jueves, 28 de septiembre de 2023

Pandora

Y mientras tanto, seguimos huyendo hacia delante. Porque, como no ha pasado nada gracias a los buenos oficios de nuestros gobernantes, pues es lo que tiene, que todos los agradecimientos son pocos. Ayer se retiró de su oficio sin que nada le apremiase y con los deberes hechos, el premier, un socialista como la copa de un pino, del departamento de Victoria, en el sureste de Australia. No entiendo, decía cuando aquellos días aciagos, por qué la gente protesta. Afortunadamente su fortaleza de carácter nos ha dejado unas bellas imágenes de cómo hay que hacer para que nadie se te suba a las barbas. El hombre, con su socialismo a cuestas, ha dicho que ya estuvo bien y que es hora de dedicarse a la familia. ¡Ay, la familia! ¿Qué sería de algunos sin ese alibi? Por lo demás, nada de lo que preocuparse: sus hijos podrán estar orgullosos de él porque las imágenes de su firmeza no paran de dar la vuelta al mundo. Hasta es posible que cualquier día de estos hasta la chusma las vea y se apresure a concederle el merecido premio. 

Porque esa es la cuestión: el mundo está a la espera de que la chusma dé en mirar para otro lado que no sea la televisión oficial. Ese día que, sin duda, está al llegar, va a ser la apoteosis. Los socialistas de todos los partidos, que tanto bien nos han hecho, van a tener de qué huir, pero no ya hacia delante, sino en busca de un precipicio por el que arrojarse. Será su única forma de escapar a la ira de las masas que, se mire como se quiera mirar, no es más que la justicia divina, o sea, la más ciega de todas las justicias.  

Sí, no hay que ser un lince para darse cuenta de que vienen tiempos prodigiosos. ¡Inteligencia artificial! ¡Ya te digo! Como si los dioses fuesen a permitir a los humanos semejante soberbia. Así que solo nos queda esperar para ver qué es lo que nos trae esta vez Pandora en su caja... porque lo que es imbéciles para abrirla hay uno en cada esquina.    

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