martes, 15 de julio de 2025

Lógica aplastante

 Aparte de que, como no me cansaré de repetir, la parte del león de la culpa de lo que está pasando en lo que llamamos occidente, en general, y España, en particular, no es otra que la manía que le entró a la gente de no tener hijos porque, se argumentó, son un lastre para la diversión entronizada como meta a la que se debe aspirar para conseguir eso que se conoce como realización personal... ¡A la realización por la diversión! ¡Y a tomar pol saco la bicicleta de pedales! ¡Buena gana en habiéndolas eléctricas! A eso se reduce todo, a eliminar el sacrificio que debemos a los dioses. No les necesitamos para nada teniendo como tenemos al Estado omnipotente que mira por nosotros. 

Sin hijos se crea un vacío, primero en el alma de las personas, después en el de los pueblos. Y ya saben lo que succiona el vacío. Succiona sin discriminación todo lo que hay alrededor. Esto que les cuento, no se crean que me lo he inventado yo; lo he leído en los textos antiguos. La mitología está llena de ejemplos de padres que exponen a sus hijos a las fieras del bosque pensando que así evitarán que les destronen. Pues bien, si no te destrona tu hijo, te destronará el que vino a llenar el vació que dejó tu hijo... y será mucho peor porque el venido siempre será un bárbaro.  

Bueno, es en lo que estamos, en un destronamiento masivo. ¿O no es eso lo que dan a entender todas esas revueltas que se diseminan por toda Europa, España incluida? Esos recién llegados, resentidos expulsados de sus países por la codicia de sus gobernantes, paradójicamente, quieren implantar aquí las costumbres -cultura que le llaman- que ha sido la causa de la miseria que les obligo a emigrar. No siempre es el caso, desde luego, pero sí de una frecuencia más que preocupante. Y es que ya saben lo difícil que es pasar del resentimiento al agradecimiento; son cosas de la condición humana. 

¡La dichosa diversión! Todo son fiestas alrededor. Suenan los cohetes, la música pachanguera, y el estruendo de las atracciones de feria. Ya llevamos más de un mes así y lo que te rondaré. Los munícipes no descansan en su empeño de llenar el vacío existencial que produce el desprestigio del  sacrificio. Y entre fiesta y fiesta, estallido. Los bárbaros ven al enemigo distraído y aprovechan la ocasión. Es todo de una lógica aplastante. 

Me imagino que todo esto acabará en lo que siempre acabaron las situaciones históricas similares, en el triunfo de los bárbaros. Claro que llamar bárbaros a gente que tiene hijos y civilizados a los que no quieren tenerlos, es algo que nos lo debiéramos hacer mirar, como se dice ahora para indicar que lo que estamos haciendo es una mamarrachada. En fin, así es la historia de la humanidad porque, sin duda, así lo tienen dispuesto los cielos y no hay más tu tía. 

lunes, 14 de julio de 2025

Por probar de todo... de tirarse a un pollino encontró modo

 

El Asno de Oro

A cualquiera que haya leído El Asno de Oro de Apuleyo le sonará esta imagen. Una millonaria se entera de que hay un asno que no habla, pero entiende todo lo que se le dice y decide que quiere tener relaciones sexuales con él. Ya saben que a los millonarios no se les pone nada por delante. Total, que el burro se la mete, pero ella no se satisface: una demostración fehaciente de que big is not better (mayor, no es mejor). En cualquier caso, la imagen que les muestro forma parte del álbum de sátira política que los hermanos Bécquer hicieron a los Borbones. Era fama que la reina Isabell II, como la millonaria del cuento, nunca se satisfacía. 

Les traigo esto a colación porque ayer me estuve enterando de como anda el patio por los círculos del poder, aquí, en esta España nuestra. Es todo de una sordidez apabullante. ¿Cómo ha podido encumbrarse semejante gentuza? Pues muy fácil: aprovechándose de los recursos que proporciona un sistema político, por así decirlo, de ADN idealista. La democracia se fundamenta en la idea de que la gente es buena, honesta y, sobre todo, sabia. Las reglas del juego son claras y contravenirlas es prácticamente imposible. Ya digo, puro idealismo o, mejor si quieren, pura oligofrenia. Cualquiera con dos dedos de frente sabe que no hay ni un solo juego en este mundo en el que no acaben haciéndose con la banca los tramposos.  

El problema, tal y como yo lo veo, es que para que funcione la democracia hay que borrar del mapa a los tramposos, o sea, un imposible metafísico, y no por nada, sino porque la naturaleza tiene dispuesto que, a aquellos a los que menos ha dotado, les sea lícito sobrevivir por medio de las trampas. Dado todo lo cual, fácilmente comprenderán que lo de la democracia no puede pasar de ser una mera y burda ilusión. Y no se crean que soy yo el primero que se ha dado cuenta del asunto; a los cuatro días de haber Solón dado a luz el invento ya tuvo que venir Pisístrato a poner orden en el desaguisado que se había producido. 

