los únicos lugares en los que va ser posible olvidarse por un rato de llevar la barba sobre el hombro.   

domingo, 10 de noviembre de 2024

Riadas

Todo parece indicar que lo que ha pasado en Valencia nos retrotrae a los tiempos del tercermundismo. Estamos acostumbrados a ver las repercusiones que tienen los terremotos de similar magnitud en diferentes países. En el conocido como primer mundo ya hace mucho que casi ni se despeinan cuando les sobreviene uno de la máxima intensidad. Simplemente, han utilizado su inteligencia para contrarrestar en lo posible, que es bastante, los poderes de la naturaleza. Por contra, en el tercer mundo, es decir, donde no hay inteligencia, se confía en los dioses para que les salvaguarde de todo mal. Eso sí, mientras los dioses les salvaguardan se dedican a pecar todo lo que pueden, olvidándose de pagar el tributo -el temor- que a los dioses se debe. Así es que a los dioses se les inflan las pelotas y mandan de vez en cuando un regalito para que la gente sepa lo que vale un peine. Esto, claro, les parecerá, con razón, una explicación de los fenómenos naturales basada en la superstición, pero, si leen los libros de historia encontrarán mil ejemplos de que hasta casi ayer así ha sido interpretada la realidad... y, al parecer, en la región de Valencia así la siguen interpretando. 

Lo que ha pasado allí no es algo que no se pudiese prever. Algo así como lo del fumador empedernido que se lamenta de que le sobrevenga un cáncer de pulmón. Ya ven, con lo fácil que es no fumar. Lo mismo que es fácil no construir en las riberas de los ríos y mantener limpios sus cauces. Ya, pero es propio de la falta de inteligencia no acordarse de Santa Bárbara hasta que truena. Y así es que, ahora, recién humillados por los dioses, siguen haciendo gala de esa carencia y se dedican con denuedo a armarse zancadillas los unos a los otros cayendo todos ellos con más daño que escarmiento: justo lo que define al tercer mundo.  

Hay que ver, ¡con todo lo que nos reímos de Franco cuando dijo aquello de que no se nos podía dejar solos! Que se lo pregunten a los valencianos lo que hubiesen dado ellos ahora por tener un Franco previsor. Porque el caso es que en la comunidad valenciana hay gente que ha demostrado hasta la saciedad tener una inteligencia más que notable. ¿Por qué no echan mano de esa gente para solucionar ese problema recurrente de las riadas? Un Joan Roig, por ejemplo, en cuatro días te habría montado un equipo de técnicos y empresarios que en dos patadas lo dejan todo niquelado. 

¿Joan Roig, dices? ¡Antes me dejo arrastrar por la riada!, gritarían las masas enfebrecidas. Es lo que tiene la falta de inteligencia, que convierte a las personas en masa. Y la masa adora la democracia porque es la única forma de organización política que la permite resarcirse del resentimiento que produce el sentirse inferior.  ¡Y qué le vamos a hacer si el ser humano es así! Tendremos que seguir con las riadas hasta que llegue otro Paco con otra rebaja.

sábado, 9 de noviembre de 2024

Exponencial

Hay un profe de mates con su inconfundible inglés africano y su look de impecable dandi, que termina todas sus no menos impecables demostraciones tal que así: "Never stop learnig: if you stop learning, you are dead." (Nunca dejes de aprender; si dejas de aprender, estás muerto.)

Se lo traigo a colación, porque, a mi inmodesto juicio, no creo que haya otra filosofía de vida posible: o aprendes o estás muerto. Y ahí está el punto, que no se aprende jugando como se ha venido pretendiendo desde que empezó el circo comunitarista... mucho antes de lo que algunos pudieran pensar. Aprender es esfuerzo y, el esfuerzo, exige entrenamiento previo para hacer músculo. Sin musculo, el esfuerzo, aparte de ser doloroso, resulta ineficaz. 

Verdades de este calibre, tan incomprensiblemente olvidadas, son las que estos días que corren están volviendo por sus fueros. Y, por lo que voy coligiendo, los profesores de matemáticas tienen mucho que ver en esa vuelta. Para mí, los tutoriales de matemáticas son el realce rey, que diría Gracián, de la red de redes. Pensar en los cientos, por lo menos, de millones de personas que todos los días se enganchan a esos tutoriales me hace ser optimista respecto del futuro de la humanidad. Personajes como Sal Khan o Tibees, por poner dos ejemplos, ya se ganaron un asiento a la diestra de Dios Padre, en el Olimpo, o una estrella en el firmamento... de cualquier forma que se quiera dar entender que pasaron -están pasando- por la vida dejando una estela de bendiciones imborrable. 

