viernes, 15 de diciembre de 2023

Cuatro paredes

Reparto el día entre la lectura, la guitarra y algún fugaz paseo -el clima imperante no da para más-. Azorín, a quien acabo de descubrir, está en París, huyendo de la guerra, como lo están los personajes con los que se relaciona o, al menos, de los que habla. Azorín es de esos escritores que irradia conocimiento sin la menor pedantería. Los clásicos son para él como de la familia. Los mete en sus relatos como podría meter a un amigo o a su abuelo. Siendo profundo en sus apreciaciones no cuesta seguirle, cosa que digo muy a la ligera, porque por algo tiene que ser el que sea un autor con tan poca penetración en el mercado literario. A lo mejor es porque no se hizo la miel para la boca del asno... que, por cierto, no creo que sea muy afortunada la sentencia porque según todos los indicios el asno es un animal inteligente donde los haya. Pero, en fin, da igual, porque se entiende a la perfección lo que se quiere significar. 

Casanova sigue por Londres. Después de haberse pasado un mes encerrado en casa con un solo juguete, Paulina, una aristócrata portuguesa, se integra en la vida y nos cuenta multitud de anécdotas curiosas de los ingleses. Por ejemplo, que cagan y mean en cualquier sitio. Al pasar junto al palacio de Buckingham ve que en unos arbustos que hay por allí hay varias personas cagando, eso sí, con el culo hacia los transeúntes porque lo único que les importa es que no se les vea la cara. También nos habla de las apuestas. Es una obsesión patológica que afecta a todo el mundo. Si matas a alguien en una pelea estarás libre de pena si antes de empezar los dos contendientes han depositado unas monedas en el suelo que serán para el ganador. Se puede decir, que todo lo que se hace por apuesta esta permitido. Incluso hay un club de apostadores al que pertenece toda la nobleza en el que se apuesta sobre lo imposible, como quien tiene razón sobre discusiones políticas o filosóficas. En resumidas cuentas, es una sociedad que ama el riesgo y, de ahí, supongo vendrá, la evolución que, desde los tiempos de Casanova, finales del XVIII, tiene Inglaterra, que es que se lo come todo. Por casi dos siglos. 

A los aqueos y teucros les tengo en tablas. La guerra no avanza. Un día ganan unos y al siguiente los otros. Lo único constante es la cosecha de muertos. Al llegar la noche, para el combate. Y se reúnen en asamblea. Hoy los teucros han llevado la delantera. Habla Héctor, el igual a los dioses, y les arenga para, ahora que tienen a los aqueos acorralados en la playa, junto a las cóncavas naves, hacer un un último esfuerzo para obligarles a embarcarse y huir hacia sus patrias. Los aqueos, por contra, hablan todos por turno. La democracia griega. Néstor, el más sabio por más viejo, increpa a Agamenón por haber ofendido a Aquiles cuando le quitó a Briseida, un legítimo botín de guerra. Mientras no se calme la cólera de Aquiles y decida volver al combate los aqueos no tendrán nada que hacer. Ya ven, siempre las mujeres, o el pelo de coño si mejor quieren, la salsa de todos los guisos. En realidad, las grandes protagonistas de la Ilíada son Helena y Briseida. Una desencadena la guerra, la otra hace que dure. 

Por lo demás, ya casi tengo a Estrellita en el bote. Como tengo tan interiorizada la melodía me está costando muy poco aprender la partitura. Y luego, la bourrée de Bach que es una gozada tocarla. Desde luego que no hay música que se pueda medir con la de Bach. Eso ténganlo por seguro. 

En fin, como dice Azorín cuando nos cuenta sobre un exilado español que se pasa la vida en la mansarda, el que no ha aprendido a pasarse el día entre cuatro paredes no ha aprendido nada. 

jueves, 14 de diciembre de 2023

Cinismo

Si Zeus estuviese hoy entre nosotros, los de la cultura woke, es decir, los socialistas de todos los partidos, no tardarían ni un minuto en meterle en la cárcel por discurso de odio hacia su mujer Hera. De perra impúdica para arriba todo lo que quieran. Porque es que ya está hasta el gorro de que se oponga a todo lo que dice. ¡Les suena! Y es que la vida en pareja es así a no ser que se respeten los roles, cosa, por otra parte, de difícil implementación ya que, como es sabido, tira más pelo de coño que soga de marinero. Zeus, de vez en cuando, no puede más y se disfraza de lo que sea para ir por ahí de incognito a apagar el fuego que le está quemando la entrepierna. Y Hera lo lleva fatal y por eso siempre está a la contra: tu blanco, pues yo negro. Una cuestión de falta de inteligencia, porque a ella que se le dan los devaneos de Él si la mantiene como una reina. ¡Y qué le vamos a hacer si la naturaleza tiene dispuesto que con la convivencia se agosten los deseos esenciales! Por eso es tan importante el papel social de las putas. Se imaginan lo que serían todas esas películas de temática bíblica que se conocen como del oeste sin las putas del salón. No hay en todas esas películas una sola puta a la que el guionista se haya atrevido a pintarla como malvada: siempre están del lado de la justicia y los buenos sentimientos. Por así decirlo son las bomberas encargadas de mantener los fuegos mortecinos. Y es que, en el trasfondo de todo esto puede que esté el mal diseño de la institución familiar... ¡uf, menudo asunto!

Pues sí, también este asunto quieren dejar niquelado con sus leyes los socialistas de todos los partidos. Legislan y legislan y legislan y, a la hora de la verdad, consejos vendo y para mí no tengo. Porque lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Ya me dirás tú, si no podían Zeus y Hera, qué vamos a poder nosotros, pobres mortales. Siempre con parches. Algunos lo llaman hipocresía, pero se equivocan: es cinismo puro y duro, la más elaborada de todas las filosofías que ayudan a sobrellevar las múltiples carencias de la condición humana. Y ahí es donde está el punto y la causa de todos los problemas, que el cinismo no está al alcance de todas las inteligencias, que si lo estuviese... el paraíso terrenal sería esto. 

