sábado, 15 de marzo de 2025

Adoraciones perpetuas




El origen del mundo 
Gustave Courbet


El mundo está un poco más patas arriba de lo que suele ser lo habitual. Analizado el asunto en clave hesiódica, o sea, ya saben, la Teogonía de Hesíodo, estaríamos sufriendo la ira de los dioses por haberles robado demasiado fuego. Así es que nos tienen encadenados a una roca viendo complacidos como todos los días baja un águila del cielo a roernos el hígado. Y nada podemos hacer sino esperar a que la diosa Atenea, la que nació de la cabeza del padre supremo, venga a liberarnos. Atenea convirtió, al fin, la roca en un diamante que colocó en una sortija que Prometeo debía llevar siempre puesta como recordatorio de lo peligroso que es robar fuego.  

Todos estos descubrimientos que recién venimos de hacer ha dado origen a una casta de descerebrados que se creen dioses. Ayer leía que unos chalados ingleses dicen haber dado con el procedimiento para humillar al sol. Espero que no les dejen seguir con sus experimentos porque de lo contrario nos pueden meter en otra tan gorda como la de la ganancia de función de los virus de la que no acabamos de salir. Es todo pura soberbia que delata nuestra pequeñez. 

¡Qué absurdo es todo! Miro por la ventana y veo en la azotea de la casa de enfrente una pareja de palomas que no paran de darle al asunto. Unos metros más abajo, por una ventana entreabierta, atisbo los pies de una pareja de humanos que parecen estar en las mismas. Después, me pongo a leer la Biblia: Judit, Ester, el poder omnímodo de los coños. ¡Pero si eso es todo en esta vida! Comemos y nos reproducimos exactamente igual que las bacterias.

La verdad, no entiendo para qué tanto alboroto. 

viernes, 14 de marzo de 2025

Claro de Luna

Yo lo sigo intentando y, en ocasiones, hasta me parece que lo he conseguido. Ayer, por ejemplo, tocando el Claro de Luna de Debussy, de pronto caí en la cuenta de que estaba trasportado. ¿Cuántas veces he ensayado esta pieza? Mil, cinco mil... y así todo se me va el santo al cielo a nada que me descuido. Pero, ya digo, insisto y me he creado un repertorio con el que se me van las horas en armonía con las esferas celestiales, es un decir.

Estoy casi convencido de que no existe un conocimiento más útil que el de la música. Por muchas razones, pero hay una que no se suele tener en cuenta y que, sin embargo, es decisiva: desarrolla como ninguna otra actividad lo que el Padre Astete llamaba las potencias del alma, a saber, memoria, entendimiento y voluntad. Así es que el que se sometió de niño a las torturas del aprendizaje musical luego tiene chupado aprender cualquier cosa que se proponga. 

Conozco bastantes ejemplos sobre el particular; mis hijas sin ir más lejos, que se fueron a Inglaterra y se sacaron una licenciatura como si tal cosa mientras estaban trabajando. Pero hay un caso en España que es realmente sorprendente. Se trata de Mabel Millán, una mujer que a los quince años ya andaba por ahí dando conciertos de guitarra y que a los veintiocho ya era fiscal, actividad a la que se dedica actualmente por considerarla mucho más apasionante que lo de los conciertos. Y, para colmo, la condenada es físicamente agraciada a rabiar. 

En fin, vete tú a saber porque en esta vida siempre estamos suponiendo que lo que nos agrada es la verdad. Pero esta suposición de la música tiene a su favor el sacrificio. No hay nada que se repita más en todos los textos sagrados, a lo largo y ancho del mundo, que el valor del sacrificio: nuca los dioses dejaron de recompensarlo. Y a la postre, eso es lo único que importa en esta vida: el favor de los dioses.

jueves, 13 de marzo de 2025

La madre de todas las revoluciones

 


By europereloaded.com February 27, 2025

The European Court of Justice considers that doctors will be solely responsible for the consequences of covid injections because they were free to refuse to inject.

According to a ruling by the European Court of Justice, all healthcare professionals who urged or vaccinated you against Covid are civilly and criminally liable.

(La Corte de Justicia Europea considera que los médicos serán los únicos responsables de las consecuencias de la vacunas del covid porque eran libres para rehusar prescribirlas)

(De acuerdo con una norma de la Corte Europea de Justicia todos los profesionales de la medicina que urgieron a vacunarse contra el Covid son responsables civil y criminalmenmte)

Perdonen que insista, pero es que la cosa tiene perendengues. Ahora va a resultar que los políticos solo pasaban por allí. En cualquier caso ya les va llegando su San Martín a los cerdos. Hay demasiada gente rezando como para que la justicia divina haga oídos sordos.  

