Desde antiguo están reflejados en los textos aquellos que tienen por costumbre mirar la berza y coger el tocino.
lunes, 2 de diciembre de 2024
Los pilares
domingo, 1 de diciembre de 2024
Ojo al parche
Me mandan un vídeo realizado por medio de la IA (inteligencia artificial) en el que se ve a toda la dirigencia de un partido político trasladada a dos mil años atrás, actuando como se supone que actuaban los romanos. En realidad, no es más que lo que hemos visto tantas veces en las películas de Hollywood, con la única diferencia de la facilidad que dan los medios tecnológicos actuales para montar la simulación; hoy día, cualquier mindundi, bajándose una aplicación de IA se puede dedicar a tergiversar la realidad de modo que a la inmensa mayoría le resulte casi imposible darse cuenta del engaño. Una vuelta de tuerca más, en definitiva, de lo que siempre ha sido la habilidad de los tramposos.
La cosa, tampoco es que tenga tanta enjundia como nos quieren dan a entender los que venden el invento. Para engañar a la inmensa mayoría nunca hicieron falta grandes recursos porque la inmensa mayoría siempre está a falta de un buen engaño que la venga a sacar del muermo en el que vive. Y eso nunca va a cambiar porque en la condición humana está gravada a fuego la ley del mínimo esfuerzo. Recuerden aquel concurso de ideas que ganó Bartolo el Rey de los Vagos: él proponía una máquina que apretase el botón que había que apretar para que todas las tareas de la vida estuviesen resueltas.
Yo veo a la gente por ahí angustiada y, por añadidura, con los colmillos afilados. Se te acercan con la manifiesta intención de clavártelos en la yugular, pero, como uno tiene ya más escamas que un galápago, rápidamente saca el ajo o la cruz y el vampiro sale volando. En realidad, el ajo y la cruz consiste en llamarles putos vagos y sugerirles que pongan un poco de agonía en sus vidas. ¿Pero cómo se hace eso?, me contestan airados. ¿Has leído El Quijote?, les respondo. Es que me cuesta mucho, es muy difícil. Pues ya está, esa es la agonía que necesitas, ¡léelo!
¡Manda huevos, gente con una carrera a la que le resulta difícil leer El Quijote! Así está el patio. Ayer recomendé a otro vampiro, que, por cierto, se dedica a la enseñanza, que dejase de dar la vara y se pusiese a leer El Criticón. Me contestó que si así podría ganarse el cielo, cerrando la pregunta con muchos signos de interrogación a los que para redondear añadía una de esas mierdas que llaman stikers o algo así... los vampiros suelen ir de ingeniosos.
Pues bien, uno no sabe nada de nada, pero tiene sospechas, y una de ellas es que cuantos más inventos hay en e mundo mayor es la angustia de la gente. Porque los inventos no hacen otra cosa que desposeernos del consuelo supremo que es "la bendición del trabajo", o, dicho de otro modo, del olvido de sí mismo en "la tarea cotidiana". Así que, mis queridos, ojo al parche, porque ni es oro todo lo que reluce y sí por mucho madrugar Dios te ayuda.
sábado, 30 de noviembre de 2024
The Great Barrington Declaration
Fue a comienzos de octubre de 2020, es decir, muy pocos meses después que comenzase el gran circo del Covid-19, cuando tres prestigiosos científicos, el Dr. Martin Kulldorff, profesor de medicina en la Universidad Harvard, la Dr. Sunetra Gupta, profesora de la Universidad de Oxford, epidemióloga experta en inmunología y el Dr. Jay Bhattacharya, profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, hicieron públicas sus ideas sobre el particular en lo que se dio en llamar "Declaración de Great Barrington". Se publicó en los medios digitales libres, Telegram concretamente, y se pidió la adhesión mediante firma a los que compartiesen los principios que contenía la declaración. Por supuesto que me apresuré a firmar porque, por más que me pareció un poco pacata, lo que había allí era, poco más o menos, lo que había estudiado de joven para poder ejercer de médico. De ello les di debida cuenta en un post del blog que por entonces estaba publicando, "A la flor del berro".
