viernes, 31 de enero de 2025

El lado oscuro

 

Imagínate que descubres que el tipo del que has estado tomando consejo médico necesita un perdón preventivo - supongo que se refiere al que le ha concedido el presidente Biden al Dr. Fauci-.


En los EEUU de América las cosas de la democracia son un poco diferentes de lo que son por aquí; por ejemplo, el presidente propone a sus ministros y, estos, para llegar a serlo, tienen que someterse a un escrutinio del Senado que es el que decide si el propuesto está capacitado para el cargo. Es decir, aquella es una democracia con ciertos filtros, por lo menos en apariencia, porque, como les voy a contar, la corrupción de las instituciones n´épargne personne, que dicen los franceses para dar a entender que nadie se libra. 

El caso es que estos días el Senado esta escrutinizando a RFK JR., de los Kennedy de toda la vida. Trump le ha propuesto para el cargo de algo así como ministro de la salud. El eslogan que se trae entre manos este señor es make america healthy again -hacer que América vuelva a ser saludable-. Y es que, al parecer, las enfermedades crónicas se han disparado en aquel país de hace cincuenta años para acá. Solo hay que ver  unas imágenes de la calle de cualquier ciudad de aquel país para darse cuenta de que ese dispararse de las enfermedades crónicas no es una leyenda urbana. Los porcentajes de obesidad mórbida que se ven son escalofriantes. Por no hablar de los porcentajes de niños medicados que es algo así como hipotecar el futuro de la nación. Niños condenados de por vida a no poder defender la patria si las circunstancias lo exigiesen. 

Resumiendo, que aquella gente está hecha unos zorros; y unos pretenden poner coto al desastre y otros ponen pie en pared para que nadie cambie el estado de las cosas porque a ellos así les va de perlas. Hay que tener en cuenta que si un 50 o 60 por ciento de la población vive medicada alguien se tiene que estar forrando. Lo mismo que algo nocivo se tiene que estar consumiendo para que haya esos porcentajes de obesidad y diabetes. 

En realidad, todo el que quiere enterarse sabe de sobra que el cascabel del gato son las industrias de la alimentación procesada y las farmacéuticas. Las unas fabrican los enfermos y las otra las medicinas para curar a esos enfermos. Por el medio, una clase médica hipertrofiada se come una buena parte del pastel. Así que las fichas están sobre el tablero del Senado estos días; si ustedes quieren pueden ver cómo se están moviendo.  RFK, las blancas, los senadores financiados por las farmacéuticas y alimentarias, las negras. Mueves tú, muevo yo: la guerra es sin cuartel. 

Qué pasaría si las farmacéuticas no hubiesen financiado las campañas electorales de esos senadores que tiran a matar. Cómo sería la práctica médica si los laboratorios no sobornasen con todo tipo de prebendas a los médicos. Y no  es que lo diga yo, que hasta en sede parlamentaria lo dijo hace poco uno de los farmacólogos clínicos de mayor prestigio en el país, el del Hospital del Mar de Barcelona, concretamente, que el 90 % de los medicamentos que se recetan no solo no sirven para nada, sino que, en la mayoría de los casos, son perjudiciales.  

Personalmente, hace mucho que me di cuenta de que todo lo que tiene que ver con el lado oscuro de la vida, la enfermedad en este caso, es inevitable que provoque una marea de corrupción a su alrededor. Por eso fue que siempre estuve a disgusto mientras ejercí la profesión de médico. Desde que el maestro que tuve en Oviedo me enseñó que se podía curar sin apenas medicamentos, me tuve que pasar el resto de mi ejercicio profesional espantando de la puerta de mi despacho a las mesnadas de representantes de los laboratorios que pretendían seducirme con sus ofrecimientos pecaminosos. Como no lo lograban, se dedicaban a denigrarme; estaban en su derecho porque, desde su perspectiva, yo era un mal ejemplo y ellos tenían que mirar por el pan de sus hijos. 

En resumidas cuentas, vamos a ver qué pasa con RFK JR., aunque para el caso es lo mismo. A mi modo de entender, lo realmente importante de esa partida que se está jugando en el senado, es que hay una serie de ideas que hasta el presente habían sido tabú y que, de repente, han saltado a la palestra y están haciendo saltar chispas. Y es que el lado oscuro de la vida y el mal tienen tal afinidad el uno por el otro que, al final, es muy difícil distinguirlos. Lo que sí se distingue a la perfección son las consecuencias de ese maridaje... los mórbidos que vemos por las calles, sin ir más lejos. 

jueves, 30 de enero de 2025

¡Si oviesse buen señor!

Yo diría que la parte de la Biblia referente a la saga de los Macabeos está muy inspirada en las guerras del Peloponeso de Tucídides. Es la misma inestabilidad política que se traduce en un continuo cambio de alianzas. El amigo de hoy es el enemigo de mañana en función de los intereses de una oligarquía ambiciosa, pero, sobre todo, cateta. El desenlace de estas situaciones es siempre el mismo: un poder emergente arrasa con todo. Las guerras de Peloponeso se lo pusieron a huevo a Filipo el macedonio, cuyo hijo Alejandro, aprovechando el tirón, llegó hasta la India. Alejandro, antes de morir con falta de experiencia, repartió su imperio entre sus generales y a los cuatro días ya estaban como los griegos a los que habían derrotado un par de generaciones antes: todos aquellos generales, o sus herederos, a la greña. Así fue que llegaron los romanos y solo tuvieron que hacer política para apoderarse del cotarro. Y en medio de todo esto estaban los Macabeos, jefes de una tribu con un fuerte sentido de pertenencia. ¡Los buenos de la película! Al fin y al cabo, ellos fueron los que escribieron la historia. así que ¿por qué no dar una imagen favorable de sí mismo? Muy entretenido, en cualquier caso; seguro que da para una serie de Netflix.