Por cierto, saben ustedes que Mahoma se casó con una niña de seis años y que esperó a que tuviese nueve para desflorarla. Sí, de pronto, internet mediante, la gente se está enterando de la realidad de las cosas. Se ha derrumbado el pilar más solido sobre el que descansaban todos los poderes del mundo: el control de la información. Así es que los musulmanes se están enterando de quién era en realidad Mahoma y, por ello, están apostatando en masa. A la misma velocidad, más o menos, que los europeos y americanos lo están haciendo de la socialdemocracia. ¿Quién, al cabo de cuatro días de tener un smartfone en la mano se va a creer todas esas patrañas?  

En fin, amárrense los machos porque ésta va a ser la madre de todas las revoluciones: la de la cruda realidad... es decir, que no puede haber en el mundo más ideología, religión, o cómo lo quieran llamar, que la del temor de Dios. Ya tuvimos bastante infierno a causa del pecado de soberbia que fueron todas las ideologías idealistas que señorearon el mundo por milenios. ¡Por Dios Bendito, lean y relean El Quijote para enterarse de qué va esto! Así, a lo mejor, como le pasó a él, recuperan la cordura antes de pasar a mejor vida. 

miércoles, 12 de marzo de 2025

Hannah Arendt

 


(El objetivo de mentir constantemente no es que la gente no se crea una cosa concreta, sino asegurarse de que nadie vuelva a creer nada, nunca. La gente que no puede distinguir entre verdad y mentira, tampoco puede diferenciar el bien del mal... A tales personas puedes hacerles lo que te de la gana)

No creo que tenga que presentarles a Hannah Arendt. Sin duda fue una de las mentes más lúcidas del siglo pasado; una lucidez extraída en buena parte de la propia experiencia. Mucho tuvieron que decir sobre la condición humana aquellos a los que Fortuna les permitió salvar el pellejo tras pasar por los campos de exterminio. 

Y es que, mira que costó convencer a gran parte de los europeos de que los campos de exterminio existían. Todavía, hoy es el día en el que muchos dicen que, eso, o es solo propaganda o, simplemente no quieren oír hablar del tema por aquello de que lo que no se nombra no existe. 

La realidad es que nunca salimos del mecanismo de la mentira como arma de dominación. Aunque, a veces ese mecanismo es tan burdo que unos cuantos descubren el pastel y, entonces, el poder utiliza todos sus recursos para convencer al respetable de la necesidad de eliminar a esos unos cuantos. Casi siempre funciona, pero a veces no; entonces es cuando entra en juego el monopolio de la violencia, que le dicen, para que todo vuelva por sus fueros.

Quizá sea puro infantilismo el escandalizarse porque el mundo haya funcionado y funcione así. Seguramente no hay otra posibilidad. Así es que a lo único que podemos aspirar es a que el mecanismo de la mentira no sea tan burdo como para hacer saltar las alarmas y que el poder tenga que echar mano de su monopolio de la violencia. 

En resumidas cuentas, que ahí están a la vista de quienes lo quieran ver los millones de víctimas de las últimas tropelías de los gobernantes y, sin embargo, todo sigue igual: la gente sigue haciendo cola para votar, para vacunarse de lo que sea... es la lógica del sistema: traga y seguirás recibiendo la pensión. 

martes, 11 de marzo de 2025

¡Non fuyades, fementida canalla!

 "En este tiempo solicitó don Quijote a un labrador vecino suyo, hombre de bien -si es que este título se puede dar al que es pobre-, pero de muy poca sal en la mollera." 

El doctor en ciencia literaria -si es que así se puede decir-, profesor García Maestro, se desgañita para convencernos de que la lectura de El Quijote es el mejor antídoto contra esa putrefacción del espíritu que llaman idealismo. El idealismo, para que nos entendamos, vendría a ser algo así como eso que hoy día se conoce como corrección política. Es decir, que no es de buena educación proclamar en público que es imposible que las vacas den leche con neskuit. Eso de quitar ilusiones a la gente es antiempático... ya saben, hay que dejar que la gente siga somiando truitas, como dicen en Cataluña, para que los sinvergüenzas que mandan lo tengan fácil. 

