miércoles, 11 de octubre de 2023

Los Martín de Torre Don Miguel

Como dice la familia Martín de Torre Don Miguel, vamos a asar un cacho de panceta que está la cosa pa pocas bromas. El suculento manjar, puntualiza Feli, el padre. Y ahí les vemos, optimistas, alrededor del fuego, partiendo el día entre la agricultura de la mañana y la ganadería de la tarde. Esta familia que decidió instalarse en el escaparate de las redes sociales para darnos una imagen genuina de la vida rural. Algo que concuerda plenamente con el imaginario de las masas cosmopolitas respecto de lo que era la vida de sus antepasados. Porque todos venimos de lo mismo, de lo que el marxismo rampante dio en calificar, con mucho acierto, de sector primario. ¿Porque qué cosa más primaria puede haber que la producción de comida? Efectivamente, pa pocas bromas al respecto.

El caso es que la familia Martín es cualquier cosa menos paleta. Un día, alguien le achacó a Nazaret, la hija, un hablar cateto y, entonces, fue ella y, cual Marcela del Quijote, se subió a una peña y empezó a disertar sobre las lenguas y su uso. Ni el profesor Pascual lo hubiera hecho con tanta sabiduría. Y es que, Nazaret, es pastora por propia elección, no porque se lo haya impuesto el destino. Fue a la universidad, hizo dos carreras y a continuación concluyó que lo suyo era el campo. Y allí se fue para, entre otras cosas, dar pábulo a la nostalgia de esas masas que agobiadas por el tráfago de la vida cosmopolita sueñan con el campo como paraíso perdido... en Nazaret y su familia, de alguna forma, lo vuelven a hallar.  

Entre unas cosas y otras, la familia Martín se ha convertido en un interesante referente para los aficionados a la literatura, porque, en el fondo, lo que nos ofrecen es, cual fuera el caso de Casanova, unas memorias noveladas. Ahí está la condición humana en carne viva para que le echemos un vistazo y saquemos nuestras conclusiones. Y por tal es, supongo, el que tengan tantos seguidores. Porque son muy buenos en lo que hacen, con esa sensación de naturalidad que saben dar que, como saben, es la esencia de la buena literatura. Porque, acaso van a creerse ustedes que la imagen que la familia Martín da de sí no es una ficción exactamente igual que la que todas las familias intentan dar de sí cuando se ponen a contar sus cosas. 

En fin, sea como sea, a mí los Martín me caen muy bien y, sobre todo, me entretienen... de la misma forma que lo hace Zalacaín el Aventurero que es lo que estoy leyendo ahora antes de ir a la cama. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario