Que el mundo siempre vuelve por donde solía es algo que nadie con dos dedos de frente y mínimos conocimientos de historia se atrevería a contradecir. Por ejemplo, ¿qué apuestan ustedes a que dentro de nada se estará volviendo a perseguir a los homosexuales? Y desde luego que no será porque no se lo hayan trabajado a fondo. Toda esa exhibición hortera que de continuo están haciendo de sus preferencias sexuales. No se puede concebir mayor degeneración que la de ir por ahí contando intimidades.
"Overall, 98% of the persons with infection were gay or bisexual men, 75% were White, and 41% had HIV infection; the median age was 38 years." Esta es la conclusión a la que se llega en un artículo publicado este reciente 21 de Julio en The New England Journal of Medicine. La infección a la que se refiere es a esa por la que la OMS acaba de declarar una nueva pandemia, la de la viruela del mono. Imagínense que ahora van y nos confinan y nos obligan a vacunarnos y toda la parafernalia por una enfermedad que solo contraen los homosexuales. Ya veo a los exaltados saliendo a la calle a darles caza.Desde antiguo están reflejados en los textos aquellos que tienen por costumbre mirar la berza y coger el tocino.
lunes, 25 de julio de 2022
Overall
domingo, 24 de julio de 2022
Lucubrando
Volviendo a la erudición de la sensibilidad que decíamos ayer, cómo iba yo a poder maravillarme escuchando a Lucie Horsch tocando la flauta de pico si no hubiese sabido restringir el ámbito de mis pesquisas para poder profundizar en él. Porque esa es la cuestión que, después de muchos años de intentarlo, al final, he conseguido darme cuenta de cuándo un músico es realmente sobresaliente con solo escucharle tocar cualquier cosa un par de minutos. Porque, bien tocan un montón de ellos, e, incluso, el público les aplaude a rabiar porque ya sabemos lo que es el público, pero con ese punto, digamos que divino, tocan cuatro gatos y lo captan ocho.
Ya sé que suena a presunción, pero me importa un rábano. Si uno no dice lo que piensa por no ofender a todos los sensibles pantomimas full estaría haciendo un flaco servicio a la humanidad. Hay que decir las cosas como son, o sea, que la inmensa mayoría fingimos entender de todo pero no entendemos de prácticamente nada. Sólo algo de aquello a lo que hemos dedicado miles de horas de estudio... porque con la contemplación, como se pretende, no se saca nada en limpio.
Sí, esa es la tragedia del ser humano, que no puede hacer otra cosa que fingir que sabe para no derrumbarse. Porque si de algo la naturaleza no nos dotó es de humildad que sería a las cualidades humanas lo que el oro a los metales. O sea, escasísimo. Por eso es tan difícil reconocerse en lo que se es. Y más difícil todavía, caso de reconocerse algo, no querer vengarse de los dioses por el maltrato recibido. Porque pareciera que si algo no quieren ser los dioses es socialistas y por eso es que unos tanto y otros tan poco.
En fin, disculpen mis lucubraciones sobre la condición humana, pero es que uno nunca acaba de admirarse con los subterfugios que somos capaces de inventarnos con tal de poder aguantar el tirón de la vida.
sábado, 23 de julio de 2022
Rielando
El paseo que bordea por su lado norte la dársena del Pesquero es en estas noches templadas el lugar más apacible que uno se pueda imaginar en estos tiempos de pantomima full. Apenas andan por allí cuatro perrólatras y algún viejo despistado más la ringlera silenciosa de pescadores que nunca pescan nada. Llego hasta el fondo, donde están los tinglados, y veo salir por un resquicio que hay en la verja del puerto a un nutrido grupo de negros que regresan de faenar. Al volver me siento en un banco y contemplo el panorama. Miles de focos de todos los colores como pequeñas lunas rielando sobre el agua vinosa. Al poco de gozarlo me embarga la melancolía que, para que nos entendamos, es como una tristeza placentera. Por mí, me quedaría allí para siempre, lejos de la ciudad turística que se divierte por obligación.
Sí, por obligación, la más penosa de todas las diversiones, celebrar sin motivo. Porque, qué motivo tiene la gente para celebrar qué si nada extraordinario se produce que no se produzca todos los días. Escucho que a lo lejos suena una mascletá. A la valenciana. No hay imbecilidad que no se copie. Que sentido tiene ese ruido infernal. Como si los muertos se pudiesen despertar.