El caso es que, fíjense en toda la incorrección política que hay en esa frase de El Quijote que les he transcrito. Dijera alguien algo parecido en un debate público y de inmediato le caería encima todo el oprobio de la concurrencia. Hay pensamientos que no se pueden tolerar so pena de que se desmorone el sistema que nos ampara. Los pobres son buenos por definición y los ricos, malos. ¿Conocen ustedes a alguien que se haya hecho rico de una forma honrada? Para el pueblo llano eso es un imposible metafísico y, precisamente, por eso, está más que justificado que a los ricos se les quite el dinero para dárselo a los pobres. A eso es a lo que llaman empatía, que vendría a ser aquella compasión de antaño a la que el Estado engrasa amenazando con un garrote. 

"... Dábanle voces sus amos que no le diese tanto y que le dejase; pero estaba ya el mozo picado y no quiso dejar el juego hasta envidar todo el resto de su cólera, y acudiendo por los demás trozos de la lanza, los acabó de deshacer sobre el miserable caído,..."

El garrote en manos de los criados es terrible, porque hasta que no envidan todo el resto de su cólera no se calman. Otra incorrección política intolerable. Así es todo El Quijote, incorrección tras incorrección, que no por otra causa es que al correcto personal salido de las escuelas públicas le cueste tanto leerlo. ¡Se imaginan!, por un lado, es muy dudoso que siendo pobre se pueda ser bueno, pero de lo que ya no queda duda es de que es pobre porque tiene muy poca sal en la mollera. ¡Acabáramos! 

Efectivamente, le doy toda la razón al profesor García  Maestro: El Quijote es realismo, o antidealismo, en vena. La bondad, la riqueza, van de la mano de la inteligencia. La maldad, la pobreza, de la mano de la falta de sal en la mollera. ¿Se puede concebir una idea más insoportable para el que ha mamado a los pechos del marxismo cultural?  Lo raro es que las autoridades todavía no se hayan atrevido a cancelar -como se dice ahora- El Quijote. ¡Non fuyades, fementida canalla!

lunes, 10 de marzo de 2025

Barruntos

 


Ayer, o anteayer, la televisión oficial croata, saltándose las prohibiciones impuestas por los burócratas de Bruselas, emitió una entrevista al Presidente Putin. Lo primero, qué derecho tienen esos hijos de perra a prohibir entrevistar a nadie. ¿Se dan cuenta a qué grado de tiranía hemos llegado? Lo segundo, millones de europeos vieron de inmediato la entrevista y se sintieron aliviados. Lo que le sobra a Rusia, dijo Putin, es territorio y materias primas; ¿qué podría, entonces, ir a buscar en Europa? 

Sin duda el mundo se encuentra en un lance de encrucijada, que diría Don Quijote. La gente lleva años contemplando con delectación las películas de Clint Estwood y al final se ha impregnado de su simple ideología: por la misma razón de que yo no se los toco a nadie, tampoco quiero que me los toquen a mí... los cojones, bien sure. Y es que ya va para largo que nos los vienen tocando tanto que ya los tenemos en carne viva. Para mí que la situación cada vez se asemeja más a la que dio lugar a la instalación de guillotinas en las plazas públicas. Aunque bien es verdad que, desde entonces para acá, se ha aprendido a hacer las cosas de forma, no por más discreta, menos efectiva e, incluso, diría yo, no menos cruel. 

Todo indica que los europeos están soliviantados y no van a consentir a sus elites recurrir al truco que utilizan todas las élites cuando se ven en apuros: montar una guerra. Y todo indica, también, que están en ello. ¿Se imaginan lo que sería mandar a la juventud europea a morir en las estepas rusas? Ni siquiera en ciencia ficción cabe imaginar eso. La realidad es que todo se está desmoronando. Ni calentamiento global, ni feminismo, ni leches en vinagre. Europa vuelve a por donde solía, es decir, a poner cruces gigantescas en las plazas públicas y a elevar las agujas de sus catedrales. Las juventudes ilustradas peregrinan a los lugares en donde se dicen las misas en latín. Cada vez más cardenales denuncian el poder adquirido por la mafia rosa dentro de la estructura de la Iglesia. ¡Y el Papa pelotudo que no se acaba de morir!

Lo comentaba el otro día con un amigo: vamos a acabar nuestra vida por donde la empezamos, o sea, yendo a misa. Siempre es igual, volver a los orígenes para tomar impulso. Porque, en nuestro pensamiento mítico, los orígenes siempre son puros. Como fue la batalla de Covadonga. Tenemos por delante la gran cruzada de volver a expulsar a los sarracenos de Europa. Esa sí que es una guerra a la que la juventud se va a apuntar de buena gana. Así la vida va a volver a cobrar sentido. 

