martes, 28 de octubre de 2025

Prevención a destiempo

Mi padre siempre insistió en la idea de que "prevención a destiempo, malicia arguye". Digamos que es un refrán de los que el vulgo no pilla a la primera de cambio. Se lo tiene que pensar y, así todo, muchas veces se queda a uvas. Sin embargo, por lo que he podido comprobar con mis lecturas, en el Siglo de Oro era de lo más común. No sé, a lo mejor es que, por aquel entonces, la gente en general andaba más despierta. Pudiera ser. En cualquier caso, pocos refranes habrá que le vengan tan de molde a eso que se ha dado en llamar política y que en la pura realidad no es más que zafia propaganda con pretensiones adoctrinadoras. 

Me entero hoy en un vídeo de esos de humor de que, en la Universidad de León -hasta los gatos gastan zapatos-, imparten clases para obtener una microcredencial -¿qué cosa será esa?- en pedagogía antifascista. Por lo visto la microcredencial está financiada por la Unión Europea que anda muy preocupada por las derivas ideológicas de la juventud. ¡Vamos, que se les están yendo de las manos! 

¿A quién creen ustedes que se le puede ocurrir ponerse a impartir una microcredencial de pedagogía antifascista sino es a un fascista que pretende camuflarse? Es que il va de soi. Hay que ser muy tonto para no darse cuenta. Para el caso también sirve aquello de dime de qué presumes y te diré de qué careces. Porque esa es la clave de todo este asunto, que todos esos políticos que se pasan el día blasonando de demócratas -los socialistas de todos los partidos- no ven la hora de dar, como les decía ayer, otra vuelta de tuerca al mecanismo de control ciudadano. Son, simple y llanamente, fascistas en el más puro estilo mussoliniano: todo dentro del estado; nada fuera del estado. 

Y así es como estamos en este mundo de opereta que nos han montado los socialistas de todos los partidos. ¡A ver si se enteran, son todos socialistas a rabiar! Los últimos de la clase. Se pasan el día previniendo a destiempo con tan poca inteligencia que sin quererlo hacen gracia al estilo de los tontos del pueblo. ¿Pero cómo puede haber gente que se tome todavía en serio a estos tipos y todo el tinglado que tienen montado? ¿Como puede ser que les sigan el juego y vayan a votar cada sí y cada no? ¡Por Dios bendito, pónganse de espaldas de una vez! ¡ Ya está bien de literatura para chachas!

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