sábado, 23 de septiembre de 2023

Ceguera

Siempre que un poder está en las últimas se dedica con entusiasmo a pegar palos de ciego. Se vuelve tan tonto que se cree lo de las mayorías. Las mayorías me apoyan, dice porque es verdad, y sigue en sus trece de ignorar a las minorías porque, una de dos, no ha leído historia o, si la ha leído, se le ha olvidado. Al respecto, lo que está pasando ahora en gran parte del mundo, esto que llamamos occidente, es de tapa de libro. No hay ni siquiera que abrirle para enterarse de su contenido.

Resulta que el parlamento inglés ha promulgado una ley con la que se pretende poner coto a los contenidos de internet que no le gustan o, dicho de otra forma, que socaban su autoridad. Ha sido una ley tan idiota que ha creado controversia incluso entre los miembros del partido en el poder. Un destacado miembro ha dicho que, aparte de ir contra los principios de la Carta Magna, que es la constitución inglesa desde el siglo XIII, es una solemne majadería porque al campo no se le pueden poner puertas. Todo ha sido en vano, porque la ceguera de los que se ven perdidos les conduce inexorablemente hacia el precipicio.

Y así es que una diputada, haciendo uso de la nueva ley, ha escrito, en tono más o menos amenazante, a las plataformas digitales pidiéndoles de desmoneticen a Russell Brand. Para quien no lo sepa, la monetización es la forma de financiarse que tienen los youtubers como el mentado Brand. En sus videos aparece publicidad y les pagan algo por ello. Pues bien, hay plataformas que, como dejó claro aquello que se dio en llamar pandemia, tienen una estrecha relación con el gobierno y no dudan en echarle una mano. Tal es el caso de YouTube, que a la menor sugerencia corre a desmonetizar, también se dice cancelar, al demonizado por el poder en curso. 

Así es que a Russell le han sacado de YouTube donde tenía seis y pico millones de seguidores. Sus videos, diarios, a las pocas horas ya habían sido vistos por un millón de personas. Con su estilo un tanto histriónico, se ha dedicado a criticar sin piedad las políticas oficiales. Se ha convertido en un referente de esas minorías que el poder hace como si no existiesen por más que las sienten pinchándole en sus partes más sensibles. Stay Free (permanece libre), repite Brand una y otra vez, que es tanto como decir: resiste a este poder tiránico. Y va sacando a la luz todas las connivencias pecaminosas entre los políticos, los medios de comunicación, las empresas multinacionales... todos sabemos cómo funciona esto, pero nos gusta que nos lo recuerden de vez en cuando. 

El problema para el poder es que no todas las plataformas pasan por el aro. Algunas han encontrado su nicho de mercado en esas minorías y obedecer sería tanto como quebrar. Así que ahí está Russell, colgando sus vídeos en X y Rumble y siendo seguido por los mismos millones que le seguían en YouTube. Pero, un gobierno no se va a cortar por tan poca cosa, ¡pues anda que no va a tener recursos con todo el dinero que roba a los ciudadanos! Nada, pagamos una pasta a una piva para que diga que ha sido víctima de un asalto sexual por parte del molesto Russell. A ver qué chusma no se lo va a creer. Y más cuando un juez, en connivencia con el poder político, bien sure, le ha abierto ya una causa por tal supuesto asalto. Un poco de propaganda por parte de los medios subvencionados, y ya lo tenemos en el bote. ¡Pues ni por esas! Esas minorías, que son millones de personas, siguen fieles al presunto violador. 

Ya digo, es de tapa de libro. ¿Cuántas veces a lo largo de la historia no habrán acelerado su caída los poderes por medio de la fabricación de mártires? Es lo que tiene la ceguera que produce el engreimiento.

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