Las matemáticas son la lógica, es decir, lo que hay que dominar para que te dejen entrar en la Academia. Pues bien, en adelante, va a ser mucha la gente dotada de los recursos necesarios para poder acceder a las Academias dignas de tal nombre. De hecho, de entre lo primero que está intentando hacer Milei en Argentina, destaca el restaurar la dignidad de las Academias. Y, ahora, parece que le va a tocar el turno a las Academias estadounidenses. Ya ha dicho Trump que lo primero de todo va a ser volver a poner en sus pedestales a todos los padres de la patria que las hordas enloquecidas habían tirado por tierra por blancos y heteropatriarcas... desde luego que a qué grado de estupidez se puede llegar cuando nadie te ha zurrado la badana de niño. 

En fin, lo dicho, que habrá mucho muerto viviente por ahí creyéndose que ya lo sabe todo, pero el número de los que despiertan a la vida a diario, vía esfuerzo mental, no hace más que crecer. Exponencialmente, diría yo. 

viernes, 8 de noviembre de 2024

La náusea

En la guerra cultural en curso, digamos que la fachosfera, acaba de ganar una batalla que, si no decisiva, ha dejado al pijoprogrerío para el arrastre. Todos esos señoritos que viven como Dios y lavan su conciencia diciendo que aman a su prójimo como a sí mismo. Mi padre siempre decía que, prevención a destiempo, malicia arguye. O sea, que la primera treta del trato es hacer y no pregonar que vas a hacer. Porque es que, hay que ver la cantidad de fuerza que se va por la boca.  

María acude semanalmente a un club de amantes del inglés que leen libros -para chachas- y luego los comentan. Como no podía ser para menos, lo primero que han hecho en ese club es abrir una cuenta de WhatsApp para pasarse información entre los miembros del cotarro. Pues bien, con motivo de la reciente victoria obtenida por la fachoesfera, está esa cuenta que parece un diluvio de lágrimas. Es, dicen, prácticamente todos, el fin del mundo. Digo todos y digo mal, porque hay ahí una americana que ante tal deluge les ha enviado un poema de una autor -para chachas también- en el que se da a entender que hay que saber aceptar la realidad. ¡Ya ven qué profundo!

El pijoprogrerío lleva un siglo viviendo de la extorsión. Ha controlado con mano de hierro la información. Por poner un ejemplo, en las facultades de economía de los años noventa del siglo pasado se acababa la carrera sin haber oído hablar de Hayek. El índice de ideas prohibidas estaba tan bien guardado que los estudiantes ni siquiera sabían que existía. Pero, lo mismo que a la Iglesia le llegó su San Martín en lo de prohibir libros, al pijoprogrerío le llego el suyo con lo de internet: las ideas ahora corren por el mundo sin freno posible. Y, claro, estamos en lo de siempre, que cada vez más gente se entera de que el rey va desnudo. 

Internet es el campo de batalla. Y la fachoesfera va tomando paso a paso colinas que el pijoprogrerío daba por suyas por la propia naturaleza de las cosas. ¡¿Cómo comparar la calidad moral de unos y otros, por Dios bendito?! Nosotros, que tanto amamos a nuestro prójimo... Entonces van y le quitan su cuenta de Twitter a Trump, ese impresentable. Lo que no sabían es que Trump tenía un general, Elon Musk, que en un movimiento envolvente les quita Twiter de las manos. Se jodió el invento; ya no se pueden controlar las ideas. Y, para colmo, aparece por ahí un ruso, un tal Pavel Durov, que no hay quién que le meta mano. 