Las oligarquías catetas es otra constante histórica. Te la encuentras por todas partes. Vayamos al poema de Mio Cid:

"Exien lo ver     mugieres e varones,

burgueses e burguesas     por las finiestras son,

plorando de los ojos      tanto havien el dolor,

de las sus bocas       todos dizian una razon:

¡Dios, que buen vassalo!       ¡Si oviesse buen señor!"


Aquí, todo el día está la chusma político/mediática dándole a la cantinela de los sistemas políticos, como si hubiese unas diferencias gigantescas entre unos y otros. Ya lo dijo Borges cuando le preguntaron sobre la democracia: "bueno, la democracia funciona donde funciona cualquier otro sistema político". Y es que la cuestión no es esa, sino si hay o no hay buenos señores, porque buenos vasallos los hay siempre a porrillo.  

Les voy a transcribir un discurso de Ronald Reagan para darles una idea de lo que yo pienso que es un buen señor: 

 

"Nosotros, la gente, somos los que dicen a los gobernantes lo que tienen que hacer. No nos lo tienen que decir ellos a nosotros; la gente es el conductor y el gobierno es el coche. Nosotros decidimos a donde debe ir el coche, por qué camino y a qué velocidad. 

La mayoría de las constituciones del mundo son documentos en los que los gobiernos dicen a la gente cuáles son sus derechos y, la gente a los gobiernos, lo que les está permitido hacer. 

Nosotros, la gente, nacimos par ser libres. Y espero que recordemos que no seremos libres a menos que los gobiernos sean limitados. Hay en eso una relación causa/efecto clara y predecible como las leyes de la física: a medida que los gobiernos se expanden, la libertad se contrae."


Recuerdo que durante el mandato de Reagan -casi toda la década de los ochenta del siglo pasado- no hubo un solo día que el periódico EL PAÍS no dedicase al menos una página a denigrarle. Como no encontraban otras razones usaban las ad hominem; estaban empeñados en que era oligofrénico. Y el caso es que El PAÍS era el señor que nos gobernaba por aquel entonces. ¡Aquellos polvos, estos lodos!

¡Reagan, aquel interludio de aire fresco en medio de la corriente de podredumbre! Hoy día, parece ser que la mayoría de los estadounidenses así lo reconocen. 

miércoles, 29 de enero de 2025

Hi ha per llogar-hi cadiras

Andaba ayer husmeando por YouTube y vi un titular que hacía referencia a un mitin socialista en el que se veía a un payo subido a un estrado levantado al efecto pronunciando una trascendental frase tal que así: en los tiempos de Franco a las mujeres no se las permitía estudiar. ¡Leches!, me dije, si yo fuese catalán tendría que decir que hi ha per llogar-hi cadiras. Tengo que decir que hasta que los catalanes empezaron con el rollo supremacista eran mis preferidos entre todos los españoles, sobre todo por las expresiones de su lenguaje que, a mi juicio, definen la realidad no solo con precisión, sino, también, con gracia. Por ejemplo, cuando se ve una cosa sorprendente o se escucha una burrada suelen decir: eso da para alquilar sillas. O sea, siempre pensando en el negoci, como debe ser. Pero, en fin, a lo que iba, que no era a los catalanes, sino a los socialistas.  

Hay que tener la cabeza completamente podrida para subirse a un estrado y decir ante un auditorio, que también la tiene podrida, una mentira del calado de la que les he comentado. Y les da igual con tal de lo dicho se acomode a sus necesidades del momento: en este caso la demonización de Franco -damnatio memoriae-. Así es que, sentados en sus sillas, supongo que alquiladas, aplauden a rabiar en relación directamente proporcional al tamaño de la mentira. Todo lo cual, a decir verdad, no tendría la menor importancia -cada cual se divierte como puede- si no se diese la circunstancia de que el importe del alquiler de esas sillas desde las que aplauden lo ha tenido que pagar usted sí o sí, como se dice ahora. Porque también se da la circunstancia de que entre todos esos que estaban allí sentados no había ni uno, ni tampoco ni una, que hubiese pegado un palo al agua en toda su vida... pero como se las han apañado para hacerse con las armas, usted tiene que mirar y callar no vaya a ser que le peguen un tiro si dice algo que no les gusta. Así que, ¿a quién le puede extrañar que haya tantos socialistas por el mundo? ¡Si solo tienen que aplaudir para llenar la butxaca! Con razón se les apoda socialistos... más que el hambre.  

En fin, bobadas todo ello. Al fin y al cabo, no hay nada más constante en la historia de la humanidad que la creación de realidades paralelas. Y es que hay que reconocer que la realidad a palo seco exige mucho entrenamiento para poder ser digerida. Por eso fue que la invención de la ficción estuviese entre los primeros logros diferenciadores de otras especies de primates. En el momento en el que puedes inventar historias dejas de ser mono para ser humano. Y nada más humano que un socialista; en ellos se conjugan a la perfección las dos características que son piedras angulares de la condición humana: una, inventarse realidades paralelas que sirvan para justificar la dos, las pulsiones depredadoras... es decir, el vivir del trabajo de los demás. 