Y es que en la democracia es todo grotesco. Gente que nunca ha producido nada es la que se encarga de decir a los que saben producir cómo tienen que producir. A esto se reduce todo: puro parasitismo. Todo basado en trampas de raíz supuestamente cristiana: justicia social, igualdad, redistribución... etc.. ¿Cómo se va a poder competir con gente que dice que va a quitar a los ricos para dárselo a los pobres? Es imposible de toda imposibilidad. Y, sin embargo, en eso es en lo que estamos. Por eso al final, como dice Hayek, todos los partidos políticos son socialistas, o sea, juegan haciendo trampas. 

 Por cierto, que he visto una foto del presidente del gobierno y ¡madre mía, qué cara se le ha puesto! Se ve a las claras que lleva fatal que le hayan pillado con las manos en la masa. 

domingo, 13 de julio de 2025

¡Ánimas benditas!

 



Supongo que es inevitable. Los años postreros de la vida, a nada que uno conserve dos neuronas, los pasa en gran medida en el purgatorio. Purgando las culpas por tanta equivocación dañina cometida. Porque, ¿quién se libra de haber sido una sucesión continua de equivocaciones entre las que muy de vez en cuando se intercala un acierto? No tengo ni idea de cómo podríamos escapar a semejante maldición; a lo largo de la historia ha habido gente que ha pensado que, para ello, lo mejor es recluirse en un monasterio para dedicarse a la vida contemplativa. Apostaría que es un remedio peor que la enfermedad... recuerdo una vez, en los inicios de mi andadura profesional, que nos trajeron al hospital a un contemplativo de esos que a la postre resulto tener sífilis. Al final resultó que la casi totalidad de los que compartían con él monasterio estaban aquejados de la misma dolencia. A partir de ahí concluí que en todas las partes cuecen habas y en los monasterios a calderadas. 

Así es que uno va por ahí, contemplando como se pasa la vida, y sin querer la atención es atraída más que nada por lo que a todas luces son las majaderías que sin parar hace el ser humano. Y no es que no sea uno consciente de los destellos de armonía que por doquier resuenan, pero, por lo que sea, mala conciencia acaso, son las disonancias las que más contribuyen a mantenernos despiertos... y con las tripas revueltas. 

Pongamos por caso, eso del genocidio palestino, no hay forma de no topárselo a cada paso. Y pregunto yo, ¿tan difícil sería que todos los que se rasgan las vestiduras por tal cuestión hiciesen un pequeño recordatorio de los judíos que permanecen secuestrados por los palestinos? Porque si los soltasen se acabaría la rabia. O es que lo que pasa es que, a algunos, que son muchos, la vida sin rabia se les hace muy cuesta arriba. En fin, son las incógnitas de la condición humana que no hay quién sepa despejarlas. 

Luego paseo por la calle en cuesta que antaño se llamaba Héroes del Alcázar de Toledo. Pues bien, los munícipes, en un postrero intento de ganar aquella guerra que perdieron hace ya va para un siglo, han decidido sustituir ese nombre por el de Cuesta de las Ánimas. Y a los vecinos no les ha gustado nada porque eso de las ánimas les debe sonar a cosa de curas. Ellos prefieren Calle Parlamento ya que la cuesta va a dar a lo que antaño fue Hospital de San Rafael y hoy es nido de parásitos y extorsionadores, es decir Parlamento de Cantabria. Así es que los vecinos han llenado los balcones y ventanas con carteles como el que les muestro en la foto. ¡Con lo bonito que es lo de las ánimas! Se ve que los vecinos no se han parado a pensar. Y por eso prefieren lo de los parásitos. En cualquier caso, unos y otros, no van a conseguir que se borre de la memoria, así como así, la gesta del Alcázar de Toledo. Porque aquello no fue una cuestión de lucha de bandos, aquello nos recuerda cómo el tesón y la valentía son más poderosos que la adversidad más extrema. Numancia, Sagunto y tantos otros hitos de la historia, pero esta vez con final feliz... y eso es lo que por lo visto jode a los eternos resentidos, por cobardes. 

¡Ánimas benditas, os bendigo yo! Es un recordatorio de todos los que están, o estamos, tratando de purificarnos en el purgatorio. Es la conciencia de los que nos precedieron y de nosotros mismos... de todo lo que nos hemos equivocado. 

sábado, 12 de julio de 2025

The Big Story

 



La gran historia es que Moderna patentó la vacuna del Covid-19 años antes de la pandemia. No es conspiración. Es un hecho. Patente Nº: US 10,702, 600 B1 

Esa patente es del año 2016. O sea, blanco y en botella, como dicen los tertulianos. Sí, todo aquel asunto de la pandemia fue un montaje del poder en curso en un intento desesperado de frenar su inevitable declive a causa de la perdida del monopolio de la información vía redes sociales. Un intento fallido como no podría ser de otra manera por la sencilla razón de que el poder nunca se perpetua, excepción hecha del de Dios que es algo que se nos escapa a los humanos. 