Esa es la cuestión, que no hay tiranía que se sostenga si hay libertad de información. Trump se les ha colado por donde no han podido controlar la información. Lo que haga después Trump, ya lo veremos. De momento lo que tenemos visto hasta la náusea es de lo que son capaces los pijoprogres. Ya digo, hasta la náusea. 

jueves, 7 de noviembre de 2024

La carcundia zurda

La que dicen izquierda, que viene a ser todas las mafias organizadas en eso que llaman partidos políticos, es el cáncer de la sociedad que en ocasiones remite, pero solo por un pequeño periodo de tiempo para volver a recaer con la misma, si no mayor, letalidad. De la Segunda Guerra Mundial para acá, ya va para ochenta años, solo hubo dos momentos de relativa salud social, los años de Reagan y Thatcher. Hoy día, tanto el uno como la otra, son los dos únicos políticos del siglo pasado que siguen teniendo algo que decir como lo demuestra la profusión de videoclips en las redes sociales en los que aparecen, el uno contando chistes con mucha miga y, la otra, proclamando verdades de las que levantan ampollas a los que viven, o aspiran a vivir, de la extorsión a sus conciudadanos. 

Estas cosas comentábamos esta mañana en nuestras habituales conversaciones transcontinentales, a propósito de la reelección de Trump. Como cuando Reagan y Thatcher, la carcundia zurda está que trina, como Severina, aquella deficiente mental de San Sebastián de Garabandal que se agarró una tuberculosis como consecuencia de haber bajado a su pueblo en carne mortal la Virgen María. La tuve ingresada en mi planta del Hospital y, cuando al pasar consulta, le preguntaba por su estado, respondía indefectiblemente: Severina está que trina. 

Afortunadamente, pienso yo, lo de Trump no es como lo de Reagan y Thatcher; esta vez ha venido para quedarse por una larga temporada. Las facherías de las escuelas de Salamanca y Austriaca van calando poco a poco en la sociedad. Legiones de jóvenes aventajados buscan a la desesperada paraísos fiscales para instalarse. Y no menores legiones de gente adulta, no por estar desorientadas respecto a lo que quieren, dejan de darse cuenta de que este sistema político que nos quiere señorear es el timo de la estampita. Cuando digo legiones de gente adulta me estoy refiriendo, mayormente, a personas que, ni han sido, ni son, funcionarios... por llamar de alguna manera a los cadáveres vivientes.

Es de chiste encontrarse por la calle con gente que sospecha que no eres de los suyos y quiere aprovechar la coyuntura para deshacerse de un poco de la bilis que le tortura por dentro. Son yonkys que se inyectan cada mañana El País y ya a duras penas les hace efecto. Necesitarían algo más duro, por ejemplo una falsemia como la de hace cuatro años, con sus mascarillas, inyecciones y confinamientos, que les produjo un subidón que es que les parecía que ya nos tenían por siempre jamás acorralados a los fachas. Eso de poder sacar su batería de insultos preferidos con total impunidad es para ellos como fue para Severina el que bajase la Virgen en carne mortal a su pueblo; lo malo es que no hay excitación sin resaca: Severina, la tuberculosis; la carcundia zurda, Trump. En fin, cosas que pasan y luego las cuentan a su manera los Heródotos de turno.

miércoles, 6 de noviembre de 2024

La Edad de Oro

Le pregunta un joven inocente a Anxo Bastos si, acaso, la democracia se ha degradado. Anxo le devuelve la pregunta: ¿degradado de qué? ¿Cuándo estuvo bien? Los seres humanos, añade, siempre estamos con lo de la Edad de Oro.

Lo de la Edad de Oro es paradigmático. No hay viejo que no se consuele pensando que cuando él era joven las cosas eran mucho mejor. Los jóvenes respetaban a los mayores y cosas así. El caso es convencerse de que todo está hecho una mierda y que, por tanto, no hay motivo para entristecerse por tenerse que ir. Esta forma de razonar que les digo, cualquiera lo habrá observado, incluso en uno mismo a nada que se baja la guardia. Y es que no es más que otro de entre los múltiples mecanismos que la naturaleza tiene para hacernos llevadero el tránsito por este valle de lágrimas. 

Llevamos cuarenta y tantos años de democracia y, que yo recuerde, los partidos en la oposición nunca dejaron de usar grandes adjetivos para calificar pequeñas cosas. Hurtos, prevaricaciones y cosas de esas que en su conjunto es lo que se engloba en el término corrupción. Porque la realidad es que todo lo que transita se corrompe, y nadie escapa a lo de aquella parábola evangélica de la paja en ojo ajeno. 