Y es que los hay que se creen que dominan ese difícil arte y, sin darse cuenta, se les va la mano. Un cínico sin discreción es un imbécil que siempre acaba por cagarla. Y por pagarla. Al respecto, es muy indicativo lo que le está pasando al anterior ministro de sanidad de Italia, Signore Speranza, que está siendo investigado por homicidio. Si, parece ser que ya se abrió la veda; aquellos cínicos que hace tres años nos dieron pero que bien dados por el saco. Pues bien, Signore Speranza se sentía por entonces tan seguro en sus privilegios que sin cortarse un pelo mandó mensajes a sus subordinados ordenándoles silenciar los detestables efectos secundarios de las vacunas. No quería que nada le estropease la película que se había montado. Y ahora, una asociación que agrupa a varios miles de afectados, apoyándose en esos mensajes, le han llevado a los tribunales y los tribunales han aceptado la querella. A partir de aquí, digamos que ya se desataron las furias... que es lo que tiene el cinismo, que siempre está en un tris de desatarlas. En fin, Pilarín. 

miércoles, 13 de diciembre de 2023

Cosas de la biología

Hoy hace un día de los de crujir las cuadernas. Arrecia el temporal y los enganches de los ventanales por muy perfectos que sean nunca lo son lo suficiente como para ser indiferentes a los elementos atmosféricos. Y aquí estoy, cinco de la mañana, frente al ordenador, tratando de agarrar al vuelo lo que me pasa por la cabeza que, mayormente, es desgana, o desistimiento, o desengaño. Como aquel poema de José Hierro titulado Nada que hizo tanta fortuna. Todo es nada, suena bonito. Y entonces pienso que eso son cosas de la decrépita senectud. Por supuesto que todo es nada cuando ya no hay futuro por delante. Solo necesitas estar en tus cabales para darte cuenta. Porque, si no... anteayer iba por la calle y me topé con un conocido, hombre notable, erguido como un chopo, elegante, rondando los noventa, que iba a tomar el tren para Madrid. Le acompañaba su amante, por los cuarenta, un poco gruesa, que anda por ahí contando intimidades. Lo que es la ilusión me dije. Y en absoluto sentí envidia. Mejor apegarse, pensé, a una bourrée de Bach o a la relectura de cualquiera de los clásicos que conservo en las estanterías. Por cierto, anoche leía una interpretación de Edipo que hace Azorín. Edipo y Antígona paseando por el Louvre y parándose ante el busto de Sófocles. Como Edipo no le puede ver, Antígona pregunta a un vigilante que andaba por allí -siempre hay vigilantes por todos los lados- si podría ser que Edipo palpase el busto para hacerse una idea. Y, el vigilante, lo de siempre, yo soy un mandao, iré a preguntar, pero, entre tanto, no lo toque, porque esas son las normas. Mejor nos vamos, le dice Edipo a Antígona, porque total... ya me dirás tú lo que le puede importar a Edipo cómo es la cara de su creador. O, mejor, su reinterpretador. Por cierto, para el que no lo sepa, Edipo era ciego porque el mismo se había arrancado los ojos para no tener que ver su propia obra en el mundo. Ya ven que cosas pasan. 

¿Cuántos reinterpretadores de Edipo habrá habido en el mundo? Ser expuesto a las fieras del bosque, matar a su padre, casarse con su madre, sacarse los ojos, tener una hija que le adora... como ven la cosa da para mucho. Hasta que llegó Freud y creyó poner negro sobre blanco. Y sí, algo de eso debemos llevar todos dentro y lo mejor es sacarse los ojos para no verlo. Se vive muy bien en la ignorancia. Y, ya, si te adaptas a las modas, que es doble ignorancia, ni te digo.

En otro orden de cosas, ya recuperé la bourrée de Bach que creía perdida. No me costó gran cosa, porque debe haber algo en el cerebro respecto de la música que hace que sobresalga sobre todos los recuerdos. Lo una vez aprendido nunca se olvida del todo y solo hay que tirar del hilo invisible para recuperarlo. Estoy contento porque esa pieza es sin duda lo más sofisticado que toco y la menos pegajosa. Porque con la música hay que tener mucho cuidado con la pegajosidad. El otro día se me ocurrió ponerme con La Zarzamora por bulerías y llevaba ya dos horas en la cama intentando dormirme y la Zarzamora me lo impedía. En fin, cosas de la biología. 

martes, 12 de diciembre de 2023

Alboreaba en la noche

 "No apuntaba aún la Aurora, más ya alboreaba en la noche", o "con su velo azafrán se extendió por la tierra la Aurora". Son versos de la Ilíada. No sé a ustedes, pero a mí me conmociona tanta potencia descriptiva. Y me pregunto que en qué es en lo que hemos progresado en estos casi tres mil años que han pasado desde que se escribieron esos versos. 

Sea como sea, Zeus está hasta el gorro de los jueguecitos que se traen los diosecillos apoyando a unos u otros en la cuestión de los cuernos que Helena con la ayuda de Paris le puso a Menelao. Así es que, gozándose en el rayo, reunió a las deidades en el ágora, sobre la cumbre mayor del Olimpo. Y les dijo: al que vuelva a mover un solo dedo en favor o en contra de cualquiera de los contendientes, me lo cargo; lo agarraré y lo lanzaré al oscurísimo Tártaro, lejos, en lo más hondo del báratro... ¡como para no hacerle caso! Luego, unció sus caballos y en menos de lo que se dice se plantó en las faldas del Ida y se sentó en una colina a contemplar cómo se mataban entre sí aqueos y teucros sobre la llanura a orillas del Escamandro. 

Creo recordar que ya les he contado en alguna ocasión cual es mi particular visión de todo esto de la Ilíada. Vendría a ser para los griegos como todo aquel cine de Hollywood para los americanos: propaganda. Es decir, una artimaña para convencer al populacho de que sus ansias de conquista están justificadas. Porque a esos desalmados les invitamos a nuestras casas y nos robaron a las mujeres, argumentaron los griegos. O, porque los alemanes y japoneses, matan judíos o chinos, dijeron los americanos.  De resultas de lo cual, los griegos se hicieron con la llave de entrada al Ponto Euxino y los americanos con el control del mundo. Y justificadísimo y para bien de la humanidad en ambos casos. 

