viernes, 27 de octubre de 2023

Accountability

Uno de entre los principales asuntos que nos concierne a todos es el de la responsabilidad. Se es o no se es responsable de los propios actos, datistecuestion, como decía un personaje, creo recordar que de La Regenta, para dárselas de políglota. Responsabilidad. Accountability, esa palabra a la que tanta importancia le dieron siempre los anglosajones. En español siempre dijimos que el que la hace la paga, pero todos estuvimos siempre de acuerdo en que hasta cierto punto y dependiendo de las circunstancias. Supongo que es cosa de la piedad, ese sentimiento que es marca de la casa en el cristianismo católico. Sea como sea, aquí nunca el pueblo ha decapitado a un monarca y, eso, lógicamente se nota. Porque mira que nos lo puso bien Fernando VII, pero nada, le perdonamos y sufrimos luego las consecuencias de nuestra piedad con cristiano estoicismo. 

Un mantra que siempre han repetido los mayores desde que tenemos memoria histórica es el de lo mal educada que está la juventud de nuestros días. La juventud de hoy día, dicen, ha perdido el respeto a sus mayores. Es una patochada, porque está en el ser de los jóvenes experimentar con el riesgo so pena de quedar lelos para los restos. Al respecto, nunca hubo mucho nuevo bajo la capa del cielo: los jóvenes siempre fueron un coñazo para los viejos. Lo que sí puede que haya cambiado con los tiempos es la responsabilidad que asumen esos jóvenes al experimentar con fuego. ¿Pagan o no pagan por ello cuando las consecuencias de sus experimentos son molestas o, incluso, dañinas? Recuerdo que en mis tiempos había que andarse con mucho cuidado no te fuesen a pillar porque el nivel de piedad de por entonces era tirando a escaso, seguramente como consecuencia de recién haber salido de una guerra. La gente, en las guerras, se acostumbra a matar a otros simplemente porque les caen mal y, luego, terminada la guerra, pegar una paliza a un chaval por un quítame allá esas pajas, parece lo más natural. Pero luego viene un largo periodo de paz y la gente se ablanda tanto que da pena verlos. Todos los viejos paseando el perrito y los jóvenes campando por sus fueros sin que nadie se atreva a decir ni mu. En definitiva, el problema de la paz sostenida no es otro que el del debilitamiento, sino la muerte, de la responsabilidad. 

Que es en lo que estamos. Aquí nadie tira la primera piedra. Para eso está la escuela pública, para enseñar que eso no se debe hacer so pena de ser expulsado del rebaño. Hoy día, si hay que echar la culpa a alguien es al rebaño, lo que es tanto como no echársela a nadie. Y en estas estando, voy y, ayer, escucho a una brillante oradora pidiendo acountability por los terribles errores cometidos por los gobernantes durante estos tres últimos años. Como la señora en cuestión, de porte aristocrático, seguramente asistió a las clases que en Cambridge diera el insigne Wittgenstein, dedicó su discurso mayormente al análisis del lenguaje. ¿Qué han querido decir los políticos de toda calaña cuando repetían como papagayos el mantra "safe an effective" para referirse a las vacunas? La abrumadora evidencia de que era exactamente al revés, no conseguía frenarles porque, los muy ladinos sabían que, si todos iban a una, el rebaño, en definitiva, nadie podría pedir cuentas a nadie en concreto. Y en ello siguen, por más que, según datos de ayer, la población que se cree que lo de que las susodichas vacunas son "safe and effective", ya no llega ni al tres por ciento. 

Mal asunto, pero muy malo, cuando un pueblo no decapita de vez en cuando a un rey. Así la responsabilidad se va al garete  y los chavales no dejan de dar por el saco... y a los viejecitos solo les queda el recurso de pasear el perrito para poder recoger sus cacas que es de la única cosa de la que todavía pueden sacar alguna satisfacción.

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