Como no podía ser de otra manera, ahora empiezan a inundar las redes sociales del mundo libre documentales en los que se expone la visión de la jugada desde la perspectiva de los que fueron vilipendiados, vejados, apalizados en no pocas ocasiones, por no quererse inocular lo que se ha demostrado ya hasta la saciedad ser una sustancia ineficaz a efectos terapéuticos y peligrosa en cuanto a efectos secundarios.
He dicho mundo libre con la misma intención que se decía hasta comienzos de los años noventa del siglo pasado cuando se tenía constancia de que, en el mundo que había más allá de lo que se conocía como Telón de Acero, toda la información disponible estaba interesadamente amañada por el poder político. La inmensa mayoría de la gente que vivía allí no se enteraba de nada que tuviese que ver con la realidad. Sin embargo, entre la inmensa mayoría y la totalidad, había una porción de gente avisada que fue la que a la postre minó aquel sistema político y le hizo caer.
Ahora, aquí, estamos en algo parecido. El poder político intenta, por medio de las oportunidades que brindan los avances tecnológicos, controlar la información dirigida a las masas, y en buena medida lo consigue: todas las grandes corporaciones colaboran con él. Pero es lo que tienen los avances tecnológicos que, como al campo, es difícil ponerle puertas. Y así es que esa porción que hay entre la inmensa mayoría y la totalidad se esté informando por medios que, utilizando esa tecnología, escapan al control del poder político. Aquí sí que se puede decir que, el que quiere, puede. Solo es preciso para ello, dejar de balar... cosa por cierto bastante problemática porque las ovejas nunca saltan al otro lado hasta que ven que lo hace la mayoría, o sea, hasta que se pone de moda.
Y en ello estamos, poniéndose de moda el salto. Y el poder político cagándose por la pata abajo por mucho que aparente normalidad. Saben que están a un paso de tener que rendir cuentas. Y cuanto más tarden, más ovejas habrán saltado y mayor será la furia. Siempre ha sido y será igual, cuando el poder político está corrompido hasta el tuétano monta numeritos para distraer a las masas, pero todo es en vano. Porque, repito lo que le dijo Don Quijote a Sancho: la verdad adelgaza, pero nunca quiebra, y siempre queda sobre la mentira como el aceite sobre el agua. Montaron lo de la pandemia que les salió fatal; entonces trataron de taparlo con una guerra que les está saliendo peor todavía. A ver por dónde salen ahora... porque esto huele a final de ciclo que tira para atrás.
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