viernes, 13 de octubre de 2023

Todas las horas

Leo: "El malvado jefe de policía ha construido un terrorífico sistema de vigilancia para controlar a los amantes de los placeres mundanos, pero, debemos confesarlo, no le sirve de mucho. La voluptuosidad se dispara cuando alguien trata de restringirla; y así será por siempre mientras los hombres tengan pasiones y las mujeres deseos. Amar y disfrutar, desear y satisfacer los deseos, tal es el circulo en el que giramos y del que no podemos salir. Cuando se imponen restricciones sobre las pasiones, como hacen en Turquía, es cuando más se desatan, pero siempre por métodos destructivos de la moralidad." 

Casanova se está refiriendo en este caso a Turín, pero, a la vez, generaliza. Extrae de su propia experiencia una ley de la naturaleza. El mundo funciona así. Como las personas. Cuando más se esfuerza uno por aparentar bonhomía es que más tiene que ocultar. Es un indicador que no falla: hay una relación directamente proporcional entre el puritanismo institucional y la corrupción medio ambiental. 

Es tan de Perogrullo todo esto que la sabiduría popular lo clava con ese refrán que sostiene que "dime de qué presumes y te diré de qué careces". Mi pobre padre que en gloria esté, no se cansaba nunca de repetírnoslo. Desde luego que nunca conocí hombre menos presumido. Aunque, seguramente, tampoco era mérito suyo. Quizá no era más que, al estar en el sitio adecuado haciendo lo que sabía hacer, ya tenía recompensa suficiente para satisfacer su ego. A la postre, los que presumen de lo que sea, manifiestan a las claras su miseria. Y si, ya, de lo que se presume es de puritanismo, entonces, aléjate, porque, si no, te mareará la hediondez.  

En resumidas cuentas, que uno no tiene la suficiente voluntad para prescindir de cualquier forma de información que no sea a través de las novelas. Me descuido y se me cuelan noticias de lo que pasa por el mundo que, aunque sean las mismas de siempre, tienen la virtualidad de estragarte el ánimo. Porque los seres humanos, por el hecho de serlo, sufren tanto que sin querer buscan consuelo haciendo el mal a los que piensan, equivocadamente, que están mejor que ellos. Ésta, también, es una ley de la naturaleza y, por, tanto, incontrovertible, Así es, que, la única salida que nos queda es recurrir a las maravillosas sentencias que genera el estoicismo. A Baroja, que era bastante de esa cuerda, le gustaba mucho recordar que "todas las horas hieren menos la última que mata". Incluso, creo recordar haber leído en algún sitio que a la entrada de su casa había un reloj de pared en cuya esfera estaba inscrita esa sentencia. 


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