Vuelvo a casa y enciendo la tele porque sé que en el canal de la Iglesia está poniendo una película de John Ford. De las guerras con los indios. Siempre es lo mismo, las atrocidades de los necios que están al mando contra el sentido común de los negacionistas. Al final, después de mil peligrosas peripecias el sentido común se impone y parece que todos los desastres habidos se borran de la memoria cuando el chico besa a la chica. Supongo que como la gente ya no va a misa, la Iglesia ha decidido suministrar este sustituto que, a la postre, puede ser más efectivo para promocionar los valores implícitos en las tablas que Moisés bajó del monte. Y también los de la caballería andante que es como otra vuelta de tuerca a lo de Moisés. Es muy probable que, dentro de unos miles de años, cuando la figura de Jesús se haya borrado por completo, todavía esté fresca la imagen de John Wayne. Porque al fin y al cabo, qué posibilidades de triunfar tienen esos valores si no hay una mano firme que apoye a la fuerza de la razón. Bueno, en la Biblia, los ángeles que manda Dios a poner orden también llevan espada.
Y así, en estos días que corren, lo preceptivo es ponerse un pañuelo azul al cuello para que parezca que los pinchos y las cañas de todos los días saben diferente. Los vampiros, ya se sabe, gozan de una gran imaginación. Por mi parte, ya puedo, aunque balbuceando, tocar el scherzino mexicano. ¡Qué más podría pedir a la vida!
jueves, 21 de julio de 2022
Animalismo
Ayer se habían colado unos delfines en la dársena del Pesquero y el fortuito acontecimiento parecía tener una importancia decisiva para unos mórbidos que andaban por allí paseando al perro. Me pregunto por qué demonios será que la gente come tanto... aunque éste es otro asunto.
Aquí, en España, la pudrición animalística comenzó con un tipo que hablaba muy seguro sacando fáciles conclusiones, un tal Félix Rodríguez que, como no hubiera podido ser de otra manera, era médico. Hasta que semejante cretino empezó a tener tan desproporcionada presencia mediática nuestra relación con los animales, digamos que era de lo más natural. Los niños en el pueblo teníamos, como siempre a lo largo de la historia de la humanidad había sido, a la caza y a la pesca como dos de los puntales del aprendizaje profundo de la vida. Teníamos una noción bastante clara de los animales que andaban por allí y, sobre todo, para qué servían.
La cosa se agravó bastante cuando el cretino en cuestión -Dios castiga y no da voces- se mató en un accidente de avioneta, allá por Alaska, cuando andaba sacando fotos de animales que corrían asustados por el sonido de los motores. Y ya saben lo que pasa con estas muertes trágicas de personas todavía jóvenes y en pleno rendimiento, que automáticamente se mesianizan. Entonces, ya la tuvimos montada. Su nefasta influencia se multiplicó por millones. Claro, si la población hubiese seguido siendo mayormente rural todo hubiese quedado en nada, pero al ser cada vez más urbana, por nostalgia de un pasado feliz o lo que sea, lo que dicen natural se ha mitificado hasta dar náuseas. Lo natural para los urbanitas es, como supongo sabrán, lo que Walt Disney estipula como tal... animales que hablan y todo eso.
Y en esas estamos, hablando con los animales lo que no hablamos con las personas. Hablando con los animales para darles la razón, claro está, porque de lo contrario te la juegas... se te ocurriese dar una patada a un perro que te anda molestando y no durabas vivo dos minutos. En fin, ustedes verán lo que hacen, pero lo que es a mí, los animales, si me los sacas del plato, no me dicen absolutamente nada que no me diga una piedra. Cosas que hay ahí para que te sirvas de ellas.
