lunes, 31 de marzo de 2025

Loulou Depardieu

Dice el actor Depardieu que la Francia de hoy día le deprime. En realidad, lo de deprimirse es consustancial a los viejos. Y más cuando vienen de un pasado glorioso. En cualquier caso, no hay que ser un lince para darse cuenta de que la Francia actual no está para levantar ilusiones. Y si así es no puede ser por otra causa que porque la generación de Depardieu, entre otras, que de lejos le viene el garbanzo al pico, hizo unas cuantas cosas, no solo mal, sino, incluso, muy mal. Y es que, seguramente, no ha habido país en el mundo que haya contribuido más que Francia a propagar la moda intelectual del relativismo moral. Ese relativismo moral que tan hondo caló en mi generación, que es la de Depardieu, y que tanto pan para hoy nos dio y, para mañana, a la vista está: un montón de vergüenza de uno mismo disfrazada de depresión. 

Depardieu ha sido un actor de raza. Todo lo que representaba lo hacía creíble. Le recuerdo, sobre todo, por su personificación de Loulou, ese personaje atractivo, siempre a disposición de los demás, pero sin comprometerse más allá del momento presente. Alban Berg hizo una ópera, bellísima a mi entender, en la que deja el mito de Lulú niquelado. 

Lulú es la representación por antonomasia del relativismo moral. O, si mejor quieren, del paganismo. Y ese es el asunto, que el paganismo fue el que inventó la tragedia. Sigan una detrás de otra todas las tragedias griegas y, sí, son hijas de la fatalidad, pero precedidas siempre del relativismo moral: lo que me conviene en cada momento es lo correcto, ya sea sacrificar a mi hija, exponer a las fieras a mi hijo, bailar desnuda y borracha en las faldas del Helicón... la justicia divina se toma su tiempo, pero no falla. 

Así que, la depresión de Depardieu, nada de particular: es el signo de los tiempos; millones de personas toman pastillas para combatir ese flagelo que a todas luces es la tragedia a la que nos hacemos merecedores por nuestra condición de lulúes. Nos lo puso tan a güevo el descubrimiento de la contracepción que llegamos a creernos dioses. ¡Qué tontos!

Dice Pessoa: "Y ya que queremos ser estériles, seamos también castos, porque nada puede haber más innoble y bajo que, renegando de lo que en la naturaleza se fecunda, guardar vilmente de ella lo que nos agrada de lo que renegamos," En fin, como para entenderlo cuando te crees inmortal. 

domingo, 30 de marzo de 2025

Fraude

Post-Covid Jab Neuro-Zombie Apocalypse?


Suele haber en las películas del oeste un personaje muy gracioso que va por los pueblos en un carromato vendiendo la pócima milagrosa. Instala su chiringuito en la plaza pública y la gente se arremolina a su alrededor para escucharle la sarta de mentiras y, al final, muchos son los que pican. Claro, aquellos eran otros tiempos, te dices: la ignorancia, la inocencia... 

Pues no, no eran otros tiempos; eran como estos, plenos de ignorancia e inocencia. Y, si no, que me lo digan a mí que me las doy de espabilado. Porque resulta que estuve tres o cuatro años seguidos comprando la pócima milagrosa al hombre del carromato. Los años anteriores a lo del famoso covid, iba a cualquier farmacia, compraba una vacuna contra la gripe y me la inyectaba. No es que me sintiese muy seguro con ello, pero algo me tranquilizaba. Al fin y al cabo, era confiar en la ciencia. ¡Acabáramos!

Estaba siendo víctima de la típica pereza mental que te lleva a confiar, pues eso, del hombre del carromato. Porque ya por entonces se daba el caso de que había mucha literatura advirtiendo del engaño. Llegó lo del covid y el engaño fue tan burdo que ni siquiera la pereza mental sirvió para pasarlo por alto. Empecé a informarme y me enteré no solo de lo del fraude de las vacunas para el covid, sino de las vacunas en general y de las de la gripe en particular. Al fin y al cabo, no era más que más de lo mismo dentro del inmenso negocio farmacéutico... el más fraudulento entre todos los negocios fraudulentos que son unos cuantos. 

En realidad, es muy fácil vivir del fraude o, lo que viene a ser lo mismo, de vender ilusiones. Casi nada de lo que compramos, que no sea la comida y el abrigo, sirve para lo que los vendedores nos dicen que sirve. Y en eso las medicinas se llevan la palma, lo cual nada tiene de excepcional ya que cuando andan por el medio el dolor y la muerte, hasta a los más valientes se les agua el cerebro. 