Viejas historias arrumbadas en el baúl de los recuerdos que por caprichos del azar salen ahora a la luz. Se hubiese dicho que aquella declaración había caído en saco roto, pero no: casi un millón de firmas la avalaron. Otra cosa es que la gran masa de los sometidos ni siquiera se enterase de su existencia. Pero ya ven, por mucho que sea el empeño de los tiranos en ocultar una verdad, siempre hay un millón que se entera. Y un millón es una semilla que al germinar es como una explosión de luz que se expande por todo el mundo. Y ¡amárrense los machos!, porque a Perséfone le toca ya abandonar el submundo para ir a reunirse con su madre la diosa de las cosechas: el día veinte de enero del año que está a punto de comenzar. (Supongo que saben de qué va lo de Perséfone)
Y es que el veinte de enero se traspasan los poderes en EEUU y el Dr. Bhattacharya, el que fuera negacionista mayor del reino y enemigo público número uno, va a ser nombrado lugarteniente de RFK, de los Kennedy de toda la vida, que, como supongo ya sabrán, se va a encargar de poner los puntos sobre las íes en todo lo concerniente a la mafia medico/farmacéutica. Donde las dan las toman, y fueron muchas las que dieron, y por eso es preceptivo que ahora las tomen a calderadas. Y que los vecinos vayan poniendo las barbas a remojar para que les duela menos cuando se las empiecen a pelar, porque una vez que se empieza ya es imposible parar.
Por si a alguno le interesa:
La declaración de Great BarringtonComo epidemiólogos de enfermedades infecciosas y científicos de salud pública, nos preocupan los impactos en la salud física y mental de las políticas que predominan en relación a la COVID-19 y recomendamos un abordaje que llamamos Protección Focalizada.
Provenientes tanto de izquierda como de derecha, y de distintas partes del mundo, hemos dedicado nuestra profesión a proteger a los demás. Las actuales políticas de confinamiento (lockdown) están produciendo efectos devastadores en la salud pública a corto y largo plazo. Los efectos (para mencionar sólo algunos) incluyen tasas de vacunación más bajas, empeoramiento en los resultados de enfermedades cardiovasculares, menores detecciones de cáncer y deterioro de la salud mental—lo que conducirá a un mayor exceso de mortalidad en los próximos años, siendo la clase trabajadora y los miembros más jóvenes de la sociedad aquellos sobre los que recaerá el peso más grande de estas medidas. Dejar a los niños sin escuelas es una grave injusticia.
Mantener estas medidas en pie hasta que haya una vacuna disponible causará un daño irreparable en los menos privilegiados, quienes terminarán siendo afectados de manera desproporcionada.
Afortunadamente, nuestro conocimiento sobre el virus está creciendo. Sabemos que la vulnerabilidad a la muerte por COVID-19 es más de mil veces mayor en los ancianos y débiles que en los jóvenes. En efecto, para los niños, la COVID-19 es menos perjudicial que muchos otros peligros, incluyendo la influenza.
A medida que se desarrolla inmunidad, el riesgo que todos tienen de infectarse —incluyendo los vulnerables— desciende. Sabemos que, a la postre, todas las poblaciones alcanzarán la inmunidad de rebaño –es decir, el punto en el que la tasa de infecciones nuevas se mantiene estable— y que esto puede beneficiarse de (pero no depende de) una vacuna.
La manera más humana de abordarlo, midiendo los riesgos y los beneficios de alcanzar la inmunidad de rebaño, es la de permitirle a aquellos que están bajo un mínimo riesgo de muerte, vivir sus vidas con normalidad para alcanzar la inmunidad al virus a través de la infección natural, mientras se protege mejor a aquellos que se encuentran en mayor riesgo. Esto lo llamamos Protección Enfocada.
Adoptar las medidas para proteger a los vulnerables debería ser el objetivo central de las acciones de salud pública dirigidas contra la COVID-19. Por ejemplo, los asilos de ancianos deberían emplear personal con inmunidad adquirida y realizar test al personal y los visitantes con frecuencia. La rotación del personal debería limitarse. Las personas jubiladas que viven en casa deberían contar con provisiones y otros elementos esenciales enviados a sus casas. En cuanto fuera posible, deberían reunirse con sus familiares en exteriores en lugar de interiores. Una lista exhaustiva y detallada de las
medidas, incluyendo un abordaje particular para hogares multigeneracionales, puede ser desarrollada, lo que se encuentra perfectamente dentro del ámbito y las capacidades de los profesionales de la salud pública.
