sábado, 28 de octubre de 2023

The legal floodgates are opening

Estaba charlando el otro día con un empresario y por vericuetos que no hacen al caso habíamos venido a dar en lo del Camino de Servidumbre y La Fatal Arrogancia. Claro está que con un empresario es fácil sacar a relucir estos temas con garantía de ser comprendido: si hay oficio maltratado por el sistema político imperante por doquier, ese es el de empresario; le matan a impuestos y, lo que todavía es peor, a rellenar millones de papeles para las más nimias cuestiones. Y el caso es que sin venir a cuento con lo que en aquel momento nos traíamos entre manos, el tío paró, me miró fijamente y dijo: seguro que tú no te has vacunado. Me pilló por sorpresa y titubeé, porque no me gusta airear intimidades con cualquiera, pero no tardé en confesarle con un cierto orgullo, tengo que reconocerlo, que, efectivamente, no me había vacunado. Entonces él me preguntó que como me había enterado, así, en plan abstracto, porque si no flotase en el ambiente la convicción de que se ha cometido un fraude, la pregunta hubiera sido más concreta. Pero ya saben lo que pasa con los empresarios, que, para bien y para mal, no se andan por las ramas. En resumidas cuentas, que el citado empresario me llamó hace un par de días para decirme que ya se había comprado Camino de Servidumbre y La Fatal Arrogancia. Y para el hijo, como regalo de Navidad, El manifiesto Libertario de Rothbard del que también estuvimos hablando. 

Hay que estar muy ciego y sordo para no darse cuenta de que esa convicción que flota en el ambiente con cada vez más fuerza lo está envileciendo todo. Si por casualidad citas el tema, aunque sea de refilón, de inmediato te das cuenta de que es mejor cambiar de tercio. Porque es como hurgar en una herida que se resiste a cicatrizar: se mire como se miré ha sido caer en un engaño tan gordo que es imposible no albergar la sensación de haber sido estúpido. 

Hoy dice Andrew Bridgen en un twit que "the legal floodgates are opening", o sea, para que se entienda, que los tribunales de justicia han empezado a aceptar demandas contra las farmacéuticas por parte de los perjudicados por las vacunas. Y ahora la cosa ya empieza a ir en cascada. Lo de "safe and effective", se lo van a tener que meter los políticos por salva sea la parte. Pero que nadie se engañe, porque hasta que los responsables de este terrorífico dislate no paguen por su negligencia, o más bien maldad, el mundo no va a sosegar, porque, como se suele decir en plan chiste, no puede ser y además es imposible. 

Extraños tiempos estos. Se ve que el fuego que robamos esta vez a los dioses les ha puesto frenéticos y nos lo quieren hacer pagar a base de bien. Andar jugando con la unidad constitutiva fundamental, eso que se conoce como ADN, va más allá de todas las expectativas que nos es lícito albergar. Así que, agárrense, porque lo que va a traer Pandora en la caja esta vez nos puede volver del revés. Porque ¿a ver qué Dios es el que puede soportar tanta soberbia en sus criaturas? En fin, más vale que recemos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario