lunes, 25 de agosto de 2025

Artistas y bandoleros

Don Quijote desecha la idea de ir a las justas de Zaragoza para así desmentir al autor apócrifo de la segunda parte de su propia historia. Así que desvía el rumbo y se dirige hacia Barcelona donde también hay justas. Han estado caminando todo el día y, al anochecer, se desvían un poco del camino para buscar el cobijo de un bosquecillo que había por allí. Ya es de noche cuando llegan y, Sancho, derrengado, se tumba en el suelo; al darse la vuelta y mirar hacia arriba, ve manos y pies colgando de los árboles; se asusta y corre a decírselo a Don Quijote. Son ahorcados, dice éste; ya debemos estar en Cataluña. No pasa mucho tiempo antes de que aparezcan unos bandoleros que se aplican a la tarea de desplumarles, pero, estando en ello, aparece su jefe, un tal Roque, que de inmediato reconoce a Don Quijote y Sancho porque ha leído la primera parte de su historia que ya ha sido publicada. Pronto podemos comprobar que Roque, más que jefe de bandoleros, es el propietario de una empresa que extrae sus beneficios de saltear a los viajeros. De inmediato ordena a sus empleados que restituyan a Sancho lo que le han quitado. Y, luego, cuando, se topan con otros viandantes, les quita solo una parte de sus pertenencias en función de sus condiciones sociopoliticaslaborales. Roque es un hombre culto que se dedica a lo que se dedica porque las circunstancias del momento histórico no dan lugar a otro tipo de emprendimientos. De hecho, da la sensación de que las grandes empresas de Cataluña son las partidas de bandoleros en encarnizada competencia entre ellas.  

En realidad, la Cataluña que describe Cervantes es la Cataluña eterna. La que yo he vivido, rodeado de bandoleros cultivados; mis vecinos del piso de enfrente y de debajo tenían sendos negocios de extorsión que, a juzgar por cómo vivían, les funcionaban a las mil maravillas. Eso sí, las llamadas más frecuentes que recibía por el telefonillo eran de correos de los juzgados para preguntarme por ellos, porque nunca estaban en casa. La verdad es que nunca en mi vida tuve tantos ofrecimientos por parte de los vecinos como por aquel entonces. Era gente cultivada, uno químico y el otro economista, y nunca nadie hubiese podido sospechar que eran unos delincuentes; y es que, eso de la delincuencia, es algo muy relativo, en función del tiempo y el espacio: lo que hoy es delito aquí, mañana puede ser virtud allá. Y viceversa. Y los catalanes, gente esclarecida, lo saben y actúan en consecuencia. 

Simplificaciones a parte, el caso es que, a mí, todo lo catalán me produce mucha curiosidad y sentimientos ambivalentes. Así es que, nunca les pierdo de vista; a D. G., no tengo el menor problema para entender su idioma, lo cual me facilita mucho las cosas. Poder entender, por poner un ejemplo, los discursos de Silvia Orriols, batllessa de Ripoll, es una delicia, porque hacía mucho tiempo que no se escuchaba en España a un político tan inteligente y honesto, a la vez que fanático. Tiene todas las virtudes del auténtico líder y les recomiendo que estén atentos al dato, porque esta mujer, o mucho me equivoco o va a ser fuente de multitud de quebraderos de cabeza para la patria: su fuerte atractivo, añadido a su fanatismo nacionalista, así lo hace presuponer. 

En fin, Cataluña es, también, Rosalía y Raül Refree, Rita Payes y Andrea Motis... para mí, de donde sale la mejor música es, también, en donde de mayor favor de los dioses se disfruta. Yo, desde luego, no volvería a vivir allí, pero, como soy bien nacido, soy agradecido y nunca olvido todo lo que me desasnaron los años que allí pasé... entre artistas y bandoleros.

3 comentarios:

  1. a mí me encantaba Cataluña. Hice unas maniobras en Tremp , cuando la Mili, el año del mundial . Maravillosos recuerdos de juventud. Mis mejores amigos de la Mili, dos catalanes simpatiquísimos, buena gente, currante y muy adelantada en todo a nosotros , los Carpetovetónicos, aun con pelo de la dehesa. Después estuve muchos veranos yendo a Reus, haciendo sustituciones , en la delegación que allí tenía la empresa. Hoy desgraciadamente , los políticos lo han convertido en un estercolero. Hace dos años visitando una desconocida Barcelona´, se me quitaron las ganas de volver.

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  2. No me extraña que se te quitaran las ganas. Y más ahora con toda la morangada se les ha metido allí.

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  3. Sí , no lo quería decir tan explícito. Y me parece terrible , recuerdo los excelentes bares de tapas en la Plaza de Colón, y la amabilidad de sus gentes.La mitad de mi familia paterna está en Barcelona , desde los 70..

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