miércoles, 18 de enero de 2023

Capeando el temporal

Mientras capeamos el temporal, la vida sigue. Por la tarde di mi semanal lección de guitarra a Oli, el benjamín de mis nietos. Luego, por la noche, estuve escuchando la conferencia que dio Santi a los alumnos de chino de la Complutense. Por otro lado, seguí con las andanzas del Dr. Aracil y su hija por el el Londres fuliginoso, que así es como lo adjetiva Baroja. Claro, hay que tener en cuenta que, en aquel Londres, en cada cuarto de cada casa había una chimenea de carbón. Lo sé a ciencia cierta porque yo estuve allí cincuenta, o así, años después y pude ver esas chimeneas, aunque reconvertidas para quemar gas. Anyway, lo que me está pareciendo que quiere dar a entender Baroja es que el Dr. Aracil es un poco chisgarabís y que, como corresponde a un padre de tales características, su hija es de lo más madura y responsable. Pero, bueno, todavía no llevo mucha novela leída y habrá que ver en qué para la cosa, porque es que ya no me acuerdo, que mira que me lo llegué a saber bien todo lo de esa saga.  

Y hoy me desayuno con el comunicado que ha hecho público la Organización Mundial de la Salud. Viene a decir que los que no han pasado por el aro de las dichosas susodichas vacunas de marras son unos terroristas de la peor especie. ¡Toma castaña! No cabe duda de que esa gente está asustada y quiere salir del paso baladroneando. Es difícil saber qué es lo que han estado persiguiendo con todo el negocio del Covid, pero lo que sí parece evidente es que les ha salido el tiro por la culata. Ya solo los estratos más bajos de la escala filogenética siguen dándoles alguna credibilidad.

Por otro lado, veo el titular de un video que asegura que los del Fórum ese que fundara el señorito Klaus en lo de Davos están que trinan porque están notando que su tinglado globalista se les está viniendo abajo. Pues claro, hombre, todas esas fiestas con pretensiones del no va más siempre acaban igual, es decir, como el rosario de la aurora, o sea, cada cual a su casa y Dios en la de todos. ¡Moriartis de pacotilla! No han aguantado ni cuatro capítulos antes de que se les haya desentrañado todo el misterio... que vino a resultar que no era otro que sus pulsiones pederastas. ¡Ya te digo, la pederastia como solución a todos los problemas del mundo! ¡Pues anda que no!

En fin, cosas de la vida, que es que nunca deja de pasar que lo que parece que va a ser mucho siempre se queda en nada y, por contra, lo que acaba en mucho siempre comienza desapercibido. 

martes, 17 de enero de 2023

La Ciudad de la Niebla

Esta noche, tal parecía que íbamos en un barco y crujían las cuadernas. Ha sido hacia las tres cuando más ha arreciado el temporal. Supongo que son las cosas del cambio climático que le dicen. Porque es que, aquí, o no le alumbramos o le quemamos, al santo quiero decir. Aunque, tengo que decir que, en mi ya largo recorrido, respecto del clima, las he visto de todos los colores. Así que no me parece que todo este rimbomborio que se traen las autoridades con lo de la huella de carbono y demás, sea otra cosa que la típica excusa para seguir extorsionando... porque es que les sacas de ahí y no saben hacer otra cosa. 

El caso es que, como, por un lado, no se puede salir a escampar la boira y, por otro, estoy un poco cansado de las jeremiadas bíblicas y los combates a tota ultrança de Tirant, por no hablar de las excavaciones pessoanas, he decidido echar mano de mi nunca extinguida pasión barojiana y me he trasladado con el Dr. Aracil y su hija a La Ciudad de la Niebla.

La Ciudad de la Niebla es la tercera de una trilogía en la que se utiliza como palo de paller argumental un atentado que los anarquistas le hicieron en Madrid al rey el día de su boda, con resultado de  varias personas muertas y el rey con un susto de muerte, pero ileso. Por una serie de malabarismos novelescos, el ilustrado Dr. Aracil se ve involucrado en la trama anarquista y tiene que huir. Así es como recala en Londres que es tanto como decir el mismísimo centro del mundo en aquellos días que corrían, recién comenzado el siglo XX. 

