martes, 4 de marzo de 2025

Gramática

Me envía Santi un texto que ha escrito sobre la Estructura oracional. Dentro de la estructura oracional, dice, distinguimos tres estratos de análisis: la semántica, la pragmática y la sintaxis. A continuación, se dedica al desmenuce de esos tres estratos. 

Recuerdo que en el bachillerato analizábamos oraciones. No se me daba mal, pero, como todo lo del bachillerato, lo hacía con más de la mitad de las neuronas puestas en lo que había en la calle. En cualquier caso, supongo que aquello de algo me habrá servido, como todo lo demás que hice a trancas y barrancas. Luego, andando ya por la cuarentena, como me dio por la escritura, sentí la necesidad de agenciarme una gramática para consultar las dudas que se me presentaban cada dos por tres. Entonces di con la de Andrés Bello. Y ahí lo tengo, siempre a mano. Aunque la verdad es que ya hace bastante que no lo miro. Pero sigue siendo de los pocos libros que me llevaría a una isla desierta, como se suele decir. 

En la gramática de Bello, como en la que ayer me mandó Santi, lo que yo veo es una obsesión por saber lo que estás haciendo cuando estás haciendo algo de forma natural. Instintiva, si mejor quieren. Vendría a ser como una especie de fisiología del lenguaje. Como cuando respiras y te pones a pensar en el intercambio gaseoso que se está produciendo en los pulmones. 

Supongo que saber gramática, como saber fisiología, sirve para mejor corregir las patologías, ya sea del lenguaje, ya de la biología en general. Porque tanto el uno como la otra tienen una tendencia irreprimible a trastocarse a la que se les somete al menor estrés. De hecho, como lo que llamamos civilización viene a ser un vivir continuamente estresados, o constreñidos, lo mismo las palabras que el aire que salen de la boca no suelen fluir con naturalidad y necesitan de las correcciones oportunas para poder tirar hacia delante. 

En resumidas cuentas, primero nos destrozamos con la civilización y luego tratamos de curarnos con el conocimiento. y así se pasa la vida y se viene la muerte tan callando.

lunes, 3 de marzo de 2025

Mudarra

El Poema de Mio Cid me parece bastante simplón por comparación con el Cantar de los Siete Infantes de Lara. Es una cuestión de tramas, que en el caso del Poema del Cid se simplifica mucho al entrar en juego la burocracia del Estado. Por contra, en el caso de los Infantes la justicia se la toman por su mano, lo que obliga a elaboradas maniobras. En realidad, tanto el uno como el otro son argumentos que hemos visto en muchas películas del Oeste; pasiones desatadas cuyo desenlace está mediatizado por el estado en que se encuentra la justicia del Estado, valga la rebuznancia. Si todavía no han llegado los jueces al pueblo las cosas se complican mucho y la película es mucho mejor. 

Sea como sea, en el Poema del Cid hay dos villanos, los Infantes de Carrión, y en el Cantar de Lara, una villana, Doña Lambda. Los unos y la otra son la personificación del mal que necesita cualquier historia para trascender. Personificación del mal que, como no podría ser de otra manera, tiene que acabar perdiendo la partida so pena de que la historia deje de tener carácter ejemplarizante y, por tanto, caiga en el olvido. 

El papel de la justicia en el proceso civilizatorio de la humanidad es clave. Todo el mundo sabe por instinto de conservación lo que está bien y lo que está mal. Más o menos lo que Moisés bajó del monte escrito en unas tablas de piedra. El problema estriba en que por la propia naturaleza de las cosas a medida que alguien va adquiriendo poder sobre los demás se le van difuminando los límites entre el bien y el mal. Y ¿cómo es posible, entonces, la justicia? ¿Quién pone el cascabel a ese gato? Por eso nunca ha habido justicia, ni la hay, ni la habrá, más allá de la que uno mismo se pueda proporcionar por los propios medios: ya sea por las armas, ya sea por el ingenio. 

Y en esas estamos. Ayer me mandaron unos cuantos artículos, escritos por sesudos intelectuales, en los que se trataba de arrojar algo de luz sobre los acontecimientos en curso a propósito de la guerra que está teniendo lugar en Ucrania. Ni uno solo de esos sesudos mencionó, ni siquiera de pasada, lo que, para mí, es la madre de todas las villanías: tratar de imponer por la fuerza un idioma a gente que ha nacido y se ha criado con otro... con el agravante de el idioma que te quieren imponer es de inferior calidad al tuyo -sirve para entenderse con menos gente-. Eso lo he vivido yo en Cataluña y sé lo que es. Emputecer gratuitamente la convivencia llamo yo a eso. Y luego pasa lo que pasa. Siempre estamos en las mismas: el poder por naturaleza tiende a decrecer y, entonces, en el inútil intento de mantenerse, se hace arbitrario e instiga la guerra que, vendría a ser, entonces, la justicia por su mano... como cuando Mudarra vengó a los infantes de Lara. 