En el fondo de todo este asunto hay como una especie de ingenuidad. Todo el mundo, incluidos los más poderosos, quieren justificar sus actos detestables. Porque no quieren parecer malas personas. Entonces se inventan mentiras que toquen la fibra sensible de los que se tienen que tragar el embuste. Y en eso consiste toda la historia de la humanidad en mentiras y más mentiras llevadas en ocasiones a la cúspide del arte. Y todos contentos porque los unos se salen con la suya y los otros disfrutan de la selecta poesía. Luego, los efectos colaterales, pelillos a la mar. ¿Quién se acuerda a los cuatro días de  los perdedores de cualquier pandemia? Oye, no se les menciona en los telediarios y a efectos prácticos como si no existiesen. En fin, qué vida ésta. 

lunes, 11 de diciembre de 2023

Tanto pa nada

Sigo con lo de los pueblos de Azorín. Ahora le tengo por Andalucía, en Lebrija, concretamente, donde nació Nebrija, uno entre la media docena de verdaderamente notables que dio este país. Según nos cuenta al describir el pueblo, había en la plaza, entre palmeras y naranjos, un busto de él. Corrían los principios del siglo XX y aquello del campo andaluz era la madre de todos los despropósitos. Lo único que se cultivaba allí era el odio de los unos y el miedo de los otros. Era yesca seca a la espera de una chispa. Se reúne Azorín con un grupo de jornaleros y echan cuentas del mínimo vital para una familia. Mínimo de supervivencia para una familia con tres hijos, sin el menor extra, dos pesetas y pico al día. Los jornales no pasaban de sesenta céntimos. Así es que Azorín acompaña al médico a hacer las visitas domiciliarias y el espectáculo es dantesco. El médico lleva estadísticas meticulosas: todos los años mueren en el pueblo unas trescientas personas de las que cincuenta por lo menos son de tuberculosis y otras doscientas de diarreas. Es lo que tiene echarse a la boca cualquier porquería que se pilla por ahí. También se reúne en el casino con los terratenientes. Están paralizados por el miedo. Y a la espera de que alguien, el Estado, venga  poner solución. Porque a ellos no se les ocurre otra que más guardia civil. 

Este es el mismo Azorín que te describe el buen pasar de los pueblos levantinos o el elegante aburrimiento de la burguesía por los balnearios norteños. Uno se pregunta por qué esa dejadez nihilista en aquella Andalucía. Aquellos propietarios sin la menor iniciativa. Y aquellos jornaleros, lo mismo. Todo el día, los unos y los otros, pensando en la mejor manera de exterminar al contrario. No les daba para más el coco. El caso es que mira uno ahora en google map y ve que por la zona de Lebrija hay un emporio agrícola. Esos arrozales a perdida de vista que se siembran arrojando la semilla desde avionetas. Qué ha pasado en el transcurso de un siglo para que aquello haya cambiado tanto. Claro, por medio hubo una guerra en la que aquellos odios y miedos tuvieron su catarsis. Quizá es que no haya otra forma de solventar los conflictos. De aclarar las ideas. 

Por eso será, digo yo, que las guerras nunca cesan. Ahora tenemos esa de Ucrania que parece estar tocando a su fin y esa otra en Oriente Medio. ¿Es que acaso hubieran sido evitables las dos? Pues se ha visto que no. Se estorban los unos a los otros y, como dicen los nacionalistas catalanes, tan majos ellos, lo nuestro no se puede racionalizar porque es una cosa de sentimientos. Y los sentimientos, sobre todo cuando están en el bolsillo, no hay dios que los pueda controlar. Al decir de las malas lenguas, el trasfondo de lo que está pasando ahora en Gaza, son las bolsas de gas que se han descubierto en su frente marítimo. Vaya usted a saber porque la inventiva de las malas lenguas no se para en mientes. En fin, también esas malas lenguas dicen que en tres o cuatro años Ucrania volverá a ser territorio ruso. Ya ven, al final va a ser que tanto para nada. Como la vida misma. 

domingo, 10 de diciembre de 2023

Ribosomal frameshifting

Estoy buscando un vídeo tutorial de "Algo contigo" y, cuando lo encuentro, veo que tiene justo al lado  uno de Juan Ramón Rallo con el siguiente título: "Bloqueos e insultos: la imparable degradación política en España". Ni por asomo se me ocurriría escucharle. Soy mucho mayor que ese señor y por tanto tengo derecho a más experiencia. Y, hasta es probable que tenga muchas más lecturas que él. Antaño le escuchaba con gusto y hasta con admiración, pero luego vino lo de la psycopandemia y el tío se puso a pontificar sobre la cuestión y tuve que decirle que lo que estaba haciendo era igual que si yo me pusiese a hablar de economía, o sea, que ni puta idea. El caso es que ya no le escucho a no ser que aparezca en compañía de Anxo Bastos, que ese sí que tiene colmillo retorcido para dar y tomar. De todas formas, me he dado el gusto de escribir un comentario a ese titular que pienso da en el clavo de la cuestión: la degradación política en España es solo y exclusivamente, perdonen el pleonasmo, una cuestión de modus vivendi. Mientras los comentaristas políticos no comprendan esa pedestre realidad estaremos siempre en el mismo marear la perdiz. El otro día escuchaba a un chaval de origen español que hacía política en Suiza que, en ese país, solo cobran sueldo de la la política los siete ministros del gobierno y los diecisiete presidentes de los cantones. El resto lo hace por hobby en sus ratos libres. Y ¿han oído ustedes hablar de líos políticos en Suiza? Ni por asomo. Al no estar relacionada con el modus vivendi no hay motivos. 