Sea como sea, aquel siniestro episodio fue el tiro se salida para la encarnizada guerra cultural que nos traemos entre manos. No fue por azar que el campo elegido para aquella primera batalla fuese el de la sanidad. Controlar la sanidad es la clave de la manipulación por el miedo. De hecho, el poder en curso financia ejércitos sobredimensionados de médicos que no tienen otro objetivo que el de convencer a la gente de que está enferma; es decir, tenerla siempre esperando angustiada el resultado de unas pruebas médicas. 

Pero, ya digo, fue un intento fallido. Porque, esta vez el poder ya no pudo silenciar a los despiertos. Se le escaparon por el resquicio de las redes sociales y fue tanta su repercusión que hoy día ya no sirven los insultos para denigrarlos; hoy día son un enemigo con muchas posibilidades de ganar. De hecho, el triunfo de Trump en EEUU no es sino la consecuencia de que los despiertos han tenido éxito con su mensaje. Ya no se les puede combatir desde los medios de comunicación tradicionales, como se hizo durante la pandemia, ahora hay que recurrir a los tribunales con la esperanza de poder comprarlos. 

Así es como andan en EEUU, con batallas jurídicas. El ministro de Sanidad, Sr. Kennedy ha promulgado una moratoria para las vacunaciones del Covid a niños y embarazadas. Cuarenta asociaciones médicas y empresariales, le han llevado a juicio por ello; les va la vida en demostrar que no se equivocaron con lo de la vacuna de marras. Siempre son iguales los estertores de cualquier poder: huir hacia el precipicio. Hasta los niños saben ya que lo de las vacunas del Covid fue un invento de Frank de Copenhague. 

Y dirán ustedes, ¿qué pintan Coca-Cola y Walmart poniendo pleitos al Sr. Kennedy por lo de las vacunas? Pues esa es la cuestión, que se empieza a despertar por las vacunas y se puede seguir por la Coca-Cola y todo ese consumo estúpido que se promueve desde corporaciones como Walmart. Así es que nada de lo que extrañarse de que todas esas corporaciones intenten por los únicos medios a su alcance -los de corromper a las instituciones- parar la avalancha de deserciones que se les viene encima. 

Coca-Cola, ¡ya te digo!, ¡menuda mierda!


viernes, 11 de julio de 2025

Tántalo

 


A ustedes ¿qué les inspira más confianza, los disturbios o las elecciones? ¿Con cuál de las dos posibilidades les parece que se podrían albergar más esperanzas de una cierta restauración del orden moral desbaratado? Personalmente me decanto por los disturbios: podrían dar lugar a las cenizas en las que se incubase el huevo del Ave Fénix. De las elecciones, solo espero la perpetuación de la podredumbre. Porque, ¡vamos a ver!, ¿cómo va a ganar las elecciones un tipo que promete sangre, sudor y lágrimas, frente a otro que promete el paraíso? Así es que, a la que el invento se descubre, todos los contendientes prometen el paraíso y gana siempre el más sinvergüenza -honestamente le digo, le voy a ser sincero, ¿les suena?-. Solo cuando la percepción social es de estar al borde del estallido es cuando, hipotéticamente, puede ganar el más honrado. 

Supongo que esa A dentro de un círculo con la que se firma la consigna de la foto es el logotipo de los anarquistas. Los anarquistas siempre han tenido todas mis simpatías y, desde que escuche a Hayek lo del "orden espontáneo", las simpatías se hicieron convicción. La ingeniería social que la haga cada uno consigo mismo, que, como decía Pessoa, eso le llevará toda la vida. Y es que adaptar los propios deseos a las leyes no escritas del cielo es muy duro: sangre. sudor y lágrimas, en definitiva. Sí, señoras y señores, ser anarquista es la forma más sacrificada de estar en el mundo que se puede concebir y por eso supongo que será que solo tiene cabida en los sueños adolescentes... sueños de pureza, para que nos entendamos. 

Restaurar el orden moral interno es una tarea tantálica, de Tántalo, el titán al que los dioses habían arrojado al inframundo por haber querido igualarse a ellos. Por eso es tarea de toda la vida, porque, como siempre andamos queriendo igualarnos a los dioses, es inevitable que estos nos arrojen al Tártaro del que tantos esfuerzos cuesta salir... si es que se sale. Yo diría que hay que ser anarquista para conseguirlo: mucho temor de Dios y mucha autodisciplina, es decir, lucha a muerte con uno mismo. 

Tántalo, Prometeo, siempre estamos en las mismas, sufriendo las consecuencias de tirar el pedo más alto que el culo. Y no hay forma de que aprendamos... a la que dejamos de adolecer se nos borran de la mente todos los sueños anarquistas y vuelta al Tátaro. O a encadenarse a una roca del Cáucaso. 

jueves, 10 de julio de 2025

A nuestro parecer


Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.




Ahí están mis nietos, hace ocho años de eso, ajenos al paso del tiempo. Hoy, él, nómada digital, vive en Medellín, la ciudad de la eterna primavera. Ella, cursa estudios en la London Academy of Music and Dramatic Art. Ya son dos personas adultas. Y de aquí a nada serán viejos y yo, en el mejor de los casos, un recuerdo lejano.


Partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que, cuando morimos,
descansamos.

Hace ocho años, una tarde de verano, fuimos a Paredes de Navas. Estuvimos allí, sentados en un banco de la plaza, una de las más bellas que conozco, viendo como se ponía el sol y escuchando el griterío de las golondrinas. Los niños, con la desenvoltura que les caracteriza, jugaban con Jorge Manrique como si fuese su tío.  

Curiosamente, más o menos a la edad que tenían mis nietos en esa foto a mí me hacían aprender en el colegio las Coplas a la Muerte de Mi Padre. La mayoría se me olvido, pero hay estrofas que me quedaron en la mente como gravadas a fuego.  


cuán presto se va el placer;
cómo después de acordado
da dolor;
cómo a nuestro parecer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
 

A nuestro parecer y solo a nuestro parecer. Esa es la clave de todo, que confiamos en que nuestro parecer es la realidad y, por lo general, nada más lejos.

miércoles, 9 de julio de 2025

Sabérselo montar

 Es inevitable que, cuando andas de cháchara con cualquiera, salga a relucir como por ensalmo la apestosa situación en la que se encuentra el mundo. Quizá es que yo, por lo general, chachareo con gente que está ya en esas edades en las que tira más la nostalgia de un pasado idealizado que las expectativas de un futuro imposible. Supongo que son los mecanismos que tiene la condición humana para poder sobrellevar la conciencia del tiempo que pasa: si viésemos por delante un futuro brillante no podríamos soportar la idea de tener que partir ya, sí o sí, como se dice ahora. Por eso quizá sea que nos cuesta tanto entendernos con los jóvenes, porque ellos sí que viven, y razonan, en función de las expectativas que los viejos sabemos por experiencia que raramente se cumplen. 

En cualquier caso, situación apestosa o no, el mundo, como el Ave Fénix, siempre está en trance de quemarse para poder luego renacer de sus cenizas. Y unas veces está más cerca del renacimiento y otra de la traca final. De hecho, hay para todos los gustos, porque, mientras en unas partes se hunden, en otras están levantando el vuelo. Concretamente aquí, en Europa, diría yo que hay una sensación de hundimiento que seguramente está agravada por el tener que ver cómo se hacen señores los que antes nos servían. El caso es que la gente anda más mohína que el burro de Villarino, que tururururú, que tururúruru, que la culpa la tienes tú. Ese es, en definitiva, el problema que nos está apestando, el echarnos la culpa los unos a los otros como si aquí no estuviésemos todos hasta el cuello de miseria espiritual. 

Miseria espiritual. Ayer me decían, cuando comentábamos estas cosas, que el origen del malestar está en que ya no se lee la Biblia. Es una buena explicación. Recuerdo, allá por los años setenta, cuando todavía solía frecuentar los bailes de vampiros, que hacía entre furor entre el personal adoctrinado la frase "sabérselo montar". ¿Qué se quería dar a entender con esa frase? Se lo diré: pegarse la gran vida sin que ello supusiese la necesidad de sacrificarse. Un imposible metafísico. Como lo son todos los sueños de los vampiros. O de los que socializan, para que mejor me entiendan. 

Efectivamente, la lectura de la Biblia es el mejor antídoto que existe contra el vampirismo, la socialización y demás mandangas con las que se construye ese pretendido "sabérselo montar" que está en el origen de todas las decadencias. Siempre en búsqueda de diversión; que nada perturbe ese objetivo... incluido tener hijos, que no nos engañemos al respecto, es lo que más ayuda a bajar de las nubes y poner los pies sobre tierra firme; y no por nada, sino porque tener hijos es sinónimo se sacrificio y sufrimiento, o años de desierto, si mejor quieren, que, como todo el mundo sabe, es la única forma posible de llegar a la tierra prometida... claro, como ya no se lee la Biblia, la gente no se entera de esas cosas. 

En resumidas cuentas, que esta pestilencia de la que la gente habla, seguramente no es sino la consecuencia de tanto adorar ídolos. No nos queda otra que esperar a que Moisés baje del monte con las tablas y las estampane sobre nuestras cabezas. Así, es seguro que se nos quitara la tontería por una temporada. 

martes, 8 de julio de 2025

Ratio y prudentia

 


AGUASONDA

Ratio et prudentia curas, non locus effusi late maris arbriter, aufer. (Es razón y sabiduría lo que disipa nuestras penas y no los lugares desde los que se divisa la extensión de los mares). Horacio.

Fuimos a ver lo de Aguasonda y, como da testimonio la foto que les muestro, estaba espectacular. No tanto, como aquel día de Navidad de hace ya como sesenta años que fui con mis hermanos a ver un petrolero al que el temporal había partido por la mitad y una de sus partes había varado allí. En cualquier caso, pude comprobar que ya no se llama Aguasonda, sino Arnillas. Quizá es que Aguasonda sonaba franquista, o algo así. En fin, lo que sea, para el caso da igual; allí estuvimos hablando con el propietario del antiguo molino de mareas -mi padre se lo vendió a su padre- ahora convertido en una granja moderna. Los años no han pasado en balde. 