Concluyendo, más vagos que la chaqueta de un caminero. Seguro que Bartolo era socialista. Y perdonen mi diatriba, pero es que hay historias que me sacan de quicio.  

martes, 28 de enero de 2025

El desmoronamiento

 El otro día vi un pequeño extracto -creo que lo llaman clip- de un vídeo en el que el presidente Sánchez, subido en un estrado levantado al efecto, estaba pronunciando un trascendental discurso en el que, entre otras cosas, vino a decir que es fundamental censurar el contenido de las redes sociales. Y lo estaba diciendo en ese altavoz mundial que llaman Davos; para que se enteren todos, supongo. Yo le entiendo, porque sin censurar las redes sociales, él, y toda la gentuza que se le asemeja, tienen los días contados. 

Las redes sociales son veneno para el poder entendido a la manera tradicional. Es decir, sustentado en la manipulación de las conciencias por medio de un escrupuloso control de la información que le llega al ciudadano común. Hasta nuestros días, eso había sido muy fácil de conseguir gracias, por una parte, al estar en posesión del monopolio de la violencia -al que decía algo inconveniente para el poder se le liquidaba y punto pelota-, y, por otra, por lo limitados y caros que eran los medios de difusión; con esas dos bicocas lo tenían chupado. Pero se han cambiado las tornas; ahora difundir información está al alcance de cualquier mindundi, dado lo cual el estar en posesión del monopolio de la violencia no sirve de mucho porque se iban a tener que cansar de matar gente para que la verdad no se abriese paso. 

Así que, ojo al parche, porque las redes sociales están desmontando muchos mitos que parecían verdades consolidadas. Por ejemplo, el mito de la justicia social, el de la leyenda negra española, por citar solo dos entre los más significativos de los que se están viniendo abajo con gran estrepito por la cantidad de gente que se está quedando con el culo al aire. ¡Madre mía, la justicia social, la cantidad de gente que vive de esa cantinela! Ahí sí que funciona en todo su esplendor el conocido proverbio que asegura que el que parte y bien reparte se lleva la mejor parte. Así es que se ha creado una casta de repartidores que se han convertido en los reyes del mambo... como el presidente Sánchez, sin ir más lejos. 

Lo de la leyenda negra es otra mandanga que se está viniendo abajo a pasos agigantados. No hay más que darse una vuelta por este barrio en el que vivo. Más de la mitad de la gente son los descendientes de aquellos a los que, según leyenda popular, masacramos. La mitad de la gente y el noventa por ciento de los negocios. Así es que ves a esas pandillas de jóvenes que salen de los institutos y te das cuenta de que el mestizaje continua. No, no se debió de hacer tan mal como dicen aquello de la conquista. Y la gente se está enterando, precisamente, porque las élites jesuíticas han perdido el monopolio de la información. 

Por cierto, hablando de aquella conquista, ya me daría yo con un canto en los dientes porque se conservasen hoy día algunas de las instituciones que funcionaban por aquel entonces. Por ejemplo, la de tomar residencia a los cargos públicos. ¿Saben ustedes lo que era tomar residencia? Pues bien, si leen la Verdadera Historia de Bernal Díaz de Castillo verán que continuamente cita lo de tomar residencia. La cosa consistía en que a todo el que tenía un cargo público, dado a dedo, por supuesto, se le llamaba por el poder central para tomarle residencia, es decir para pedirle cuentas por la manera en la que había gestionado su mandato. Y todo el mundo tenía derecho a quejarse de él aportando sus pruebas. Por eso era que tanto gerifalte acabase en el trullo o, directamente, en la horca. ¡Se imaginan la fiesta que sería hoy día conservar esa institución! Pero se acabó con el fin de los Austrias y la llegada de los Borbones. ¡Qué desgracia! 

En fin, que cada época tiene sus cosas y, ésta en curso, la de la libertad de información sin eufemismos. Por así decirlo, la criba ya no la tiene el poder sino que cada ciudadano tiene la suya. Claro que para usarla hay que esforzarse porque el material a procesar es inmenso. En cualquier caso, ya se están notando los resultados... ya verán como de aquí a dos días llaman al presidente Sánchez para tomarle residencia. Sin apenas apercibirnos estamos volviendo a los tiempos de los Austrias... otro mito negro que se está desmoronando. 

lunes, 27 de enero de 2025

Peaje

Fui a un colegio en el que te tenías que andar con cuidado porque a nada que te extralimitabas en tus naturales deseos de libertad te caían dos cuadernos. Venía el cura por detrás y te decía: Sr. Tal, dos cuadernos. Dos cuadernos de caligrafía. Los vendían en una pequeña papelería que había en los soportales del patio. No es que yo fuese de los que más cuadernos tuve rellenar, pero tuve mi lote, más que suficiente. A la postre no me vino mal porque adquirí una escritura de calidad bastante aceptable: cuando empecé a ejercer, los informes y tratamientos los tenías que hacer a mano y muchos pacientes me dijeron que yo era el único médico al que habían conseguido entender la letra. Una vez más se cumplió el dicho de que no hay mal que por bien no venga. Después, cuando empecé a escribir, por supuesto que lo hacía a mano y, creo recordar, me enorgullecía viendo la limpieza y claridad de aquella escritura. Pero entonces, un día, hará ya treinta y pico años o así, fui con un conocido que era bibliotecario en la Universidad de Salamanca a que me enseñase cómo funcionaba todo eso de los ordenadores y el internet. Cualquier artículo de cualquier universidad americana que quieras me lo pides y te lo consigo al instante,  me había dicho en una de aquellas interminables tertulias en la sala de la calle Bordadores. ¡Qué tiempos aquellos, Dios mío! Todavía éramos humanos al cien por cien, o casi. 