La cosa, por más vueltas que se la dé es extremadamente sencilla: a nadie con capacidades para ganarse la vida honestamente se le ocurría tener la fatal arrogancia de pensar que está capacitado para organizar la vida de los demás. Porque cualquiera que se la gana honradamente sabe lo difícil que es organizar la propia, así que buenas ganas de ponerse a organizar la ajena. Solo un ignorante de la vida puede pretender semejante majadería. Porque eso es lo que son estos políticos al uso, unos perfectos majaderos que se creen muy listos y por tal es que son incapaces de darse cuenta de hasta qué punto de miseria moral han descendido. Así que la más lógica y natural salida a esos bloqueos e insultos a los que alude Juan Ramón Rallo en su vídeo es la llegada de cualquier Pisístrato que pone orden por unos años y saca del hoyo a las ovejitas. Digo Pisístrato porque es el original, pero pudiera haber aludido a Franco que fue la copia española.  

Por lo demás, de este hoyo en el que estamos no va a haber Pisístrato ni leches que nos vayan a sacar por las buenas. Porque la cosa pudiera ser mucho más seria de lo que ni los más pesimistas sueñan. Habrá que ver que es lo que pasa con eso de la “N1-methylpseudouridylation of mRNA causes +1 ribosomal frameshifting,” Porque es que aquí se ha cometido un acto de soberbia de tal calibre que los dioses del Olimpo están que trinan. ¿A quién que no sea un subnormal se le puede ocurrir ponerse a jugar con los elementos constitutivos esenciales? Pues bien, los resultados a la vista están para cualquiera que no prefiera estar ciego. A mí, desde luego, me quita el sueño por lo que me toca.

En fin, perdonen que me ponga tan lúgubre, pero es que tengo la desgracia de enterarme de cosas que me espeluznan.

sábado, 9 de diciembre de 2023

Devaneos

Paseaba ayer por el Barrio Pesquero a eso de las dos y era tal el galimatías del tráfico rodado que me costó cruzar las calles. Era todo gente buscando aparcamiento con el propósito supongo de comer después en los restaurantes de la zona. Y es que ayer se celebraba a la Conchitas. O a la concha de tu madre, como dicen los chilenos. Anyway,  es como si lo regalasen todo o se acercase el fin de los tiempos y nadie quisiera irse con los ahorros en el bolsillo. ¡Qué entusiasmo por las calles, señoras y señores! Y eso que el tiempo no es muy apacible. 

Por lo demás, sigo dedicándome a lo mío y con mi síndrome de evitación en fase aguda. He descubierto un camino por la ladera de la colina que bordea el lado norte de las vías del tren que es una delicia: no me encuentro un alma y tiene bancos soleados en los que me siento para seguir con lo de Casanova. No creo que haya habido en el mundo personaje al que le haya salido más caro el follar. ¡Y mira que, por lo general, le sale caro a todo el mundo! Aunque esta es otra historia que daría para mil libros. 

Luego, ya en casa, es la gloria, sobre todo cuando hay algo de sol que, por poco que sea, dada la extensión de los ventanales, parece que estás en el trópico. Me pongo entonces con las partituras y se me va el santo al cielo. Ya tengo lo de Estrellita bastante avanzado, pero, sin embargo, la bourré de Bach que tanto me costó aprender casi se me ha ido. Y eso no  lo puedo consentir. Y así sigo hasta que la gazuza me despierta. Me preparo algo, una ensalada por lo general, como y, después, agarro la Ilíada. Ese mundo en el que los personajes son meros instrumentos de las trifulcas que los dioses tienen entre ellos. Curiosamente, Afrodita y Apolo están del lado de los teucros, troyanos para que nos entendamos, y Hera y Atenea, del de los aqueos, es decir, los griegos. Zeus está en medio del batiburrillo intentando que no se le vaya de las manos la poca autoridad que le va quedando. Porque claro, aquí tenemos la eterna cuestión del adulterio. Paris y Helena son tan guapos que cuesta distinguirles de los dioses. Para Afrodita y Apolo, es natural que dos semidioses pasen por encima de las pequeñas convenciones humanas para satisfacer sus deseos. Sin embargo, Hera, harta de cuernos, y Atenea, a la que no se le conocen apenas cuestiones amorosas, se les llevan los demonios al observar los devaneos amorosos al margen de lo establecido. En definitiva, es el eterno asunto: ¿a quién no le ha tocado de más o menos cerca una cuestión de cuernos que ha provocado su correspondiente terremotillo en el entorno? Posicionamientos a favor de unos o de otros en función de las propias seguridades. O inseguridades. 

En fin, luego por la noche, me pego a Azorín que viene a ser como tomarse una tila. Anda por los balnearios de la cornisa cantábrica entre señoritas que tocan el piano y cantan zorcicos. Así es que luego caigo en la cama y duermo como un niño. 

viernes, 8 de diciembre de 2023

Nunca vas a comprender... como lo hice

Rita Payés es hija de músicos, se crio entre músicos que vivían de la música, es decir, que mamó  el oficio. Sé lo que es eso, porque me pasó algo parecido con la medicina. Y aunque luego no me atrajese lo que se dice nada vivir de esa profesión, si sé lo poco que me costó aprenderla y la distancia que, mientras la ejercí, sentía que mantenía respecto de la mayoría de mis colegas. Porque yo sabía, como le pasa a Rita con la música, todo eso que ni viene en los libros ni se aprende en las academias: la esencia del oficio... sería muy complicado ponerse a explicar esto, aunque tampoco pienso que haga faltan porque lo de la esencia es de esas cosas que se saben por intuición o nunca se podrán saber por muchas lecciones al respecto que se reciban. Es algo como exotérico, o esotérico, que no sé, es decir, más allá de las palabras. 

Pero, lo de Rita ha sido añadir al oficio mamado una inteligencia fuera de lo común. Solo hay que oírla hablar para darse cuenta de la facilidad que tiene para hilar con precisión. Y luego, ya, si te pones a considerar las letras de las canciones que escribe, no te puede quedar la menor duda de la predilección que sienten los dioses por ella. Es como si la estuviesen utilizando para devolver a la música al lugar del que la sacaron todos aquellos doctrinarios que nos querían hacer comulgar con ruedas de molino: ¿se acuerdan de todos aquellos a los que se dio en llamar cantautores? ¡Qué purria, por Dios, vendedores todos de filosofía baratas! Baratas y equivocadas. 