miércoles, 20 de julio de 2022
Mi fobia
Resulta realmente asombroso hasta qué punto puede llegar uno a reconocerse en los escritos de otro. Pero es que, ya, si es en la estación veraniega, ese reconocimiento llega a punto y medio. Veamos:
"El aislamiento me talló a su imagen y semejanza. La presencia de una persona -basta una sola persona- me retrasa de inmediato el pensamiento y, mientras que en el hombre normal el contacto con los otros es un estímulo para la expresión y para la palabra, en mi ese contacto es un conta-estímulo... Soy capaz, a solas conmigo mismo, de idear innumerables dichos, respuestas rápidas a lo que nadie preguntó, fulguraciones de una sociabilidad inteligente con ninguna persona; pero todo eso se me desvanece si estoy ante un otro físico, pierdo la inteligencia, dejo de poder hablar, y, al cabo de unos cuartos de hora, sólo siento sueño. Sí, hablar con la gente me da ganas de dormir. Sólo mis amigos espectrales e imaginados, solo mis conversaciones sucedidas en sueños, tienen una verdadera realidad y una relevancia justa, y en ellos el espíritu esta presente como una imagen en el espejo.
Me apesadumbra, por otra parte, la sola idea de ser forzado a un contacto con otro. Una simple invitación para cenar con un amigo me produce una angustia difícil de definir. La idea de una obligación social cualquiera -ir a un entierro, tratar con alguien de algo de la oficina, y a esperar a la estación a una persona, conocida o desconocida-, solo esa idea me perturba los pensamientos de todo un día, y a veces empiezo a preocuparme desde la misma víspera, y duermo mal, y el caso real, cuando ha pasado, es absolutamente insignificante, no justifica nada; y el caso se repite y yo no aprendo nunca a aprender."
Eso es todo.
lunes, 18 de julio de 2022
El señor de todo
sábado, 16 de julio de 2022
Fiebre e inteligencia
Reconozco que la lectura de Pessoa me dispara. Y con los años, en vez de disminuir, parece que aumenta la distancia que alcanza el proyectil. Me envía a las quimbambas del espíritu. Es como si me contagiase su fiebre, porque todo es febril en él, incluido su impostado desapego de la vida. Porque, si no, de donde le sale esa continua necesidad de ser varios a la vez.
"Compruebo que, unas veces alegre, otras contento, estoy siempre triste. Y lo que en mí comprueba esto está detrás de mí, como apoyándose sobre aquel que de mí está recostado en la ventana, y, por encima de mis hombros, o hasta mi cabeza, observa, con ojos más íntimos que los míos, la lluvia lenta, un poco ondulada ya, que afiligrana de movimiento el aire pardo y malo."
Ver el mundo y verse a sí mismo viendo el mundo, todo es uno. Un verdadero galimatías para los estudiosos de la personalidad. Aunque, posiblemente, no haya mucho más allá de la fiebre inducida por el alcohol o la tuberculosis. Morir a los cuarenta y tantos con un hígado como a una pella de mantequilla no lo es por azar. Es la consecuencia directa de la necesidad de fiebre para que la vida adquiera algún sentido... aunque solo sea en los ratos que escribo, o quiero describir, dice, lo que se siente cuando se siente que existes, que el alma es un ente real.
Muchas veces he tenido fiebre, más de la inducida que de la reactiva, bien seguro, Y he sentido bullir las ideas en mi cabeza. Como teniendo la sensación de poder abarcar el mundo. A veces he querido plasmar en el papel todo ese desiderátum, pero el resultado ha sido demoledor. Abarcaba el mundo, el mío, pero con escasa inteligencia. Y eso es todo, la inteligencia. Tan escasa. De lo contrario, con toda la fiebre que nos inducimos por los más diversos procedimientos, ni te digo lo divertido que iba a ser esto.
viernes, 15 de julio de 2022
Manuel María Ponce
Decíamos ayer que el arte, si nos libera de los abstractos ídolos de la costumbre, también nos libera de las ideas generosas y de las preocupaciones sociales -también ídolos... o, si mejor quieren, sueños de una indigestión del espíritu.
¡Cuánto daño no habrán hecho todas esas películas hollywoodienses sobre la revolución mexicana! Siempre con su mugriento trasfondo de justicia social. Sin embargo, nunca se les ocurrió hacer una película sobre Manuel María Ponce que produjo gran parte de su gigantesca obra musical, precisamente, durante el tiempo de esa revolución. Es como si fuesen hechos paralelos. Que nunca se tocan. Mientras Pancho Villa, Zapata y demás morralla, andaban por allí sembrando el caos y el mito, por su parte, Ponce, saltaba el charco para encontrarse por las calles de Paris con Segovia, Villa-lobos y, así, ensanchar la realidad de su propia alma, la única que existe. Fruto de aquellos encuentros, sin ir más lejos, es su Concierto del Sur para guitarra y orquesta... pensando en Segovia, bien sure, que es que no hubo compositor que le viese tocar que no quisiese escribir algo para él.