El caso es que, como sostenía Horacio, los lugares desde los que se divisa la extensión de los mares no me disipan las penas. Antaño me podía hacer esa ilusión, pero ya no me funciona el invento. Subir y bajar a estas edades por aquella geografía arriscada, azotada por los vientos, es algo que te apega a la realidad de la propia condición. Como se decía antaño, uno ya está para sopitas y buen vino. El rugido de los mares o la eterna sonrisa de las ondas marinas te la trae al pairo. Mucho mejor, como decía aquel poeta indio, escuchar los gritos de los niños que juegan en la calle desde un sillón reclinable cabe un ventanal a poniente.

Cabe un ventanal a poniente, con mis guitarras a mano, y mi Quijote, y mi Biblia, y mi Euclides... y María que anda por la casa enfrascada en sus asuntos. Y así hasta que Dios disponga.  




lunes, 7 de julio de 2025

Aguasonda

Hoy me caen los ochenta y tres y aquí sigo, manteniendo incólume mi obsesión por intentar comprender el mundo en general y mi íntimo yo en particular. Y no es que no haya comprendido ya que es una pretensión imposible, una vanidad, en definitiva, pero he vivido toda la vida con ese engaño y he cogido tanta inercia que me es imposible salirme de ese camino.

Reflexionábamos esta mañana sobre el ¿por qué leer? ¿Qué es lo que nos impulsa a emplear tantas horas de la vida en ese quehacer? Supongo que muchos, quizá todos, leemos para dar pábulo a esa pretensión de conocimiento. Incluso, se nos inculcado la absurda idea de que hay una relación directamente proporcional entre horas de lectura y conocimiento de la vida. Nos olvidamos de aquella máxima cervantina de "dos en la vida y una en los libros". Me apostaría cualquier cosa que se aprende más de la vida, y de uno mismo, montando una empresa de lo que sea que haciendo una licenciatura de filosofía. Por cierto, compruebo que se extiende por la ciudad la moda de los mendigos intelectuales: se sientan a la puerta del supermercado con un libro en las manos, el platillo para las monedas a sus pies, y aquí me las den todas.

En cualquier caso, una cosa es leer por leer, para pasar el rato y tener motivos de conversación cuando vas al bar, y otra leer para intentar aliviar la angustia existencial que nos produce la conciencia de ignorancia. Lees porque piensas que en los libros vas ha encontrar el porqué de que las cosas sean como son. Y sí, es verdad que muy malo tiene que ser un libro para que no haya en él algunos destellos de sabiduría, pero, no nos engañemos, los pocos libros que han configurado el pensamiento del mundo solo son accesibles después de haber pasado por, al menos, cuarenta años de desierto. Por eso es que la lectura de libros como El Quijote, en palabras de su autor, solo pueda ser una celebración cuando lo lees en la vejez. Y, como el Quijote, te diría la Biblia, el Poema de Gilgamesh, La Ilíada, La Odisea, las tragedias griegas, La Divina Comedia, El Decamerón, el Libro del Buen Amor, Hamlet y, a la postre, El Libro del Desasosiego. Son libros que, como me puntualizaban esta mañana, rebosan de pasión, pero también de reflexión, esa mezcla de ingredientes que convierte a la literatura en la reina de todas las artes.  

Resumiendo, que he quedado con María para ir a comer a Galizano. Quiere que la enseñe Aguasonda, la playa a la que iba de niño con mis padres. Había allí una pequeña ría que en tiempos había sido utilizada para mover un molino de mareas. Allí seguía el molino, convertido en granja. Más de setenta años de aquello. Mucho desierto por medio.  

domingo, 6 de julio de 2025

Nicolás Gómez Dávila

Sostiene Nicolás Gómez Dávila que se necesita distancia entre los hombres para que el espíritu respire. No creo que en está época que nos ha tocado vivir pueda haber una sentencia más necesaria por acertada. 

Nicolás Gómez Dávila sería un genuino representante de eso que los franceses llaman "les nouveaux réac" (los nuevos reaccionarios), lo que pasa es que, como en vez de francés es colombiano, pasa desapercibido... o, mejor dicho, pasaba, porque presumo que se va a escuchar hablar mucho de este señor en los tiempos venideros. 

Los nuevos reaccionarios -Houellebecq es un claro exponente de ellos- llegan al mundo en el momento preciso para salvar a la humanidad de la asfixia del espíritu que padece a causa de esa enfermedad putrefacta que llaman socialización. 

La socialización consiste en negar la relación del hombre con lo divino - porque ya no hay Dios- y, por tanto, todo sentido de trascendencia. Nos quieren hacer creer que los hombres pueden sustituir a los dioses y, entonces, lo correcto es amontonarse a todas las horas. La sociedad socializante es la sociedad del amontonamiento. Todo está pensado en función del amontonamiento. O sea, en tratar de evitar por todos los medios que los espíritus respiren. Y es que con espíritus sanos son imposibles las mafias del poder... eso que llaman Estado.  