El caso es que, ordenadores mediante, he perdido casi por completo la habilidad de la escritura. Con los números me defiendo porque me gustan los acertijos geométricos y algebraicos, pero, cuando, por lo que sea, tengo que intercalar alguna frase, es un desastre. Me consuelo pensando que serán cosas de la edad. Pero tampoco es que me tiemble tanto el pulso. Es, simplemente, que se me han atrofiado las conexiones neuronales que había generado con aquel castigo que me imponían en el colegio. 

En realidad, los ordenadores, como casi todos los cachivaches que usamos para facilitarnos la vida, son ortopedias; es decir, suplen, o dan apoyo, a un órgano averiado. Y si las empiezas a usar, por comodidad, antes de que el órgano se averíe, entonces, indefectiblemente, el órgano se atrofia. Eso es lo que ganamos con el uso de lo innecesario: atrofia.

Pensaba en estas cosas porque he oído por ahí que en algunos países del norte han recuperado el norte, valga la rebuznancia. En Suecia creo que es que han decidido retirar de las escuelas todo tipo de aparatos electrónicos y volver a la tiza y encerado y el papel y la pluma. También, tengo entendido que algunos magnates americanos de la cosa tecnológica, han creado escuelas para sus hijos en las que no se permite el uso de cachivaches digitales. Se ve que esa gente, más avispada que lo común, han visto las orejas al lobo y han reconsiderado sus opiniones que, de tanto repetirlas, habían convertido en convicciones. 

En realidad, la cosa es bien sencilla, y perdonen que insista: volvemos al mito por antonomasia de la civilización occidental, el mito prometeico. No se puede robar fuego, o conocimiento, a los dioses sin que estos cobren peaje. O te encadenan a una roca, o te mandan a una Pandora con una caja llena de males... o cualquier putada por el estilo, como atrofiarte las neuronas para que te creas lo que no es y vayas corriendo a ponerte a la cola donde vacunan de cualquier mal imaginario.   

domingo, 26 de enero de 2025

Antología griega

 


Si alguien me hiciese esa pregunta estúpida que a veces hace el entrevistador al entrevistado: ¿qué libro se llevaría usted a una isla desierta? Le contestaría: el que siempre me he llevado, porque casi toda la vida he estado en ese sitio que usted dice. Concretamente el que les enseño en la foto. Ya, al pobre, apenas le puedo sacar de casa, porque se deshace por el camino. Se le caen las hojas. Es lo que tiene el exceso de manoseo. 

Cuando compré ese libro andaba en plena crisis existencial. Recién había llegado a la cuarentena a la vez que había roto con buena parte de mi pasado. Había vivido hasta entonces con esa soberbia de mancebo que dice San Agustín, lo que vendría a ser una ignorancia absoluta respecto de la existencia de los dioses que rigen nuestro devenir. Así fue que ese libro supuso para mí una revelación liberadora porque toda la literatura griega está impregnada de la relación del hombre con lo divino, es decir, la conciencia permanente de nuestra insignificancia frente al capricho de los dioses. 

La adquisición de esa conciencia lo marca todo en nuestras vidas. Su progresiva adquisición es lo que se llama madurar.
Madurar: ir perdiendo la certeza de la verdad que posees, que te lleva a hablar con liviandad y fervor de mancebo de cosas dudosas como si fuesen averiguadas. Es decir, madurar es sumergirse en el escepticismo. O el distanciamiento si mejor quieren, esa incapacidad que creas en los demás de sentir contigo. 

Madurar, escepticismo, distanciamiento, soledad. Decía Pessoa: "Todavía no he conseguido no sufrir con mi soledad. Tan difícil es conseguir esa distinción del espíritu que permite al aislamiento ser un reposo sin angustia." Claro que Pessoa era todavía muy joven cuando escribió eso. Seguramente, si hubiese llegado a viejo...  

sábado, 25 de enero de 2025

El viaje

Aquella canción de Bob Dylan en la que se afirmaba que los tiempos están cambiando lo que en realidad vendría a ser es un pleonasmo. Porque, si no ando equivocado, la noción de tiempo lo que significa es cambio. Si no hubiese cambio no lo percibiríamos. Desde que tengo uso de razón vengo escuchando la misma monserga de que los tiempos están cambiando. ¡Pues claro, hombre, como podría ser de otra manera! Antes viajábamos en burro y ahora lo hacemos en coche. Parece que llegamos algo más lejos, pero lo que cuenta es que  sigue siendo el viaje dentro de uno mismo. 

Ahora, para no ser menos, seguimos dándole a la matraca: que si la inteligencia artificial, que si Trump, que si patatín y patatán. Lo mismo de siempre: seguimos viajando dentro de nosotros mismos, es decir, envejecemos. Y vemos las cosas de otra manera porque la experiencia nunca es en vano. La experiencia que, en su inmensa mayoría, viene a ser decepción y, de no ser así, que los dioses se apiaden de ti. 

Yo diría que la decepción es el camino de la libertad. Cuanto más te decepcionas más libre eres. Porque esa es la gran verdad de la vida, que la inmensa mayoría de lo que hacemos no son más que burdos trucos para intentar escapar por un rato de nosotros mismos. Sin conseguirlo, por supuesto, porque lo burdo nunca funciona. 