Con todo lo cual no es que esté yo diciendo que todo da igual y que lo mejor es cruzarse de brazos. No, aunque uno tenga una viga en el ojo propio, convine no perder de vista la paja en el ajeno. Y la paja en el ojo de la democracia es de sobra conocida desde la noche de los tiempos. La mitad de las comedias de Aristófanes están dedicadas a hacer mofa de ella. Y lo mismo Aristóteles que Platón, quizá las dos personas más influyentes que han existido, ya nos advirtieron sobre las triquiñuelas que, a la postre, hacen odioso ese sistema político. Y es que la democracia, cuando llega viene cargada de ilusiones de libertad individual. Pero luego resulta que esos tipos, que en teoría hemos elegido para que nos representen, se pasan la vida tocándose las bolas y aburriéndose, y para hacer que hacen algo, se inventan una nueva regulación de cualquier cosa que sea, y ahí es donde está el punto y la madre de todo este malestar que toda democracia que dura acaba por producir, porque cada una de esas regulaciones que van cayendo con persistencia son como el tormento de la gota malaya: cada una es un mordisco a nuestra libertad individual y así es que después de cuarenta y tantos años de mordiscos nos queda de libertad lo que de agua en un cesto. 

En fin, me acaba de llegar un mensaje diciendo que Trump ha ganado. Espero que sea para bien si es que ello es posible, porque los estadounidenses llevan tantos años de democracia que ya hasta los huesos tienen roídos por los mordiscos de los legisladores.   

martes, 5 de noviembre de 2024

Juegos del espíritu

El número 6174 es conocido como la constante de Kaprekar. Yo no sé si esa constante sirve para algo práctico, pero desde luego que sí sirve para maravillarse de lo que es capaz de descubrir la mente humana cuando se pone a maquinar. No les voy a decir en qué consiste esa constante porque eso es lo de menos y, además, si alguien tiene interés en saberlo solo tiene que googlear Constante de Kaprekar y de inmediato aparecerán mil artículos explicándola -hasta un niño la puede entender-. La cuestión aquí es que a un tipo le gusta pasar el tiempo jugando con los números. Él vive de enseñar matemáticas a los chavales, pero sus ocios los gasta, como digo, jugando con los números. Supongo que la gente a su alrededor le tomaría por loco; pasarse la vida llenando cuadernos con números que a nadie, salvo a él, le dicen nada. De vez en cuando hace el hallazgo de una curiosidad irrelevante que a duras penas da para un artículo que leerán cuatro gatos tan locos como él. Es un pequeño éxito, una trascendencia minúscula que, sin embargo, le proporciona la satisfacción que es el necesario combustible para seguir en la brecha. Hasta que un día descubre las propiedades del 6174 y se cae de culo. Es algo como demoníaco. Sabe que su vida en adelante ya no será la misma. Su hallazgo será intrascendente, si es que así se puede calificar a algo bello, pero él ya está trascendido por los siglos de los siglos. Y es que la contemplación de la belleza es lo que más nos acerca al paraíso una vez que tenemos las necesidades primarias cubiertas. Es el placer estético, que le dicen, una de las sensaciones que más nos identifican con los dioses tal y como les suponemos. 

En mis momentos más inocentes me pongo a pensar que la evolución natural de la humanidad es la de, cada vez más, entretener los ocios con juegos del espíritu. Juegos del espíritu progresivamente sofisticados. Siempre en busca de la belleza en sus infinitas maneras de manifestarse. Desde luego que no se me escapa que nos queda mucho camino por recorrer para alcanzar la tierra prometida... si es que eso existe más allá de una impresión fugaz.  

lunes, 4 de noviembre de 2024

Imaginación

Ayer acompañé a María hasta el cine, la dichosa filmoteca, y me vine para casa por las calles tristonas, propias de una tarde de domingo -así las veía Baroja y a mí se me pegó-. A las diez ya estaba en la cama durmiendo como un lirón. Hoy por la mañana veo que María me mandó un mensaje diciendo que se tuvo que salir del cine porque la película le daba dolor de cabeza. Y remata: es muy difícil acertar hoy día. He contestado que, sobre todo cuando se insiste en sacar de donde no hay nada. 