Me imagino que lo que siempre me ha gustado de Baroja es la facilidad. Es como si no tuvise que hacer el menor esfuerzo para escribir. Cuenta las cosas como te las contaría si estuviese hablando contigo. Me recuerda a ese poema de Bukowski titulado: ¿Así que quieres ser escritor?. Si no te sale ardiendo de dentro, / a pesar de todo, / no lo hagas. 

 En resumidas cuentas, Baroja, Londres, la escritura... ¡Qué vida esta!


lunes, 16 de enero de 2023

El señorito Klaus

Si hay un personaje real que, a su vez, tenga los ingredientes de uno de ficción, ese es Klaus Schwab, al que dicen fundador de ese ente tan controvertido que se conoce como World Economic Forum. Desde luego que el tío algo tiene que tener para haber conseguido reunir a todos los poderosos del mundo una vez al año, cuando más frío hace, en Davos Platz, ya saben, ese mítico lugar donde Hans Cartop escuchaba las discusiones entre Settembrini y Naphta acerca de a ver quién de los dos la tenía más larga. Que no por otra razón es que a ese lugar se le llame también La Montaña Mágica. 

En resumidas cuentas, que nunca podremos saber si ese dichoso Forum es un lugar en el que se conspira para un mayor sometimiento de las masas aborregadas o, por contra, es un puro alarde de la nada de los que tanto se estilan para que los señoritos puedan ir de putas sin que sus señoras tengan nada que decir. Sea como sea, el caso es que el señorito Klaus, al que tanto le gustan los atuendos tipo Star Trek, de vez en cuando se despacha con unas palabrejas que todas las porteras del mundo se apresuran a glosar, ya sea con un cierto toque de indignación, ya, con admiración y respeto, y, por qué no decirlo, algunos, también, con una esperanzada expectativa de poder dar rienda suelta a sus secretas pulsiones sin por ello atraerse la enemiga de los guardianes del templo. M´explicu:

El caso es que ayer, o anteayer, el señorito Klaus va y suelta lo siguiente -supongo que después de sesudas deliberaciones-: "the pedophilia epidemic that is sweeping the world is actually “nature’s gift” to humanity" (la epidemia de pedofilia que se extiende por el mundo es realmente un regalo que hace la naturaleza a la humanidad), Y sigue: "the pedophile phenomenon represents nature’s attempt to cleanse the earth and “save humanity” from itself" (el fenómeno de la pedofilia representa el intento de la naturaleza de limpiar la tierra y salvar a la humanidad de sí misma). Algo, todo ello, con lo que se podrá o no podrá estar de acuerdo  -el premio Nobel, Gide, a buen seguro que lo estaba-, pero lo que no se puede ignorar es que aquí ya nadie oculta, por muy feo que parezca, por donde le gusta meterla.   

En fin, y en esas es a lo que estamos, a la expectativa de tiempos mejores en los que libres de todo tipo de prejuicios y tabús, podamos dar rienda suelta a nuestras naturales pulsiones que, como bien es sabido desde que aquel doctor vienes dejara escrito negro sobre blanco, es la única manera que tenemos los humanos de mantener una mente despejada. 

domingo, 15 de enero de 2023

Arthur Gordon Pym

Pocas novelas leídas en la adolescencia me impactaron tanto como Las Aventuras de Arthur Gordon Pym. Todavía tengo presente la angustia de aquellos supervivientes sobre el casco vuelto de la embarcación que ya se han comido todos los moluscos que había por allí. Solo les queda una posibilidad de sobrevivir, echar a suertes para ver a quién de entre ellos se comen. Así, con este tipo de historias, se desarrolló buena parte de mi educación sentimental. Y aquí estoy ahora, sano y salvo, contemplando cómo están echando a suertes entre los mandatarios del mundo mundial para ver a quienes de entre ellos arrojan a la turba enfurecida con ansias de resarcimiento. 