En fin, vete tú a saber, pero uno tiene barruntos y se consuela manifestándolos. 

domingo, 9 de marzo de 2025

Expulsados

La historia del mundo sigue su curso al ritmo que le marca el hombre con sus pequeños descubrimientos. Cualquiera de esos descubrimientos trastoca la precaria estabilidad imperante y hay que dedicarse, entonces, a recomponerla. De hecho, siempre se está en fase de recomposición porque nunca se ha dejado de descubrir cosas que, en primera instancia, deberían servir para facilitarnos la vida. En el mundo antiguo se inventaron mitos para describir este fenómeno y, curiosamente, todos ellos coinciden en que lo que los descubrimientos te facilitan la vida, por un lado, por el otro te la complican. A la postre, hagas lo que hagas nunca podrás volver al paraíso del que te expulsaron el día que descubriste que utilizando un garrote podías matar mejor a tu vecino... así fue el comienzo de esto que llamamos tecnología.   

Miro a mí alrededor, aquí, en esta sala de estar, y compruebo hasta qué punto me he complicado la vida. Dependo de tantas ortopedias para sobrellevarla que debería sentir pena de mí mismo. Quizá, en vez de pena, lo que siento es una fina ansiedad a causa de la inevitabilidad de que alguna de esas ortopedias deje de funcionar y ponga al descubierto mi discapacidad. Y es que nos hemos sofisticado tanto que somos tremendamente vulnerables. El miedo nos atenaza y, de ahí, que siempre estemos pensando en ponernos la venda antes de estar heridos. 

Simplificar las necesidades siempre ha sido un sueño que, quién más, quién menos, todo el mundo tiene. Te vas a YouTube y eliges uno de esos vídeos, con millones de visitas, en los que un tío se va a lo más recóndito del bosque con cuatro herramientas y se pone a construir allí un refugio. Es una ilusión, porque el simple hecho de que tú lo estés viendo ya quiere decir que, de cuatro herramientas, nada; de entrada, habrá necesitado un sofisticado sistema de filmación. Pero da igual porque, como digo, lo que cuenta es la ilusión de que se puede vivir sin apenas nada, dedicando tu tiempo a... aquí empiezan los problemas, porque está en la esencia de la especie el utilizar el tiempo para sofisticarse. Recuerdo que en un viaje en bicicleta por Castilla que hice con mi nieto, recalamos en un pueblo abandonado en el que se había instalado un anacoreta. Estuvimos allí un buen rato charlando con él. Nos enseñó su cuchitril al que no le faltaba un perejil y, luego, nos sentamos a la puerta a recibir doctrina. El tipo, sin duda, no estaba muy convencido de lo que hacía e intentaba afianzarse buscando la aquiescencia de los incautos a los que pillaba. ¡No os vayáis todavía, no os vayáis!, nos gritaba cuando nos alejábamos. El asunto no tiene solución: una vez adobado el cuchitril el tipo se aburría de muerte y su única escapatoria era practicar en lo posible el vampirismo... lo que vendría a ser la sofisticación suprema para los ociosos. 

 En definitiva, siempre estamos en las mismas, tratando de utilizar una puerta falsa para reintroducirnos en el paraíso. 

sábado, 8 de marzo de 2025

Contrapunto

Querer entender el mundo en el que vives es algo parecido a respirar; no necesitas decir: voy a respirar. Tampoco necesitas proponerte entender el mundo; a la que estás ocioso, ya te pones a filosofar sobre el porqué de las cosas y, a la que llevas dos minutos dándole al coco, ya empiezas a sacar conclusiones que no son más que ilusas pretensiones de estar comprendiendo la realidad. 

Ayer comentábamos a propósito del libre albedrío y su contrapunto la predestinación. Conocemos el uno por contraste con el otro, pero entre los dos forman la música del cristianismo. Dos líneas melódicas que se entrecruzan: el catolicismo y el protestantismo. Se entrecruzan y chirrían. Hace ya casi quinientos años que la gente se viene matando por defender que su línea melódica es la guay. Creo recordar que fue Erasmo el primero que dijo que ese tomar partido era un sinsentido. Bueno, quizá algo de esto lo dijo antes el de Aquino. En realidad, solo hay que pararse a pensar un poco en la propia vida para darse cuenta de que, de cerca, siempre pensamos que hemos elegido y, a la que pasa un tiempo, caemos en la cuenta de que aquello lo hicimos arrastrados por fuerzas telúricas. 