La filmoteca, una más de las tantas milongas socialdemócratas. Es el truco del entretenimiento con dinero público. La sanidad, la enseñanza, la seguridad, todo eso que se supone es la justificación del Megaestado que nos asfixia, no son más que una pantalla que oculta la verdadera razón de ser del tinglado: entretener a las masas. Vayas por donde vayas hay grupos de almas en pena esperando a ser entretenidas por un monitor a sueldo del Estado. Es lo típico de los finales de los imperios. Pan y circo; el pan se acabará, pero el circo seguirá hasta el último suspiro.  

Yo comprendo que cada cual es cada cual y por eso hay gente pa to, hasta para ser adicto a la filmoteca, o a las conferencias de un ateneo de provincias. Pero no me engaño al respecto, cuando la vida tiene sentido se muere con las botas puestas y si viene alguien con intención de entretenerme le mando a freír espárragos. Mi entretenimiento me lo fabrico yo que para eso me dieron al nacer una cosa que se llama imaginación; una cosa que, como el músculo, si no la ejercitas, se atrofia, lo que viene a ser la muerte en vida. 

La imaginación es lo que nos constituye como individuos únicos y, por tanto, libres. Pierdes la imaginación y pierdes la libertad. Y ahí es donde reside el quid de toda esta insistencia de los Estados decadentes por entretenernos: lo único que buscan con ello es robarnos la imaginación para convertirnos en esclavos. 

Sí, mis queridos, la imaginación es una cosa que se alimenta con el aburrimiento. Abúrrete y acabarás dando con la teoría de la relatividad o cosa por el estilo. Por eso es tan fundamental en cualquier educación promover el aburrimiento. ¡Dejad que los niños inventen sus juegos! ¡Por favor, no les pongan parques infantiles! Vigílenlos a distancia. Así es como se hacen las verdaderas revoluciones. 

domingo, 3 de noviembre de 2024

Pánfilo

El otro día me mandaron un vídeo en el que se veían en un plató de televisión a una tal Mercedes Milá y tres o cuatro famosillos de mierda más, sosteniendo con entusiasmo que Cortés fue un genocida. Bueno, si eres de los que toman copas por los bares en las largas madrugadas, esa es una verdad que no te puedes saltar so pena de verte tratado de apestado. Son las cosas de los fracasados, que tratan de consolarse denigrando en comandita, para tener más razón, a todo lo que ha sido un éxito. Así es la naturaleza, que todo lo compensa a las bravas y, por eso, donde hay incompetencia trata de neutralizarla con una mezcla de envidia, resentimiento y maledicencia, que hacen llevadera la vida a condición de compartirla con los semejantes en catadura. En fin, pelillos a la mar. 

Como ya les he dicho, ando con lo de la Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España. Y claro, ahí, la figura de Cortés es central. Con sus luces y sombras, como no puede ser de otra manera a no ser que escribas vidas de santos para creyentes, pero, en este caso, las luces, las de la inteligencia, ganan por goleada a las sombras. ¿Cómo hubiera podido ser posible semejante epopeya de no haber sido así? Cortés, sin duda, fue un hombre extraordinariamente dotado.

Les traigo esto a colación porque sin querer me he enterado de que, como consecuencia de la lucha que se traen entre sí por prevalecer los partidos políticos, a los cinco días de la tragedia que ha sucedido en Valencia todavía no ha llegado ayuda estatal alguna. Por lo visto, el partido que gobierna en la comunidad autónoma valenciana es el enemigo declarado del que gobierna el Estado y, para toda esa gentuza, cualquier cosa sirve para su convento, sobre todo si es una puta, como en el chiste. Pues bien, estas extrañas actitudes las debe dar la tierra, que de lejos le viene el garbanzo al pico. Resulta que cuando los del partido de Diego Velázquez, gobernador a la sazón de Cuba, se enteran de que a Cortés le va bien en México, no se les ocurre mejor idea que  mandar allí a Pánfilo Narvaéz, con un ejército que triplica en efectivos al de Cortés, para destruirle y apoderarse de sus logros. La saña de la que hace gala Narváez es la principal aliada de Cortés ya que, donde hay saña, falta inteligencia, lo que, a la postre, es lo único que cuenta en toda empresa humana. Por supuesto que Cortés derrota a Pánfilo, pero, la lección a extraer de todo esto es la misma que la que están sacando ahora los valencianos, que la inteligencia de Franco gana por goleada a la saña de los que se dicen demócratas... está YouTube lleno de vídeos en donde todo son alabanzas a cómo manejó Franco la riada del año 57, muy similar en intensidad a esta de ahora. 

