Lo más sorprendente para mí de todo esto que está pasando es que la gente no se haya puesto todavía a matar a unos cuantos políticos. Es un signo de lo más desazonante porque indica que, como sociedad, estamos muertos.
Les digo esto porque me acaba de llegar un vídeo, enviado por World Doctors Alliance, en el que se ve a un político australiano dando un mitin electoral en el que afirma una y otra vez que ellos no obligaron a nadie a vacunarse, que la gente lo hizo por propia elección. En el mismo video, para contrastar, se ve al mismo político afirmando, también una y otra vez, que aquellos que no se vacunasen serían despedidos de su trabajo, enviados a campos de aislamiento y zarandajas sin importancia por el estilo.
¿Ustedes qué piensan de esto? Porque no es éste el único político que se pasa de sinvergüenza al respecto. El otro día decía lo mismo el que fuera ministro de sanidad, cuando pasó lo que pasó, del Reino Unido. Y, ¡oye!, como si nada. ¿Pero qué coño será lo que le han metido a la gente? ¿La droga de la sumisión? Porque las mismas autoridades son las que han dicho que como las personas vacunadas tienen más probabilidades de contagiarse que las no vacunadas, lo que tienen que hacer es volver a vacunarse. Y que conste que no me lo invento: solo tienen que ir a la página web de la CDC para comprobar que no hablo a humo de pajas, como se suele decir. CDC, ya saben, máxima autoridad en EEUU en lo que concierne a los asuntos sanitarios.
Por cierto, que la CDC también ha retirado de su lista de infundios conspiranoicos el que hacía referencia a una posible relación entre las vacunas que ponen a los niños, unas cuantas demasiadas, y el autismo. ¡Vaya por Dios, ahora sí que estamos buenos! ¿Pero es que ya no vamos a poder creer en la ciencia como escudo para toda clase de peligros? Estamos apañados.
Pues sí, mis queridos, esto de la ciencia, y más cuando es blanda como la medicina, hay que tomárselo con un cierto distanciamiento. Por definición, siempre que detrás de un descubrimiento milagroso hay un gran negocio lo mejor es hacerse a un lado a esperar a ver qué pasa. Porque no todo es lo que parece a primera vista y más si lo que te presentan viene en envoltorio de lujo. Hay que andarse con mucho cuidado con las cosas de la fe. Porque, no digo yo que la virgen María no haya bajado en carne mortal a Cova de Iría, pero, ¡ojo al parche!, porque también puede ser que todo ese montaje no sea otra cosa que una histeria colectiva propiciada interesadamente por una empresa, en este caso la Iglesia, que está viendo decaer su clientela. Ya hemos visto estos últimos años lo fácil que es eso de la histeria colectiva: un par de telediarios y ya lo tienes en el bote.
Resumiendo, que donde esté la prudencia que se quite la ciencia. Porque ¡madre mía! con qué facilidad te la meten doblada a nada que te distraes.
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