Católico, protestante, es la eterna dicotomía, dionisiaco, apolíneo. No se puede considerar sana una mente que se decanta en cualquiera de las dos direcciones. Se necesitan de las dos para no acabar haciendo barbaridades. Por eso, tomar partido es una patología. Uno ha sido constituido por la naturaleza, o creado por Dios, dionisiaco y apolíneo, católico y protestante, libre y predeterminado... o, ya, si nos humillamos a la lógica barriobajera, de derechas e izquierdas. El comunismo, tan de izquierdas, es la predeterminación en estado puro: juzguen sus resultados.   

Resumiendo, solo desde la deficiencia mental se puede ser de esto o de lo otro. Estar sano es ser de todo; al fin y al cabo estamos hechos a imagen y semejanza de la idea que nos hemos formado de Dios... el contrapunto perfecto.   

viernes, 7 de marzo de 2025

¡Vivir para ver!

 « Les élites bureaucratiques vont être balayées par l'Histoire ! » - Charles Gave.


Las élites burocráticas van a ser barridas por la Historia, asegura Charles Gave, un tipo que ha puesto la fortuna que ha amasado con las finanzas al servicio de la causa liberal conservadora. Para empezar, ha creado el Instituto de las Libertades con la sana intención de clarificar qué cosa es esa que llamamos libertad. Y es que no hay tarea más urgente en el mundo que la de limpiar toda esa mugre que el marxismo cultural ha arrojado sobre el lenguaje. Después de un siglo de imperio de esa nefasta ideología todas las palabras importantes han olvidado su etimología y han acomodado su significado a los intereses de esas élites burocráticas. Por eso es imposible entenderse con toda esa chusma, porque hablan un idioma incomprensible. 

El problema de esas élites es que, cada vez que Charles anuncia que va a dar una charla por internet, dos millones de personas se apuntan de inmediato. Y la marea no cesa de subir. En realidad, lo que está haciendo Charles es ayudar a la gente a reencontrarse con sus raíces cristianas. El cristianismo es, asegura, libertad individual, porque, si las personas no fuesen libres, no tendría sentido el que al final de su vida fuesen a ser juzgados por lo que hicieron. Y éste es el quid, que conjuga la libertad con la responsabilidad: la justicia divina. O el derecho natural, si mejor quieren. Así es que, ser cristiano es ser libre, pero, sobre todo, responsable. 

Para ser responsable lo primero es ser individuo que es, exactamente, lo que el marxismo cultural ha intentado destruir por todos los medios a su alcance, empezando por la entronización del Estado como único Dios al que se debe adorar. Tú, lo único que tienes que hacer, te dicen, es obedecer; para pensar ya estamos nosotros. Por eso no eres responsable si te equivocas, porque tu equivocación no es tuya, sino del sistema. Y, así, ¡viva la Pepa!

El problema, sigue argumentando Charles, es que la competencia se compagina mal con la obediencia. Al competente le cuesta obedecer. Y cada vez hay más competentes. Por eso es inevitable la guerra entre competentes y obedientes. Y en ello es en lo estamos; tratando de descubrir si lo que hacemos es de motu propio o por simple obediencia. Para eso nos sirve, fundamentalmente, la competencia, para obedecer cada vez menos.  

<<Y, por mi fe cristiana, tengo claro que no debo amoldarme a lo que me dicen los demás, porque yo no me debo a ellos, no busco su aprobación, no persigo el aplauso de quien no aporta nada>>, remata Charles. Ya ven, ahora resulta que lo verdaderamente revolucionario es la fe cristiana. ¡Vivir para ver! 

jueves, 6 de marzo de 2025

Putos vagos

Por lo visto, los alemanes, haciendo honor a aquello de que, el que tuvo, retuvo, han puesto en marcha un dispositivo de control de las conciencias basado en que los familiares y los vecinos denuncien en las comisarías de policía a aquellos que muestren ideas que disienten de lo estipulado por las autoridades como el pensamiento correcto. De hecho ya hay algunas personas de relevancia en la cárcel o sometidas a tortura judicial por haber dicho la suya cuando lo de la falsemia. Da igual que lo que dijeron se ha demostrado ser verdad, lo que cuenta es que se enfrentaron al poder y eso es lo que no se puede perdonar. 