Aquellos que no son vulnerables, deberían reanudar inmediatamente su vida con normalidad. Medidas sencillas de higiene, como lavarse las manos y quedarse en casa cuando se esté enfermo, deberían ponerse en práctica por todos para reducir el umbral de inmunidad de rebaño. Las escuelas y universidades deberían abrir para una enseñanza presencial. Las actividades extracurriculares, como los deportes, deberían reanudarse. Los adultos jóvenes de bajo riesgo deberían trabajar con normalidad, en lugar de hacerlo desde casa. Los restaurantes y otros negocios deberían abrir. Las artes, la música, los deportes y otras actividades culturales deberían reanudarse. La gente que se encuentra en mayor riesgo podría participar, si así lo desea, mientras la sociedad en conjunto disfruta de la protección otorgada a los vulnerables por aquellos que han desarrollado inmunidad de rebaño.
4 de octubre del año 2020. Esta declaración fue escrita y firmada en Great Barrington, Estados Unidos, por:
Dr. Martin Kulldorff, profesor de medicina en la Universidad Harvard, especialista en bioestadística y epidemiólogo experto en la detección y monitoreo de brotes de enfermedades infecciosas y evaluaciones de seguridad de vacunas.
Dr. Sunetra Gupta, profesora de la Universidad de Oxford, epidemióloga experta en inmunología, desarrollo de vacunas y modelación matemática de enfermedades infecciosas.
Dr. Jay Bhattacharya, profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, médico, epidemiólogo, economista de la salud y experto en políticas de salud pública, enfocado en enfermedades infecciosas y poblaciones vulnerables
viernes, 29 de noviembre de 2024
Eso es todo
El ocaso sobre el Pesquero con los Picos de Europa de fondo. Según y cómo se mire por todas las partes hay belleza. Unas veces la ves y otras no. ¿A qué será debido? El estado de ánimo, sin duda.
Llego a casa cansado. Me siento en el ikea reclinable y agarro la Biblia: Salmos, I.
"Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados
ni se detiene en la senda de los pecadores
ni se sienta en la reunión de los cínicos,
sino que su tarea es la ley del Señor
y medita esa ley día y noche.
Será como un árbol plantado al borde de la acequia;
da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas;
cuanto emprende tiene buen fin."
El consejo de los malvados, la senda de los pecadores, la reunión de los cínicos, versus la ley del Señor. Estados de ánimo en definitiva que, o te ocultan la belleza o te la muestran en todo su esplendor. Eso es todo.
jueves, 28 de noviembre de 2024
El Príncipe
Uno de los temas más recurrentes en la literatura universal es el de dar consejos al rey sobre la mejor manera de educar al príncipe. Dado que, a efectos prácticos, cada padre es un rey y cada hijo un príncipe, no solo es que haya hecho correr tinta, es que ha sido, es y seguirá siendo, motivo del sesudo babardeo de todos los aspirantes a consejero áulico que, no nos engañemos, venimos a ser todos los que hemos leído dos libros a los que, acaso, no teníamos derecho. Cómo educar a los hijos es, o debiera ser, preocupación central de los padres, ya que, no solo es cuestión de la natural ambición de querer verlos superar el statu quo familiar, es, también, el temor de verlos fracasar en la vida con el consecuente sentimiento de culpabilidad que ello ocasiona por más que se trate de disimular.
Por otra parte, con los hijos ya emancipados, en mejores o peores condiciones que las propias, en ese inevitable sentimiento de frustración que a todos nos acompaña en las horas bajas, solemos dar en pensar que, si hubiésemos recibido otra educación mejor que la recibida, nuestro presente sería más boyante. Son los típicos consuelos que nos ofrece el autoengaño, porque lo más probable es que la educación recibida no se supo aprovechar por falta de cacumen o lo que fuera. Sin embargo, eso no quita para que lucubremos sobre lo que hubiera podido ser si te hubieran dejado organizarla con los conocimientos que ahora tienes... que crees que son muchos: has leído a Platón, a todos aquellos pedagogos de los años progres, a Feynman después y, para culminar, has escuchado los vídeos de Elon Musk, ese desalmado explotador de extrema derecha. Ya te las sabes todas.