Todo parece indicar que se acerca el desenlace de esta historia de terror. Cuando veo la grotesca persecución a la que están sometiendo a Jordan Peterson, o la no menos grotesca a Andrew Bridgen, ese diputado inglés que advirtió en sede parlamentaria de la imposibilidad de ignorar por más tiempo lo que es del dominio público... y, así, cientos, miles de palos de ciego que por todos los lados está dando el poder en un inútil intento de ahuyentar su terror. La nave, les hace agua por tantas grietas que ya es imposible el achique. 

Claro, aquí el poder cuenta con la anuencia de buena parte de los que se metieron la chambelona y ni por asomo podrían aceptar que han sido engañados. Eso les pondría en un brete para el que su educación socialdemócrata no tiene contrapartidas que ofrecer. Aceptar, en tal caso, es derrumbarse. Que es lo que está sucediendo por millones... aunque de momento el derrumbe no se note porque se limita al fuero interno. 

Pero que nadie se haga ilusiones, porque la infraestructura de resistencia que se ha creado ya es gigantesca. A partir de ahora, lo más probable es que se desboque la bestia. Los medios de comunicación para viejecitos y viejecitas ya han empezado a desobedecer a un poder que ven tambalearse. Quieren hacer méritos para poder decir que también ellos estuvieron en la resistencia. 

En fin, la historia de siempre. 


sábado, 14 de enero de 2023

Neo qué?

Nos ponemos a ver El Ladrón de Bicicletas. La pasan en la televisión de la Iglesia. Aguantamos cinco minutos. Bien es verdad que antes nos hemos tragado la catarata de elogios que unos vejetes han destilado por su boca. ¡Leches!, me digo, ¿es para tanto? Es recién acabada la segunda mundial y el pueblo llano lo está pasando mal. ¿Qué hay de particular en ello?  Eso que llaman neorealismo. ¿Por qué neo? Para crear una marca, supongo. Así se vende mejor. ¡Apesta a propaganda! De la ideología de marras. 

Comprendo que soy un viejo cascarrabias, pero a mí no me la dan. Entre la catarata de elogios y el comienzo de la película nos endosan el anuncio de una ONG que pide dinero para los niños de Ukrania que están soportando una guerra que ya dura demasiado. ¡Oye tío, vete a pedírselo a esos mafiosos que están mandando armas a los ukranianos para que puedan seguir golpeando su cabeza contra un muro de piedra! ¿O es que alguien puede ser tan tonto como para albergar la menor esperanza de que con esas armas se va a conseguir algo que no sea prolongar la agonía? 

Es todo un sinsentido y el único enigma a dilucidar es si estos gobernantes que tenemos toman las decisiones que toman porque son subnormales o, bien, unos sinvergüenzas que tratan de esconder una metedura de pata provocando una de mayor calado... procedimiento que como todos ustedes saben funciona muy bien cuando la cosa va de comedia, pero fatal cuando lo que nos traemos entre manos es más tirando a tragedia. 

En definitiva, que lo suyo es evadirse de todo tipo de contacto con la propaganda por cualescualquiera procedimientos que me pudiera alcanzar. Claro que no hay que hacerse muchas ilusiones al respecto porque el bombardeo es omnipresente. Habría que ser Houdini para desatarse esas cadenas.

Por lo demás, salgo a ver amanecer sobre la bahía. Al fondo, por el sable de Somo hay una nube de bruma que supongo han formado las olas al romper. Será porque hay temporal en el Cantábrico, me digo. En cualquier caso, el espectáculo en su conjunto es éblouissante. La cordillera, en frente, es tan nítida que casi está al alcance de la mano. Es ese milagro óptico que produce el viento del sur. De regreso, entro en La Valenciana y compro mandarinas y peras. Me ha importado todo 2,33 €. Sin duda, la situación todavía no es desesperada. 


viernes, 13 de enero de 2023

Aberzales y catalinos

 Ayer, impulsado por una como nostalgia de Salamanca, me acerqué a escuchar una conferencia que daba Juan Manuel Prada en lo de Fortunata y Jacinta a propósito de la idea de nación... qué mira que ya hay que tener ganas. Hay que reconocer que a Juan Manuel esa humanidad tirando a mórbida le da una cachaza que es el coadyuvante perfecto para tratar asuntos que dado su carácter escurridizo se prestan a que cada cual lleve el agua a su molino dando la impresión de estar en su perfecto derecho al margen de que con ello esté condenando a los otros molinos al cese de negocio por cambio de paradigma. O sea, dicho en román paladino, que digas lo que digas te creas enemigos. 