En realidad, por todo Europa se anda igual ante la pasividad del respetable. Al que ganó las elecciones en Rumanía le impidieron jurar el cargo, y, según dicen, le han detenido en Bruselas por peligroso para la estabilidad del invento. También en Alemania hay otro partido alrededor del cual se ha levando un cordón sanitario, como se hace con los apestados. Sencillamente, no gusta a los que tienen las armas, y eso basta para quitarles del medio... por el momento no de una forma física, pero todo se andará.  

En  los EEUU de América las cosas no son igual. De pronto han despertado y se han sacudido de encima la mugre que les había echado encima décadas de comodidad. Había allí una chusma que quería parecerse a los europeos y que lo estaba contaminando todo. Queremos sanidad pública, gritaban, y poco a poco iban ganando terreno. Pero, les han cortado en seco. Allí saben que público y corrupción vienen a ser una y la misma cosa: un cáncer social que necesita quimioterapia continua con dosis de choque de vez en cuando. Reagan fue una dosis de choque y, ahora, Trump, otra, incluso mayor. ¡Pero esto qué es! han dicho, esta gentecilla, que lleva casi un siglo dormida en los laureles, nos, va a dar lecciones. No, mira, las cosas en su sitio: vosotros los europeos a pagar lo que nos debéis y a obedecer. Es la lógica del Imperio. Así es que, Trump, ha dicho, ni Vonderleyen ni leches, yo trato con quien me da la gana, y se ha puesto a negociar con aquellos a los que las autoridades europeas mantienen detrás del cordón sanitario, o sea, los apestados. 

Pero ¿es que ustedes no se han parado a pensar? ¿Hay algo de lo que ustedes hagan uso a diario que sea europeo? Lo único europeo que yo uso, Telegram, de ser algo, es ruso, o sea, apestado. Por lo demás, ¿qué sería de nosotros sin Microsoft, Google, WhatsApp, etc., todo ello americano? ¡Por Dios, años luz!  

Viviendo del cuento y queriendo dar lecciones. Eso se acabó. El progresismo, como se decía para camuflar las verdaderas intenciones de volver a por donde se solía. ¿Han conocido ustedes a algún progre que no sea, aparte de un puto vago, un tiranuelo en potencia? 

miércoles, 5 de marzo de 2025

Le grand rouleau

 Fui educado por mis padres en la idea de que todo lo que decían los periódicos era mentira, salvo las esquelas. Y, eso, con reservas, porque se conocían casos en los que los familiares se habían adelantado a los acontecimientos y habían encargado la esquela del muerto que estaba muy vivo. Así fue que, como me lo habían dicho mis padres, fue necesario padecer los sofocos de una larga adolescencia para aceptar su amargo veredicto. Leí periódicos y vi telediarios hasta bien tarde, aunque, por comparación con mi mundo circundante, fui pionero en prescindir de esas emponzoñadas fuentes. Luego llegó esto de las redes sociales y el mundo cambió. Ahí hay muchas cosas que son verdad: los tutoriales de música, de matemáticas, que son los que a mí me interesan, son mejores o peores, pero siempre con un grado de autenticidad. Supongo que, también, mucha información con cierto grado de verosimilitud, pero como está entre una ingente maraña de opinión que, como ustedes saben, no es más que wishful thinking, es decir, arrimo el ascua a mi sardina, pues, entonces, es prácticamente imposible sacar nada en limpio. 

No hay nada más absurdo que pretender ver de cerca -saber hoy, lo que pasa hoy-. O sea, la visión dionisiaca, la de la borrachera. Te empapas de toda esa porquería y te hundes en una ciénaga de estulticia. Nada más demoledor que creer que sabes lo que por la propia naturaleza de las cosas es imposible saber. Y es que, desde la noche de los tiempos se sabe que la única visión clara es la apolínea; la que se ve desde la distancia, tanto del espacio como del tiempo. Lo que pasa hoy solo lo podremos saber, si es que llegamos a saberlo, dentro de sabe Dios cuánto tiempo. En ese momento, cuando lo veas más o menos claro, lo considerarás con frialdad para caer en la cuenta de que no es más que más de lo mismo: el guion que está escrito en el grand rouleau, como decía Jaques le Fataliste, aquel gracioso personaje que creó Diderot. 

Todo funciona en este mundo según las leyes de la naturaleza y, lo que nos parece que escapa a esas leyes es porque todavía no hemos descubierto las que lo regulan. La historia, desde luego, no es una excepción. Por eso se habla del eterno retorno, porque todo se repite con insistencia machacona. Y así es que la única forma de hacerse una idea del presente no es otra que la de mirar al pasado. Porque ahora mismo está pasando lo que ya pasó miles de veces. 