En fin, la historia de la humanidad, qué cosa más reiterativa. Menos mal que se inventó la guitarra porque, de lo contrario, esto sería insufrible.  

domingo, 2 de marzo de 2025

El que en buena hora ciñó espada

 


(El Presidente de Ucrania posee una casa de 35 millones de dólares en Florida y tiene 1.200 millones de dólares en cuentas de bancos extranjeros. Zelenski posee 15 casas, tres aviones privados, y unos ingresos mensuales de 11 millones de dólares. ¿Por qué nadie se cuestiona a donde esta yendo el dinero de nuestra ayuda?) 


Al  obispo Jheronimo lo que de verdad le iba era matar moros. Era el encargado de decir la misa preceptiva antes de entrar en combate, pero una vez acabada la misa se quitaba el sobrepelliz y se colocaba a toda prisa la armadura, la lóriga, el yelmo y demás utillaje guerrero, y se ponía en la vanguardia de las tropas. La sangre le chorreaba por el codo hacia abajo. 

El caso es que el Cid, el que en buena hora ciñó espada, y los suyos estaban en Valencia disfrutando del botín recientemente ganado y les llega la noticia de que el rey de Marruecos se aproxima con un ejército de cincuenta mil tiendas.  

"Alegravas el Çid   e todos sus varones

que les crece la ganançia    ¡grado al Criador!"

Porque ellos estaban allí para ganar riquezas y honores, las dos cosas que solo la guerra proporciona en un visto y no visto. De los muertos solo se cuentan los del enemigo; los propios, con no nombrarles, no existen.  

Aquellos eran otros tiempos, me dirán. Pues no, a tal efecto, exactamente igual que los de ahora. Siempre hay varones a los que les crece la ganancia a toda mecha si consiguen que haya una guerra en cualquier sitio. Inventan un enemigo y ya pueden empezar a sacar dinero del bolsillo de la gente para meterlo en el suyo. 

Así están las cosas, sin hablar para nada de los muertos. Es una cuestión de dignidad, dicen. ¿Será verdad lo que cuentan de Zelensky?

sábado, 1 de marzo de 2025

Raíces cristianas

El Papa Francisco es una momia viviente, lo cual no quita para que haya sacado de su flaqueza la fuerza suficiente para poner el dedo en la llaga: "la propiedad privada es anticristiana", ha dicho. Ese va a ser su legado, el haber puesto las cartas boca arriba. Ahora ya sabemos qué es lo que se quiere decir cuando se apela a "nuestras raíces cristianas", es decir, que libertad y cristianismo son incompatibles entre sí, ya que, la propiedad privada es la clave de bóveda de la libertad.

De ahí podemos inferir el porqué de que no pueda haber sosiego en nuestras sociedades hasta que alguien se hace con el poder absoluto, o sea, se constituye en Dios. Porque la idea de Dios es lo único que encarna el sueño igualitario de los parias de la tierra. Que sea todo de Dios y nada de los hombres y, así, se acabó la envidia. ¡Muerto el perro, se acabó la rabia!  

Seguro que ustedes muchas veces se preguntan: ¿pero, cómo puede ser que con tanta evidencia como hay de que los regímenes socialistas acaban siempre en miseria la gente siga queriéndolos para sí? Pues yo se lo contesto: debido a "nuestras raíces cristianas". Raíces que, a la postre, no son otra cosa que la glorificación de la envidia. Pon la envidia en el centro de tu sentir y ya tendrás justificación para todas tus tropelías. 

En fin, con lo bien que se debía de vivir cuando todavía no se habían inventado los dioses.  

viernes, 28 de febrero de 2025

La razón de la sinrazón

 Uno se ha pasado la vida tratando de buscar los tres pies al gato y, como debiera haber esperado desde el principio, no se los he encontrado. Y sigo en la brecha, leyendo y escuchando a sesudos interpretadores de la realidad; por así decirlo me pasa lo mismo que le pasaba a Don Quijote con los libros de caballerías: una especie de atracción fatal que solo puede tener como colofón la locura... la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, enflaquece mi razón. 

Cuando era estudiante en Valladolid, tenía unos amigos cuyo padre lo tenía claro: solo leía El Quijote y todo lo que se había escrito sobre él. Recuerdo que alguna vez fui a su casa panadera en Venta de Baños; tenía una extensión enorme porque se necesitaban dormitorios para quince hermanos más un estudio de pintura par la madre y la más que gigantesca biblioteca para albergar cientos, o miles, de ediciones de El Quijote, más todos los ensayos sobre el asunto que el hombre había podido encontrar a lo largo y ancho del mundo. Aquel hombre debía ser un loco muy cuerdo. De hecho, tengo idea de que sacó adelante a sus quince hijos en muy buenas condiciones. 