El caso es que las tesis de Juan Manuel me retrotrajeron a la conversación que en una sobremesa en Amanecer en Campos tuve con un flamenco que andaba por allí escampando la boira. El tipo estaba emperrado en separarse de los valones. Debió de ser después de las guerras napoleónicas cuando las potencias pensaron que sería bueno crear unos estados tampón entre Francia y Alemania. Así surgieron Holanda y Bélgica. Los Países Bajos de antaño. O Provincias Unidas, que no sé. El caso es que, así como Holanda era homogénea tanto en religión como en idioma, Bélgica era homogénea solo en cuanto a religión, pero en lo que hace al idioma estaba partida por la mitad. Yo le recordé estas circunstancias al flamenco y él con una cierta vehemencia me respondió; ¡ya, pero es que el idioma es mucho más importante que la religión! Le contesté, que eso era ahora, pero no cuando se formaron esos estados. Y, así, dándole vueltas a estos intrascendentes asuntos estuvimos un buen rato sin llegar a ninguna conclusión. Porque ya saben lo que pasa cuando a uno de los contertulios le importa todo un carajo y al otro parece que le va la vida en ello. 

En el caso de Juan Manuel, está claro que piensa que la  religión ha sido y será el único aglutinante capaz de unir a las pequeñas naciones para formar un estado. Muerta la religión, se acabó el invento. Que no otro es el caso de la que hasta ahora veníamos conociendo como España. Ahora, cuando nuestra impresionante red de iglesias ya tiene casi como única función servir de soporte a la industria turística, la gente ha dado en creer que lo único con poder aglutinante son los idiomas. Y por eso es que las mafias locales hayan encontrado el filón perfecto para hacerse hegemónicas en su territorio. Y eso es todo lo que pasa porque Dios así lo quiere. Digamos que es el signo de los tiempos y nada debiéramos objetar a poco que tuviésemos suficiente agua para nuestro molino. 

En fin, no tengo la menor idea de cómo anda ahora lo de los catalinos y aberzales, pero para mí que, dada la lata que nos vienen dando ya va para siglo y medio, lo razonable sería darles boleta y que cada palo aguante su vela. En mi ya dilatada experiencia respecto de ésta que dicen España, he llegado a la conclusión de que cualquiera de las regiones de que se compone puede aguantar muy bien la suya sin necesidad de andar lloriqueando para que le ayuden. Así que, buena gana de andar mareando la perdiz. 

jueves, 12 de enero de 2023

Fawlty Towers

Ya me lo dijo  Pedro M. cuando le comenté mis aprehensiones respecto de un invierno sin calefacción: no va a pasar nada; va a haber el mismo gas de siempre. Y así va siendo por ahora. Y no sé, porque estoy muy poco al tanto de lo que pasa por ahí fuera, pero mi impresión es que ya ni siquiera se habla de crisis energética. Desde luego que en lo que hace a la gasolina nada de nada: estará más cara, sí, incluso al doble de lo que costaba hace un año, pero eso no es óbice ni cortapisa para que dé la impresión de que la densidad del tráfico rodado cada día que pasa sube d´un cran. Como me dijeron el otro día mis hijas, todo son estratagemas para mantener a la población amedrentada. Lo cual...

