viernes, 1 de agosto de 2025

Porro

Un porro, según el diccionario de la RAE es, entre otras cosas, una persona torpe, necia y ruda. Don Quijote llama porro a Sancho Panza porque le gusta llamar a las cosas por su nombre para que no haya malentendidos. A continuación le hace saber que lo que ha conseguido -el gobierno de la ínsula- nada tiene que ver con sus esfuerzos, ni méritos, sino al querer de los dioses -que disponen suavemente las cosas- y al aliento de la andante caballería, o sea, gracias a mí. Una vez humillado, como al toro cuando le pican antes de ser toreado, ya le considera en condiciones de escuchar lo que tiene que decirle para, en lo posible, evitar que meta la pata. 

"...Tú, que para mí sin duda alguna eres un porro, sin madrugar ni trasnochar y sin hacer diligencia alguna, con solo el aliento que te ha tocado de la andante caballería, sin más ni más te vees gobernador de una ínsula, como quien no dice nada. Todo esto digo, ¡oh Sancho!, para que no atribuyas a tus merecimientos la merced recebida, sino que des gracias al cielo, que dispone suavemente las cosas, y después las darás a la grandeza que en sí encierra la profesión de la caballería andante. Dispuesto, pues, el corazón a creer lo que te he dicho, está, ¡oh hijo!, atento a este tu Catón, que quiere aconsejarte y ser norte y guía que te encamine y saque a seguro puerto deste mar proceloso donde vas a engolfarte, que los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de confusiones.

­­—Primeramente, ¡oh hijo!, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada.

—Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey, que si esto haces, vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideración de haber guardado puercos en tu tierra."

Como habrán podido comprobar si han leído hasta aquí, en los dos primeros consejos -el resto de los que le da son de relleno-, se encierra toda la sabiduría de la Biblia y la de la filosofía socrática. En realidad, esa es toda la sabiduría a la que ha podido llegar el ser humano después de miles de años de darle al coco. Temer a Dios es lo mismo que ser prudente, tener conciencia de sí mismo, saber diferenciar el bien del mal. Conocerte a ti mismo -el aprendizaje que según Pessoa te llevará toda la vida-, es la aspiración suprema de cualquiera que esté realmente vivo... cosa, la de estar vivo, no tan evidente en la mayoría de los casos como pudiera parecer a primera vista.

En resumidas cuentas, mil veces que leyese El Quijote, mil veces que me maravillaría. Uno no se explica cómo puede caber tanta sabiduría en un libro a no ser que sea obra de la gracia divina. En cualquier caso, tengan por seguro que la mayor ventaja comparativa que tenemos los que hemos nacido en el mundo hispano es la de poder leer El Quijote en su lengua original. Así que, allá cada cual con lo que hace al respecto... porque the cuestion is to be porro or not to be porro. ¿Y cómo dejar de serlo si te niegas a escuchar los consejos de Don Quijote? 

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