Pues bien, yo también puedo decir la mía. Lo primero, me educaría en casa con profesores particulares. Uno de música, otro de matemáticas y otro de lengua. No se necesita más. Bueno, sí, una biblioteca para consultar. Y lo de socializar, que le dicen, me lo paso por el forro. Cualquier niño normal socializa, cualquier cosa que eso sea, con todo lo que le rodea. Y si se da la circunstancia de que su abuelo le lleva todos los domingos a la sinagoga a escuchar los rollos que se echan allí los concurrentes, ya, ni te digo. Y no hay más que se pueda hacer. Y el que diga lo contrario es que tiene el cerebro lavado por la ideología imperante, que no es otra que el confundir la erudición con la sabiduría, O, como decía Pessoa, confundir la erudición del conocimiento con la erudición de la sensibilidad... esto lo dejamos para otro día.
miércoles, 27 de noviembre de 2024
Geometría
Me filosofan por la mañana desde el otro lado del mundo acerca de la abstracción. La abstracción, me dicen, es la gran aventura del ser humano. O, quizá, mejor sería decir que es lo que nos diferencia a los humanos de otras especies. Caer en la cuenta de que determinados objetos, visualmente muy diferentes, comparten una característica o propiedad, eso que se dio en llamar "los universales", es algo que seguramente nos llevó tiempo descubrir; miles de años acaso.
Supongo que el proceso de abstracción, o distanciamiento, comenzó el día que un homínido agarro un palo para enfrentarse a una bestia y se dio cuenta de que así era más fácil matarla. Desde ese momento su obsesión fue mejorar las características del palo para que fuese más efectivo. Eso le llevó horas y horas de estar fuera de sí hasta que inventó la clava. La clava le hacía invencible, como Hércules que siempre llevaba una. El caso es que en la clava hay mucha física, cosa que empezó a desvelarse el día que a alguien le dio por preguntarse por las razones de que la clava fuese más efectiva que un palo normal. Razones de peso, que se dice, y claro, el peso hay que cuantificarlo, lo cual lleva a la invención del número.
Una vez inventado el número, la aceleración de la evolución humana es exponencial. Jugar con los números es la abstracción por excelencia porque todo está relacionado con los números. Sin números el homínido nunca hubiera podido salir de las cavernas porque cualquier pared construida sin números lo más probable es que se venga abajo. De ahí la necesidad del ángulo recto con su subsecuente teorema de Pitágoras, sin duda el descubrimiento más revolucionario de todos los tiempos.
La geometría, supongo, es la primera abstracción con método. De ahí su importancia y el que se impidiese el acceso a La Academia a quien no la dominase. Y es que la abstracción con método no es otra cosa que la reflexión, es decir, el relacionar las ideas de una forma estructurada o, por así decirlo, con lógica. Así es que, cultivar la geometría vendría a ser como una especie de gimnasia del espíritu para afilar la navaja de la reflexión. Aunque vete tú a saber porque seguro que hay geómetras excelentes que son unos verdaderos zoquetes en todos los demás aspectos de la vida.
Anyway, les voy a confesar una cosa, cuando estoy aburrido, o deprimido, aprovecho el último aliento para llegarme al portal PreMath, u otro similar, y ponerme con cualquiera de los problemas que te ofrece. Si la cosa se pone chunga te puede llevar una hora resolverlo, si es que lo consigues. En cualquier caso, es una hora levitando. ¡Por Dios Bendito, cómo puede ser que una cosa tan abstrusa tenga solución! ¡Ay, si los problemas de la vida fuesen como los de la geometría! Desgraciadamente, la mayoría, si no nos los resuelve Dios, nos quedamos a uvas.
martes, 26 de noviembre de 2024
Bernal Díaz del Castillo
lunes, 25 de noviembre de 2024
Los cojones
En la progresiva reducción de ámbitos físicos que conlleva el estar en las acaballas de la vida he venido a dar, de forma diría que natural, al único lugar de la ciudad por el que siempre sentí simpatías: el Barrio Pesquero. Es mínimo lo que salgo de él y no, precisamente, por ganas, sino por alguna obligación o por complacer a María que, haciendo gala de su género, siempre está deseando ir por donde es más probable que se encuentre gente conocida. Bueno, más que probable, inevitable, por aquello de que los encuentros fortuitos es la seña de identidad por antonomasia de la capital de provincia. Yo diría que fue precisamente esta característica la que me empujó a vivir lo más de la vida, ya fuese en la corte, ya en el cortijo, donde los encuentros fortuitos son excepcionales. Me pudren las charletas propias de esos encuentros. Comprendo que es algo estúpido, pero no puedo evitarlo. Sea como sea, en Santander ya no me conoce prácticamente nadie y, desde luego, menos cualquiera que viva en este barrio popular en el que hace cuarenta y tantos años fui algo así como el rey del mambo: siempre tenía un montón de pescadores viejos ingresados en mi planta del hospital.