Lo cual que, ¿han conocido ustedes a alguien que se dedique a propagar el miedo si no es porque con ello está intentando ahuyentar el suyo? Pues sí, las cosas funcionan así. Estoy mal y lo único que me afianza es que los demás estén peor que yo.  Que tengan tanto miedo como yo y, al ser posible, más. Y esto, señoras y señores, parece que, como en una comedia de enredo, va a ir a más y a más, porque, a los que más miedo tienen porque más tienen que perder, ya solo les queda el recurso de la huída hacia delante, Ayer, en un vídeo que me mandaron, se veía al premier británico en el parlamento que tal parecía John Cleese en una de sus descacharrantes secuencias de Fawlty Towers. Un diputado de su partido había dicho lo que ya hasta los asnos saben, que las famosas que dicen vacunas, y no lo son, no son en absoluto de fiar. ¡Tú, sí que no eres de fiar, que eres un antisemita y un misógino y un... ale, a tomar pol culo del partido! Y el caso es que, ayer mismo, o anteayer, había salido un reportaje de dos páginas en uno de los periódicos serios de mayor tirada del país en el que un prestigioso cardiólogo aseguraba sin dejar mucho resquicio a la duda que las que no son pero dicen que son vacunas están causando verdaderos estragos en lo que hace al corazón. ¡Vaya por Dios, la tenemos buena!

Y ese es el quid de toda esta propagación del miedo, un intento desesperado de frenar la inevitable rendición de cuentas por parte de las autoridades políticas. Con solo que sea verdad la mitad de la mitad de la mitad de lo que se sostiene por ahí acerca de eso efectos adversos, la cosa no podría ser más chunga. Habrá, digo yo, que, cuanto menos, montar una comisión que investigue el asunto... aunque ya no sé si queda tiempo para eso. Al respecto, parece haberse llegado a un punto sin retorno: o se asumen responsabilidades o se va todo al carajo. 

En fin, que vamos a ver como resuelve John Cleese este episodio de Fawlty Towers que de descacharrante no tiene nada. 

miércoles, 11 de enero de 2023

Divagación

Tendría que darme un respiro. Pero no sé cómo hacerlo. Quizá bastase con un poco más de vida al aire libre. Sí, pienso que ese sería un buen comienzo. Salir por ahí a escuchar a los pájaros. Tambíen, para acompañarles, podría llevar la guitarra y sentarme en un banco a aporrearla. Al fin y al cabo siempre soñé con ser un músico callejero y nunca me atreví a ponerlo por obra. Éste podría ser un buen momento. Ya veremos. 

Miro la estantería y veo los seis volúmenes de trescientas páginas que son una buena parte de mi trabajo desde que abandoné por última vez Barcelona, ya va para quince años. Me podría sentir orgulloso, pero no puedo. No soy de ese tipo de gente. Como era El Orgulloso de las Landas, que andaba por ahí a ver qué podía levantar por aquello de consolarse de un mal trance amoroso. Lo siento, no es mi caso. 

Más que de orgullo, uno es de vanidad. O narcisismo, si mejor quieren. Lo que pasa es que me controlo. Me lo se guardar para mí. En cualquier caso, si algo tuviese que decir al respecto, sería que estoy contento. Contento del resultado de mi tesón. Porque es que, además, poco tuve que sufrir y mucho que gozar con ello. Claro que ya venía con músculo. Por ahí tengo un cajón en el que guardo otra media docena de tomos que fui fabricando desde un ya lejano día que decidí mandar al carajo el trabajo para el que me había formado. Un buen trabajo, desde luego. Y también una tumba. 

Por lo demás, si los dioses me lo conceden, seguiré añadiendo tomos. Porque escribir es mi forma de meditar. No puedo concebir otra. 


martes, 10 de enero de 2023

Soñando

Llevo ya más de un mes releyendo lo escrito en estos blogs que ya van para casi quince años. Me doy cuenta de que su contenido, mayormente, es un insistente machacar con mis obsesiones. Las típicas del fóbico social que soy según el docto criterio de los especialistas de la cosa. ¡Cómo podría ser de otra forma! 

Sea como sea, ahí está esa insistencia de muchos años en la que ahora me recreo. Porque en todo ese tiempo fui y vine y cambié muchas veces de domicilio y un montón de cosas más de las que apenas dejé constancia y, sin embargo, me demoré en otras que, en apariencia, son menos hitos. Y es que uno, mayormente, vive soñando. Hablando con los amigos muertos. Que no de otra sitio que de esas conversaciones es de donde saco la materia de mis sueños. ¡Tienen tanto que aportar esos amigos! Aunque reconozco que por lo general suelen ser exigentes. Más sentidos que tuvieses, se los tendrías que dedicar todos en cuerpo y alma para que se dignen recrearte con sus ocurrencias. 