En fin, cosas de la condición humana. Quizá sea imposible vivir sin dejarse engañar en algo. Porque es el engaño el que fabrica las ilusiones tan necesarias para tirar hacia delante. Aunque, tampoco conviene pasarse so pena de pegarse el batacazo. 

sábado, 29 de marzo de 2025

El cóndor pasa

El cóndor de los Andes despertó
Con la luz
De un feliz amanecer
Hmm, hmm

Sus alas, lentamente, desplegó
Y bajó al río azul
Para beber
Hmm, hmm

Uno no sabe qué pensar de todo esto. Me refiero a la historia de un cóndor que fue encontrado herido e incapaz de volar. Fue llevado a un centro de recuperación donde le curaron. Luego le llevaron a la cumbre de una montaña para soltarlo. Un vídeo nos muestra este último paso. El cóndor está sobre una peña, al borde del abismo. A su alrededor un inmenso gentío. Suenan los clicks de las cámaras como cuando una estrella del cine transita por la alfombra roja. El cóndor extiende sus alas. Las recoge. Las vuelve a extender y se gira hacia el respetable. Se vuelve a girar hacia el abismo. Hace un intento. Pero no; vuelve a girarse hacia el respetable. Como la cosa empieza a ser aburrida deciden ponerle al asunto una música de esas con mucho intervalo de quintas. Para darle grandiosidad, supongo. Ya son más de cuatro minutos conteniendo el aliento. Por fin, el cóndor salta. Un clamor indescriptible se levanta de la turba animalista. El cóndor se posa en una roca unos cientos de metros más abajo. Como no se mueve de allí, ni parece que tenga intención de hacerlo, deciden dar por terminado el vídeo. ¡Bueno, hemos echado el día!, supongo que irían exclamando satisfechas todas aquellas gentes mientras descendían en sus cuatro x cuatro subvencionados desde el soleado techo del mundo a los valles umbríos. 

El vídeo en cuestión tiene 33 millones de visualizaciones. Se ve que es un tema que mola. Y aquí es donde reside mi perplejidad, ¿por qué mola tanto una cosa tan anodina? ¿Qué se pretende demostrar con ese interés por las cosas de los animales? Porque mira que son cosas simples. A veces curiosas, como el canto de algunos pájaros. A veces, útiles, como los caballos, las vacas, los perros, los gatos, y todos aquellos que se dejan domesticar a cambio de que les garantices el alimento. Por lo demás, Dios te libre de toparte con uno de ellos que tenga hambre; porque su instinto es comerte. 

No entiendo nada de todo esto ni he encontrado a alguien que me haya podido dar una explicación medianamente convincente del fenómeno animalista. Me crie en un lugar en donde los animales estaban para lo que estaban. El caballo de la panadera, por la noche hacía girar el mecanismo que removía la masa dentro de la artesa; por la mañana arrastraba el carro con el que se repartía el pan por todo el territorio. Cuando ya no funcionaban, al matadero; por muy viejos que fuesen, para hacer chorizos siempre servían. Así es que, de forma instintiva, siempre he asociado ese amor gratuito a los animales con la falta de inteligencia. Lo siento, pero no puedo remediarlo.

Claro que, puestos a pensar, uno se da cuenta de que cualquier actitud humana a la que no hay forma de encontrarle explicación, seguramente no es más que un intento fallido de huir del aburrimiento... o de la inseguridad. Y, de ahí, supongo, el negocio de las modas: suministrar ideas para esos intentos fallidos. Cuanto menos inteligentes, o más cobardes, más adictos a las modas que, como el cóndor, pasan, y vuelven al cabo de un tiempo para volver a frustrar a los incautos.

viernes, 28 de marzo de 2025

El kit de la cuestión

 

 

 Cortesía de Un Besi de Fresi


La gente, por ahí, está muy entretenida con lo del kit de supervivencia. No se lo cree ni el Tato y por eso no se para de hacer chistes sobre el tema. La idea de una guerra con Rusia está entre las más remotas en el ranking de las ocurrencias. Yo diría, incluso, que hay una cierta simpatía por los rusos a los que nadie suele distinguir de los ucranianos. Por eso, aquella guerra que se tienen entre ellos es, para los que no se dejan manipular por las televisiones oficiales, una guerra civil, es decir, entre hermanos. La que pudiera haber entre españoles y catalanes -que también son españoles- si surgiese algún loco con dotes de encandilamiento y a los americanos, por lo que fuese, les interesase ponerle en valor. Así de sencillo. 