Así es que me parece que voy a pasar de tanto filósofo idealista y voy a volver al realismo de El Quijote. A ver si así recupero algo de salud mental o, lo que es lo mismo, sentido del humor, porque todos esos idealistas tienen eso, que te van matando poco a poco el sentido del humor y cuando te quieres dar cuenta estás convertido en un militante de cualquier cosa. ¡Qué horror! 

jueves, 27 de febrero de 2025

Convicción y desengaño

Sigo con la lectura de Pensamiento y Poesía de Zambrano y, también, con las conversaciones mañaneras sobre el particular. Y, entre unas cosas y otras, uno va teniendo destellos de comprensión de la realidad que bien pudiera ser que solo fuesen ilusiones. En cualquier caso, veo similitudes entre la condena a muerte de Sócrates y la infatigable saña con la que la humanidad en general ha venido persiguiendo a los judíos a lo largo de la historia. Y es que tanto el uno como los otros han puesto delante de los ojos de la humanidad la más insufrible de todas las verdades, que la razón es una herramienta muy limitada y de la que hay que desconfiar por sistema. 

Esto del sistema es muy curioso: se achaca a los españoles el no haber sabido pensar con sistema y, de ahí, esa imposibilidad de subirse al tren del progreso arrollador que recorrió la Europa de los siglos XVIII y XIX. Seguramente hay algo de verdad en eso, pero no menos verdad es que las grandes tragedias que han asolado Europa, y por extensión a todo el mundo, en el siglo XX, han sido la consecuencia de ese pensar con sistema del que tan ufanos se sentían los europeos del norte. Todas las ideologías nefastas, el nazismo, el comunismo, fueron hijas del sistemático pensar, es decir, de la entronización de la razón como Dios absoluto. Justo de lo que siempre desconfió por sistema el pensamiento español. Quizá porque estaba infiltrado de judaísmo, ¡vete tú a saber!

A la postre, lo de la pretensión de pensar con sistema no es otra cosa que la soberbia de Lucifer que Dios no pudo sufrir. O quizá, también, el fuego que Prometeo robó a los dioses con las consecuencias de todos conocidas. Ahí es donde pienso que pudiera residir toda la enjundia de este asunto, en creerse dioses o preferir, como Sócrates, los judíos, o quizá los españoles, temerles. Digamos que es lo que va de la soberbia a la humildad; dos maneras de la condición humana de difícil convivencia... no por nada, sino porque la soberbia es convicción y, la humildad, desengaño. La convicción de los europeos frente al desengaño español... es, quizá, lo que nos quiere decir la Zambrano.  

miércoles, 26 de febrero de 2025

Lenguas

Paseo por el muelle del pesquero y escucho multitud de idiomas. La tripulación de los barcos pesqueros es mayormente africana. Hay una colonia de gitanos rumanos que solo les falta encender un fuego para cantar a su alrededor. Moros en la costa, unos cuantos. Los eslavos, inconfundibles por su corpulencia, que andan por aquí escaqueándose de la guerra. Cada cual anda a su bola, mayormente mirando todos la pantalla de sus móviles. Pero hay un sitio en el que confluyen: el parque infantil que hay en medio del paseo. Los padres suelen estar en grupos por etnias, pero los niños que juegan andan todos mezclados; es como una anticipación de lo que va a ser la ciudad de aquí a poco. 

Me hablaba Santi esta mañana del vasco, una lengua a la que al parecer no se le conocen parientes. Por eso es tan difícil conocer sus orígenes. Así todo, un tipo llamado Michelena se puso a ello e hizo grandes descubrimientos sobre el particular. Tovar, que era por entonces maestro de maestros en lo referente a las lenguas, se enteró del asunto y se las ingenió para que la Universidad de Salamanca crease una cátedra de vascuence para dársela al tal Michelena. Corrían los cincuenta del siglo pasado y de entonces para acá la bola ha rodado y se ha hecho tan grande que algunos -los filósofos que les decía ayer- la han convertido en coartada para justificar sus aspiraciones secesionistas. Cosas que pasan. 

