Estas consideraciones que hace Thoreau se las he escuchado a unos cuantos antes que a él. Claro, cada uno es como es y tiene que haber gente "pa to". Yo, sin ir más lejos, fui poco a poco simpatizando cada vez más con esa concepción de la vida. Así es que ahora estoy casi convencido de que, si es que hice algo de algún mérito en esta vida, ello fue por ese haber ido cogiéndole el punto a la soledad. En realidad, me pasé la vida cambiando de aires, cada sí y cada nó, con la única finalidad, pienso ahora, de buscar las condiciones más propicias al desarrollo de esa pulsión interior. Y, todo ello, teniendo en cuenta que, cuando estuve acompañado, casi siempre fue por los mejores. Pero, así todo, al poco empezaba a sentir esa disipación que es fatiga del espíritu... también lo podríamos llamar ansiedad.
En resumidas cuentas, que cuando alguien me viene con la milonga de la soledad, sencillamente no le entiendo... o le empiezo a ver los colmillos. Y, cuando voy por las calles céntricas, lo menos posible, y veo esas muchedumbres apelotonadas a las puertas de las tabernas, huyo como de la peste, no me vaya a pasar como a Penteo que, por curioso, lo descuartizaron y se lo comieron. De banquetes de ese tipo ya tuve mi lote de jovencito y, a los dioses gracias, fue relativamente pronto que se me empezaron a indigestar. Así fue que, faltaba todavía bastante para que mis sienes blanqueasen y ya mis expansiones dionisiacas apenas podían sobrepasar las meriendas campestres.
Pues sí, mejorando lo presente, ha sido la soledad la que me ha presentado todos esos amigos que me endulzan la vejez... el allegro solemne en Si menor de La Catedral de Barrios Mangore; la identidad de Euler, que nunca terminas de descubrirle matices que se te habían escapado; las incursiones en el propio yo guiadas por cualquier pasaje de la Biblia; las conversaciones desde la lejanía que son cátedra que me esclarece; los paseos alrededor de la dársena de Pesquero mientras escucho las divagaciones a propósito de nada que va haciendo María... y, así, mientras la vida se va yendo tan callando.
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