Ayer estuvimos viendo La Diligencia. Por enésima vez y con el mismo entusiasmo que si hubiese sido la primera. Algo debe tener esa película para que así sea. Es épica, es lírica, es cómica... todo sabiamente entrelazado para dar en un final de comer perdices. Es una de esas creaciones tocadas por la gracia divina. Seguro que mientras la producían se estaban divirtiendo de lo lindo sin sospechar en ningún momento hasta qué punto se estaban inmortalizando. Supongo que a todo eso que llaman arte le debe pasar lo mismo; surge de una necesidad interior de poner orden en el caos que es la realidad. En fin, da igual, porque lo que cuenta es que del contacto con el arte suele salir uno con el espíritu ensalzado.
El arte, ese gran misterio que nos pone en contacto con la divinidad. Por eso el artista es el auténtico mediador en los dioses y los hombres. Al final, si bien lo pensamos, la historia de la humanidad es la historia del arte. Por eso, los cuatro nombres que van quedando son nombres de artistas. Y los hitos más significativos son la aparición de las obras de arte, algo que, por cierto, se da de Pascuas a Ramos. Por eso es que aquello a lo que podemos llamar arte se pueda contar con los dedos de las manos. Luego está la artesanía, que está muy bien, pero nada que ver con lo divino. Artesanía, para que lo entiendan, es lo que hay en los museos, esos lugares a los que van los turistas para matar el rato entre el desayuno y la comida.
Así es la vida, siempre queriendo tirar el pedo más alto que el culo, y por eso es que, en esta ciudad de provincias en la que vivo, que se propone vivir del turismo, estén en este momento habilitando tres nuevos museos, dos de pintura y uno de prehistoria. ¡Que con su pan se lo coman! Lo que es yo, ni ciego de grifa me van a ver por sus lujuriosas estancias. Para saciar mis anhelos de divinidad me sobra y me basta con lo que tengo en casa, un par de docenas de libros y otro par de docenas de partituras... bueno, y las tres guitarras que tengo, que son artesanía, pero rozan el arte. ¿Se han parado a pensar alguna vez en todo el cálculo matemático que hay dentro de una guitarra? Fue la obra de millones de artesanos que se fueron aupando los unos sobre los hombros de los que les precedieron hasta dar con esta perfección actual, difícilmente superable.
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