lunes, 11 de agosto de 2025

Obviedades

 


Sí, todos ustedes están equivocados

En este caso se trata de la farsa palestina porque es la que más de moda está, pero el modelo sirve para otro millón de equívocos que señorean el mundo dando por el saco bien dado a cualquiera que tenga el vicio de pensar por sí mismo. 

Toda esa mentira sobre el efecto benéfico de los perros. Está archidemostrado que son una máquina de producir problemas sanitarios de todo tipo. Los propietarios de mascotas están en su mayoría infestados de parásitos con el consiguiente ir y venir a los centros sanitarios a hacerse pruebas diagnósticas. Lo mismo que los parques en los que ya no te puedes tumbar en la yerba porque está llena de garrapatas gracias a ese entrañable mejor amigo del hombre. Por no hablar de esas patologías mentales que se cristalizan en unos afectos desmesurados hacia las mascotas: por el muelle del Pesquero ya hay más cochecitos para llevar perros que para llevar niños. Sí, los perros, son un problema mayor que algún día habrá que mirar de frente. 

Y luego está eso del turismo; al respecto hay un vídeo de Boadella, colgado en las redes, que deja el asunto niquelado. Yendo por ahí no se ve nada de particular que no puedas ver mil veces mejor en tu casa en una pantalla de alta definición, y eso, sin necesidad de contribuir al gigantesco deterioro medioambiental que produce el que miles de millones de personas paseen por el mundo su angustia, ansiedad o, simplemente, su aburrimiento de cadáver viviente. Pero es que, además, yendo de acá para allá, o sea, malgastando su dinero, se verán privados de una de las posibilidades más liberadoras, es decir, el tener una casa en la que poder sentirse a gusto. El que se siente a gusto en su casa es el que, por lo general, crea cosas que contribuyen a mejorar la vida sobre el planeta. 

¿Y qué me dicen ustedes de toda esa bazofia que llaman cultura y que no es más que entretenimiento, trufado de adoctrinamiento, para chachas? Nada habría que objetar si no se hiciese a cargo de los presupuestos del Estado. A cuánto por barba nos sale ese simulacro de cultura. No creo que haya nada más perverso y demoledor que el hecho de que sea el Estado el principal proveedor de entretenimiento. De entretenimiento gratis, bien sure, ¡cómo si eso fuese posible! 

Y, last but not lest, por no cansar con más obviedades, los templos de la socialización y la empatía, las dos palabras mágicas del marxismo cultural; me estoy refiriendo a los bares, al ser posible con terraza. Cuando yo era niño, la gente que iba a los bares con la misma frecuencia con la que va hoy día prácticamente todo el mundo, eran considerados los desastres del pueblo o del barrio... en el que yo pase la niñez, había uno de esos al que llamábamos Curculio -gorgojo-, hijo de un indiano, al que no paraba de crecerle la nariz al mismo ritmo que le decrecía la riqueza. Porque esa es la cuestión, que, socializar y empatizar a diario, empobrece en todos los aspectos, pero sobre todo en el mental. Ya digo, Curculio, gorgojo, aquel personaje tan gracioso de Plauto. Por cierto, que el gorgojo es un insecto que parasita las legumbres hasta destruirlas por completo. 

En fin, allá cada cual, pero que nadie me venga después haciéndose la víctima, porque advertidos estaremos todos a nada que no diluyamos nuestra atención en la vorágine de la información interesada... la información para chachas, que le dicen.   

No hay comentarios:

Publicar un comentario