Siempre he sido un negado para los idiomas. Tampoco es que haya dedicado excesivo esfuerzo a su aprendizaje. Así todo, el inglés que aprendí fue decisivo para mi desempeño profesional. Cuando estaba en mis años más fecundos, había dos tipos de médicos en España, los que podían y los que no podían leer en inglés. Porque se daba el caso de que, por aquel entonces, la literatura científica en español era una auténtica birria. Pero bueno, batallitas aparte, la cuestión de los idiomas en sí es quizá el fenómeno natural más apasionante por misterioso. Todas las especies animales tienen algún tipo de código para entenderse entre sus miembros, pero la que más tiene comparado con los códigos de la especie humana es irrisorio. La especie humana, emitiendo sonidos ha conseguido un grado de compenetración sorprendente entre sus miembros. Con una mezcla de sonidos forma una palabra que sirve para identificar una cosa, un sentimiento; con una mezcla de palabras construye ideas con las que trata de entender mejor su entorno y de influir para controlarlo. A la postre, el más hábil expresando ideas se convierte en jefe de la manada y, por tanto, tiene más posibilidades de sobrevivir y trasmitir su ADN. 

Lo sorprendente es que para expresar exactamente lo mismo haya miles de combinaciones de sonidos diferentes. A la que un grupo humano vive aislado por un tiempo construye su propio código de sonidos. Cuando empieza a haber contactos entre grupos diferentes los códigos empiezan a mezclase y se forma un nuevo código. Así es que todas las lenguas son algo mestizas. Y es que es muy fácil intercambiar palabras porque la estructura de los idiomas tiene muchas variantes, pero en su esencia deben de ser bastante similares. Como dice La Bruyere, en todos los sitios donde hay hombres se piensa correctamente. Me imagino que se quería referir a que todos usamos la secuencia: sujeto, verbo y predicado. 

En todos los sitios donde hay hombres se piensa correctamente, pero no todos los hombres piensan con el mismo grado de corrección. Los hay que son virtuosos y los hay zafios. Así es que el lenguaje es lo que más marca las diferencias entre los miembros de una tribu. Y por eso es que se hagan tantos esfuerzos por mejorar lo que natura da. En fin, ahora que la gente se va a turistear con un device en el bolsillo que le permite entenderse con cualquier tribu extraña con la que se tope. 

martes, 25 de febrero de 2025

Docta ignorancia

Decíamos ayer, parafraseando a la Zambrano, que, ante el fracaso que es toda vida humana -inevitable y rotundo, añadiría yo- el filósofo y el poeta reaccionan de formas antagónicas. El uno busca y cree haber encontrado fórmulas para remediarlo y el otro se limita a analizarlo y, acaso, hundirse en él con regodeo. 

Así es que estamos como estamos, porque es mucho más fácil ser filósofo que poeta. Y es que, como dice Larra, a nada que estés mal tratas de solucionarlo encasquetándote una filosofía, que viene a ser como el bisoñé que se encasqueta el calvo, o sea, dos formas similares, e igual de ridículas, de tratar de ocultar, sin éxito, a los demás, la inmensa laguna que dejó en ellos de llenar la madre naturaleza.  

Así que, si quieres ser poeta, es decir, no dedicarte a dar pol saco a los demás tratando de arreglarles lo que no tiene arreglo, lo primero que tienes que hacer es reconocer el irremediable fracaso que es tu propia vida y tratar de aprender a sobrellevarlo con una cierta elegancia. Esa tarea te llevará toda la vida, nos dice Pessoa. 

El problema de mundo es que por cada poeta hay mil filósofos. Así lo quiere la madre naturaleza y nada podemos contra ello. No por otra causa es que en un país como España el número de leyes por las que nos regimos se acercan a las cien mil. Y no se crean que es un chiste que les estoy contando, no, ni mucho menos, es una realidad que pesa sobre nosotros como una losa, ya que, como bien se encargan de recordarnos cada día los filósofos, el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. ¡Agárrame esa mosca por el rabo! ¡Cien mil leyes, ya te digo!

Les diré todo esto de otra manera, recurriendo a algo que leí un día ya lejano: 

"..., y veía a Jesús que trabajaba al pie de la montaña mientras Lao-Tse ya había llegado a la cima; veía a un joven exaltado que quería cambiar el mundo y a un anciano que con resignación paseaba la mirada a su alrededor, tejiendo su eternidad con el retorno al origen. Veía a Jesús que, con sus rezos, conjuraba la realidad para que ocurriese un milagro, mientras Lao-Tse, en el libro del camino, se aferraba a las leyes de la naturaleza y adquiría con ello docta ignorancia. Bohumil Hrabal."


lunes, 24 de febrero de 2025

Pensamiento y poesía II

Quiero creer que, así como el músculo locomotor se va debilitando con los años por mucho que te esfuerces en conservarlo, el músculo espiritual se va fortaleciendo a poca atención que le dediques e, incluso, sin ninguna, porque ya se encarga de hacerlo la inevitable experiencia, que, como el vulgo sabe, es la madre de la ciencia. Comentábamos ayer estas cosas sentados al sol en un banco de los jardines Pereda. No sé si no serían más que reflexiones seniles en busca de consuelo, porque la realidad es que, aquellas excursiones que habíamos estado recordando poco antes, ya son imposibles para mí; sé que nunca más podré subir a la Peña Amaya a escuchar el concierto de las calandrias... aquella especie de comunión con algo que no sabía lo que era, pero que sentía como superior a mí. 