Al principio de escuchar a Rita, pensé que estaba interpretando boleros mexicanos, eso sí, con una gracia y originalidad que la aproximaba a lo sublime. Y luego, cuando vi que aquel acompañamiento de guitarra lo hacía su madre, ya, me enamoré definitivamente de las dos. Pero no, no son boleros mexicanos, son tirando a jazz y, como los boleros, cantan al amor, mayormente en su versión desengaño... que, no nos engañemos, no hay melancolía más dulce que la desencadenada por un desengaño amoroso. ¡Y a ver quién es el que está libre de eso!

En resumidas cuentas, que las musas, como las liebres, saltan donde menos lo esperas. Y luego, cuando echan a correr, pareciera como que desafiaran las leyes de la física. Que es lo que tiene el enamoramiento, que uno sin darse cuenta cae en el ditirambo cantando al sujeto de tal enamoramiento. Así somos. 

jueves, 7 de diciembre de 2023

La Zarzamora

Ayer el día de la Constitución y mañana el de la Inmaculada Concepción. Y la gente va y viene de acá para allá aprovechando la circunstancia. Todo ello tiene que ver con la ritualización de la vida, una necesidad que a juzgar por lo arraigada que está desde la noche de los tiempos podríamos considerarla tan biológica como el comer o cosa por el estilo. Celebrar algo para consumir lo acumulado. Y vuelta a empezar. Esa es la esencia del primitivismo que no cesa. 

A mí, lo de la Constitución, ni fu ni fa. Como me leí todo aquello de Solón, y como las buenas intenciones no bastaron para impedir la llegada de Pisístrato, etc., etc., pienso que no sirven de mucho a no ser que tengan una cláusula, como la de los EEUU de América, por la cual el ciudadano tiene el derecho inalienable a poseer armas de fuego. Porque toda estabilidad se basa en el equilibrio de fuerzas y cuando, como es nuestro caso, la fuerza está monopolizada por el Estado y la delincuencia organizada, lo que viene a ser lo mismo, pues entonces, digo, pan y toros, o sea, que la constitución solo sirve para institucionalizar los privilegios de la casta dirigente y la esclavitud de la gente del común. Luego se  hace como que la celebran todos juntos un día al año y se da la sensación de  que se vive en el mejor de los mundos posibles. Y más, cuando se está ya a las puertas de las Navidades que es la madre de todos los buenos rollos. 

Lo de la Inmaculada Concepción, por contra, me parece que tiene mucha más enjundia. Como un rayo de sol pasa por un cristal sin romperle ni mancharle, que nos decía el Padre Astete. ¡Aquel catecismo, por Dios, qué joya! Recuerdo que en clase nos ponían a todos en circulo. Empezaba el primero a recitar el catecismo. Un párrafo o dos. Si acertaba, seguía el siguiente y, si no, perdía un puesto. Así con tal mecánica se iba formando una jerarquía, la de los mejores. De hecho, salíamos todos del colegio sabiendo el catecismo del padre Astete más o menos de carrerilla. Pregúntenle a un chaval de los de hoy cuáles son las virtudes teologales... te mirará como si fueras un marciano. El pobre no sabe que el marciano es él. 

Pues sí, lo de la Inmaculada Concepción seguramente viene a solucionar muchos problemas de orden psicológico ya que, de alguna manera, viene a desdramatizar las siempre problemáticas relaciones de los hijos con la madre y las hijas con el padre. Todos los hombres llevamos dentro un Edipo y todas las mujeres una Electra. Y es que todo eso de romper y manchar en el acto de la concepción, cuesta mucho aceptarlo por más que seamos completamente inconscientes de ello. ¡Ay, si fuésemos conscientes de todo lo que nos está pudriendo por dentro! 

En fin, pajeos mentales para una mañana de diciembre. Porque el caso es que todavía apenas empecé a estudiar la partitura de Estrellita y ya me bajé la de la Zarzamora. Tienen que escuchar la versión que de ella hace Sabicas. Personalmente me parece de una belleza aclaparadora. Por bulerías. Y no menos bella la versión de la versión de Sabicas que hace el Duo del Mar. Esas dos chicas que parecen dos   Nereidas, por lo menos... lo digo por lo del mar. Son de una gracia y elegancia que quitan la respiración. ¡Por Dios, que gente tan fantástica hay en este mundo!

miércoles, 6 de diciembre de 2023

El alumbramiento

Estoy mirando en YouTube lo de Rita Payes, Andrea Motis, Joan Chamorro y todo ese grupo de músicos excepcionales salidos de una escuela de Sant Andreu, uno de los barrios más emblemáticos de Barcelona. Y es que de vez en cuando, por circunstancias de la vida, querer de los dioses, o como ustedes quieran llamarlo, algo cuaja y sale del horno un producto fuera de serie. Bueno, de un poco más allá, muy cerca, salió Rosalía, otro prodigio. Ya ven, de esa Cataluña que si nos creyésemos lo que dicen los medios de comunicación oficiales solo podría salir miseria y desolación. Aunque bien es verdad que es casi siempre en los momentos convulsos cuando la producción artística es más sobresaliente. Solo hay que darse una vuelta por el diecisiete español cuando pareciera que los jinetes del apocalipsis anduviesen de gira por aquí. 

Digo que estoy mirando esos vídeos y no hago más que toparme con otros que llevan por titulo: Sumar rompe con Podemos. Debe ser algo muy importante porque los hay a cientos insistiendo en el evento. Porque eso también debe ser un evento. O eventosidad, que para el caso es lo mismo. Yo, no es que esté muy al tanto de todos esos intríngulis de la cosa política nacional, pero por las imágenes fugaces que me salen al paso cuando paseo la mirada distraída por aquí y por allá, diría yo que eso de Podemos y Sumar es algo del estilo de aquellas películas de Almodóvar en las que personajes sin oficio ni beneficio se buscaban la vida echando mano del relativismo moral, que es, no nos engañemos al respecto, algo que el pueblo llano adora, que no por otro motivo es que no haya pasaje tragicocómico más celebrado en todo el arte español que el del Patio de Monipodio en la novela ejemplar de Cervantes Rinconete y Cortadillo. Cuando de buscarse la vida se trata, todo sirve para el convento, que por eso era que aquel fraile llevase una puta al hombro. 