domingo, 24 de noviembre de 2024
Al clarear el alba
Hace justo dos años el bitcoin cotizaba a 16.000 dólares; hoy veo que está cotizando a 98.000 dólares. Por su parte, en YouTube, hay miles de expertos en futuro que predicen sin contradicciones que, el dinero que usamos para comprar, de este año que viene no pasa que se vaya al carajo. Me parece que una vez más estoy metiendo la pata. Antes leía los periódicos y miraba las televisiones, pero hace años que caí en la cuenta de que todo eso era basura y, entonces, para informarme, me pasé a las redes sociales. Pues bien, me estoy dando cuenta de que es más de lo mismo: una máquina de generar ansiedad. Así que estoy pensando que lo más conveniente va a ser retirarme de esto también. Total, eso de estar enterado de la realidad circundante nunca será más que una ilusión. Así que lo que voy a hacer va a ser ir por las librerías de lance a ver si encuentro algún libro de problemas de matemáticas para así no tener ya excusa para abrir el YouTube. Porque pasa eso, que lo abres buscando los últimos vídeos de premath, o cualquier otro canal especializado en la materia, y te quedas colgado de primer video de lo que sea que tiene unos titulares llamativos. Y entonces ya la has jodido. Así que, lo del evangelio: si una mano te hace pecar, córtatela.
Ya, todo lo que pasa por ahí me importa una mierda, porque, lo que tenga que ser, será. Sin embargo, hacia dentro, es otra cosa. Mi interior es una fuente de sufrimientos inagotables si no lo sé gestionar como Dios manda:
"Pues lo que el fuego no devoró,
se derritió simplemente calentado por un fugaz rayo de sol,
para que se supiera que es preciso
madrugar más que el sol para darte gracias,
y rezar al clarear el alba;
pues la esperanza de los ingratos
se derretirá como escarcha invernal
Y se escurrirá como agua sin provecho"
No se me alcanza el recóndito sentido de estos versos, pero procuro madrugar más que el sol y rezar al clarear el alba por ver si así se me desvela y me ayuda un poquito en este interminable proceso de reconciliación conmigo mismo. Porque, ¡qué duro es ser consciente de lo que uno ha sido! Me pregunto si habrá personas a las que no les cause pesadumbre su pasado. Pocas en cualquier caso a juzgar por la cantidad de bares y demás aliviaderos que hay por ahí. Lástima que a mí no me funcionen.
sábado, 23 de noviembre de 2024
Berenjenales.
Sostiene Aristóteles que hay formas puras y hay formas impuras de gobierno. El gobierno de uno para el bien común, dictadura. El gobierno de uno para el mal común, tiranía. Gobierno de pocos para el bien común, aristocracia. Gobierno de pocos para el mal común, oligarquía. Gobierno de muchos para el bien común, república. Gobierno de muchos para el bien de pocos, demagogia o democracia.
Si hay algo en lo que coincidan la mayoría de las personas que han destacado a lo largo de los siglos por lo afilado de su juicio, eso es que el ser humano que más ha influido en la evolución de la humanidad es Aristóteles. Por algo será, guste o no guste a los de siempre; ya saben a quienes me refiero, los idealistas concretamente... los del wishful thinking para que nos entendamos, pero dejémoslos que ya tienen bastante con la leña que les da el profesor García Maestro.
El caso es que, con esto de lo democracia, los que se lo montan divinamente son los idealistas avant la lettre. Ellos están convencidos de la bondad del invento porque se han dado cuenta de que esa es la única forma que tienen de salir adelante. Fíjense en esa chica, que está de pan y moja y que por eso llegó a ministra; decía el otro día, desde su posición fantásticamente remunerada, que ella va a trabajar para que las mujeres no se tengan que acostar con sus jefes para ascender. El que ella haya ascendido por ese mismo procedimiento no cuenta para el caso. Ella dice eso y todas las feas se ponen de inmediato de su parte. Porque la inmensa mayoría de las feas no son conscientes de que ellas no ascienden precisamente por eso, porque son feas. Pero eso es la democracia, vender una ilusión. Demagogia lo llaman otros. Porque antes se congelará el infierno que no que las guapas dejen de acostarse con sus jefes para redorar sus blasones: del polvo con el jefe a jefa de negociado solo hay un paso. Así ha sido siempre, así es y así será por los siglos de los siglos.
