sábado, 30 de septiembre de 2023

Sosiego

Unos cuantos que se han caído del caballo camino de Damasco se ponen a quejarse amargamente porque sean las grandes corporaciones las que rigen el mundo. Ni democracia ni leches. Todo, una pantomima. Nos dejan hacer como que hacemos y eso es todo lo más que nos permiten. Jugar, en definitiva, siempre y cuando no sea con las cosas de comer. Aquí, en España, sin ir más lejos, se ha pasado la gente un año dándole vueltas a una cosa que llaman el "sí es sí". Y toda la calle llena de carteles al respecto. Y la gente encantada porque podía decir la suya. Y mientras tanto, la inflación, o sea, la incompetencia de los gobernantes, se nos iba comiendo los ahorros, lo que es tanto como decir que nos están robando la libertad. Porque eso es lo que a la gente del común no le acaba de entrar en la cabeza, que sin ahorros no hay libertad posible, manden los gobiernos "democráticamente elegidos", manden las corporaciones o la madre que las parió.  

Pero, ¿qué es la libertad para esta gente que chismorrea en las terrazas o sestea en las playas? Pues eso es para ellas la libertad, el derecho a chismorrear y sestear. Y entonces entre siesta y siesta, chismorrean con indignación que son las grandes corporaciones las que mandan. ¡Pues qué te esperabas hijuco! ¿Crees tú que si mandasen estos políticos iban a funcionar las cosas de manera que tú pudieses coger un avión para ir a sestear en una playa del otro extremo del planeta? Ni de coña. 

Así que en eso estamos, en la tiranía perfecta. Tú haces lo que te mandamos creyendo que lo haces por propia voluntad. Vas a votar y tal, que es una cosa que sirve para que por unos días cambies el tema de tus chismorreos en la terraza. Luego vendrá algo relacionado con el futbol y después con una pandemia: nada, en definitiva, que te concierna en lo más mínimo. Pero por el camino te habremos quitado los ahorros para que no tengas tentaciones. Y así vivirás feliz por no haber querido estudiar. 

Porque esa es la más triste de todas las realidades de la vida, que, si estudias, te será imposible ser feliz chismorreando en las terrazas y sesteando en las playas. Entonces, te dará igual quien gobierne porque sabes que la libertad es un imposible metafísico a no ser que estés encerrado en la burbuja que tanto te costó fabricarte con los codos. En fin, y qué le vamos a hacer, como decía Borges, si la democracia solo funciona en donde funciona cualquier otro sistema político. Porque así son las cosas, que solo donde la gente estudia en vez de ir a las terrazas y playas puede haber un poco de sosiego.  

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