Lo que nos quieren recordar los nuevos reaccionarios es que el único poder con el que puede funcionar el mundo es con el poder de Dios. Un Dios imposible de engañar porque está en todas partes y todo lo ve. Un Dios, en definitiva, al que hay que temer porque es implacable: no perdona hasta que no has pagado tu deuda. Toda la civilización se sustenta en esa construcción mental. 

Así que estén atentos al dato: reconstruir la relación del hombre con lo divino; la contrarrevolución en ciernes que es la nueva revolución. Nicolás Gómez Dávila es uno de sus profetas.  

sábado, 5 de julio de 2025

El autoengaño


 

Salvatore, desde Lima, nos propone esta pregunta de admisión. Supongo que la admisión será al reino de los cielos porque, mientras estás resolviendo el acertijo, adiós problemas terrenales. ¿Se imaginan ustedes lo que sería un mundo en el que la gente se reuniese en las plazas públicas para competir en la resolución de este tipo de acertijos? Ni ordenadores, ni cuadernos, ni plumas, ni nada: simplemente haciendo rayas en suelo como dicen que hacían los antiguos. 

Este acertijo, evidentemente, es para principiantes. En realidad, a lo más que podemos aspirar en esta vida es a ser principiantes; es imposible llegar muy lejos en cualquier cosa que emprendas y, cuando te parece que ya estás a punto de despegar, es hora de partir. Así corre el mundo; los principiantes de ahora se aupan sobre los hombros de los principiantes que les precedieron y se hacen la ilusión por una temporada de que ven un poco más allá. Pero es inevitable caerse del caballo camino de Damasco. En eso consiste toda la sabiduría posible, en caerse del caballo. A partir de ahí lo único que puedes hacer es lo que hace Houellebecq, ir los domingos por la mañana a misa para poder creer un rato en Dios. El pobre hombre dice, que, todo es salir de misa y evaporársele la ilusión. Pero, bueno, algo es algo. 

Yo no voy a misa porque porque soy un fóbico social. Así es que trato de sustituir esa comunión con los acertijos que me propone Salvatore, y otros como él. Así tengo mi rato de relación con la divinidad que es de lo que se trata. Luego aterrizo y me dominan las pulsiones suicidas, y es que eso que llamamos el inconsciente siempre está deseando acabar de una puta vez porque sabe que permanecer aquí es sinónimo de acumular sufrimiento. 

En fin, qué le vamos a hacer si estamos constituidos de tal modo que solo el autoengaño nos permite tirar hacia delante.

En cualquier caso, por si alguien tiene curiosidad por el acertijo, aquí se lo dejo resuelto con mi habitual zafiedad para presentar los trabajos:


 

viernes, 4 de julio de 2025

Motivos para la esperanza

El gobierno de los EEUU de América acaba de realizar una operación policial que se ha saldado con trescientas y pico personas en la cárcel. De esas trescientas, cien al menos son médicos. Y es que lo que se ha puesto al descubierto es un fraude por valor de muchos miles de millones de dólares al sistema público de salud. Me imagino que los periódicos y televisiones no darán noticia de ello porque la mafia médico-farmacéutica está entre las más poderosas, si no la que más. En cualquier caso, ahí están las redes sociales para que el que quiera pueda despertar. 

La foto que les muestro hoy es la del Dr. John Campbell, un héroe de la resistencia. Tiene un portal en YouTube con tres millones y pico de suscriptores. En la mejor tradición británica, el Dr. Campbell nos ha estado informando de todo lo relativo a lo del asunto Covid desde que se cayó del caballo al comprobar que las vacunas salvadoras eran un fraude muy peligroso para la salud. Porque, no había pasado ni un mes del comienzo de las inoculaciones, y las noticias de efectos secundarios ya eran alarmantes entre los círculos profesionales no adscritos a esa mafia que antes los mentaba. Porque esa es la cuestión, que, aunque parezca imposible, todavía hay médicos que arriesgando su integridad profesional se mantienen al margen de esa  mafia. 

Toda la información que da el Dr. Campbell se apoya en trabajos científicos independientes, es decir, realizados sin financiación farmacéutica y publicados en revistas en las que tampoco mete cuchara esa industria. Parece imposible que eso exista, pero existe porque en el mundo siempre queda un resquicio de pureza que es de donde, a la postre, surge el ángel vengador. También, por el portal del Dr. Campbell han pasado muchos de los que estuvieron entre los más prestigiosos profesionales a escala mundial hasta que con la famosa pandemia fueron arrumbados por exigir a los poderes en curso contrate de pareceres. Porque, ¿cómo va a poderse hablar de ciencia sin ese contraste?  Precisamente, la obsesión de los poderes por evitar ese contraste fue la prueba incontestable de que todo aquel asunto era un fraude. 

