La revista Forbes, como supongo sabrán, se dedica a informar sobre los negocios. Negocios a lo grande, claro está, que por eso es que tiene su sede central en la Quinta Avenida de New York. Y como se dedica a los negocios, de vez en cuando, su portada viene a parecer, más bien, el de una revista científica por el lado de la medicina. Y es que, es difícil diferenciar en este mundo traidor lo que es una cosa y lo que es otra. Les pondré como ejemplo la reciente portada de la mentada revista. Reza así: 65 Millón People Suffer From Long Covid. Our Experts Say New Vaccines Are The Best Defense. (65 millones de personas sufren de Covid Largo. Nuestros Expertos dicen que las nuevas vacunas son la mejor defensa.)
Sería de tener muy mala catadura por parte de cualquiera suponer que los dueños de esa revista han tenido otra intención al resaltar esa información en su portada que la de colaborar en la medida de sus posibilidades al bien común de la humanidad. Porque 65 millones son muchos millones sufriendo de una enfermedad que solo los desaprensivos niegan que exista. Esa gente misógina y xenófoba, como en su día fue tan acertadamente calificada, incluso se atreve a insinuar que lo de Long Covid no es más que un eufemismo tras el que se esconden los efectos secundarios de las vacunas. ¡Dios! ¿A qué infamias se puede llegar cuando se barreja la maldad con la ignorancia? Como dice la canción: remena nena que la barreja surt mes bona... pero esto es otra historia.
Pero es que, además, lo dicen nuestros expertos. ¿Se imaginan la calidad de los expertos de una revista de más de cien años, con sede en la Quinta Avenida, y demás hierbas? Por fuerza tienen que ser fiables porque, de lo contrario, ¿en quién podríamos confiar ya? Sin alguien en quien apoyarse, este sería un mundo insoportable. Sí, afortunadamente tenemos a Forbes para despejarnos las incertidumbres que nos torturan, porque nada más lejos de la intención de esa portada que promocionar unas vacunas que, incomprensiblemente ya casi nadie se quiere poner: solo el cinco por ciento según las últimas informaciones; y sigue bajando. La labor de zapa de la maldad no tiene límites, que no por otra causa es que el principal fabricante de vacunas esté al borde de la quiebra. ¡Sí, sí, que siga la maledicencia! ¿Haber quién nos va a proveer después de tan necesarios potingues? Si no fuese por las vacunas ¿dónde estaríamos ahora? O es que no se acuerdan de cómo se acabó con la viruela.
En fin, como decía una canción, la vida, la vida es.
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