Eso sí, de lo que pasó hace dos días en el Reino Unido, ni palabra. Ni tampoco que el gobierno de Nueva Zelanda se ha apresurado a soltar al delator de la realidad sanitaria respecto de las vacunas del covid que pensaba tener en la trena por ocho años. Por lo visto, era tanto el revuelo que se había armado entre el pueblo llano por tamaña injusticia que los gobernantes se han cagado por la pata abajo. Y ahora el delator es la estrella nacional. Pero lo del Reino Unido es para alquilar cadiras: el lunes estuvieron el Dr. Yeadon, el Dr. Malone, y media docena más por el estilo, informando en el parlamento británico sobre la realidad de todo este patio de monipodio que es el asunto covid. Claro, a ustedes, todo eso de Yeadon, Malone y demás, seguro que no les dice nada. Buen cuidado han tenido las autoridades de que no trascendiese su categoría científica e intelectual. Pero, al final, han tenido que pasar por el aro y la verdad ya cabalga desbocada. ¿Y ahora qué? Permanezcan atentos a la pantalla porque no hay nada como el alumbramiento de una verdad incómoda para el advenimiento de la catarsis colectiva.

En definitiva, Andrea Motis acompañada a la guitarra por su madre Elisabeth Roma... es como estar de regreso a aquella Cataluña que yo adoraba, la del Celeste en el barrio de La Ribera, junto a Santa María del Mar, la iglesia gótica más bella que yo recuerde haber visto en mi vida. 

martes, 5 de diciembre de 2023

El cerco

Perdonen que insista, pero es que ciertas cosas que están pasando  me dan mala espina. Y no es que me importe mucho por mí, que como me dijeron el otro día por la calle, me quedan dos telediarios... yo les hubiera dicho que ninguno, pero no me dieron opción a la respuesta, porque lo último que se me ocurriría a estas alturas sería ponerme a ver un telediario. ¿Qué hubiese aprendido yo, entonces? Pero como tengo descendencia, todos esos niños y jóvenes que veo por la calle, me gustaría hacer algo que redundase en su beneficio, y por eso quiero sacar a la luz lo que la inmensa mayoría no sabe porque ni nadie les enseñó a informarse ni supieron ser autodidactas al respecto. Que no por otra causa fue que les clavasen esas malditas vacunas, que no sería por falta de información si hubieran sabido dónde hay que ir a buscarla. 

El caso es que Robert F. Kenndy Jr. que anda postulándose para presidente de los EEUU, y que según las encuestas tiene opciones, ha dicho que lo primero que haría, a los cinco minutos, caso de llegar a alcanzar la máxima magistratura, sería retirar la losa que pesa sobre Assange y perdonar a Snowden, aquel empleado de los servicios secretos que hizo públicas ciertas informaciones que el poder quería guardarse para sí. Porque para Kennedy, según asegura una y otra vez, la libertad de información es sagrada y es por su restauración por donde hay que empezar a recuperar la grandeza perdida. 

Viene a cuento esto porque sabido es que todo poder cuando empieza a perder pie lo primero que se le ocurre para recuperarlo es censurar la información. Y esa es la señal incuestionable de que no solo ha perdido pie sino también la cabeza. ¡Mira que hay que ser ingenuo! La información es como el agua, que si la quieres guardar en un cesto pasa lo que pasa: que escapa por millones de grietas. Y así ha sido en Nueva Zelanda, que un empleado del departamento de datos del ministerio de salud pública se ha topado con una información guardada bajo siete llaves y ha creído su obligación hacerla pública. Casualmente la información era sobre los efectos secundarios de las vacunas del covid, incluidas las cifras del número de muertos que han causado. Así que todo ha sido filtrar la información y antes de las veinticuatro horas presentarse en su casa una patrulla antiterrorista que con toda la parafernalia al uso se le ha llevado preso. Y dicen que le van caer siete años de prisión.  

Como ven, típica táctica de los poderes à bout de suffle, que diría un francés. Si con la filtración se hubieran enterado de lo que se quería ocultar un millón de personas, ahora, tras la detención y aprisionamiento del filtrador, serán diez millones o más los que se enteren. Es como si las autoridades se hubiesen convertido en propagandistas de los que están en su contra. Y así ha sido que todas las asociaciones disidentes hayan hecho piña alrededor del filtrador y dicha información, los muertos en Nueva Zelanda por la dichosa vacuna, está corriendo por el mundo como un reguero de pólvora.  

En fin, ustedes tranquilos, como si no estuviese pasando nada. Ya les llegará a su hora el resultado del trabajo que hacen otros, los que están estrechando el cerco. Porque no hay que engañarse al respecto, las autoridades que montaron el circo covidiano no pueden salir indemnes por la propia naturaleza de las cosas. Y no hay prueba que mejor demuestre que el cerco ya empieza a asfixiarles que el calibre de las tonterías que están haciendo para conseguir lo que no puede ser y además es imposible. 

lunes, 4 de diciembre de 2023

La memoria

Había decidido parar por una temporada porque ya se me empieza a apelotonar en la cabeza el repertorio. Ayer me tuve que pasar un buen rato recuperando el Choro Nº 1 de Villalobos que en tiempos lejanos fue mi obra preferida. Y como el Choro, cada día tengo que andar tratando de sujetar alguna pieza que se me quiere escapar. Así todo, ayer por la noche no me pude contener y no paré hasta que encontré un tutorial que me pareció adecuado a mis capacidades de Estrellita de Ponce. Es una canción que la llevo dentro desde la niñez, como tantas otras del repertorio mexicano. Y es que, claro, esto de las canciones es algo muy personal, pero las mexicanas pienso que no tienen parangón. Los boleros, ¡por Dios!, si algo merece ser patrimonio de la humanidad y ser estudiados en las escuelas, eso es, los boleros. Sombras nada más, Si tu me dices ven, la lista es interminable, y Estrellita tiene, sin duda, un puesto de honor. ¿En cuantas películas no la habremos escuchado como música de fondo?  