En realidad, todo lo relacionado con la medicina oficial es un fraude. Empezando por el mantra de que todo el mundo tiene derecho a asistencia médica gratuita por el hecho de existir. El coste por individuo en el sistema público de salud es casi el doble de lo que se paga a las mutuas. ¿Quién paga ese sobrecoste? Los ricos, por supuesto. Ya saben, mientras paguen los ricos, el pueblo, feliz. Luego, siguen con el mantra de que las mutuas tienen que recurrir a la sanidad pública cuando la cosa se pone fea. Otra mentira más en la que no voy a entrar porque con fanáticos es imposible entenderse. A continuación, viene la trampa saducea del más vale prevenir que curar, lo cual algo tiene de verdad siempre y cuando la prevención no tenga nada que ver con el sistema público de salud y sus interminables pruebas diagnósticas, y sí mucho que ver con formas de vida más saludables... menos socialización y más introspección. 

En la esquina superior izquierda de la foto del Dr. Campbell, hay una leyenda que dice: "La vacuna contra la gripe causa gripe". Hay trabajos contrastados que demuestran que los que se vacunan tienen el doble de probabilidades de agarrarla. Y los que se vacunan del covid, cuatro veces más. Ya sé que la gente no se lo va a creer porque a nadie le gusta pensar que se la han metido doblada, pero las cosas son como son y mi experiencia lo confirma: desde que dejé de vacunarme de la gripe, hace ya seis o siete años, no he vuelto a saber del asunto. Y del covid, exactamente lo mismo; nunca, a Dios Gracias, tuve nada que ver con esa entidad nosológica que, según decía Luc Montagnier, ni chicha ni limonada: menos que un vulgar catarro. 

A D.G., parece que el tuerto está empezando a enderezarse con la llegada de Trump al poder, que no ha sido por casualidad, sino porque las tropelías sin cuento cometidas por las mafias del poder han acabado por despertar a muchos millones de personas que no están deseando otra cosa que ver rodar las cabezas de los mafiosos por las plazas públicas. De momento, como ya les dije, trescientos y pico han ido "pa lante", como ahora se dice cuando a alguien le ponen a la sombra por una larga temporada. Y, sin duda, eso no ha sido más que el comienzo, porque el pueblo americano, el más despierto de todos, está sediento de justicia y nadie que no les calme esa sed se va a poder mantener en el poder. 

En fin, ya veremos, pero empieza a haber motivos para la esperanza. 

jueves, 3 de julio de 2025

Orden espontáneo





Ya hace muchos años que el verano me deprime. Yo diría que desde que empecé a tener uso de razón -si es que eso es posible-, allá por los veintitantos, cuando me independicé económicamente. El caso es que, por estas fechas, salgo por la calle y tengo la sensación de estar entre muertos vivientes. Y ya no les digo nada si en el puerto hay atracados uno o dos barcos de esos que llaman cruceros; entonces los que predominan son los muertos vivientes mórbidos. Todo es gente que parece no tener otro objetivo en la vida que resistir con autoengaños el paso del tiempo hasta que llegue la muerte liberadora. Esto ya lo vio venir Samuel el día que los judíos le pidieron un rey para Israel. Les explicó punto por punto lo que suponía dejar que otro te organizase la vida. Pero ellos insistieron y tuvieron lo que querían: sumisión. De Samuel para acá, el invento del rey no ha hecho más que perfeccionarse. Digamos que tanto que, el rey que llaman socialdemocracia, es tan perfecto que los súbditos ni siquiera se enteran de que lo son... con tal de que nadie les impida recoger cacas de perro por las calles, y cosas por estilo, se sienten totalmente realizados, como ahora se dice. 

Ayer me tomé la molestia de escuchar el último vídeo que ha colgado Thomas Sowell en la red. Explica con claridad meridiana el porqué de que tanta gente odie a Trump. Trump es para él como una especie de rayos X que permiten ver la realidad en la que vivimos. Millones de personas han confirmado a través de Trump lo que venían sospechando: que viven sometidos a un grado de sumisión insoportable. El rey que querían los judíos se ha convertido en la hidra de siete cabezas, la de Lerna, que, cada vez que le cortas una cabeza, de inmediato le crece otra, y no hay otra solución para deshacerse de ella que el que venga un Hércules con la rebaja y destruya por el fuego las siete cabezas a la vez. Trump ha salido elegido por abrumadora mayoría de votos, dice Sowell, porque la gente que despertó, entre otras, a causa del zafio montaje de la pandemia, ha visto en él ese Hércules que estaban esperando con ansiedad. Porque ya casi nadie -solo los que viven del invento- cree que pueda haber otra solución que el fuego purificador. Lo que llaman el Estado tiene que desaparecer y hay que volver al orden espontáneo que había antes de que Samuel les diese un rey a los judíos. 

Así que no se engañen al respecto, porque la cosa va de despertar o no despertar, esa es la cuestión. Aceptas o no aceptas que metiste la pata cuando acudiste a vacunarte del bicho imaginario. Claro, comprendo que es muy doloroso aceptar que se ha sido tan necio. Pero tampoco es para tanto si tienes en cuenta que, lo mires como lo mires, la vida no es otra cosa que un encadenamiento de necedades, una tras otra, entre las que muy de tarde en tarde se cuela algún momento luminoso. Aquí, de lo único que se trata es de que esas necedades no sean impuestas por el rey, sino por la propia voluntad. Distinguir esa sutil diferencia es lo que ayuda a despertar. De lo primero que hay que ser dueño en esta vida es de las propias equivocaciones; hasta que llegas a eso no eres más que un desgraciado.  