Esa es la cuestión, que solo parece funcionar lo sofisticado. Lo de la canción de John Prine que les transcribía ayer: ir al cielo a estrechar la mano a Dios y luego agarrar una guitarra. Hay que haber renunciado antes a muchas imbecilidades  para poder llegar a eso. 

En fin, como le dijo Solón a aquel que estaba muy ufano por todo lo que poseía: hasta el final no digas nada. Porque las cosas se pueden torcer. Pero menos probabilidades de torcerse tendrán cuantas menos sean. O, dicho de otra manera, a cuantas más hayas renunciado: ese es el viaje de la vida, decepción y renuncia... el viaje hacia la libertad individual, el único viaje que conozco. 

¡Uf, qué día tengo!

viernes, 24 de enero de 2025

When I get to heaven



"When I get to heaven
I'm gonna shake God's hand
Thank Him for more blessings than one man can stand
Then I'm gonna get a guitar
And start a rock-n-roll band
Check into a swell hotel
Ain't the afterlife grand?"

(Cuando llego al cielo
Voy a estrechar las manos de Dios
A agradecerle que me conceda más bendiciones que las que se pueden aguantar
Después voy a por una guitarra 
Y monto una banda de rock
Me instalo en un gran hotel
¿No es grande el más allá?)

Gracias a Nacho conozco a John Prine, un bardo al que no me canso de escuchar. 

El caso es que esta mañana conversaba con Santi sobre las tragedias griegas, Antígona de Sófocles concretamente. La trama consiste en que Creonte se salta las leyes no escritas del cielo y castiga a su sobrina Antígona por cumplirlas. La ira de los dioses no tarda en precipitarse sobre él. Es, en definitiva, el gran misterio de la vida, es decir, la relación del hombre con lo divino. Está siempre ahí, en el inconsciente, hasta que, un día, te suena un click en el cerebro y dices: ¡ah. era eso! Y te haces consciente de que para poder sosegar no te queda otro remedio que el de ir al cielo a estrechar las manos de los dioses. Porque como te lleves mal con ellos, mejor apaga y vete. 

Sí, señores, y señoras, entre Sófocles y Prine hay miles de años, pero, en lo que importa, están las mismas.  

jueves, 23 de enero de 2025

Silk Road

 Para el que no lo sepa les diré quien es Ross Ulbricht: es el fundador de Silk Road (Ruta de la Seda), una plataforma digital dedicada a la venta de todo tipo de sustancias medicinales prohibidas. Una plataforma que usa tecnologías de difícil rastreo y en la que los pagos se hacen en bitcoins para ponérselo todavía peor a la policía. Pues bien, a Ross Ulbricht le trincaron y le echaron encima dos cadenas perpetuas más cuarenta años (así de enrevesados son los sistemas judiciales); ya llevaba unos cuantos años en la cárcel. La noticia es que Donal Trump le ha indultado nada más llegar a la Casa Blanca. 

El tema de las drogas prohibidas es tan paradójico que es casi imposible no tener una opinión al respecto. En cualquier caso, hay a su alrededor una serie de hechos incontrovertibles que hacen que de paradójico pase a ser directamente ridículo. Para empezar, hay mucha más gente viviendo de la prohibición que de la producción y venta de dichas sustancias, lo cual, por las propias leyes del mercado, hace que sus precios skyrocketing, como dicen los ingleses de algo que se dispara hacia los cielos. 

Para seguir, debemos señalar que todas esas legiones de cancerberos a sueldo del Estado, aparte de estar en su mayoría corrompidas, para nada sirven a efectos de disminuir el consumo de esas sustancias. Yo diría que es más bien al contrario, ya que la prohibición añade a su consumo el aliciente de la transgresión, algo que siempre ha sido muy querido por las juventudes rebeldes. 

Solo añadiré una más -aunque podrían ser cientos- de las incongruencias de esa prohibición: gracias a ella las sustancias que circulan por el mercado carecen de cualquier control sanitario, lo que, a la postre, es su principal plus de peligrosidad. 

Por todo lo cual, celebro, y mucho, la decisión de Donald Trump de indultar a Ross Ulbricht. Pienso que es una cuestión de mero sentido común, algo que no habíamos visto en política desde los tiempos de Foción. Se diría que la mejor definición de político es la de persona carente de sentido común. Por contra, empresario, que es lo que es Trump, y me imagino que sería Foción, es quien actúa siempre pensando en las necesidades de los demás. De hecho, es conocer esas necesidades y saber cómo satisfacerlas lo que hace a una persona empresario de éxito. Y sí, ya sé que hay necesidades espantosas, que desafían el sentido común, o las leyes no escritas del cielo, si así lo quieren considerar, pero de nada sirve prohibirlas porque, para el que está mal en la vida, por lo que sea, nada le alivia tanto como disparar dardos hacia el cielo. Y nadie es quién para decirle a nadie que deje de disparar hacia el cielo mientras esos disparos solo vayan en perjuicio del que los dispara. Nada hace tan libre al ser humano como el derecho a escoger la puerta de salida, ya que no pudo escoger la de entrada. 

