Don Quijote se ha quedado en el palacio de los duques mientras Sancho ha ido a gobernar la ínsula. La gente de palacio no tiene nada mejor que hacer que gastarle bromas de dudoso gusto; es lo que tiene la ociosidad, que vuelve a las personas vulgares, lo cual, si no para otra cosa, sirve para realzar la grandeza de Don Quijote. Le han hecho creer que Altisidora, una doncella de catorce años, está perdidamente enamorada de él. Pero él, sin duda halagado, se mantiene firme respecto a lo de Dulcinea, así que decide poner sus habilidades al servicio de la intención de desengañar a Altisidora. Pide una vihuela y compone un romance; llegada la noche, cuando siente que hay gente en el jardín, templa la vihuela, se aclara el pecho y la garganta, y comienza a cantar con voz ronquilla, pero entonada:
—Suelen las fuerzas de amor
sacar de quicio a las almas,
tomando por instrumento
la ociosidad descuidada.
El caso es ese, que Don Quijote no es un cualquiera. Se ha pasado la vida preparándose minuciosamente para la misión que los cielos le han encomendado. Una misión mesiánica. ¿O es que conocen ustedes a algún otro personaje que de Jesucristo para acá haya tenido más impacto en la sociedad? Todo lo que dice son verdades en estado puro, de las que el pueblo solo acepta si se las dicen so capa de locura. Ese mismo pueblo que asegura que solo los locos y los niños dicen las verdades. Y ahí es donde reside la magia de Don Quijote, en la verosimilitud con la que finge su locura para, por así decirlo, meter dobladas las verdades sin que el pueblo se le eche encima. ¡Lo dice un loco, ja, ja, ja! Pero ahí dentro te queda, para que lo digieras.
Así que, allá cada cual con su particular visión de la jugada. Personalmente, me considero un discapacitado mental que necesita ortopedias para poder seguir hacia delante sin tropezar a cada paso. El Quijote es una de esas ortopedias, como lo es la Biblia, o los Principios de Euclides, o una antología de la literatura de la antigua Grecia... con eso ya voy que chuto y, algún día, pienso, puede que incluso meta algún gol.
Pues mira , querido Pedro. Me ha entrado el gusanillo de releer el Quijote, con los Principios de Euclides tengo mis reservas... no será mu complicado para alguien como yo?
ResponderEliminarPienso que el quijote es un libro para tenerle siempre a mano porque es de esos libros que llaman sapienciales: está todo en él. Euclides también es para tenerle a mano y de vez en cuando entretenerse con una proposición; son ejercicios de lógica. Enseña a pensar.
ResponderEliminarGracias Pedro . Un abrazo
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