En cualquier caso, siento que el relato de estos sueños va a ser mi legado al mundo. Yo hice mi trabajo. Ahora le corresponde al mundo aprovecharlo o tirarlo al basurero. A mi ya poco me puede importar una cosa u otra porque lo único que cuenta es lo que me ayudó a conseguir algún reconciliamiento conmigo mismo antes de la partida que ya asoma en lontananza.  

De todas formás, seguiré insistiendo hasta tenga un pie en la barca de Caronte. ¿Porque qué otra cosa podría hacer para agradecer lo mucho que se me concedió?

sábado, 7 de enero de 2023

Nobleza obliga

"No sueño con poseerte. ¿Para qué? Eso sería traducir a plebeyo mi sueño. Poseer un cuerpo es ser banal. Soñar que se posee un cuerpo es probablemente peor, por muy difícil que parezca; es soñarse banal - horror supremo. 

Y ya que queremos ser estériles, seamos también castos, porque nada puede haber más innoble y bajo que, renegando de lo que en la Naturaleza se fecunda, guardar vilmente de ella lo que nos agrada de lo que renegamos. No hay noblezas a trozos.

Seamos castos como ermitaños, puros como cuerpos soñados, resignados a ser todo eso, como monjitas tontas..."


Pessoa en ocasiones, muchas ocasiones, se manifiesta como el más refinado sádico que se pueda concebir. Nos llama plebeyos, banales, viles, innobles de una manera que no deja mucha opción a no sentir la estocada. ¿Porque, con qué contraargumento le vas a responder? ¿O es que nuestro fuero interno no acaba tarde o temprano por reconocer todo lo que nos ha machacado la vida la obsesión por querer guardar lo que nos agrada de lo que renegamos! 

Seguramente leí esto mismo con muchos menos años y, entonces,  el inconsciente trabajó para que me resbalase. Claro, es que es muy fuerte lo que nos propone. ¿Cómo que no tiene enmienda? Es solo cuestión de nobleza, te viene a decir. Nobleza obliga, que se solía decir. En fin. 

jueves, 8 de diciembre de 2022

Evolución

Como lo de Oblivión se me ha atravesado he optado dejarlo para año nuevo, vida nueva. Así ha sido que sin saber a qué motivos sea debido me han entrado ganas de releer lo escrito en estos blogs, ya va para catorce años o así. Desde aquellos primeros blbuceos en aquella casa junto al nacimiento del Canal de Castilla hasta donde llegue, que, ¡Dios mío, lo que dan de sí catorce años de verter sobre el papel lo que a uno se le pasa por la cabeza!

Sin lugar a dudas es un ejercicio interesante donde les haya. Porque en catorce años uno acumula experiencias que son las que, en definitiva, configuran la manera de pensar. Por eso releer lo escrito da una idea bastante aproximada de los cambios que uno ha expirementado en el plano digamos que espiritual. Y qué le vamos a hacer si uno se parece a lo que era hace catorce años lo que un huevo a una castaña. Porque solo los minerales no evolucionan. Bueno, algunos sí, pero eso no viene ahora a cuento. 

El asunto es que evolucionamos y enfrentarse a testigos fehacientes de esa evolución tiene algo parecido al masoquismo porque son muchas las veces en las que uno tiene que avergonzarse al comprobar años después las tonterias que se hicieron y dijeron pensando que se acertaba. Así es la vida, que uno de forma natural tiende a mirar hacia atrás con lentes de fantasía. Recordando siempre mentiras en las que se sale bien parado. Y por eso supongo será que no paramos de tropezar en la misma piedra. Pero, ¡ay!, si tienes testigos fehacientes, entonces... ¿entonces qué? ¿Servirá para hacernos más avisados respecto a la vulnerabilidad de nuestras opiniones sobre el devenir del mundo? Me temo que no porque la condicion humana es la que es y vivir sin algo medianamente sólido en lo que apoyarse resulta dificil por no decir imposible. Pero, bueno, a la postre, en algo hay que entretetenerse. 