Por todo lo cual, estoy empezando a mirar el futuro -no el mío, sino el de la humanidad- con optimismo. Quizá un día de estos podamos empezar a dejar de decir que el sentido común es el menos común de los sentidos. Y, por lo mismo, también podamos volver transitar por la Ruta de la Seda sin miedo a ser asaltados por los bandidos a sueldo de los Estados. 

miércoles, 22 de enero de 2025

Divagaciones

De mis conversaciones mañaneras. Me dice: 

"Ya lo decía aquel griego: “Cultivemos el saber, no la erudición”. Para “saber” él usaba la palabra “polly-noia”, o sea, “pensar mucho” y por “erudición” utilizaba “polly-matheia”, esto es, “aprender mucho”. Porque el que aprende mucho pero no piensa casi nada es como el que se ha ido por el mundo como la maleta o el que ha comido mucho sin saborear."

Dar a las palabras su correcto significado. Esa es la cuestión. Cuando empecé a escribir, hace ya muchos años, mi mayor  dificultad estribaba en que me daba cuenta de que no conocía el significado de las palabras que quería usar. Por eso me pasaba las horas con el diccionario de la RAE entre las manos. Supongo que en ese desconocimiento del significado de las palabras que solemos usar esta la madre de nuestro pobre razonar. Es como si cada palabra fuese un teorema que debieras saber demostrar antes de usarlo para resolver un problema. Creo recordar que Feynman recomendaba descubrir por propia cuenta la demostración de los teoremas. De vez en cuando lo intento y acabo extenuado y sin poder hallar la solución las más de las veces. Seguramente, si los Elementos de Euclides hubiesen formado parte de mi instrucción, las cosas serían diferentes... pero esta es otra cuestión. 

Recuerdo que a mi madre le encantaban los acertijos. La verdad es que ella fue a un colegio muy bueno. Decían que el mejor de Madrid. Fuese como fuese, tenía una facilidad sorprendente para resolver los acertijos. En los tiempos de mi niñez, todas las revistas y periódicos traían su sección de acertijos; supongo que la cosa seguirá igual. El caso es que para resolver acertijos tienes que tener desarrollada la capacidad de abstracción. Saber relacionar información diversa. Es lo que se conoce como agilidad mental. Algo, que, sin duda, se desarrolla con la gimnasia.  

Gimnasia, tengo entendido, viene del griego y querría decir desnudez, Y el gimnasio sería el sitió al que se va a vestirse. Vestir el cuerpo y vestir el espíritu. El uno sin el otro es como ser de derechas o izquierdas, una hemiplejia moral al decir de Ortega. Quizá la hemiplejia del mundo comenzó cuando Platón se llevó el Gymnasium al jardín de Academos. A partir de ahí el gimnasio se empezó a llamar academia y, desde entonces, la cosa no ha hecho más que degenerar; en la actualidad, al gimnasio se va a vestir el cuerpo y a la academia a vestir el espíritu. Se ha perdido el equilibrio. 

En fin, perdonen mi divagar, pero es que comencé la mañana tratando de descifrar el teorema del ángulo inscrito y se me fue el santo al cielo. Voy a ver si cultivando un rato el músculo consigo aterrizar. 

martes, 21 de enero de 2025

Día de discursos

Ayer fue día de discursos.  Para empezar, el que dio Isabel Díaz Ayuso en Lima. Sin duda, sirve para el cargo esa señora. Era algo de prever, dado quiénes eran los que trataban de denigrarla. ¡A ver si se enteran! La única solución a los conflictos del mundo es el mestizaje. Es el mestizaje el que cura el ADN de las impurezas que le proporciona el girar y girar sobre sí mismo generación tras generación. Dos países, dos culturas, dos razas, dos lo que sean, dejan de odiarse en el momento que se meten juntos a la cama. La cama todo lo cura. 

Sigo con Elon Musk. La vida, sin un proyecto inspirador por imposible, apaga y vámonos. ¡Es que todavía no se han enterado! Esa es la cuestión incuestionable, valga el malabarismo, que sin aspirar a lo imposible acabas en dos patadas y ya estás de más, que es como está en este mundo todo el que se ha creído el mito comunista... que viene a ser el sueño de Bartolo el Rey de los Vagos. 

Y luego, el de Donald Trump, que bebe directamente de El Quijote:  "Sancho amigo, has de saber que yo nací por querer del cielo en esta nuestra edad de hierro para resucitar en ella la de oro, o la dorada, como suele llamarse. Yo soy aquel para quien están guardados los peligros, las grandes hazañas, los valerosos hechos..."

Efectivamente, allí a su lado tenía, con cara de palo, a los artífices de esta edad de hierro. Tuvieron que escuchar, una a una, cuales fueron todas sus culpas. La principal, su estrechez de miras: como hijos de papá, dedicarse a fundir las rentas acumuladas, rodeados de sirvientes que solo aspiran a enriquecerse robando. La destrucción del mérito, de la agonía, del temor de Dios... 

Bueno, reconocerán conmigo que las hazañas de Don Quijote no cayeron en saco roto. Pocos personajes han ayudado tanto como él a la humanidad en su infatigable empeño por liberarse de los demonios, interiores y exteriores, que nos entorpecen el cotidiano transitar por la vida. Esperemos que Trump sea digo émulo de su mentor. De momento, ya le hemos visto sortear peligros y hacer grandes hazañas. Ahora le toca, escribir la segunda parte, cuando ya en el mundo resuenan los logros de la primera. ¡Vamos a ver si llegamos a Marte!

And last but not less, no solo a Don Quijote, también me recordó a Foción. Ficción y realidad, no hay la una sin la otra. 

lunes, 20 de enero de 2025

Desgavelle

Domingo de enero, al mediodía, catorce grados a la sombra, una brisa suave que atempera los ardores de un sol radiante; la gente se amontona en las terrazas de los bares y consume aperitivos. Es la comunión de los santos: una misa informal. Es la hora de Dioniso. Uno ve todo eso y es inevitable el recuerdo de cuando participaba. Y entonces reflexionas: ¿qué fue lo que me apartó de esas celebraciones? Primero fue la misa, después los aperitivos. Quizá me equivoqué. No en lo de los aperitivos, sino en lo de la misa. 

