miércoles, 20 de septiembre de 2023

De dónde saca

Ayer, hacia las doce, el todo Maliaño estaba en la terraza del chiringuito del parque Cros. Y cuando digo el todo, que es una expresión en desuso, quiero decir la creme de la creme, que también está en desuso. Es muy curioso todo esto, porque la inmensa mayoría de aquella gente ociosa andaba por lo que debiera ser lo mejor de la vida laboral de una persona, sin embargo, la terraza era atendida por personas venidas de allende los mares. Fíjense que digo Maliaño, lo que hasta hace dos días era el reducto de la más acrisolada clase obrera de la región. Pues nada, ahora, señoritos a muerte. ¡A mí que me sirvan! 

Lo de este país es más misterioso que lo de la Santísima Trinidad. Como en aquella famosa canción, me pregunto de dónde sacamos para tanto como destacamos. ¿Cómo es que podemos pagar a tantos criados venidos desde las cuatro esquinas del mundo? Sería de lo más interesante saber cuántos autóctonos pasan por las terrazas de los bares todos los días. Da la impresión de que la gente no quiere otra cosa. Bueno, también playa. Playa y terraza, terraza y playa. Para qué nos vamos a esforzar por merecer el cielo si ya lo tenemos aquí. 

Para mí, ya digo, es un misterio, porque tanto la una como las otras, más allá de su uso puntual, me parecen el potro de tortura más sofisticado que dar se puede. Te están arrancando la vida a pedazos sin que te enteres. Claro, quizá cuando transitas por la adolescencia y andas siempre a ver en dónde la puedes meter, o que te la metan, la cosa puede tener algún sentido. Pero es que, ahora, mi impresión es que, a una edad temprana, a tales efectos, ya se es viejo. Ayer escuchaba retazos de conversación de las mesas adyacentes y, gente por los treinta o cuarenta, mayormente hablaban de médicos y pruebas. Bueno, también de perros, que es parecido. 

En cualquier caso, no se aprecia la menor tensión en el ambiente. El parque Cros, que hasta hace cuatro días tenía pintadas llamando al exterminio de los ricos, ahora solo tiene murales de colorines hasta el infinito. Y debajo del puente que salva las vías del tren y da acceso al caserío, entre los colorines, palabras sueltas, tipo empatía, tolerancia, amor, paz... en fin, socialdemócrata hasta el tuétano. 

Ya digo todo esto es un misterio. Aunque tenga pinta de milagro.     


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