El músculo espiritual, que no sé si es un consuelo o la única meta con algún sentido que nos consiente la vida. Es el gozo de poder entender con facilidad un texto que años atrás te pareció abstruso. Poder captar la belleza de lo que antaño consideraste anodino. No necesitar el criterio de los demás para confirmarte en un juicio estético. Ese tipo de cosas que son como la cumbre de una montaña que te costó mucho esfuerzo alcanzar. Pensaba, por ejemplo, en lo que me costó leer a María Zambrano, allá, cuando andaba por la cuarentena. Intuía que era grandioso, pero necesitaba apoyarme en en el criterio ajeno para confirmarme. Ahora, sin embargo, es un regodeo continuo. Es como la comunión de los santos, algo que yo interpreto como una embriaguez o algo por el estilo. No les doy más la lata y transcribo: 

"... Pero la poesía no quiso curarse, no acepto remedio, ni consuelo para la melancolía irremediable del tiempo, ante la tragedia del amor inalcanzado, ante la muerte. Más leal en esto tal vez que la filosofía, no quiso aceptar consuelo alguno y escarbó, escarbó en el misterio. Su única cura está en la contemplación de la propia herida y, tal vez, herirse más y más. 

Aun otra cosa, muy decisiva: el pensamiento filosófico se presentó a sí mismo como desinteresado. <<De todos los saberes ninguno más inútil, pero ninguno más noble>>, nos dice Aristóteles. Pero no sabemos como vino a parar enseguida en poder y aún a pedir el poder con toda obviedad, según hace Platón en La República. No vamos a averiguar ahora como la filosofía, tan desinteresada, vino a engendrar la idea del Estado que nace de ella, sin esperar a mucho ciertamente. Y si Platón pudo arrojar de su república ideal al poeta, fue ciertamente porque el Estado, el poder, viniera a ser cosa del desinteresado saber filosófico.

Y mientras, el poeta vagaba entregado a la confusión de sus ensueños, ajeno en su poesía al establecimiento y afirmación del poder; tomaba el mundo tal y como se lo encontraba, sin pretender reforma alguna, porque su atención iba a lo que no puede reformarse, y porque ante el fracaso que implica toda vida humana, reacciona aceptándolo, y más aún: hundiéndose en él."

No sé a ustedes, pero en lo que a mí respecta ya tengo un poco más claro de dónde viene el Estado opresor y quiénes son sus artífices. Así que mucho cuidado, porque detrás de todos esos que estudian ciencias blandas suele haber tiranos en potencia. 

domingo, 23 de febrero de 2025

Pensamiento y poesía

Ayer por la mañana salí de safari por las librerías de viejo. Me había levantado con ganas de releer algo de María Zambrano. Mi objetivo era conseguir "El hombre y lo divino", un tema que me tiene la mar de entretenido en los últimos tiempos. Solo pude encontrar un tomito titulado "Pensamiento y poesía en la vida española". Pensamiento y poesía, dos formas muy diferentes de querer captar la realidad. Zambrano nos lo explica recurriendo a Platón.  

Platón nació poeta, pero quiso ser filósofo. Todos aquellos diálogos en los que Sócrates nos da la tabarra con la dichosa mayéutica, pretenden ser lo más de lo más de la racionalidad. Como si no quedasen grietas por donde poder colarse la duda. Sin embargo, personalmente, de todo lo que leí de Platón solo me ha quedado grabado a fuego su poética descripción del mito de la caverna. Ahí sí que construyó una metáfora que ha sido clave para entender lo que es la condición humana. Y es que los humanos somos seres simbólicos, o sea, que necesitamos rodeos para entender. Y no por nada, sino porque la línea recta de la razón de ninguna manera puede alcanzar a lo que por naturaleza es enrevesado. 