La misa, pienso ahora, forma parte del debido culto a Dioniso. Un culto equilibrado que embrida la sentimentalidad desatada. Houellebecq lo ha comprendido y por eso acude a misa los domingos. ¿Entonces tú crees en Dios?, le preguntan los sabioncillos. Cuando estoy en misa, sí, les contesta; luego, cuando salgo a la calle, ya no sé. Y se ríe. Sin duda este hombre es uno de los más sabios que ha dado el siglo. 

Un catalán que llegó muy alto, también iba a misa. Recuerdo que Arcadio Espada le preguntó por esa extraña circunstancia de su vida. Es que la misa es un buen lugar para la reflexión, le contestó. Dios, los rituales, todas esas cosas que ha inventado el hombre para poder ser civilizado. 

La importancia que ha tenido la misa en el desarrollo de nuestra civilización es algo en lo que nunca me había parado a pensar hasta que hace unos días leía la historia de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo. El ritual de la misa es algo imprescindible en esa conquista. A veces da la impresión de que fue el motor. Ninguna acción se iniciaba sin la previa celebración. Y lo mismo cuando la acción culminaba con éxito. En la una se encomendaban y en la otra daban gracias. Igual que en la Ilíada, la relación del hombre con lo divino es el hilo conductor de toda la historia. 

Lo que me pregunto ahora es si ese sustituir el templo por las terrazas no estará en el origen de este desgavelle que nos señorea. Porque la terraza es la sentimentalidad desatada. Es el culto de las bacantes -las madres se comen a los hijos- en las faldas del Helicón, la colina cabe Tebas, la ciudad griega que fue pionera en el cultivo de la vid... perdonen mi erudición. 

domingo, 19 de enero de 2025

Catarsis

 



Hay un partido político en Alemania al que todos a una se obstinan en calificar de extrema derecha. O sea, que tratan de demonizarle. En realidad no es más que una corriente ideológica que arrasa el continente consecuencia directa del clásico juego acción/reacción: cuando tú más de lo uno, yo más lo otro. Se viene jugando ya hace demasiados años a matar a Dios y la gente ya se aburre y quiere volver a la Misa Mayor de los domingos por la mañana. Hay hartazgo y hay nostalgia. Así es que esto que llaman extrema derecha no es más que  el clásico conservadurismo un tanto cargado de tintes nacionalistas... la nostra identitat, que diría un catalán, que esos sí que saben del asunto. 

El conservadurismo es, como digo, sobre todo una nostalgia: los viejos valores. Como Don Quijote. Fundamentalmente la libertad individual con su inevitable contrapartida de responsabilizarse de las propias acciones. Y es que el comunismo que nos viene señoreando de hace un siglo para acá ha ido arrasando con todo eso. En fin, sea como sea, ese partido alemán, AfD, que no para de crecer en las encuestas de intención de voto, tiene una lideresa, de aspecto muy ario, por cierto, que no se corta un pelo a la hora de hablar. Ha ido a lo de Elon Musk -Space X- con el que, por cierto, se entiende de maravilla, y ha dicho cosas que ha puesto de punta los pelos de la clase política. Tan así ha sido, que algunos de esos políticos se han apresurado a decir que si la tal señora aria, amiga de Musk, gana las elecciones, pues se anulan y aquí no ha pasado nada. Como si Alemania fuese Rumanía, donde las han anulado sin mayores consecuencias al parecer.   

Para empezar, la lideresa, Alice Weidel, ha jurado por lo más sagrado que si gana las lecciones va a trincar a todos los responsables de las políticas que se hicieron cuando lo de la falsemia y les va a hacer pagar por sus atrocidades. ¿Se dan cuenta del alcance de tal proposición? Imagínense, en Alemania, donde todavía la policía va a casa de los médicos que contradicen el relato oficial de la falsemia -salvamos millones de vidas-. La cosa desde luego es grave, porque tiene unos tintes de enfrentamiento civil que no se puede aguantar. 

Solo AfD puede salvar a Alemania, ha dicho Elon Musk. Elon Musk que representa en este caso el triunfo de la iniciativa privada frente al poder omnímodo del Estado. Ya digo, la cosa es grave porque no se suelen dar vuelcos ideológicos, así, por las buenas. El paso del liberalismo del siglo XIX al estatismo del XX necesitó dos guerras atroces. Por cierto que, como suele pasar, los que perdieron en el campo de batalla ganaron en campo cultural. Hayek explica esto de maravilla en su libro Camino de Servidumbre: el liberalismo anglosajón no tardó en ser desplazado por el idealismo alemán; la libertad individual, por la disolución en la masa. 

En fin, vamos a ver. En mi opinión, lo he dicho ya mil veces, nada se solucionará sin la necesaria catarsis colectiva. El pueblo, una vez más, necesita ir a las plazas públicas a ver como cortan la cabeza a los aristócratas. Es decir, lo que está proponiendo esta señora, que no por otro motivo es que se esté haciendo tan popular con los unos y tan odiada por los otros.

sábado, 18 de enero de 2025

Núcleo duro

 


Desde el otro extremo del continente Euroasiático, me envían esta foto con la leyenda: "paisaje desde mi sillón. ¿Qué más se puede pedir?"