Para mí, como les decía, escribió el scherzino. Sigo subiendo por sus empinadas laderas, como aquel día no lejano que subí al Curavacas con Pedro. Un recuerdo imborrable porque por entonces pensaba que tales objetivos ya me estaban vedados por edad. Y sin embargo coroné sin más efectos secundarios que unas agujetas que fueron por unos días testigos secretos de la hazaña. No sé cuándo coronaré el scherzino, pero, en cualquier caso, estoy en el último repecho. Y por eso me demoro perezoso en sus praderas floridas. Ya no tengo prisa por terminar. Que dure el viaje lo que dure dura, como se suele decir del amor.
jueves, 14 de julio de 2022
Pesadilla antiestética
En estos días calurosos bajo por la tarde a sentarme en un banco a la sombra, frente al mar, donde corre una brisa perturbadora. Y leo a Pessoa con toda la parsimonia de que soy capaz.
"A veces pienso que nunca saldré de la Rua dos Douradores. y eso así, escrito, me parece una eternidad.
No el placer, no la gloria, no el poder; la libertad, sólo la libertad.
Pasar de los fantasmas de la fe a los espectros de la razón no es más que ser trasladado de celda. El arte, si nos libera de los abstractos ídolos de costumbre, también nos libera de las ideas generosas y de las preocupaciones sociales - ídolos también.
Encontrar la personalidad en el perderla - la misma fe abona ese sentido de destino."
...
"... y un profundo y tedioso desdén por todos cuantos trabajan en pro de la humanidad, por todos cuantos se baten por la patria y dan su vida para que la civilización continúe... ...un desdén lleno de tedio por ellos que desconocen que la única realidad para cada uno es su propia alma, y el resto -el mundo exterior y los otros- una pesadilla antiestética, como un resultado en los sueños de una indigestión de espíritu.
Mi aversión por el esfuerzo se excita hasta el horror casi gesticulante ante todas las formas de esfuerzo violento. Y la guerra, el trabajo productivo y enérgico, la ayuda a los otros... todo eso no me parece sino el producto de un impudor."
Y así todo. Yo, es que flipo. Si esto no es mesiánico que alguien me indique qué lo es. Ante esto El Manifiesto Libertario de Rothbard palidece. Por Dios bendito, pero si del manifiesto comunista al libertario no es más que cambiar de celda. ¿Es que no lo veis?
En fin, en otro orden cosas, que son las mismas, ya tengo el scherzino mexicano a tiro de piedra. Un poco más y le alcanzo. Está siendo un bonito viaje.
lunes, 11 de julio de 2022
Parábolas
El conde Lucanor siempre anda atribulado por los típicos problemas del hombre poderoso, es decir, los inevitables miedos del que tiene mucho que perder. Afortunadamente para él siempre tiene a mano al sabio Patronio para solicitarle consejo. Y Patronio que, como les decía, es muy sabio, para curarse en salud nunca va derecho al grano sino que contesta al conde usando el conocido subterfugio de la parábola. O sea, de una manera que aunque parece directa a primera vista si la ocasión lo requiere se presta a variadas interpretaciones. Pero, bueno, en el caso del conde Lucanor, para que el libro quede redondo, los consejos de Patronio son seguidos al pie de la letra con inmejorables resultados. Y entonces el conde, para que no se pierda la enseñanza, deja constancia del suceso en un par de versos a guisa de refrán.
El caso es que uno como no tiene a quien acudir con sus cuitas para que le suelte la correspondiente parábola, pues se las tiene que sacar de la manga ya sea inventándolas ya copiando de la vida real. Así es que andaba yo un poco resentido con los dioses del Olimpo, musas o como mejor quieran ustedes, por lo poco dotado que me han hecho para la cosa de la música. Con todo lo que he insistido me parece a mí que los logros son muy magros. Sobre todo porque veo lo que veo por ahí y comparo. Tiendo a pensar que cualquiera me supera, así que, la verdad sea dicha, no sé de dónde me salen las fuerzas para seguir insistiendo.