La verdadera guerra que tenemos aquí, y para la que necesitaríamos todos los kits del mundo, es la que los ciudadanos corrientes y molientes mantenemos con unas autoridades incompetentes y corruptas, lo uno por lo otro y viceversa. Ejércitos sobredimensionados de médicos, maestros, barrenderos, jardineros, funcionarios de toda calaña, por no hablar de pensionistas, a los que se les asegura un sueldo mensual por el absurdo procedimiento de, por un lado, extorsionar a impuestos a los honrados trabajadores y, por otro, dando a la manivela de imprimir papel moneda. O sea, para que nos entendamos, una especie de  imposible metafísico al que ya se le están reventando todas las costuras... a bout de souffle, que diría un francés. 

Así es que yo me maravillo cuando cada mes veo que me han ingresado el importe de mi pensión. Y no es que yo tienda al pesimismo, pero siempre pienso que seguramente será la última: es, sencillamente, una cuestión de lógica, porque, que se sepa, nunca ha habido acreedores que, en llegando a cierto punto, no pongan pie en pared y al que Dios se la haya dado que corra San Pedro a bendecírsela. 

En fin, a Dios Gracias, las estanterías de Mercadona siguen siendo una bendición. Cuesta de creer, que diría un catalán, que algo malo nos pueda suceder estando esas estanterías como están y, además, tan accesibles. 

 

jueves, 27 de marzo de 2025

Acoplamientos

 


Repica la zambomba y llama la mujer. ¿Qué nos queda en la memoria del siglo pasado?  Pues eso, Silvana Mangano cantando y bailando el  Negro Zumbón. Todo lo demás nos lo podríamos haber ahorrado. Es el eterno triunfo de Eros en su lucha contra Tánatos. Y por eso estamos aquí, porque todos los ardides del Dr. Moriarti, del Dr. Mabuse, de Fumanchú, y de todos los demás alter egos de Lucifer, se desmoronan ante una sacudida de caderas de la Flor de la Canela: "Derramaba lisura y a su paso dejaba/ Aromas de mixtura que en el pecho llevaba". 

Ya está aquí el milagro de la primavera. El mundo, una vez más, se centra en echar chispas por el nabo. Lo demás, pelillos a la mar. Así que, quítense los abrigos y corran a los parques a entrar en comunión con los trinos de los pájaros y los abrazos de los adolescentes que se desmoronan sobre los bancos. 

miércoles, 26 de marzo de 2025

The Day Freedom Died



En el canal de YouTube Tocsin, que viene a ser en Francia lo que sería Joe Rogan o Tucker Carlson en EEUU, o sea, más espectadores que cualquiera de las cadenas oficiales, han emitido una entrevista a Piotr Tolstoi, vicepresidente de la Duma rusa y, se supone, heredero de una saga ilustre. Con un francés impecable explica cuál es la real situación de Europa -cada vez se parece más a la Unión Soviética- y los porqués de esa obsesión por demonizar a Rusia. Hay, dice, cientos de soldados franceses muertos en el frente de Ucrania de los que las televisiones oficiales francesas no dan noticia alguna. Les recomiendo que vean esa entrevista.

El otro día vi otro programa en Tocsin en el que un payo explicaba con pelos y señales como en la Francia actual todo el aparato del Estado está controlado por el Partido socialista que en las últimas elecciones a duras penas llegó al tres por ciento de los votos. O sea, lo típico de las mafias. Exactamente igual que en España, Alemania y casi todos los países europeos. Lo de las elecciones es un chiste de mal gusto que solo hace gracia a la chusma.

Siguiendo en la onda, ayer me encontré en World Doctors Alliance un triste poema de Dan Asti-Gregory:


"The Day Freedom Died

Five years ago today, they locked us down.

Not because we were sick.
Not because we were dangerous.
But because we were told to be afraid—
of each other, of fresh air, of asking questions.

It wasn’t science.
It wasn’t safety.
It was obedience.

They masked our children.
They closed our businesses.
They isolated the elderly.
They banned funerals but left Tesco open.

And we were told it was “for our own good.”

Five years later, what have we had?

No apology.
No justice.
No admission of fault.
No accountability for the damage.

The truth?
Lockdowns weren’t a mistake.
They were a psychological operation—
A test of how far fear could go.

And most people failed.

But some of us still remember.
We see what really happened.
And we will not let it be forgotten."