Qué duda cabe de que es un bello paisaje según y cómo se mire. Es decir, según lo que para ti signifique. Para mí, ahí está el núcleo duro del conocimiento humano. A partir de ahí puedes construir con ciertas garantías de solidez. Aunque, claro está, habría que saber qué cosa es eso que llamamos conocimiento. Porque frecuentemente tendemos a considerar que la erudición, en el sentido clásico de la palabra -el infinito en un junco-, lo es. Pero nada más lejos. Yo no veo que la mucha erudición garantice un sabio discurrir. Porque, pienso, el ansia de conocimiento no debiera, en principio, tener otra finalidad que la de afinar el propio discurrir. 

Dice Gracián en el párrafo 28 de su Oráculo Manual y Arte de Prudencia: "Arte era de artes saber discurrir; ya no basta, menester es adevinar, y más en desengaños."

Tenían un discurrir muy elocuente aquellos sabios que polemizaban sobre el sexo de los ángeles, pero no adevinaron que los turcos estaban a las puertas de Constantinopla. Esa adevinación hubiera supuesto la "prueba" de que su discurrir era correcto. Sin duda no lo fue y pasó lo que paso. Porque ese es el asunto, que toda la mierda que se nos echa encima en esta vida es mayormente consecuencia de nuestro pobre discurrir... que, mucho me temo, no mejora mucho con todos los estudios que tenemos, quizá, porque les falta la base de ese núcleo duro que les decía. 

Cada vez pienso más, como Gracián, que discurrir es el arte por antonomasia y, por tal, un don que regalan los dioses en distintas proporciones, Con el que son generosos no necesita mucho esfuerzo para no meter la pata; con el que fueron avaros, la seguirá metiendo por mucho núcleo duro que se embute. Sin embargo, como me demuestra la propia experiencia con la música, que es otro arte, el esfuerzo te ayuda a comprender lo limitado que eres... un gran paso. 

Concluyo con una cita sacada de la cima de ese bello paisaje que les muestro, concretamente del Eclesiástico, de Ben Sirá:

El temor del Señor es síntesis de sabiduría,

    cumplir su Ley es toda la sabiduría. 

Más vale el de pocos alcances que teme al Señor

    que el muy inteligente que quebranta la Ley.


Al final, lo que cuenta es la relación del hombre con la divinidad, o sea, con las leyes no escritas del cielo. Eso es lo que pienso. 

viernes, 17 de enero de 2025

Damnatio Memoriae

 Las mafias gobernantes han sido igual de tontas a todo lo largo de la historia. Y no digo yo que no haya habido excepciones, que toda regla necesita tenerlas para ser tal, pero, en este caso, pienso, se podrían contar con los dedos de una mano desde la noche de los tiempos hasta aquí. Tipos como Foción, no entran dos en docena y, sin embargo, ¿quién le conoce? Se diría que también él fue condenado a la damnatio memoriae. 

La damnatio memoriae era una especie de fatua que lanzaba el senado romano para condenar al olvido a alguien que no les gustaba por lo que fuese. Todavía se ven por ahí estelas de granito en las que se aprecia el esfuerzo que hicieron los censores para borrar el nombre de alguien que había recibido la fatua maldita. A ese tipo de cosas han dedicado siempre los políticos gran parte del dinero que sacan de los bolsillos de los ciudadanos. De un tiempo a esta parte, a semejante imbecilidad le llaman "controlar el relato". Otro intento más, en definitiva, de poner puertas al campo. 

Así y todo, a corto plazo al menos, el invento funciona. Ahí tenemos miles de libros de historia manipulada para satisfacer los caprichos del poder. Por eso no nos podemos fiar un pelo de cuanto leemos; tanto las alabanzas como las condenas son en la mayoría de los casos exageradas por interesadas. Ni Nerón y Calígula fueron tan malos, ni Adriano y Trajano tan buenos; simplemente es que unos no supieron y otros sí, controlar el relato. 

Por estas cosas que les cuento es muy risible la fatua que tienen lanzada los socialistas pata negra de este país sobre Franco, su verdadero padre espiritual. El resto de los socialistas pasan bastante del tema en un intento desesperado de camuflar su socialismo. Así es, que, por lo visto, los pata negra, han organizado para este año en curso hasta cien actos pretendidamente denigratorios de su verdadero padre espiritual. Se ve que quieren hacer olvidar por todos los medios a su alcance quién es su verdadero padre, pero no lo van a conseguir porque hasta un ciego puede ver que en la cosa autoritaria se parecen a él como una gota de agua a otra. Y no es que los socialistas de los otros partidos no sean iguales, pero un estilo más refinado, ya digo, les camufla un poco. 

Todo el mundo sabe que es el hijo tonto de la casa el que se dedica a la política. A falta de luces uno tiende a creer que está capacitado para resolver imposibles metafísicos cual pudiera ser organizar la vida de los demás. Por eso todas las guerras que hubo, hay y habrá, no han tenido otra causa que ese afán de los políticos de organizar la vida de los demás. Es así de sencillo, pero vete tú a explicárselo a los tontos de la casa. ¿De qué iban a vivir ellos si les quitas el promover la discordia? 

En fin, damnatio memoriae, como si no supiésemos que al final todo se sabe. ¡Y qué malas consecuencias suele tener el renegar del propio padre! Es ir directamente a la línea de flotación de las tablas que bajó Moisés del monte. ¡Dios castiga y no da voces!, que nos decía mi madre.