La filosofía, de Platón para acá, ha tratado de ser lo más racionalista posible, y cuando ha sido metafórica, como en Gracián, ni siquiera se la ha considerado filosofía. Por eso es que haya servido de bien poco, cuando no de mucho mal. Ahí tienen, por ejemplo, la traca final, el marxismo, pensamiento científico que le dicen, que como no quiere dejar resquicio a la duda lo primero que hace es matar a Dios. Y a la vista están los resultados: Cuba, Venezuela y, a la postre, todo este occidente decadente que pugna por sacudirse lo que se ha dado en llamar marxismo cultural. ¡Qué ingenuidad, querer entenderlo todo! Recurriendo a la ciencia, claro está. ¿Se acuerdan cuando lo de la plandemia que acusaban a los cuerdos de negar la ciencia? Pues así ha sido toda esta siniestra historia que nos ha llevado a donde nos ha llevado, a vivir todos con el culo prieto. ¿Nos pagarán la próxima pensión? Así son las cosas, se empieza negando a Dios y se acaba sufriendo por la pensión.  

sábado, 22 de febrero de 2025

Las mates

Recuerdo perfectamente que de chaval no se me daban mal las matemáticas. Lo mismo que la ortografía se me daba fatal. No así la gramática. Lo demás, la historia, la literatura, y así, ni siquiera recuerdo. Yo estaba allí, en la capital, aprendiendo con más o menos facilidad, pero lo aprendido no me decía nada. Siempre estaba deseando irme al pueblo, agarrar la caña y ponerme a pescar truchas. Tenía una fascinación enfermiza por el río. Luego se sucedieron las diferentes etapas de la vida, que, ni fu ni fa; ir tirando malamente, dedicando lo más del tiempo a salir de los malos pasos a los que la natural estulticia te arroja. Pero ya, muy de mayor, en un arrebato incomprensible, me dio por volver a las matemáticas y, ¡oh, sorpresa!, volví a sentir fascinación por algo. En menos de un año recuperé todo lo olvidado de mis años mozos, pero esta vez, cada nuevo avance iba acompañado por una sensación de maravilla: era como si de pronto hubiese empezado a creer en Dios. ¿Cómo es posible que la mente humana haya descubierto estas cosas? Sin duda hay en ello algo como sobrenatural. Creo que entonces entendí aquellas lucubraciones que le había leído hacía ya muchos años a María Zambrano sobre lo sagrado y lo divino. 

Suelo hablar mucho de estas cosas en mis conversaciones mañaneras. A la postre tratar de entender algo de nuestra relación con lo divino es a lo máximo que podemos aspirar... por más que nunca avancemos. A tal efecto, la racionalidad de bien poco sirve; solo, acaso, para mantenernos conscientes de que la grieta entre lo que sabemos y no sabemos es insalvable. Esa conciencia es el fundamento de la humildad, cualidad sin la cual es inevitable que los dioses dejen de amarte y, hartos de tu soberbia, opten por precipitarte a los infiernos. 

Sea como sea, cada mañana paso un rato frente a vídeos de matemáticas. Es un rito que me armoniza con el mundo. Y que siempre me da motivos para una dosis de maravillamiento. Frente a cualquier hallazgo matemático, todas esas cosas que van a ver los turistas por los confines del mundo son paparruchas. Esa relación entre el número e, los logaritmos, las derivadas e integrales tiene algo como de demoníaco. En cualquier caso, es fuego robado a los dioses y por el que sin lugar a dudas se habrá tenido que pagar un alto precio en sufrimientos. Pero esta es otra historia, la de la estulticia del ser humano; incluso la de los más sabios. ¿Por qué no somos capaces de utilizar esos hallazgos, solo para maravillarnos y mostrar agradecimiento por los dones recibidos? Pues no, nuestra soberbia nos lleva a utilizarlos para fabricar bombas y todo lo que más puede ofender a los dioses. Y por eso pasa lo que pasa, que siempre estamos castigados. 

viernes, 21 de febrero de 2025

La tecnología

El colmo de la estupidez humana es creer que se ha llegado a unos grados de conocimiento que, si no dioses, casi. Y sí, lanzamos cohetes que llegan hasta lejanos planetas, nos metemos en el núcleo de los átomos y escarbamos por allí, cruzamos los océanos en un visto y no visto sin apenas peligro... todo lo que ustedes quieran siempre y cuando sea superfluo, porque en lo esencial, yo diría que estamos donde estábamos, si no es que peor. ¿O es que, acaso ahora se vive con menos miedos? O con menos enfermedades. O más reconciliados con nosotros mismos. O, ya puestos, más años. 

Se me ocurrió mirar un video divulgativo sobre el ADN. A pesar de que la señorita que lo explicaba no era en absoluto una fanática de la ciencia, por lo que he podido colegir, todo ese asunto del ADN no es más que otro tinglado de la industria sanitaria para sacar perras al personal y, de paso, ayudar a los gobernantes a tener a la población en un puño. ¿Puede haber algo más perverso que predecir la predisposición a padecer ciertas enfermedades? ¿Qué sentido tiene que no sea arrojar al incauto que se ha sometido a la prueba a los infiernos de la desesperación? Pruebas de paternidad, de pertenencia a una etnia, ¡yo qué sé cuántas chorradas más! Siempre queriendo saber cosas que no aportan nada sustancial y sí mucha posible basura espiritual. 