(El Día que Murió la Libertad


Hace cinco años nos encerraron


No porque estuviésemos enfermos

No porque fueramos peligrosos

Sino porque nos dijeron que debíamos tener miedo de los otros, del aire fresco y de hacer preguntas.


No fue ciencia

No fue seguridad

Fue obediencia


Pusieron mascarillas a nuestros hijos

Cerraron nuestros negocias

Aislaron a los ancianos

Prohibieron los funerales pero dejaron Texco abierto


Nos dijeron que era "por nuestro propio bien"


Cinco años después, ¿qué tenemos?


No han pedido perdón

No se ha hecho justicia

Nadie ha admitido sus errores

No hay ningún responsable de los desastres


¿La verdad?

Los confinamientos no fueron un error

Fue una operación psicológica

Un test para comprobar hasta donde podían llegar


Y la mayoría de la gente tragó


Pero algunos todavía recordamos

Vimos lo que realmente sucedió

Y no permitiremos que se olvide.)


Pues sí, señoras y señores, de aquellos polvos, estos lodos. Ayer, los mafiosos que pretenden gobernarnos nos dijeron que nos vayamos preparando para ir a la guerra. ¡Otra operación psicológica! Así que, una de dos, o volvemos a plantar guillotinas en las plazas públicas o el futuro va a ser más oscuro que trabajando en el carbón, como cantaba Antonio Molina.

martes, 25 de marzo de 2025

Ídolos

Los orígenes de todo esto que somos y lo que nos traemos entre manos es un manantial inagotable de reflexiones con las que los ociosos tratamos de calmar nuestro espíritu. Me lo contaba esta mañana Santi: los territorios están divididos por los ríos; los ríos en ocasiones se ensanchan y dan lugar a lo que se llama un vado; donde hay un vado los territorios se comunican y es inevitable que se comercie. Donde hay comercio hay asentamiento. Donde hay asentamiento surge como por ensalmo el ocio. Con el ocio, una de dos, o te dedicas a especular sobre los misterios de nuestra condición o se te llevan los demonios,

Para especular sobre los orígenes y condición, pocas herramientas tan útiles como la Biblia que no es otra cosa que eso: especulación sobre nuestros orígenes y condición. Nos preguntábamos esta mañana por el porqué de que una tribu tan pequeña se haya constituido en un referente imprescindible para la humanidad a lo largo de los siglos, ya sea para odiarla, ya para admirarla. Sostenía Santi que la causa no puede ser otra que el descubrimiento del monoteismo. Toda la Biblia es una insistencia en los efectos devastadores del politeismo. Yo diría que porque el politeismo lleva irremisiblemente al relativismo moral. El monoteismo, por contra, es inamovible, pétreo, no en vano las tablas de la ley que Moisés bajo del monte eran de piedra. De hecho, no creo que haya momento más decisivo en el proceso civilizatorio que el de la creación de esas tablas. El genio de Moisés consistió en decir que se las había dictado Dios. ¿Qué dios?, le preguntaron. El único Dios que hay. ¿Y cómo es ese dios? Un Dios que todo lo ve y es implacable con su justicia. 

Les costó mucho a los judíos aceptar una abstracción tan exigente. A la que Dios se volvía de espaldas, de inmediato volvían a la idolatría. ¡Es tan agradable el relativismo moral! Sodoma y Gomorra. No se aprendió de su destrucción. Por mucho que Dios insista siempre tendemos a mirar hacia atrás, como la mujer de Lot, ¡mujer tenía que ser!, para recordar las delicias del relativismo. Por eso es que nunca paremos de fabricar ídolos a los que dedicar toda nuestra atención. Tendemos a pensar que adorándolos conseguiremos calmar nuestro espíritu. ¡Necia pretensión! 

Ese es, pienso, el gran intríngulis de la cuestión judía, el relativismo moral: su Dios no lo soporta. El fin no justifica los medios. Por eso es que, todos los tiranos del mundo, para llevar adelante sus delirios de grandeza, lo primero que hacen es intentar exterminar a los judíos, y no por nada, sino porque son el espejo que les devuelve la imagen de su locura. 

En fin, vete tú a saber. Porque el caso es que, de viejo, se ve todo muy claro, pero que me hubiesen venido a decir a mí cuando era joven todas esas cosas del relativismo moral... ¡con lo feliz que era yo adorando a mis ídolos!  

lunes, 24 de marzo de 2025

El ciclo por antonomasia

 Al abrir esta mañana la página de YouTube he descubierto que prácticamente todos los vídeos que contenía estaban dedicados a la música. Los algoritmos no fallan: si te perciben obsesionado con algo, echan más leña al fuego. Y es que, cada vez más, la música se va erigiendo en el clavo ardiendo al que me agarro. Se me van las más de las horas del día, por un lado, escuchando las viejas melodías que me configuraron y las nuevas con las que pretendo insertarme en el presente, y, por otro, luchando a brazo partido por conservar y afinar mi magro repertorio. 