Sin embargo, ni es oro todo lo que reluce ni los dioses suelen dejar de tomarse la revancha con quienes tanto favorecen. Como dice el refrán: a quien más favorecen para mayores trabajos le guardan. Y así voy y me entero de lo de Raphael Rabello, un guitarrista brasileño superdotado del que en YouTube hay todo el testimonio que quieran, desde la temprana infancia hasta su muy prematura muerte. Por lo que sea, los dioses quisieron cebarse en él de forma que pareciera que en la misma proporción que dan quitan si no les agrada su inversión. El pobre chaval tuvo un accidente que le dejó malparado el brazo derecho. ¡Imagínense, el brazo derecho de un guitarrista! Toda la parte rítmica al carajo. Afortunadamente la cirugía actual hace milagros y consiguió recuperarle el brazo. Pero los dioses omnipotentes habían dado su veredicto inapelable: en aquella operación exitosa le trasfundieron sangre contaminada con el VHI, SIDA para que nos entendamos. Al poco empezaron los síntomas y, como eran los comienzos de aquella macabra historia, nada se podía hacer. Y Rabello enloqueció o cosa parecida. Se dio al alcohol y todo tipo de drogas. Murió de un infarto cuatro años o así después de la operación.
E porque don Johan -el conde- tovo que este exiemplo que era muy bueno, mandólo escribir en este blog e fizo estos viessos que dizen assí:
Por quexa non vos fagan ferir,
ca siempre vençe quien sabe sofrir.
sábado, 9 de julio de 2022
Scherzino
La verdad es que el scherzino mexicano me está resultando complicado. Pero daré con él. No por nada sino por esa voluntad cerril que se desarrolla en los músicos. Supongo que es por la intensidad del deseo, por el narcisismo, por lo que sea, pero no puedes parar hasta que sientes que has llegado a tu límite... da igual lo limitado que sea. En lo personal, puedo asegurarles, que no puedo concebir una experiencia más íntima.
Por lo demás, de poco me sirve intentar mantenerme al margen. El eco de los clarines de guerra se cuela por los resquicios que le es imposible tapar a la censura. Nuestra moneda se desploma y ya nos avisan que el próximo invierno pasaremos frío. Y tal vez hambre. Ya ven, lo que parecía imposible ha dejado de serlo y ya es hasta probable. Todo este desastre, como obedeciendo a un plan preconcebido. Aunque, a qué engañarse: seguramente no es más que el que, así, como vivimos, no es del agrado de Dios. Y nos va a mandar un diluvito para que espabilemos. Lo de siempre, vamos.
Me lleva María a la playa y vengo echando pestes. Ya solo con llegar allí y dar un ligerísimo toque a un coche al aparcar hemos tenido un altercado con una chona de Cueto. Seguro que la tipa estaba encabronada de solo pensar que tenía que ponerse el traje de baño. Y es que esas filosofías socialistas de que todo el mundo tiene derecho, etc., etc... pues no, mire usted, lo siento mucho pero no funciona en absoluto. La gente se acompleja un montón con sus irregularidades físicas y cuando quiere hacer como si no pasase nada sufre una barbaridad. Cuanto mejor para una chona hurtarse a las miradas quedándose en casa ayunando.
El asunto ese del sobrepeso. Lo comentaba con María. Mira a ese. Y ese. Y ese otro... es un porcentaje abrumador. Con lo sencilla que es la teoría: solo hay que dejar de comer. La práctica por lo visto es otra cosa. Es como si hubiese una necesidad imperiosa de afianzarse por procedimientos que Dios reprueba. Fundamentalmente las celebraciones sin motivo que las justifiquen. Cumpleaños, ergo tarta de Mercadona. Si eso no es pulsión suicida... y luego, claro, encabronada porque no puede ir relajada a la playa.
En fin, el otro día se empeño María y fuimos a celebrar mi cumpleaños al Pesquero. Nos pusimos ciegos. Cayó una botella de albariño. Vinimos para casa dando tumbos y como unas castañuelas. Claro que no sé como hubiera sido si en vez de una vez cada ochenta lo celebrásemos todos los años. Seguramente estaríamos hastiados.