¡Jo! Ayer me enteraba de que había ministro que le daba contratos institucionales a un empresario a cambio de que éste pagase, no solo las clases de piano de la hija del ministro, sino, también, un chalé en la playa y un piso en la capital a la querida del ministro... desde luego que estas cosas con Franco no pasaban y, si pasaban, los mindundis no nos enterábamos, lo cual era como si no pasasen. Ahí tienen un ejemplo práctico de las diferencias entre una democracia y una dictadura: la discreción.
Por lo demás, estoy completamente de acuerdo con el profesor García Maestro en que no hay desgracia mayor, tanto a nivel personal como colectivo, que el decantarse por el idealismo. El mejor antídoto contra semejante aberración, añade el maestro, es la lectura continuada de El Quijote... que es Aristóteles por otro procedimiento.
En fin, quién me mandará a mí meterme en estos berenjenales.
viernes, 22 de noviembre de 2024
El paradigma
Todo el mundo parece coincidir en que a Keith Starmer, el actual premier británico, lo que en realidad le van son las pollas grandes. Big cocks, como dicen los ingleses. Al menos, esta es la conclusión a la que se puede llegar si echas una somera ojeada a los titulares de los videos de YouTube. Un tema que se ha hecho, por lo visto, viral, es decir, la comidilla de las porterías. Claro, esto de las porterías la gente joven no lo entenderá porque ya apenas quedan porterías que no sean las del futbol en donde por razones obvias uno no se puede demorar a intercambiar dimes y diretes. Anyway, porterías o no, no creo que sea bueno para Keith estar en boca de muchos por tan personal, o íntimo, asunto. Y, más, teniendo en cuenta que Keith ha suprimido las subvenciones que se daban a los viejos para que se pudiesen calentar durante el frío invierno de por aquellas latitudes. En fin, cosas de la política.
El caso es que al lado del titular de las grandes pollas había otro en el que Ayn Rand promete explicar las razones por las que una persona es de izquierdas. Por supuesto que ni ciego de grifa se me ocurriría mirar cualquiera de los dos videos. Con saber que el de las pollas grandes en una semana tiene casi un millón de visitas y el de Ayn Rand en dos años media docena de millones, ya me hago una idea de por donde van los tiros: hay una marcha silenciosa hacia el cambio de paradigma, por decirlo de la forma más cursi posible. La gente está harta de los políticos y todo lo que les denigre es bien recibido. Y, ya, si son de eso que dicen izquierdas, el delirio.
Pero, pelillos a la mar, que tal y como veo las cosas, el problema que tiene el mundo actual es que, mientras los gobernantes están pensando en pollas grandes, el populus ya está purgado de veleidades. Hoy día el mundo es, por así decirlo, como cuando aquella Italia del Renacimiento en la que la gente se mataba por conseguir una entrada al anfiteatro en el que iba a haber una disputa entre matemáticos. Cardano y todos aquellos que marcaron como nadie el despertar del mundo hacia la modernidad. Tendrían que haber visto como estaba el otro día el aula del MIT en la que Gilbert Stang, a sus 88 años, se despedía de su actividad docente con una clase magistral de álgebra lineal. Por no hablar de Sal Khan, al que hasta en esta España, pretendidamente garrula, se le ha concedido el más alto galardón. Y es que, se enteren o no los políticos, da igual que sean mariquitas o no, el verdadero motor del cambio que se avecina en el mundo es la explosión de interés por las matemáticas a nivel mundial. A mi juicio, es la cosa más natural que podía pasar una vez que se han puesto al alcance de todos. Porque las matemáticas son como una droga: las pruebas y ya no puedes parar.
Esa es la cuestión, que es una droga que, sin meter ruido, va barriendo la estulticia del mundo. Las matemáticas son lógica, pensar bien, o simplemente mejor, en definitiva. Y miles de millones están en el mundo drogándose a diario con tal droga. No creo que nunca haya habido una revolución de tal alcance. Así que, olvídense de Sánchez, de Stamer y demás mindundis; el mundo avanza imparable hacia el nuevo paradigma, el de matemáticas para todos, es decir, que se va a vacunar de lo que sea tu puta madre que yo ya me las ingeniaré por mi cuenta.
jueves, 21 de noviembre de 2024
La turba insolente
miércoles, 20 de noviembre de 2024
Gramática
Babardeábamos esta mañana acerca de la ortografía. Reconozco que pará mí siempre fue una tortura y, aun hoy, no son pocas las veces que tengo que consultar el diccionario para cerciorarme de la forma correcta de escribir una palabra. La verdad es que nuca encontré la razón de la importancia que se le daba al tema y, más, cuando, al leer a los clásicos me di cuenta de cómo cambia de unas épocas a otras. De todas formas, reconozco que es elegante escribir las palabras de acuerdo con las reglas de la época en la que las escribes. Aunque, a la postre, lo que importa es que lo que escribes se entienda y, en eso, poco aporta, si es que algo, la ortografía. Por eso me río de esos talibanes que la consideran poco menos que el compendio de todas las cualidades intelectuales del ser humano.