La música, dicen, es el lenguaje de las emociones. Seguramente es verdad, aunque, en cualquier caso, sea lo que sea, es uno de los grandes misterios de la naturaleza que el ser humano ha tratado de desmenuzar llegando en su empeño a cotas casi sobrenaturales. Así es que cuando te adentras en ese mundo te das cuenta de que nada hay que  diferencie mejor a las personas que el conocimiento o no conocimiento de lo que es el ciclo de quintas. Es la sofisticación llevada al paroxismo; no tengo ni idea como se pudo llegar a tanto, pero puedo suponer que fue el resultado de miles de años de lucubraciones por parte de miles de mentes privilegiadas. 

El ciclo de quintas es la jerarquización de los sonidos en función de la frecuencia de las vibraciones que los producen y siempre en relación con el tamaño de las sucesivas membranas -una para cada frecuencia- que hay dentro del caracol que tenemos en el oído. Al final todo es fisiología, que, a su vez, son números: 1/2, 2/3, 3/4, 4/5,... digámosle, la secuencia armónica. 

Así que allá cada cual con lo que hace con su vida, pero quiero que sepan que es muy difícil camuflarse tras el muro de la cultura y el buen gusto si se desconoce lo que es el ciclo de las quintas. Uno es lo que es por lo que sabe; lo demás es trampantojo.

domingo, 23 de marzo de 2025

La soberbia de Lucifer

 Poco a poco van encajando las piezas del puzle. Ayer, o anteayer, hubo una sentencia en España, que se suma a las que están teniendo lugar por todo el mundo, reconociendo los estragos producidos por las obligatorias terapias génicas para el covid. Ahora, como consecuencia inevitable habrá de venir una cascada de indemnizaciones que pondrán en un brete a las finanzas públicas. Y para colmo, aquella obligatoriedad fue declarada inconstitucional por el máximo tribunal del Estado. Así es que se acumula mierda sobre mierda y se quiere dar a entender que como que es caída del cielo: ninguna decisión política tuvo que ver con ese montón pestilente que amenaza con asfixiarnos. Y, entonces, otra pieza más del puzle que no podía faltar: los tambores de guerra. Por ahí es por donde se piensan ir de rositas los responsables del desastre. ¡Más viejo que los pedos!

Lo que pasa es que, la siguiente pieza del puzle es novedosa. Nunca antes en el mundo tuvo la gente tanta facilidad para enterarse de los intríngulis de las maniobras políticas. Ahora hay millones de niños gritando desde las redes sociales que el rey va desnudo. Así es que le va a ser muy difícil al rey desviar la atención de la gente hacia el enemigo fabricado para la ocasión.  No le va a ser fácil al rey en esta ocasión sacarse un conejo de la chistera. Mas bien, todo parece indicar que tendrá que ofrecer su cabeza para calmar la tormenta que se avecina. 

Sí, se avecina una tormenta, porque todo lo que sabemos los que nos hemos querido informar está a punto de ser conocido por los que prefirieron meter la cabeza debajo del ala. Y la verdad es espeluznante: se está muriendo mucha más gente de la que debiera estar muriéndose y la razón de ello se está abriendo paso a gritos. Será lo de siempre, primero la dolorosa conciencia de la propia imbecilidad; segundo, la rabia ciega que exige venganza. 

La obligatoriedad de las que llamaron vacunas sin serlo: nunca la soberbia de Lucifer llegó tan lejos... no quiero ni imaginar el infierno que nos tienen preparado los dioses. 

sábado, 22 de marzo de 2025

Sed o no sed, esa es la cuestión

Raquel Ramírez es una señora chilena que tiene un canal en YouTube dedicado a la enseñanza de la armonía. La estoy siguiendo estos días para poner en claro conceptos que conozco, pero, sin duda, sin la suficiente nitidez necesaria para sacarles toda su sustancia. Digamos que escuchar a esta chilena está suponiendo para mí en estos momentos lo que ayer les decía de ir a Salamanca a por lo que natura non da.