Bueno, me voy a poner con el scherzino.
jueves, 7 de julio de 2022
Hasta que Dios quiera
He bajado de la red la partitura del Scherzino Mexicano de Ponce y luego iré a que me la impriman. Es una pieza que maltoqué en tiempos lejanos y no veía la hora de recuperarla. Y ahora que ya tengo La Catedral y Un Día de Noviembre más o menos en el bote es el momento. Y es que ya es lo que me va quedando, mi juego de guitarras y poco más. Y gracias que le doy a Dios por ello.
Bajo a desayunar al sol. El pincho de tortilla y tal. Me llevo el libro de las ocurrencias. La gente lo conoce como Vidas de Filósofos de Diógenes Laercio, pero, la realidad es que es un libro de ocurrencias de entre las cuales algunas son aprovechables y la mayoría simple babardeo. Lo uno por lo otro, entretiene. Diógenes, no Laercio sino el que vivía en un tonel y le dijo a Alejandro que se apartase que le estaba quitando el sol, alababa a los músicos sin importarle lo malos que fueran. A uno le llamó gallo. ¿Por qué me llamas así? Porque haces levantarse a la gente. Para irse, se sobreentiende.
Llego a casa y me pongo con el Scherzino, pero no llevaba con él ni dos minutos cuando me llama Santi. Me lleva a dar un paseo por la universidad en la que trabaja. Es un campus bastante impresionante, pero, desde nuestra perspectiva, todavía lo es más su origen. Fue fundada por un tipo que ganó un inmenso dineral al inventar una válvula que llevan todas las televisiones del mundo. Por eso en el centro del campus hay un edificio con una torre que recuerda a la válvula. Es una universidad concebida como un negocio familiar. Yo pongo el dinero, yo soy el rector. Y mi hijo me sucede. Luego tengo un gerente para que la gestione. Como si fuera Amancio Ortega el uno y Pablo Isla el otro.
Por lo demás la vida sigue y los años van cayendo. Hasta que dios quiera, como se suele decir.
miércoles, 6 de julio de 2022
Non se lieve
Vivo en la rutina más absoluta y sin la menor ansia de expectativas. Ya lo único que pido a los dioses omnipotentes es que no me atormenten los recuerdos porque es algo que, estoy tan tranquilo y, ¡zas!, ahí que salta uno que me revuelve las tripas. Pero cómo pude ser tan imbécil, me digo entonces y, tras el primer arrebato, echo mano de mi erudición y me consuelo pensando que los hombres no somos dueños de nuestros actos: hacemos siempre lo que el destino tiene dispuesto para nosotros. Y, sigo pensando, ¡pues vaya mierda entonces!, porque, de ser así, en qué nos diferenciamos de las plantas salvo en que sufrimos más. Aunque tampoco sabemos lo que pueden sufrir las plantas.
Así y todo, la vejez, sin excesivos dolores, no está mal. Contemplas el mundo y callas porque sabes que cada uno lo entiende en función de sus experiencias. O de la capacidad que tiene para analizar sus experiencias. Porque sin ellas nada hay que hacer: nadie escarmienta en cabeza ajena y de ahí que nada haya más falso que ese concepto de educación que venimos arrastrando desde lo que se dio en llamar la Ilustración. A la gente le puedes enseñar matemáticas y lengua, pero nunca a ser prudente. Eso o naces con ello por don divino o lo adquieres a batacazos. Y por eso es, porque la vida es batacazos, que la vejez, salvo en los muy necios, suele ser el reino de la prudencia.
"Ratio et prudentia" curas, non locus effusi late maris arbiter, aufer"
(Es razón y prudencia lo que disipa nuestras penas y no los lugares desde los que se divisa la extensión de los mares,)
Y ya, por seguir con la erudición para afianzarme, recurro a Pla.
"Les il-lusions d´Hermos son terrestres. Es un home anterior a Plató, inventor de l´idealisme- de les il-lusions ideals. El mal que ha fet aquest invent, el dolor estèril que ha produït! Las seves il-lusions són terrestres..."
Y ya, en plan de rematar, lo que decían las viejas en Castiella:
"Quien bien se siede non se lieve"
sábado, 2 de julio de 2022
Momias reptilianas
Decíamos ayer que no hay otra realidad que el resultado que obtenemos de la exploración de nuestras sensaciones. De ahí el que sea tan importantes las sensaciones que nos procuramos. El intento de seleccionarlas por medio de una coraza que solo deje pasar lo que nos interesa... ¡vana ilusión! Como la de aquel rey que no quería que su hijo se enterase de la existencia de la muerte. Solo necesitó salir un día de los jardines del palacio para enterarse. Porque es imposible vivir todo el tiempo en el jardín: uno lo intenta, pero es inútil.