Resumiendo, que así corre el mundo y, Dios, donde quita, pone y, al final, donde la justicia humana falla, triunfa la divina. Eso es lo que sabía Cortés e ignoraba Pánfilo... por cierto que, con ese nombre, que otra cosa se podía esperar.    


sábado, 2 de noviembre de 2024

Blues

Los blues tienen miga para dar y tomar. Ando estos días con ellos y no sé a qué atribuirlo. Agarro la guitarra y de forma espontánea me sale su machacona cadencia. Luego voy a YouTube y pongo a cualquiera de aquellos bluseros de antaño -John Lee Hooker, Luther Allison- y me tiro horas dejándome arrastrar. No debo de ser el único que tal hace a juzgar por los millones de visitas que tienen sus vídeos. Yo diría que los blues tienen algo de psicoanalítico. O más, al menos, que otros tipos de música. Sobre una estructura elemental de doce compases se dejan correr las ideas tal como el inconsciente las va escupiendo. Y eso sí, haciendo coincidir los momentos más tensos del discurso íntimo con el tritono -cuarta aumentada/quinta disminuida-. En eso consiste su magia, en la insistencia en esa nota de tan difícil pronunciación para los profanos. Una nota que, por lo que sea, sintoniza con los ánimos alicaídos... tan difundidos entre la especie humana. Por eso debe ser que es esa nota, ese salto interválico, el que usan las ambulancias para que nos apartemos. 

En fin, en esas estamos, un tanto alicaído, quizá por haber bajado la guardia respecto a mantenerme al margen de lo que no me concierne. 

viernes, 1 de noviembre de 2024

La compasión

Con lo de la mendicidad estamos como en lo de la metáfora de la rana, ya saben, que la meten en agua fría que van calentando poco a poco sin que la rana se aperciba hasta que está achicharrada. Con la mendicidad, por lo menos en este barrio que vivo, no estamos todavía achicharrados, pero me temo que vamos camino de ello: día a día veo aumentar su número; ya no queda lugar estratégico sin ocupar y empiezan a colocarse en cualquier sitio, donde más estorban el paso... que también esa es otra estrategia. 

Ya les he contado, ni sé las veces ya, que Nietzsche decía que a los mendigos lo mejor era matarlos porque no hay forma de que te satisfagan: si les das mal, porque tienes la impresión de estar fomentando la vaguería; si no les das, peor, porque la insensibilidad ante la necesidad ajena es una degeneración del espíritu que duele. Sea como sea la cosa espiritual, lo que no se puede negar es que la mendicidad, como toda actividad humana, está sujeta a las leyes del mercado, a las de la oferta y la demanda concretamente. En este caso la mercancía que se intercambia es la compasión: hay mucho mendigo demandándola porque hay mucha gente ofertándola -o al revés-; es impresionante la cantidad de gente que al salir del supermercado les da los céntimos de la vuelta, cuando no algo que han comprado para ellos. 

Es muy curiosa esta oferta de compasión y sería cosa digna de ser analizada cuidadosamente. Claro, opinar sobre este tipo de fenómenos es muy aventurado. Para empezar, solo tenemos impresiones y ningún dato contrastado. Las impresiones, ya saben, son el material que sustenta a esa actividad humana que, a su vez, sustenta la convivencia: me estoy refiriendo a la cháchara. Así que, sustentándome en impresiones, yo diría que el ejercicio de la compasión es como un alivio de la mala conciencia por haber sido favorecido en el reparto que hacen los dioses entre los hombres. En la literatura clásica, de Heródoto en adelante, hay mil insinuaciones al respecto. 

En cualquier caso, gracias a la compasión, o a la filantropía, que es una forma de compasión, las sociedades, no solo no estallan, sino que ganan en libertad: el compasivo, o el filántropo nunca piden papeles a aquellos que favorecen; por el contrario, aunque no lo expresen, les dan las gracias por haberles dado la oportunidad de favorecerles, porque, como digo, el dar alivia la mala conciencia, más o menos consciente según sea su origen... en esto, pienso, se equivocaba Nietzsche.