miércoles, 22 de octubre de 2025

La vida te da sorpresas

 

Cortesía de Un Besi de Fresi

"La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida", cantaba el Gato Pérez, allá por lo ochenta del siglo pasado, en aquellas verbenas del barcelonés Barrio de Gracia. ¡Aquellos sí que eran tiempos! Y, además, yo era joven; un poco revenido ya, pero joven. Sobre todo, de espíritu. No me vestía para lo ocasión porque a tanto no llegaba, pero estaba en la onda de pasarme por el culo unas cuantas cosas de las que nunca se deben pasar por tan irrespetuoso lugar. Y ya ven, hoy día, por la noche, antes de retirarme, suelo coger la Biblia, como hace el padre de la foto de la derecha, y leo un rato... es como si fuese un acto de rebeldía contra mí mismo que, de tanto haber tragado doctrina cuando lo de aquellos maravillosos años, me había convertido en un conservador de toda la mierda del mundo. ¡Dios, qué poco conscientes somos de lo conservadores que nos volvemos cuando nos dejamos arrastrar por las modas del momento! ¡Cadáveres vivientes!  

Pues sí, la vida te da sorpresas y por eso nunca digas de este agua no beberé. Porque la única verdad incuestionable, excepción hecha de que nos vamos a morir, es que no se puede vivir sin beber agua. Y unas veces la bebemos de aquí, y otras de allí, según las circunstancias de este desierto que es la vida te van facilitando unos manantiales u otros. Allá, por la adolescencia, escapaste de los faraones que son los padres y empezaste a vagar por el desierto como un alma en pena creyendo haber encontrado la salvación en el primer ídolo que te salió al paso. Y bebiste de él hasta embriagarte de su verdad emponzoñada. ¡Dios mío, lo que costó recuperarse de aquella borrachera! Y luego otra, luego otra. Hasta que, molido de tanto palo, ya solo crees en Dios, más que nada por tener a alguien a quién temer, y en el bicarbonato, por la cosa de las dispepsias que nunca cesan. 

En fin, no es que me vaya a poner ahora corbata, como el de la foto, para leer la Biblia, pero sí que adopto una postura de máximo respeto porque sé que tengo entre las manos al más clásico entre los clásicos, es decir, el registro de los más nobles pensamientos, donde los haya habido, que tuvieron los hombres a lo largo de los siglos. Pensamientos que son considerados nobles porque se ha llegado a la conclusión que son los que mejor se adaptan al fin último de todo lo que vive que no es otra cosa que la conservación de la especie. 

Pero, bueno, tampoco es que me dejen de hacer gracia esos punkeros de la foto de la izquierda. Veo en ellos una especie de inocencia que me inspira ternura. ¡Dios mío, qué cruz para sus padres! 

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