Tengo entendido que Chile es la patria adoptiva de Andrés Bello, lo cual no es cuestión baladí por la misma razón que no lo es que Nebrija produjese su obra en Salamanca. Para mí Andrés Bello es el discípulo más aventajado de Nebrija, consecuencia de todo lo cual es que cuando escucho a Raquel, a efectos de lenguaje, es como si escuchase a mis amigos de Salamanca. Es imposible decir las cosas con mejor sintaxis, o sea, para que mejor se entiendan. 

Ir a aprender a Salamanca hay que entenderlo como lo que es. Porque la realidad es que Salamanca es tan ubicua como Dios para el que tiene sed de conocimiento. No hay nada ni nadie de lo que no podamos aprender siempre y cuando tengas esa sed. Al respecto, los hay que son insaciables, que cuanto más beben, más sed tienen, pero también los hay que, si no abstemios, se sacian con dos sorbos... y eso sí que es problemático porque esa gente no suele tener otra salida en la vida que la de dedicarse a la política, pero este es otro asunto muy diferente del que hoy nos trae aquí: ir a aprender a Salamanca, académica palanca. 

De eso me hablaban ayer, de la inutilidad de ir a Salamanca, si no tienes sed. De hecho, el mundo está lleno de Salamancas a las que acuden por obligación los abstemios del saber. Por eso esas Salamancas acaban convertidas en templos de Dionisos... o bailes de vampiros, si mejor quieren decirlo así. Porque, como dijo Hamlet, tener o no tener sed, esa es la cuestión. Cuando tienes sed de conocimiento todo sirve para el convento; cuando te sientes saciado a la primera de cambio, ya puede venir el mismísimo Einstein a explicarte la relatividad que de inmediato te estallará la cabeza y saldrás zumbando. 

En definitiva, este es uno de los grandes problemas que nos ha legado la socialdemocracia imperante: las nefastas consecuencias derivadas del obligar a beber a quienes no tienen sed. Así ha salido esa casta de gente que, por decirlo con palabras de Nietzsche, han leído dos libros a los que no tenían derecho y, de resultas, se creen estar en condiciones de poder organizar la vida de los demás y, así es que, ya vamos por las cien mil normas de obligado cumplimiento... menos mal que nos pasamos por el culo casi todas.   

viernes, 21 de marzo de 2025

Cinco duros

Tengo un amigo de toda la vida que de chaval vivía con los abuelos en el pueblo; los domingos, su abuela le daba cinco duros a la vez que le decía: para que no seas menos que nadie. Es una anécdota que me ha contado varias veces porque él es un inagotable explorador de la condición humana -incluso vive de ello- y se le alcanza el inmenso contenido psicosociológico, por así decirlo, que se encierra en esa frase. Se podría decir que en ella se encuentra la cuestión mollar de nuestra supervivencia como individuos: no sentirte menos que nadie te garantiza una seguridad en ti mismo que te permite volar. 

Cinco duros, suponía la abuela, ayudaban a dar seguridad a su nieto. ¡Benditos cinco duros! Es una creencia muy arraigada y, a mi juicio, no le falta fundamento, aunque también pienso, porque me conviene, que no todos los fundamentos son sólidos y, del que menos me fío es del que proporcionan los cinco duros, si bien, reconozco que pueden servir para levantar el vuelo. 

El problema es que levantar el vuelo, de por sí, no es gran cosa. Lo interesante es saber mantenerlo, lo cual exige no pocas cualidades que no siempre son dadas, sino que hay que cultivarlas. Y aquí es donde tenemos uno de los grandes problemas de la humanidad, que no siempre se va a Salamanca a buscar lo que natura non da; más bien se suele recurrir a incrementar los cinco duros por considerarlo mucho asequible y, a la postre, rentable. 

En fin, que les voy a decir que no sepan del poderoso caballero Don Dinero. Y, también, sobre la imposibilidad de no sentirse menos que cualquiera unas cuantas horas al día... hasta que empiezas a tomar aperitivos y recobras la autoestima. La autoestima, directamente proporcional al grado de embriaguez. Por eso la abuela de mi amigo bien le podría haber dicho: toma cinco duros para que vayas por ahí a tomar algo... por ejemplo, clases en Salamanca, que también embriagan. 

jueves, 20 de marzo de 2025

El Quijote

El Quijote es una novela tan innovadora que desde que se escribió hasta aquí nadie ha podido aportar algo nuevo al arte de escribir ficción. Entre las originalidades que contiene está la de que el autor intercala comentarios sobre la propia novela sin que ello rompa el hilo de la narración. Así es que en un determinado momento dice que El Quijote es una novela que los niños manosean, los jóvenes leen, los adultos entienden y los ancianos se deleitan con ella. Desde luego que hay que ser visionario para haber dado de tal modo en el clavo. Lo puedo atestiguar con mi experiencia personal ya que, seguramente, es el libro al que más horas he dedicado a lo largo de mi vida, desde aquellas lecturas que se hacían en la escuela del pueblo a la que fui de los cuatro a los nueve años hasta ayer mismo que leí la desventurada aventura a que dio lugar la rijosidad de Rocinante. 

