lunes, 4 de agosto de 2025

Unos buenos genes




 
El mundo está ya hasta las pelotas de mariconadas y comunisterías. Digamos que ya se acabó la paciencia y, sí, digámoslo sin ambages, Sydney Sweeney tiene unos genes maravillosos. Y ya se puede corroer las entrañas toda la chusma enchusmatizada por el marxismo cultural, que eso no va a evitar que la simple visión de las tetas y el culo de Sydney alegre el día a cualquiera que no haya sido contaminado por esa lepra del espíritu. Se acabó la estúpida compasión por esos enfermos que nos constreñía la alegría de vivir. Los maricones, allá ellos, pero se acabó ya el permitir que me condicionen la vida con sus pretensiones de superioridad de no sé qué tipo. A mí, la verdad, lo de meterla por el culo me parece una asquerosidad se mire como se mire. Como lo de pasarse la vida recogiendo mierdas de perro por las calles, otra asquerosidad que me resulta incomprensible. 

Pues sí, estará la guerra de Gaza, la de Ucrania y otras cuantas que seguramente hay por ahí sin que a nadie le interesen, pero aparecen en escena las tetas y el culo de Sydney y en un plis-plas todo el imaginario colectivo se trastoca: los unos de rabia y los otros de puro deliquio... es lo que va del haber sido contaminado al ser inmune al marxismo cultural. Eso es puro fascismo, dicen los unos; ¡Dios mío, lo que haría yo con eso entre las manos!, piensan los otros. Eso es todo: el mundo se divide entre enfermos y sanos de una manera mucho más neta de lo que nunca hubiéramos podido imaginar. Hay gente que está a lo suyo porque está contenta con lo que le ha tocado en suerte; y hay otros que tengan lo que tengan nunca se satisfacen porque solo tienen ojos y oídos para los que aparentan tener más que ellos... es la desgracia absoluta. 

Así que nada, lloren los unos porque se les acaba el chollo y alégrense los otros porque el mundo vuelve a por donde solía, es decir, al tira más pelo de coño que carreta de bueyes o soga de marinero... consecuencia de lo cual, los paseos de las ciudades se vuelven a llenar de niños, que es de lo que se trata.      

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