Por cierto, que esto de la música y la memoria es una de las cosas más curiosas de la biología humana. Hace ya años que me cuesta Dios y ayuda retener una nueva palabra en inglés. Como les decía, ando leyendo las memorias de Casanova en ese idioma y, como lo hago en el Kindle, tengo muy fácil recurrir al diccionario a la menor dificultad. Pues bien, hay palabras que ya las he mirado cien veces y como si nada; es una cerrazón de la memoria total.  Sin embargo, durante el último año he añadido a mi repertorio más de una docena de piezas de cierta dificultad sin que ello me haya supuesto una gran dificultad. ¿Cómo explicar esa disparidad de la memoria reciente para unas cosas y otras? Misterios, sin duda, de la biología, que en lo que hace a las cosas del cerebro es como una página en la que apenas se ha escrito más que conjeturas... que no seré yo quien añada otra; simplemente me limito a constatar un hecho. 

Por lo demás, ando pillándole el encanto a los escritos de Azorín. Debía ser un buen tipo de esos que cae bien en todas las partes. Un "easy going" que dicen los ingleses con esa facilidad que tienen para definir con cuatro sílabas. Sea como sea, la interpretación que hace de ese pasaje del Lazarillo en el que éste anda por Toledo al servicio de un hidalgo, me parece una obra maestra. Aunque parte de otra obra maestra, pues ese pasaje del hidalgo, a mi juicio, es el mejor del Lazarillo, superando con creces al del ciego. Bueno, quizá entre hidalgo y ciego esté retratada, si no al cien por cien, casi todo el espíritu nacional. Así somos todos, mezcla de hidalgo y ciego. 

Y siguiendo con lo de los ingleses, ahora tengo a Casanova viviendo en Londres. No tiene desperdicio esa parte de las memorias en la que los líos amorosos han desaparecido como por ensalmo. Yo diría que la diferencia principal de ingleses con respecto a los europeos es su capacidad para el cinismo. Algo que muy probablemente tenga mucho que ver con la velocidad de crucero que tomaron a partir del siglo XVIII y que les puso a la cabeza del mundo durante un par de siglos. En cualquier caso, Casanova anda por allí, si no como un pardillo, sí como rebajado de autoestima... claro que no conoce el idioma. En fin, ya veremos en qué acaba la cosa. 

domingo, 3 de diciembre de 2023

Scraping the barrel

Dice un periódico de esos que los británicos leen cuando van en el metro que, los así llamados "científicos", a fuerza de arañar el fondo del barril, scrapin de barrel que dicen ellos, han encontrado una escalofriante respuesta a la epidemia de muertes súbitas que se viene produciendo de un tiempo a esta parte: son los pedos comunes, señoras y señores. Por no se sabe que mecanismos son los responsables de los coágulos que taponan las arterias que, a su vez, son causa inmediata de esas muertes. O sea, que, todos tranquilos respecto a que la cosa tenga que ver con las medidas que se tomaron para combatir la ya casi olvidada psycopandemia  de los cojones. Aunque, claro, teniendo en cuenta la cantidad de pedos que nos vemos obligados a tirar cada día so pena de reventar, tampoco es que el hallazgo venga a traernos la paz de espíritu tan deseada. Y, ahora, me pregunto yo de qué sería que murió Josep Pujol, aquel insigne catalán, conocido como el Petoman en los ambientes nocturnos de París en donde se ganaba la vida interpretando piezas tan complicadas como la obertura de Tannhäuser y similares, utilizando el culo como instrumento. 

Arañar el fondo del barril. ¡Qué metáfora tan representativa del último recurso a la desesperada! En vez de tirar la toballa de una vez y reconocer que la hiciste gorda, nada, a sostenella y no enmendalla, como cualquier honrado y principal que se precie de tal. La cosa no deja de tener su gracia y, de hecho, si bien nos fijamos nos daremos cuenta de que buena parte de las comedias se construyen a base de arañar el fondo del barril. Porque así es como piensan los necios que van a salir del mal paso y siempre acaban rodando por la escalera. John Cleese lo borda en Fawlty Towers, una de las mejores, si no la mejor, serie cómica de la historia de la televisión, siempre, claro está, a mi nada humilde juicio. 

Sea como sea, ahí tenemos a los pedos otra vez como materia prima para chistes. De chistes para antes de cumplir los diez años. Luego, ya, se prefieren los de por delante. En fin, cómo somos los humanos. Por lo demás, la vida sigue su curso por los caminos inescrutables que marca el Señor. Y es inútil de toda inutilidad querer organizar el futuro con nuestros escasos recursos mentales. Y hay épocas en las que nos pasamos de soberbia y nos creemos capacitados para ello y, entonces, rodamos por las escaleras y los dioses se parten de risa allí arriba. Nada grave, en definitiva, porque a lo uno de un signo sigue lo otro del contrario. Y todos los años llega la Navidad y vamos por las calles y vemos luces de colores y nuestro ánimo se alegra porque sentimos que está a punto de producirse el gran milagro de la creación: el nacimiento del Niño Dios. Porque, yo, no sé ustedes, pero, en viendo niños, me pasa como a Santana, que agarra la guitarra y se pone a tocar  Let the Children Play. ¡Qué tiempos aquellos, cuando lo escuchábamos en Anoeta y el corazón se nos encogía de felicidad!

sábado, 2 de diciembre de 2023

Chisgarabises

El otro día les comentaba acerca de la polémica sobre las raíces entre Matemáticas con Juan y el Profesor Alex. Pero me equivocaba porque en vez de profesor Alex tendría que haber dicho Julio Profe. Una polémica sin duda importante dado el número de gente a la que va a llegar, en su inmensa mayoría jóvenes. Juan tiene 1,3 millones de suscriptores y Julio casi cinco. Juan le ha sacado los colores a Julio porque ha dicho en uno de sus vídeos que la raíz cuatro de dieciséis tiene dos soluciones: más y menos dos. La realidad es, dos a secas. Pero hay mucha confusión en eso porque la mayoría de los profesores de matemáticas, como la mayoría de los médicos, como la mayoría de todas las profesiones, suelen ser unos chisgarabises que van por la vida con el poco más o menos y cultivando el arte del eufemismo.