La gran cuestión a dilucidar es hasta qué punto la tecnología aporta calidad a la vida humana. Hay días que uno piensa que es maravillosa y otros que solo sirve para tenernos encadenados a una roca del Cáucaso viendo cómo se acerca el águila que viene a roernos los hígados. En general, suelo pensar que con haber llegado a la guitarra ya hubiésemos tenido más que de sobra. Pero hay lo que hay y uno tiene que optar. 

Resumiendo, que aquí estamos viendo como se pasa la vida, cómo se viene la muerte que, espero, sea tan callando como quería el poeta. Porque ese es el asunto, que la tecnología nos suele llevar a morir metiendo ruido, o sea, de la forma menos elegante que se puede concebir. Claro, ¡cómo no vas a gritar si un águila te está royendo los hígados!

jueves, 20 de febrero de 2025

Refranero

Recibí una educación muy refranera. Tanto mi padre como mi madre tenían, al respecto, un repertorio que parecía inagotable. Seguramente, ellos seguían una tradición que venía de muchas generaciones para atrás. De nuestro Siglo de Oro por lo menos. Recuerden a Sancho Panza, que sacaba de quicio a Don Quijote con sus retahílas de refranes traídos por los pelos. Y es que no era para menos, porque un refrán viene a ser un pensamiento profundo cuya comprensión lleva su tiempo. Si los hilas uno detrás de oro, la cabeza que los recibe no suele dar de sí para tanto contenido y acaba por irritarse.

Recuerdo uno que repetía bastante mi padre y que yo no entendía, pero me gustaba mucho como sonaba: "prevención a destiempo, malicia arguye". Tardé mucho en comprender que venía a ser algo así como: "excusatio non petita, accusatio manifesta". En el colegio solíamos usar uno que iba más directo al grano: "el que primero lo huele, debajo del culo lo tiene". Luego me di cuenta de que hay un montón de refranes, en todas las lenguas que malconozco, para expresar esta misma pretensión, la más humana de todas, que no es otra que la de tratar de ocultar las propias fechorías detrás de la mentira. 

La pretensión más humana y, también, la más inútil. Al respecto, mi madre era contundente: "lo que no quieras que se sepa, no lo hagas", nos decía cada dos por tres para desmontarnos nuestras inocentes artimañas. Y es que en esa máxima se contiene toda la fe necesaria para que la civilización funcione: si no tenemos el convencimiento íntimo de que la verdad siempre acaba por derrotar a la mentira, apaga y vámonos. 

La verdad contra la mentira; siempre estamos con esa guerra. Y, si bien la verdad siempre suele salir a flote, nunca es antes de que la mentira haya hecho estragos. Así se explica la historia de la humanidad: indudablemente hemos progresado, pero a costa de los sufrimientos infinitos que costó desmontar las mentiras. 

 ¿Ustedes a quién creen que favorece más el internet, a la verdad o a la mentira? Yo diría que lo mismo que sus hermanos mayores, la escritura y la imprenta, a la verdad. De no ser así no tendría explicación la saña con la que los poderes decadentes han perseguido siempre la libre circulación de las ideas. Porque esa es la cuestión, que no hay nada que manifieste mejor el decaimiento de un poder que su afán por controlar la libre circulación de las ideas. El miedo les delata. 

Resumiendo, que una cosa es que la verdad salga a la luz y, otra muy distinta, que los engañados la quieran ver. Por eso siempre estamos en las mismas. 

miércoles, 19 de febrero de 2025

Turbación de placer

Si es verdad lo que leí ayer, voy a tener que decir lo de Calisto cuando por fin consiguió tener entre sus brazos a Melibea: "mora en mi persona tanta turbación de placer, que me hace no sentir todo el gozo que poseo". Tal que así: 

RFK JR. Has revealed that President Trump’s DOJ will launch RICO investigation to prosecute the collusion between medical boards, medical journals and Big Pharma.

(RFK JR. Ha revelado que el Departamento de Justicia de la Administración Trump lanzará una investigación para esclarecer la colusión entre los Colegios de Médicos, las publicaciones científicas y los laboratorios farmacéuticos.)

Desde los principios de mi ejercicio profesional estuve esperando con ansiedad una cosa así. Sabía que llegaría, aunque no creía que sería tan tarde ni a causa de unos estragos tan grandes como los que han producido las vacunas Covid. Porque, sí, señoras y señores, los estragos causados por esas vacunas han sido mayores que, por poner un solo ejemplo, la guerra de Ucrania, pero como se ha utilizado todo el poder de los gobiernos para silenciarlo pareciera que como si aquí no hubiese pasado nada. Es lo que tiene airear un asunto o no airearlo; lo mismo puedes hacer que sea lo que no ha sido que viceversa.