Ayer sin ir más lejos, había leído un rato la biblia, había visto terminar la película del oeste del canal televisivo de la Iglesia, había tocado La Catedral de Barrios Mangore que ya casi la tengo en el bote, había preparado una suculenta ensalada a la espera de que llegase María. Todo, por así decirlo, dentro del jardín. Pero ya habíamos cenado y pasado al salón cuando María dijo: están retransmitiendo un concierto desde la Plaza Mayor de Salamanca. Protesté algo, pero accedí a que conectase el televisor. No necesité ni medio minuto para caer en la desesperación. Habían puesto unas ringleras de sillas en el centro de la plaza donde se sentaba sabe dios qué gente que apostaría el cuello a que no habían tenido que pagar por su privilegio. Alrededor de las sillas hasta los soportales, donde se amontonaba la gente, había un gran espacio defendido por un siniestro despliegue policial. La orquesta, en un estrado levantado al efecto junto al ayuntamiento, tocaba una apestosa pieza de Mozart. La cámara iba de aquí para allá deteniéndose de vez en cuando en la momia reptiliana, la Reina Sofía, que presidía la eventosidad. Por mucho que lo hubiesen intentado las autoridades no hubiesen podido conseguir una escenografía que recordase mejor a los momentos preliminares de la gran apoteosis de las guillotinas. ¡Qué desfachatez! Me fui a otra habitación y cerré bien todas las puertas para no oír nada. Pero ya llevaba el alma podrida: mi realidad.
Ya digo, es imposible sustraerse a los ecos. Tambores de guerra. Los jefes de todas las tribus guerreras a este lado del Pecos se han reunido en Madrid para señalar al chivo expiatorio, pero, sobre todo, para hacer una representación de su poder ante sus verdaderos enemigos, la ciudadanía de sus países. Necesitan apabullarla para que no se subleve, ahora, cuando ya se les han agotado los recursos de birli-birloque para mantenerla entretenida. Al parecer ya hay demasiadas colas en los comedores de la beneficencia. Una guerrita vendría bien para aligerar esas colas. ¿O es que acaso no ha sido ese el recurso secular de los gobernantes siempre que se han visto entre la espada de la ira popular y la pared de su propia incompetencia? ¡Es de libro, señores! Y por supuesto, señoras también.
viernes, 1 de julio de 2022
Heterónimos
"No tomando nada en serio, ni considerando que nos fuese otorgada como cierta otra realidad fuera de nuestra sensaciones, a su abrigo nos acogemos, y las exploramos como a grandes países desconocidos."
Como les iba diciendo, he vuelto a las andadas, a El Libro del Desasosiego. Con el rollo ese de los heterónimos. Una conciencia de sí mismo tan intensa que necesita ser contemplada desde fuera, por el heterónimo, para poder ser soportada.
Las sensaciones como única realidad. Existe para Pessoa una erudición de la sensibilidad. Y como toda erudición hay que cultivarla para que dé sus frutos. Consiste, ese cultivo, en restringir el contacto con la realidad y aumentar el análisis de ese contacto. Así la sensibilidad se ensancha y profundiza y ya no necesitamos salir de nuestro cuarto para viajar a exóticos países. Creo recordar que Pascal decía algo parecido.
Luego está el Águia Real, la marca de aguardiente a la que el autor era, quizá excesivamente, fiel. Y con cada comida se ventilaba una botella de vino. Porque el caso es que murió antes de los cincuenta años por cuestiones hepáticas. Pero no bebió en vano. Porque el alcohol tiene mucho que ver con las sensaciones. Agudiza unas, abotarga otras y desata la vida fantasmática, por así decirlo. Da para mucho el mirar por la ventana cuando mantienes cierto puntito de embriaguez. Pero sobre todo da cuando tienes un bagaje. El que te proporciona tener bien digeridos a los clásicos.
En fin, ya veremos lo que me va a dar de sí esta nueva incursión por los heterónimos.