Desde cuando estaba en el colegio me llamaba la atención la facilidad de algunos compañeros para no cometer faltas. Y no necesariamente eran los alumnos más destacados. Es difícil entender a qué es debido esa facilidad. Porque no creo que sea cosa de saberse las reglas. Yo sabía un montón de ellas, pero a la hora de la verdad, al menor descuido, metía la pata. Incluso, palabras elementales, que, al escribirlas, comenzaba a dudar. Pronto me di cuenta de que era un problema ligado al estado de ánimo: si andaba bajo, la inseguridad surgía por doquier. La g y la j, la ll y la y, la b y la v, con h o sin h. Bueno, en realidad en esas sigo; hay días que no doy pie con bola y tengo que recurrir al diccionario de continuo.
Otras de las conclusiones a las que llegué en mis incansables pesquisas es que la ortografía tiene mucho que ver con la memoria fotográfica. Por mi temprana miopía o por lo que sea, yo la tengo fatal. Me cuesta un montón recordar los rostros. Todas esas artistas de Hollywood, por lo general, me parecen la misma persona. Mujeres con las facciones equilibradas que no me dan una pista para distinguirlas. Esta discapacidad he oído que la tienen muchas personas. Sea como sea, con el paso de los años me di cuenta de que si estoy dudoso sobre la ortografía correcta de una palabra, lo mejor que puedo hacer es escribirla y observar su aspecto. De inmediato hay algo dentro de mí que dice, así está bien, así está mal. Y es raro que no acierte.
En cualquier caso, le sigo dando una importancia muy relativa a la ortografía porque pienso que aporta poco a la enjundia de un texto. Lo que me obsesiona, sin embargo, es el orden en el que tengo que poner las palabras para conseguir que una oración sea lo más inteligible posible. Se trata de conseguir eso que Ortega llamaba la cortesía del escritor. No sé en qué medida he progresado en lo de alcanzar tan difícil meta; desde luego que empeño puse en ello: las clases de latín que recibí en Salamanca y la consulta obsesiva del libro de Andrés Bello, pienso que fueron definitivas para lo poco o mucho que haya logrado en este difícil arte. Amén.
martes, 19 de noviembre de 2024
Filisteos
Hay una gente por ahí, con un corazón que se lo pisan, que no pueden soportar el sufrimiento al que los israelitas están sometiendo a los filisteos, perdón, palestinos, de Gaza. Todos esos niños, dicen, con los miembros amputados... ¡estremecedor! Sí, desde luego, es terrible la ira de Dios. ¡Y qué le vamos a hacer! ¿Quién les mandó a los palestinos meterse en semejante berenjenal? Ya, pero, argumentan los del gran corazón, es una respuesta desproporcionada. ¡Ah! Claro, los entiendo: ninguno de los israelitas muertos y secuestrados son familiares suyos.
Y, además, siguen argumentando dando a las conjeturas carácter de hechos demostrados, aquella operación de los palestinos fue una trampa que les pusieron los servicios secretos israelíes para poder, después, apoderarse de Gaza. ¡Todo le cuadra a la gente del gran corazón! ¡Jo! Le dije a uno de ellos el otro día que eso que decía solo eran conjeturas y se lo tomó de pena. Es lo que tiene hacer tambalear las convicciones de un creyente.
Bueno, lo de denigrar a los judíos y negarles cualquier derecho no es cosa que sea de hace dos días para acá. En cualquier caso, cuando les echaron encima el muerto de haber crucificado a Jesucristo, la cosa ya no tuvo marcha atrás. Cada dos por tres, a todo lo largo de la historia, la gente ha pretendido sacarse la mugre de encima yendo a matar judíos. Para la chusma mundial, son los culpables de todo. Y por eso han sido el chivo expiatorio de la historia.