O sea que nada más estúpido que esa frase: "tenemos que". Nosotros no tenemos que hacer nada que no sea cultivar nuestro jardín. Cada uno el suyo. Todo lo demás ya se encargará el río de la historia de que sea como tiene que ser. Y si el río se nos lleva por delante, pues qué le vamos a hacer: así estaba escrito. 

¡Bendito el día que me puse a aprender a tocar la guitarra!  

martes, 4 de marzo de 2025

Gramática

Me envía Santi un texto que ha escrito sobre la Estructura oracional. Dentro de la estructura oracional, dice, distinguimos tres estratos de análisis: la semántica, la pragmática y la sintaxis. A continuación, se dedica al desmenuce de esos tres estratos. 

Recuerdo que en el bachillerato analizábamos oraciones. No se me daba mal, pero, como todo lo del bachillerato, lo hacía con más de la mitad de las neuronas puestas en lo que había en la calle. En cualquier caso, supongo que aquello de algo me habrá servido, como todo lo demás que hice a trancas y barrancas. Luego, andando ya por la cuarentena, como me dio por la escritura, sentí la necesidad de agenciarme una gramática para consultar las dudas que se me presentaban cada dos por tres. Entonces di con la de Andrés Bello. Y ahí lo tengo, siempre a mano. Aunque la verdad es que ya hace bastante que no lo miro. Pero sigue siendo de los pocos libros que me llevaría a una isla desierta, como se suele decir. 

En la gramática de Bello, como en la que ayer me mandó Santi, lo que yo veo es una obsesión por saber lo que estás haciendo cuando estás haciendo algo de forma natural. Instintiva, si mejor quieren. Vendría a ser como una especie de fisiología del lenguaje. Como cuando respiras y te pones a pensar en el intercambio gaseoso que se está produciendo en los pulmones. 

Supongo que saber gramática, como saber fisiología, sirve para mejor corregir las patologías, ya sea del lenguaje, ya de la biología en general. Porque tanto el uno como la otra tienen una tendencia irreprimible a trastocarse a la que se les somete al menor estrés. De hecho, como lo que llamamos civilización viene a ser un vivir continuamente estresados, o constreñidos, lo mismo las palabras que el aire que salen de la boca no suelen fluir con naturalidad y necesitan de las correcciones oportunas para poder tirar hacia delante. 

En resumidas cuentas, primero nos destrozamos con la civilización y luego tratamos de curarnos con el conocimiento. y así se pasa la vida y se viene la muerte tan callando.

lunes, 3 de marzo de 2025

Mudarra

El Poema de Mio Cid me parece bastante simplón por comparación con el Cantar de los Siete Infantes de Lara. Es una cuestión de tramas, que en el caso del Poema del Cid se simplifica mucho al entrar en juego la burocracia del Estado. Por contra, en el caso de los Infantes la justicia se la toman por su mano, lo que obliga a elaboradas maniobras. En realidad, tanto el uno como el otro son argumentos que hemos visto en muchas películas del Oeste; pasiones desatadas cuyo desenlace está mediatizado por el estado en que se encuentra la justicia del Estado, valga la rebuznancia. Si todavía no han llegado los jueces al pueblo las cosas se complican mucho y la película es mucho mejor. 

Sea como sea, en el Poema del Cid hay dos villanos, los Infantes de Carrión, y en el Cantar de Lara, una villana, Doña Lambda. Los unos y la otra son la personificación del mal que necesita cualquier historia para trascender. Personificación del mal que, como no podría ser de otra manera, tiene que acabar perdiendo la partida so pena de que la historia deje de tener carácter ejemplarizante y, por tanto, caiga en el olvido. 

El papel de la justicia en el proceso civilizatorio de la humanidad es clave. Todo el mundo sabe por instinto de conservación lo que está bien y lo que está mal. Más o menos lo que Moisés bajó del monte escrito en unas tablas de piedra. El problema estriba en que por la propia naturaleza de las cosas a medida que alguien va adquiriendo poder sobre los demás se le van difuminando los límites entre el bien y el mal. Y ¿cómo es posible, entonces, la justicia? ¿Quién pone el cascabel a ese gato? Por eso nunca ha habido justicia, ni la hay, ni la habrá, más allá de la que uno mismo se pueda proporcionar por los propios medios: ya sea por las armas, ya sea por el ingenio. 