martes, 6 de diciembre de 2022

Y vuelven a beber

Creo recordar que todos los años por estas estas fechas me invade como una dejadez que me obliga a redoblar el trabajo de la voluntad para continuar sobre la breche. La conciencia de inanidad me invita a estar todo el día tumbado en el sofá agarrando ora un libro, ora otro, sin que pueda determe en cualquiera de ellos más de un par de minutos. Me incorporo e intento adentrarme en la partitura de Oblivión que, como les dije, baje ayer a que me la imprimiesen en la copistería de la esquina, pero nada, es como una pendiente de 75º que tuviese que subir en bicicleta. Y aumenta mi desaliento. 

Los ciclos de la naturaleza. Más luz, menos luz. Más o menos serotonina, o dopamina, que no sé. Sea como sea, la humanidad, cualquier cosa que eso sea, parece como que necesita aportes suplementarios de sustancias dopantes a medida que nos aproximamos al solsticio invernal. Beben y beben y vuelven a beber. Y todos corren en trineo hacia el castillo del conde Drácula donde se va a celebrar el baile definitivo. 

En fin, ante lo inevitable, relajarse y ponerse a la espera de mejores tiempos. Afortunadamente tengo donde esconderme. Siempre lo tuve y siempre salí renovado del escondrijo. 

"La libertad es la posibilidad de mantenerse aislado. Eres libre si puedes apartarte de los hombres, sin que te obligue recurrir a ellos la falta de dinero, o la necesidad gregaria, o el amor, o la gloria, o la curiosidad, cosas que ni del silencio ni de la soledad pueden alimentarse. Si te resulta imposible vivir solo, es que naciste esclavo."

lunes, 5 de diciembre de 2022

Oblivion

"Toda opinión es una groseria, incluso cuando no es sincera. 

Toda sinceridad es una intolerancia. No hay liberales sinceros. Además, no hay liberales." 

Me he pasado la vida opinando porque, como soy un mierda, no puedo estar callado. Ahora ya me he dado cuenta de que, cuando opinas mucho, de vez en cuando suena la flauta por casualidad. Pero solo por un rato. A la larga, que no es larga, toda opinión es desmentida por la realidad. No existen verdades que proclamar, solo ilusiones de verdad. Ser sabio es ser consciente de ello y, por tanto, no actuar. 

En cualquier caso, ayer bajé de la red la partitura de Oblivión y hoy iré a la copistería de la esquina a que me la impriman. Quiero aprender a tocar algo de Piazzola para tener, como quien dice, todo el santoral completo: Bach, Tárrega, Albéniz, Villalobos, Leo Brouwer, Ponce, Barrios... ésta es la verdad que me va quedando: aire que vibra a mi antojo.   

viernes, 2 de diciembre de 2022

Andana

Como me imagino que ustedes no se enteran de nada de lo que está pasando en el mundo les voy a contar un pequeño detalle que a mi juicio es bastante significativo: resulta que en Schortens, un cento de vacunación en Friesland, noroeste de Alemania, a una enfermera se le ocurrió que, por si las moscas, iba a ser mejor inyectar suero fisiológico que la preceptiva dichosa vacuna anticovid a los 8.600  ancianos a su cargo. Descubierto el pastel saltaron todas las alarmas y la susodicha enfermera fue sometida a todos los procedimientos judiciales a los que su osadía daba lugar. Acabamos de conocer la sentencia de los tribunales: la enfermera ha sido absuelta de todo tipo de cargos. 

¿Entonces, qué? No habíamos quedado... así es la vida, donde dijeron digo, ahora dicen Diego, y al que Dios se la haya dado ya está ahí San Pedro para bendecírsela. Y así, como el que no quiere la cosa, los que dicen llamarse Andana van siendo legión. 