En fin, nada nuevo bajo el firmamento. Sowell nos lo explica: una crisis de descredito. Como la que había en Francia a finales del XVIII o en la Unión Soviética a medida que avanzaba el siglo XX. El sistema político imperante se desmorona y un incierto nuevo orden asoma por lontananza... ¡ojalá sea espontáneo! El orden, quiero decir.  

miércoles, 2 de julio de 2025

Divagando

Ayer por la mañana, siguiendo la rutina, me senté a leer en un banco de los jardines del barrio Pesquero. Y en esas estaba, enfrascado en la aventura de Don Quijote en la cueva de Montesinos, cuando sonó el teléfono... las viejas amistades de Salamanca desperdigadas por el ancho mundo que no me olvidan. La conversación no tardó en girar en torno al romancero español. Hacía dos días que me había mandado algo sobre el asunto y quería comentar. Los que hablamos español no sabemos la riqueza que tenemos. 

El caso es que Don Quijote se duerme en la cueva y en sus sueños ve a Montesinos que le cuenta cómo murió Durandarte y cómo, siguiendo su mandato, le saca el corazón para llevárselo a su dueña, la ingrata Belerma: 

"¡Corazón del más valiente / que en Francia ceñía espada, / ahora seréis llevado / a donde Belerma estaba! / Para dar clara señal / de la verdadera llaga / será hecho el sacrificio / que ella tanto deseaba / del amador más leal / a la más cruel y brava."

Por la noche me dediqué a redondear el cuento echando mano de uno de los dos libros que heredé de mis ancestros: el Romancero Español en edición de Aguilar de 1930. El otro, también de la editorial Aguilar, son las obras completas de Santa Teresa de Jesús con un estudio preliminar de Luis Santullano. Dos joyas, en definitiva, que, acaso, por si solas hubieran podido bastarse para colmar todos mis anhelos de sabiduría.

En fin, Santa Teresa: 

"Cuando el dulce cazador / Me tiró y dejó rendida, / En los brazos del amor / Mi alma quedó caída, / Y cobrando nueva vida / de tal manera he trocado, / Que mi Amado para mí / y yo para mi Amado."

No sé qué más se podría decir. 


martes, 1 de julio de 2025

Dr. Moriarty

Hace ya bastantes años me dejaron un tomo de la editorial Penguin con las obras completas de Conan Doyle. Me lo zampé sobre la marcha. Conan Doyle había estudiado medicina en Edimburgo y, en sus prácticas de hospital, había tenido un maestro que le había resumido en una frase la esencia del diagnóstico diferencial:

It is un old maxim of mine that when you have excluded the impossible, what-ever remains, however improbable, must be the truth.

(Tengo una vieja máxima que consiste en que cuando se ha excluido lo imposible, cualquier cosa que queda, por más improbable que parezca, tiene que ser la verdad.) 

Esta vieja máxima tan útil en medicina es el alma de todas las tramas de las novelas que tienen por protagonista a Sherlock Holmes. Y es que, lo que sirve para la enfermedad, sirve para el crimen ya que, la una y el otro forman parte de una misma entidad, la del reino del lado oscuro o, dicho de otra manera, del mal. 

El lado oscuro, o el mal, Conan Doyle lo personifica en la figura del Doctor Moriarty. Holmes siempre está tras su pista, pero no hay forma de echarle el guante. Siempre se escurre a última hora. Holmes desentraña los crímenes por medio del diagnóstico diferencial, que vendría a ser el método científico, pero la causa última de todos ellos, el mal, se le escapa. El mal es la soberbia de Lucifer, pero también el dolor por el bien ajeno... y tantas otras taras del espíritu que se desparraman por el mundo impregnándolo todo, empezando por nosotros mismos.  

Una cosa nos deja clara Conan Doyle, que no hay método científico que valga para echar el guante al mal. Lo único que podemos hacer es aprender a convivir con él y a desconfiar y prevenirnos de todos los aprendices de brujo que dicen tener la clave para derrotarle. 

Holmes se desespera con su impotencia y recurre a la cocaína en busca de consuelo:

I suppose that its influence is physically a bad one. I Find it, however, so transcendently stimulating and clarifying to de mind that its secondary action is a matter of small moment.

(Supongo que sus efectos físicos serán nefastos. Sin embargo, la encuentro tan trascendentalmente estimulante y clarificadora de la mente que esos efectos secundarios son peccata minuta.)

En definitiva, combatir el mal con más mal. Esa es la trampa a la que nos resulta tan difícil, por no decir imposible, escapar. Y es que la mente rápidamente inventa justificaciones a todo lo que hacemos en busca de consuelo... lo único que en realidad hacemos, porque somos inconsolables a causa de tener conciencia de que nos estamos extinguiendo. En fin, las justificaciones de nuestra mente: el camino directo al despeñadero. ¡Y qué le vamos a hacer!