Y en esas estamos. Ayer me mandaron unos cuantos artículos, escritos por sesudos intelectuales, en los que se trataba de arrojar algo de luz sobre los acontecimientos en curso a propósito de la guerra que está teniendo lugar en Ucrania. Ni uno solo de esos sesudos mencionó, ni siquiera de pasada, lo que, para mí, es la madre de todas las villanías: tratar de imponer por la fuerza un idioma a gente que ha nacido y se ha criado con otro... con el agravante de el idioma que te quieren imponer es de inferior calidad al tuyo -sirve para entenderse con menos gente-. Eso lo he vivido yo en Cataluña y sé lo que es. Emputecer gratuitamente la convivencia llamo yo a eso. Y luego pasa lo que pasa. Siempre estamos en las mismas: el poder por naturaleza tiende a decrecer y, entonces, en el inútil intento de mantenerse, se hace arbitrario e instiga la guerra que, vendría a ser, entonces, la justicia por su mano... como cuando Mudarra vengó a los infantes de Lara. 

En fin, la historia de la humanidad, qué cosa más reiterativa. Menos mal que se inventó la guitarra porque, de lo contrario, esto sería insufrible.  

domingo, 2 de marzo de 2025

El que en buena hora ciñó espada

 


(El Presidente de Ucrania posee una casa de 35 millones de dólares en Florida y tiene 1.200 millones de dólares en cuentas de bancos extranjeros. Zelenski posee 15 casas, tres aviones privados, y unos ingresos mensuales de 11 millones de dólares. ¿Por qué nadie se cuestiona a donde esta yendo el dinero de nuestra ayuda?) 


Al  obispo Jheronimo lo que de verdad le iba era matar moros. Era el encargado de decir la misa preceptiva antes de entrar en combate, pero una vez acabada la misa se quitaba el sobrepelliz y se colocaba a toda prisa la armadura, la lóriga, el yelmo y demás utillaje guerrero, y se ponía en la vanguardia de las tropas. La sangre le chorreaba por el codo hacia abajo. 

El caso es que el Cid, el que en buena hora ciñó espada, y los suyos estaban en Valencia disfrutando del botín recientemente ganado y les llega la noticia de que el rey de Marruecos se aproxima con un ejército de cincuenta mil tiendas.  

"Alegravas el Çid   e todos sus varones

que les crece la ganançia    ¡grado al Criador!"

Porque ellos estaban allí para ganar riquezas y honores, las dos cosas que solo la guerra proporciona en un visto y no visto. De los muertos solo se cuentan los del enemigo; los propios, con no nombrarles, no existen.  

Aquellos eran otros tiempos, me dirán. Pues no, a tal efecto, exactamente igual que los de ahora. Siempre hay varones a los que les crece la ganancia a toda mecha si consiguen que haya una guerra en cualquier sitio. Inventan un enemigo y ya pueden empezar a sacar dinero del bolsillo de la gente para meterlo en el suyo. 

Así están las cosas, sin hablar para nada de los muertos. Es una cuestión de dignidad, dicen. ¿Será verdad lo que cuentan de Zelensky?

sábado, 1 de marzo de 2025

Raíces cristianas

El Papa Francisco es una momia viviente, lo cual no quita para que haya sacado de su flaqueza la fuerza suficiente para poner el dedo en la llaga: "la propiedad privada es anticristiana", ha dicho. Ese va a ser su legado, el haber puesto las cartas boca arriba. Ahora ya sabemos qué es lo que se quiere decir cuando se apela a "nuestras raíces cristianas", es decir, que libertad y cristianismo son incompatibles entre sí, ya que, la propiedad privada es la clave de bóveda de la libertad.

De ahí podemos inferir el porqué de que no pueda haber sosiego en nuestras sociedades hasta que alguien se hace con el poder absoluto, o sea, se constituye en Dios. Porque la idea de Dios es lo único que encarna el sueño igualitario de los parias de la tierra. Que sea todo de Dios y nada de los hombres y, así, se acabó la envidia. ¡Muerto el perro, se acabó la rabia!  

Seguro que ustedes muchas veces se preguntan: ¿pero, cómo puede ser que con tanta evidencia como hay de que los regímenes socialistas acaban siempre en miseria la gente siga queriéndolos para sí? Pues yo se lo contesto: debido a "nuestras raíces cristianas". Raíces que, a la postre, no son otra cosa que la glorificación de la envidia. Pon la envidia en el centro de tu sentir y ya tendrás justificación para todas tus tropelías. 

En fin, con lo bien que se debía de vivir cuando todavía no se habían inventado los dioses.