Es muy curioso todo esto del lenguaje. A mí que me registren, yo me llamo Andana. Sin lugar a dudas, si no fuese por las germanías o hermandades, nuestras capacidades expresivas estarían muy mermadas. Pero, afortunadamente siempre hubo y habrá patios de Monipodio en donde hablar con sobrentendidos es la clave de la seguridad. Son códigos secretos que el uso va haciendo cada vez más públicos hasta que se incorporan a la lengua habitual. Andana es como el populacho delincuente conocía a la iglesia. Cuando alguien era perseguido por la justicia civil se metía en una iglesia y allí estaba seguro. En lenguaje culto se decía acogerse a sagrado. "A fé doctor, que con usted de nada sirve acogerse a sagrado", cuenta Gracián que le dijo un noble a su médico que le había perseguido hasta la iglesia para no perder tan remunerativo cliente. ¡Los médicos, punto y a parte!

Por cierto, que a muchos de ellos de nada les van a servir los juegos de lenguaje como técnica de camuflaje. Han sido causa eficiente del desaguisado y ahora a lo más que pueden acogerse es a la presunción de inocencia. Al menos eso es lo que dijo ayer el tribunal que atiende la demanda criminal interpuesta a la máxima autoridad médica suiza por haber autorizado el uso de una medicación que no había sido testada como ordenan los cánones. 

Y suma y sigue.  

jueves, 1 de diciembre de 2022

Tela de araña

Amor casi de un vuelo me ha encumbrado

adonde no llegó ni el pensamiento;

mas toda esta grandeza de contento

me turba, y entristece este cuidado,


que temo que no venga derrocado

al suelo por faltarle fundamento;

que lo que en breve sube en alto asiento,

suele desfallecer apresurado. 



¿Recuerdan ustedes cómo era el mundo hace treinta años? ¿Cuántos de ustedes manejaban internet, móviles y demás mandangas de las que la actualidad provee hasta a los más depauperados? Treinta años, un suspiro como quien dice. ¿Qué fundamentos puede tener cualquier cosa que se construye en el tiempo de un suspiro? Toda esta tela de araña, nunca mejor dicho, construida con ceros y unos y en la que parece haber quedado atrapada la vida hasta límites que nunca conoció la humanidad. Una tela araña, con su sofisticación y vulnerabilidad. Un leve manotazo y a tomar pol saco.

El caso es que, según oigo decir por ahí, la gente, entre la que me incluyo, ha empezado a caer en la cuenta de lo pegajosos y molestos que son los hilos de esa red de ceros y unos. Es como si ya no hubiese forma de vivir si no es colgado de esos hilos. Si bajas a tierra no tendrás de qué sustentarte. Todo, los más mínimos actos de nuestra vida, pasan por los filtros de las compañías tecnológicas que han construido esa tela en la que, como moscas, nos debatimos por sobrevivir hasta que perdemos todas las fuerzas y no ofrecemos resistencia a ser comidos. ¿Ustedes se han parado a pensar que significa eso de que la inmensa mayoría de las personas vaya por la calle con la mirada absorta en la pantalla del móvil? Así es que no ven las cagadas de perro y las pisan con el consiguiente desparramamiento del material, que es que, como no llueva dos días seguidos, es imposible andar por la calle sin pisar mierda. 

¡Por Dios Bendito, otra de las tantas imbecilidades de las que me he ufanado! Así es que me he tenido que pasar la vida apeándome del burro una detrás de otra. Seguramente a causa de mi infantil credulidad. Veo venir por ahí un burro volando y de inmediato me subo. La última fue en ésta que resultó ser tela de araña. ¡Por Dios Bendito, pero como puedo seguir creyendo a estas alturas de la vida en el progreso! Me ufanaba de ser de los primeros que utilizaron todas las ventajas que ofrecía la red. El banco, las compras... era un moderno avant la lettre, o sea, un hortera dicho en cristiano. 

En definitiva, desde hace tiempo lo compro todo lo más cerca de casa que puedo y lo pago con dinero contante y sonante. Quizá sea algo más caro, pero como sé que de balde compra el que compra lo que ha de menester... y ya me dirán ustedes lo que ha de menester cualquiera con dos dedos de frente. Total, que mis finanzas no se ven en absoluto resentidas con tal actitud y, de paso, colaboro al cantado descalabro de todas esas empresas tecnológicas que se encumbraron de un vuelo. Escuchaba hoy que Amazón ha tenido que cerrar no sé cuántas tiendas.