Y todo eso, Juan no lo puede soportar. Y por eso se erige en quijote que arremete contra los molinos que son los chisgarabises asociados. Porque esa es otra de las características que adornan a los chisgarabises, su incapacidad para ser individuos constituidos como tales. No, el chisgarabís tiene una tendencia irresistible a llamar amigos a los simples conocidos -uno de los eufemismos más letales- y, por ende, a refugiarse en la masa de los débiles para defender sus equivocados puntos de vista. ¡Ay, el orgullo de los chisgarabises! ¡Dios, te libre!

Resumiendo, que Juan ha hecho de una cuestión que pareciera irrelevante, pero que en absoluto lo es para un profesor de matemáticas, el leitmotiv de su particular cruzada contra los enemigos de la libertad. No contra los detentadores del poder, que eso va de soi, sino contra los chisgarabises del común que, para él, como para cualquiera con dos dedos de frente, son los verdaderos enemigos. Porque es que, si algo no soporta el chisgarabís es al que va por libre; el que no va a los bares, para que nos entendamos, que es el lugar en el que los chisgarabises se cuecen en su propia salsa. Porque en los bares, sí, se bebe vino, pero, eso, pecata minuta, el verdadero opio de los bares son los tópicos que circulan entre la concurrencia generando una cohesión engañosa que acaba por destruirlo todo. 

Yo comprendo perfectamente a Juan. Y también a Julio Profe. Porque no todos nacemos con los mismos dones. Julio Profe, por ejemplo, es infinitamente más meticuloso que Juan cuando escribe sobre el encerado. En realidad, siempre fue así: cultivar la imagen para tapar las carencias. A Juan, sin embargo, le da igual borrar con el borrador que con la mano; va desarrollando sus tesis trufándolas de aparentes chascarrillos que son cargas de profundidad. Porque sus videos no son solo de matemáticas. También, digamos que de filosofía. Filosofía para jóvenes. Y al final siempre remata pidiendo su aquiescencia a Einstein. Es una gracia, como otra cualquiera para retener la atención... al estilo de Walter Lewing, para que nos entendamos.  

En fin, por si quieren entretenerse un rato, aquí está la enjundia del asunto:  

YouTube. Matemáticas con Juan. JULIO PROFE. Propiedades de la Radicación. Reacción a su directo

viernes, 1 de diciembre de 2023

La tortilla

 A veces pienso, sin más fundamento que el de mis pobres impresiones, que, si hay algo sutil que diferencie a los dos sexos complementarios y por eso tan diferentes, eso es su relación con la música. Los hombres, diría yo, tienden más a la composición y las mujeres a la interpretación. Lo uno más cerebral y lo otro más sensitivo. Y por supuesto que hay mujeres que son compositoras excepcionales, pero son anécdotas y, los intérpretes excepcionales, como Yamandú, suelen estar superdotados para la improvisación, que, por cierto, cuando la utiliza para acompañar a Elodi, su misteriosa mujer, es como si un pajarillo estuviese revoloteando alrededor de la hembra tratando de atraer su admiración. Pero, Elodi, como si tal cosa, sigue con su pureza interpretativa que tal parece que estuviese en un más allá. Es, como digo, solo una pobre impresión que se hace rica cuando veo a una intérprete como Yuja Wang que, con sus atrevidos atuendos y sus movimientos sobre el taburete mientras toca con inusitada pasión, hace que se produzca un totum revolutum que a la que te descuidas te la pone dura, como vulgarmente se dice. Y eso, un hombre, ni soñarlo; aunque sea un Lang Lang cualquiera siempre estará por medio la corrección de las formas. Aunque tampoco hay que irse a los extremos. Fíjense, por ejemplo, en la complementariedad del compositor Sergio Assad con la intérprete Stephanie Jones. Las piezas de Sergio, a mi entender, tienen diez veces más vida cuando las interpreta Stephanie que no él mismo. Pero, en fin, todo esto no son más que chorradas, dicho también vulgarmente, que recalcan lo obvio, es decir que los estrógenos y los andrógenos nunca habrá ministerio de igualdad que consiga intercambiarlos.

Y hablando de músicas, la que ayer le escuché al que por lo visto ha ganado las elecciones en Holanda me pareció el preludio de la suite que se nos avecina. El señorín, rubio a rabiar para que no quepan dudas, erigido en nuevo Carlos Martel dispuesto a iniciar de nuevo la Reconquista. Invitó a los moros a irse por las buenas o a atenerse a las consecuencias. Es lo que estaban deseando escuchar millones de europeos. Y, una vez dejado claro lo de los moros, toca ir a por la tecnocracia totalitaria europea. Ayer decía la presidenta del banco central que el que haga transacciones de más de mil euros en metálico irá automáticamente a la cárcel. ¡Se imaginan como se van a poner las cárceles si no echamos a estos tecnócratas de mierda! Mas animadas que el infierno. Se lo digo yo.

Es muy curioso todo esto de los resortes, como los llamaba Tucídides, de la Historia. Las cosas se van dejado y la corrosión se tapa con pinturas diversas. Hasta que el edificio se empieza a tambalear. Entonces los dioses salen de su modorra e intervienen. Hay que parar a estos, hay que echar una mano a estos otros. Bueno, solo tienen que leer la Ilíada, para saber cómo funcionan estas cosas. Hera le dice a Zeus: oye, tienes que hacer algo con estos europeos porque de seguir así vamos a perder muchos adoradores. Y Zeus va, entonces, y pone a ese señorín tan rubio en Holanda para que abra la marcha. Él sabe que lo demás vendrá rodado. En resumidas cuentas, que toca dar la vuelta a la tortilla para que no se te queme por un lado. Una maniobra que no por sencilla deja de requerir cierta pericia. Vamos a ver ahora la que tiene ese rubio, o ese dicharachero argentino, perdonen el pleonasmo. O esa francesa, o esa italiana... o tantos otros que están surgiendo como hongos por todos los lados. ¡Extrema derecha! ¡Ya te digo! Mira que hay que ser zoquete para ver así las cosas. O simplemente no haber leído la Iliada. En fin, qué vida ésta.