Un ejemplo de colusión: ninguna revista médica publica los resultados de una investigación realizada por los equipos médicos del Pentágono. Dice:

“If you get the Flu Shot…you’re 4.4 times more likely to get ill…The Pentagon even published a paper stating this…” -HHS Secretary RFK Jr.

(si te vacunas de la gripe... tienes 4,4 veces más probabilidades de agarrarla que si no te vacunas. Incluso está publicado por el Pentágono. Ministro de sanidad RFK JR.)

Y así para contar y no acabar. Si uno es aficionado a la literatura habrá podido comprobar que desde la noche de los tiempos la ciencia médica ha sido en su inmensa mayoría un fraude. El otro día les contaba lo que dice Cervantes de los médicos en su novela ejemplar El Coloquio de los Perros. Podría sacar innumerables ejemplos al respecto de toda la literatura española del siglo de oro y sucesivos. Pero no creo que haga falta. Los médicos siempre han sido y serán tipos que viven de dar seguridad a quienes están inseguros. Así es que, cuando no saben algo, aparentan saberlo. Es una cuestión de supervivencia. Y, además, ¡es tan fácil! Las personas temerosas, por definición, se agarran al primer clavo ardiendo que se les presenta. Así que los médicos, para ganarse la vida, no tienen necesidad de otra cosa que inventarse clavos ardiendo... y ahí es donde están los laboratorios para echarles una mano y forrarse ellos también de paso.

En definitiva, que, si es verdad que van a meter algo de mano a toda esa gentuza, me voy a poner más contento que Calisto cuando le estaba quitando las bragas a Melibea, porque, decía, no se puede comer el ave si antes no la desplumas.

martes, 18 de febrero de 2025

Lágrimas de funcionario

El tipo que había organizado la dichosa conferencia de seguridad de Múnich se puso a cerrar el evento con el típico discurso de clausura y no pudo terminar: las lágrimas le anegaron el entendimiento. Le tuvieron que sacar de la sala en volandas, Se ve que el hombre era consciente de que la había cagado. ¿A quién se le ocurre invitar a un trumpista de pura cepa a dar la lección magistral? Cualquiera con mediana visión de la jugada hubiera podido prever la azotaina que se venía encima. El trumpista les dijo: están acusando a los demás de ser lo que ustedes se esfuerzan por ocultar que son. ¡Ustedes son los fachas! Ayer mismo leía que en la Alemania de hoy se ha vuelto a por donde solía. ¡Ah, los viejos tiempos, qué nostalgia! La policía se presenta en las casas de madrugada a pedir cuentas por lo que se ha escrito en las redes sociales. Y no te llevan al campo de concentración porque ya no hace falta; es mucho peor tortura enredar al díscolo en la maraña judicial. En fin, Europa, ya saben, lo más de lo más. ¡Que nadie intente darnos lecciones!

Personalmente, pienso que todo esto que está pasando es genial. Y supongo que es consecuencia, entre otras cosas, de que la juventud ya no bebe. Y al que no bebe es muy difícil manipularle. Cuando aquellos maravillosos años bebíamos como cosacos y, de ahí, que les costase tan poco esfuerzo a las autoridades el impregnarnos del marxismo cultural que nos arruinó la vida. Tan arruinada que ni siquiera hemos sido conscientes de ello... que es el colmo de la ruina. Toda la vida nos han tenido encantados con la milonga del izquierda/derecha, como si eso fuera la quinta esencia de la libertad individual. Y mientras tanto, venga a tomar copas en los bares de moda y coger olas en las playas de ensueño. ¿Para qué necesitabas un proyecto de vida si con lo que te caía del cielo ya estabas servido? 

Esas lágrimas del mandamás de Múnich son la metáfora perfecta de toda una época perdida. Desde luego que esas lágrimas no van a ablandar los corazones de los jóvenes que ven en la condición del funcionario el culmen de la miseria moral. ¡Iros a casa... o la mierda!, están gritando, ¡no queráis jodernos la vida como jodisteis la vuestra y la de nuestros padres! 

Resumiendo, señores, lo de siempre: la satisfacción de ver que se acaba lo que ya hace tiempo no sirve; y la inquietud por ver llegar lo que no se sabe qué será. Aunque sabemos por experiencia que, a la postre, será más de lo mismo: el genio de una minoría ínfima luchando contra la estulticia de la inmensa mayoría que se pasa la vida en la cola de las vacunaciones en general.