A lo que iba es que, como ya soy anciano, me deleito leyéndole como se supone que hace un chon en un patatal. Es que no hay ni dos líneas que no me arranquen, no ya una sonrisa, sino francas carcajadas. Me siento en un banco del Pesquero, más o menos retirado, y leo en alto. Es como interpretar una partitura musical; tal es su cadencia. Cada dos por tres tengo que cortar para dar rienda suelta a la admiración. ¡Cuánto ingenio, por Dios! Nadie que yo sepa ha hilado las palabras con un orden tan perfecto para que puedan ser a la vez chiste y reflexión filosófica. 

He leído El Quijote, no digo hasta la saciedad, porque nunca me he saciado de él, sino todo lo contrario: es como esos licores que, cuanto más bebes de ellos, más sed te entra. También he leído unos cuantos libros acerca de él: Reflexiones de El Quijote, de Ortega, está entre mis libros preferidos a todos los efectos. Y, la verdad, una de las cosas que menos entiendo es el porqué de que a la gente le cueste tanto leerlo. Seguramente tiene que haber en esa renuencia ciertas cuestiones de tipo psicológico relacionadas con la inmadurez que promueven los sistemas educativos socialdemócratas. Ya se sabe de las terribles consecuencias de vivir instalados en la creencia de que hay de por vida un papá que te saca de todos los problemas: el Estado Benefactor, que le dicen. 

En fin, sea como sea, yo me quiero imaginar un mundo en el que las familias, después de cenar, en vez de encender la televisión, sacasen un Quijote, leyesen un capítulo y luego lo comentasen. Eso sí que sería progreso social. Sería como bajar de la Luna a la Tierra. Las cosas son como son y no como los comunitaristas en el poder te dicen que son. Bueno, hay lo que hay y con ello tenemos que apechugar... pero siempre nos quedará El Quijote.

miércoles, 19 de marzo de 2025

Señoritismo

 Supongo que cualquier señorito de mi edad que se pare un poco a pensar llegará poco más o menos a las mismas conclusiones que he llegado yo. La primera y fundamental es que a efectos de conocimiento estoy en las que estaba cuando llegué a este mundo; o sea, nada de nada. Estoy convencido de que es imposible saber más allá de cuatro chuminadas que de poco sirven a efectos de sosegar el espíritu. Lo segundo es que daría cualquier cosa por no haber hecho muchas cosas de las que hice; todas esas cuyo recuerdo me asalta la conciencia con persistencia produciéndome un sentimiento de vergüenza insoportable. La tercera es el pesar por no haber sabido orientarme hacia algo de fuste; o, lo que es lo mismo, por haberme dejado guiar en los inicios como un cordero al que llevan al matadero. 

El señoritismo es demoledor. Te educan en la creencia de que por el hecho de haber nacido donde has nacido ya tienes hecho la mitad del trabajo de la vida. A partir de ahí vas de descalabro en descalabro, acumulando el rencor necesario para dar en ideologías con las que se trata de ocultar la verdadera intención que no es otra que el vivir del trabajo de los demás. Así es que nada define tan bien a una sociedad decadente como la abundancia de ideología. 

En fin, ¡menudo día que tengo! Voy a ver si entre los preludios y choros de Villalobos y la lectura del Quijote me curo un poco. 

martes, 18 de marzo de 2025

¡Está cantado!

Hay en YouTube unos vídeos en los que se ve la espectacularidad de las obras públicas que se están llevando a cabo en China. Es evidente que a la gente le encanta visitarlos porque a los pocos días de colgados ya tienen muchos millones de visitas. Y es que no hay nada que a los humanos nos ponga más que tener la sensación de que se está doblegando a la naturaleza. En definitiva, eso es lo que nos hace sentirnos como dioses. 

Todo lo que hace el ser humano, en principio, está motivado por la necesidad de asegurarse el sustento. Y, una vez se tiene la sensación de que ya se posee ese objetivo, lo siguiente es procurar por todos los medios la distracción del espíritu de la inevitabilidad de la muerte. En eso consiste todo: el primer objetivo, relativamente fácil; el segundo, imposible de alcanzar. 