Quizá, su gran pecado es el haber jugado el papel de conciencia del mundo. Como sostenía Shopenhauer, furibundo antijudío, creo recordar, la culpa de la infelicidad del mundo es de los que se dedican a avivar la conciencia de la humanidad... la Biblia, Hollywood, siempre están dando por el saco a la gente que se conforma con ir al futbol. Porque la gente que no es consciente, no sufre por estar viviendo en la miseria. Un razonamiento impecable. ¿A qué tiene que venir nadie a sacarte de tu estado de naturaleza?
En fin, sea como sea, el caso es que unos cuantos judíos se hartaron y decidieron tomar en sentido literal a lo que solo lo tenía figurado: la tierra prometida. Se instalaron en Palestina y empezó el baile; sus vecinos no los querían allí e hicieron todo lo posible por hacérselo saber. Y en esas están, siempre a la greña. No entiendo como aguantan. Bueno, me han dicho que en los últimos tiempos ha vuelto a haber una gran diáspora. Y es que la grandeza de los judíos, desde los tiempos de Amurabi, o Asurbanipal, no estoy seguro, viene precisamente de ser un pueblo de diáspora. Personalmente, pienso que pocas cosas podrán ser más enriquecedoras del espíritu que el poder ser de cualquier sitio en cualquier momento. Es lo que tiene el echar las raíces en un libro; lo puedes llevar contigo allí donde vayas.
lunes, 18 de noviembre de 2024
Sobre la lectura
Ayer comentábamos sobre la lectura. Para algunas personas la lectura es uno de los elementos más importantes de su vida. Para mí, por ejemplo, lo confieso. Quizá me haya pasado tantas horas leyendo como durmiendo, cosas, ambas dos, que, según y cómo, vienen a ser muy parecidas, si no es que son lo mismo. De chaval, agarraba una novela y me pasaba toda la noche fuera de mí, navegando por los mares del sur o cosas por el estilo. Dice el maestro: cuando leemos, otro piensa por nosotros; repetimos, simplemente, su proceso mental; la lectura nos libera, en buena parte, del trabajo de pensar. Por eso sentimos un gran alivio cuando nos ponemos a leer. Mientras estamos leyendo, nuestra cabeza es, en realidad, un campo de juego de pensamientos ajenos. Y, cuando estos se retiran, ¿qué es lo que queda? Por esta razón, sucede que quien lee mucho, y en los intervalos se ocupa de actividades que no requieren reflexión, gradualmente pierde la capacidad de pensar por sí mismo. Tal es el caso de muchas personas muy cultas. Acaban siendo incultas de tanto leer.
Sin embargo, el acceso a la lectura ha sido en gran parte el motor del desarrollo humano. La invención de la escritura primero, la de la imprenta, después, y, por último, el internet, son los tres momentos más estelares de la humanidad porque los tres multiplicaron las posibilidades de acceder al conocimiento, lo que, a la postre, resultó en ganancia de cuotas de libertad individual. O ser a semejanza de los dioses, si lo quieren considerar así... aunque haya que tener mucho cuidado con esto.
Lo que dice el maestro, tiene mucho sentido, y en mi caso particular, que supongo será el de muchos lectores, fue tal cual dice hasta que, hacia los cuarenta o así, di con el portillo del caer en la cuenta y salté por él. No estaba sacando en limpio otra cosa que el mero entretenimiento, es decir, pasar por la vida como el típico muerto viviente. Entre leer por leer y leer por sacar algo más allá de ese letal mero entretenimiento, media la reflexión.
La reflexión, pensar, es algo sumamente complicado. Tanto que, los que no estamos muy dotados, necesitamos herramientas para poder tirar hacia delante con ese empeño. Yo no conozco otra herramienta de reflexión que no sea la escritura. Para mí, escribir es reflexionar. Por eso, a partir de los cuarenta o así, tomé la costumbre de interrumpir mis lecturas para ponerme a escribir sobre lo leído. No sé lo que habré sacado en limpio de todo ello. Pero sí sé que cada vez disfruto más el poco tiempo que dedico a leer. Me saturo, entonces, de ideas que me obligan a parar y recurrir al papel y lápiz para tratar de ponerlas en limpio. Seguramente, este ha sido el procedimiento que me ha llevado a restringir mi biblioteca a menos del centenar de títulos y a no cansarme nunca de leerlos y releerlos. Son los libros que resistieron el paso de los siglos, el mejor juez que existe respecto de la calidad.
En fin, cual es cada cual; yo solo hablo de mi experiencia al respecto porque, como diría Ortega, soy la persona que mejor conozco.




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