domingo, 10 de septiembre de 2023

El Marabino

Me he puesto a estudiar la partitura de El Marabino, una composición de Antonio Lauro que a la postre se ha convertido en un segundo himno nacional para los venezolanos. El marabino es el español que se habla por la parte de Maracaibo. Por lo visto usa muchas expresiones en tono jocoso. ¡Esa vaina, cuero! Y vainas así. Tenía yo diecisiete años por aquel entonces en el que vivía en una pensión en Valladolid en la que también se alojaban un par de venezolanos que nos daban mucho de qué hablar. Uno de ellos, Pedro Mejías, no apeaba de la boca lo de la vaina. Le pedí mil veces que me explicase que quería decir cuando decía vaina. ¡Pues una vaina, chico! No hubo forma de sacarle de ahí. Me costó entender que venía a ser como lo de ce truc-là, que también me costó pillarlo, de los franceses: esa cosa. Un comodín, en definitiva. 

De la relación con aquellos venezolanos me quedó una idea sobre Venezuela un tanto desfigurada, como de país sin solución, pero, entrando ya en la madurez vine por casualidad a darme de bruces con la Gramática de Andrés de Jesús María y José Bello. Me tiré dos años dándole vueltas y todavía conservo el deslumbramiento que me produjo. Una sensación de precisión absoluta. Luego vi que en la gramática que Alarcos hizo para la Real Academia de la Lengua hay múltiples referencias al libro de Bello. Desde luego que la idea que tenía sobre aquel país cambió por completo. Y no te digo nada, ya, cuando empecé con lo de la música. De entre las primeras piezas que estudié estaban los Valses Venezolanos de Antonio Lauro arreglados por Alirio Díaz. Todavía, si me pongo, puedo tocar un par de ellos. Verdaderas joyas. 

Es una pena que Venezuela haya venido a dar en lo que ha dado. Aunque parece ser que a España no le ha venido mal del todo porque toda la inteligencia que huyó de aquel desastre populista se ha venido para acá. En realidad, lo de España con las naciones hispanoamericanas es como lo de las canciones flamencas de ida y vuelta. En función de las condiciones sociopolíticas del momento, la gente va y viene, trayendo y llevando con ellos lo mejor de cada sitio. Que no por otra causa es que seamos tan parecidos y hayamos conservado la lengua común en un estado tan puro. No hay más que ver este barrio en el que vivo que cada día que pasa es más hispano y, por tanto, mejor hablado. Nunca vi a un hispano de estos cagándose en Dios para hacerse el importante. 

En fin, no sé, vamos a ver como se me da El Marabino, porque es que ya tengo la agenda un poco sobrecargada. 

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