En realidad, esto que estamos viendo en China se va pareciendo cada vez más a lo de aquella torre que estaban haciendo en Babel para llegar al cielo. Los chinos han conseguido por fin poder llenar el estómago a diario y, en vez de pararse a dar gracias a los dioses por ello, pareciera que les hubiese dado un ataque de soberbia. Cuando los pueblos son civilizados nunca utilizan sus primeros ahorros para construir obra civil para poder ir más deprisa de un sitio a otro o para ganar supremacía sobre sus vecinos, no, lo primero que hacen los civilizados con sus ahorros y tiempo libre es levantar templos a sus dioses para mejor poder darles las gracias por los dones recibidos. Es la humildad de los civilizados contra la soberbia de los bárbaros. 

Pocas convicciones tiene la humanidad más arraigadas que la de que todo lo que sube, baja... y vuelve a subir. Es la lógica del seno y el coseno en un plano cartesiano. Todo en la naturaleza funciona así. Y, si no, que se lo digan a los hombres. Pero no solo es eso; también es ley que todo baja a la misma velocidad, si no más, que a la que había subido. Ya saben: padre bodeguero, hijo millonario, nieto pordiosero... son los hijos del pordiosero los que vuelven a resurgir.   

Así que, señoras y señores, levanten templos a los dioses y déjense de mandangas. Porque en teniendo comida, es lo único que se necesita para que el tránsito por este mundo sea llevadero. Por lo demás, siéntense y permanezcan atentos, porque no puede faltar ya mucho para el gran batacazo de los chinos. ¡Está cantado!

lunes, 17 de marzo de 2025

El Dr. Moriarti

Cuando las ratas se pasan al enemigo: The NewYork Times, tan activo otrora en denigrar a los que cuestionaban la verdad oficial, publica ahora artículo tras artículo de tal tenor: We Were Badly Misled About the Event That Changed Our Lives (Fuimos malamente engañados acerca del suceso que cambió nuestras vidas), Covid’s Deadliest Effect Took Five Years to Appear (Los peores efectos del Covid han tardado cinco años en aparecer)... la lista es larga. 

En Inglaterra hay un canal de televisión llamado UK Column que viene yendo a su bola con no poco éxito de público desde que comenzó el circo. Se anuncia así en World Doctors Alliance: Join UK Column in Cheltenham on 5th April 2025 for our "On Location" event, exploring the theme of the Deep State. Our speakers will examine the hidden forces shaping global affairs and discuss actionable steps to challenge them. (Unete a UK Column para la reunión en Cheltenham dedicada a explorar el asunto del Estado Profundo. Nuestros conferenciantes examinarán las fuerzas ocultas que están manejando nuestros negocios y se discutirá los posibles pasos a dar para contrarrestarlas.)

Voy con María paseando tranquilamente por el borde de la bahía y nos asaltan dos conocidos suyos, maestros jubilados, que no paran de demonizar a Trump y presumir de su ideología de izquierdas. De vez en cuando se toman un respiro para cantarnos las excelencias de su dacha, de sus viajes del Imserso, de sus comilonas con izquierdosos como ellos... una delicia, en fin. 

Eso del Estado Profundo, qu'est-ce que c'est que cette merde ? Vengo oyendo hablar de él hace muchos años. Recuerdo una conferencia que le escuché en Salamanca al insigne profesor Agustín García Calvo en la que por lo menos un millón de veces hizo referencia a "ellos", los culpables de todos los males del mundo. Yo inferí que ese ente abstracto conocido como "ellos" debía ser algo así como el Dr. Moriarti de las novelas de Conan Doyle: una representación del mal que ni toda la inteligencia de Sherlock Holmes era capaz de identificar. 

"Ellos", el Estado Profundo, el Dr. Moriarti; les voy a decir qué coño carajo es esa mierda... en mi opinión, claro está. Pues es, ni más ni menos, los millones de personas como esos conocidos de María que nos encontramos ayer que se integran en el sistema sin el menor espíritu crítico y no paran de consumir mierdas en el estéril intento de llenar su vacío existencial... es la vaguería del cobarde, que diría el clásico. O el marxismo cultural, como lo llaman otros.  

Por eso toda esta chusma odia tanto a Trump, porque les está colocando frente al espejo y no les gusta nada lo que ven. En fin, mis queridos, no se me desanimen, porque para mí que  estamos a dos pasos de que por fin Sherlock Holmes le eche el guante al Dr. Moriarti.