viernes, 17 de mayo de 2024

Guerras de religión

Si fuese joven me iría a Argentina a intentar ver por mis propios ojos qué es lo que está pasando allí. Aunque, también sé, que, por lógica apolínea, cuando más cerca estás de las cosas, menos las ves. En cualquier caso, de lejos o de cerca, lo que parece ser realidad incuestionable es que en Argentina es donde la religión política dominante en el mundo llamado occidental ha sufrido la primera derrota después de siglo y pico de hegemonía incontestable. La nueva religión triunfante trae causa de aquellas ideas que brotaron en la Salamanca del XVI y luego rebrotaron en la Viena decadente de principios del XX. Nunca hay nada nuevo en el mundo y las religiones, como todo, funcionan como las ondas electromagnéticas, es decir, suben y bajan y, por tanto, tiene sus máximos, sus mínimos y, también, sus puntos de inflexión. De ahí que sea tan importante conocer el cálculo infinitesimal para saber en donde se está en cada momento. ¡Perdonen la boutade!

Siempre, incluso cuando parece que la religión dominante no tiene quién la tosa, hay corrientes subterráneas que van minando sus fundamentos. Son las guerras culturales que no cesan. Los humanos, aunque no queramos, siempre estamos filosofando sobre la mejor manera de sobrellevar el tránsito por este valle de lágrimas. Y de ahí surgen ideas que de vez en cuando cuajan y se transforman en religiones. Y ahí está el punto, en que las religiones apuntalan las tambaleantes vidas de los humanos. Te acoges a una cualquiera y tu vida cobra sentido y, si hace falta, te matas por defenderla. Nadie está a salvo de eso, lo mismo que tampoco lo está de empezar a dudar cuando las cosas no le marchan a uno como debieran. 

Y así es como en el mundo nunca cesaron ni cesarán las guerras de religión. Se expanden unas y se encogen otras. Y en ese proceso pasan cosas como lo que acaba de suceder en Argentina. Una vez más la idea subjetiva de Dios ha ganado la partida a la idea objetiva del Estado. La anarquía ha vencido al orden y el individuo al rebaño. Pero no es más que una victoria puntual. La guerra continua y las huestes derrotadas redoblan sus esfuerzos para apuntalar su fe. No hay más que ir a YouTube y ver la de millones de vídeos que hay tratando de demostrar que Milei está loco y que Argentina se está sumiendo en un pozo sin salida. Claro, se podría argumentar aquello del Quijote: ladran, luego cabalgamos. Pero no hay que fiarse. Porque la maledicencia también funciona. 

Y así corre el mundo: máximos y mínimos y puntos de inflexión. ¿Por dónde andamos ahora? Yo diría que por un punto de inflexión. Al respecto, aquella pandemia que algunos ven ya tan lejana, fue definitiva. Fabricó un muro insalvable entre los que creen en la objetividad del Estado y los que prefieren la subjetividad de Dios. Así es que está uno en una de esas tertulias a la que se acercó por una insana curiosidad y, de pronto, sin venir a cuento, escucha a alguien decir que Milei está loco. No es por casualidad, es sencillamente que el tío sospecha que tú prefieres a Dios antes que al Estado y quiere aportar su granito de arena para ayudar a los suyos en la guerra que no cesa. ¡Jo, que aburrido es todo esto! ¡Quién me manda a mí...!

jueves, 16 de mayo de 2024

Extrañas circunstancias

Me entero de que han intentado asesinar al primer ministro de Slovakia. Por lo visto el hombre se había estado oponiendo al tratado ese del control de las pandemias por parte de la Organización Mundial de la Salud. «Yo no pienso firmar», había dicho el tipo. Y ya, para redondear, se había opuesto al envío de armas a Ukrania, algo que, dada la posición geográfica de Slovakia, planteaba serios problemas al amigo americano. Sea como sea que haya sido, lo que es innegable es que oponerse al dictado del patrón es malo para la salud. Ahí murieron en extrañas circunstancias tres o cuatro presidentes africanos que tenían en común el haberse pitorreado de la famosa pandemia. Uno de ellos, que era biólogo celular, había dicho y demostrado, que si se hacía un PRC a una papaya también daba positivo. A alguien no le debió gustar el chiste y, entonces, pasó lo que pasó. De las muertes inesperadas de aquellos presidentes nunca más se habló. Pero a la semana de haberse producido los países que habían venido gobernando se apresuraron a firmar todo lo que les pusieron delante. No digo yo que... pero, bueno, no puedo evitar la sospecha. 

Me he pasado la vida viendo cine de Hollywood y a los hechos me remito: tengo una cabeza que es un montón de mierda. Me lo he tragado todo. El puto maniqueísmo. Siempre del lado de los buenos. De la democracia, de la libertad, etc.. Ya no sé en qué coño puede creer uno como no sea en el de la Bernarda. En resumidas cuentas, que me he reído mucho de aquellos chinitos que agitaban en sus manos levantadas hacia el cielo el Libro Rojo de Mao y no me percataba que yo hacía lo mismo con las películas rosas de Hollywood. ¡Quedaba tan guapo Paul Newman haciendo contraespionaje! ¡Y los soviéticos eran tan feos! E iban tan mal vestidos...

En fin, ayer me decía un vecino que es de mi pueblo y que está ya en las últimas acaballas: ¿Tú crees que hay algo más después de esto? Yo creo que no. Le contesté: Pero, hombre, Joaquín, a nuestra edad, cómo vamos a estar seguros de nada,,, no sé tú, pero lo que es yo, no he acertado ni una en esta vida, o sea que lo del más allá puede ser cualquier cosa. 

miércoles, 15 de mayo de 2024

¡Quién distingue?

 «Oíd atentamente mis palabras, / sea éste el consuelo que me dais; tened paciencia mientras hablo, / y cuando termine, podréis burlaros», dice Job. Unos versos más, y sigue: «Cuando lo recuerdo me horrorizo / y me atenaza las carnes el pavor. / ¿Por qué siguen vivos los malvados / y al envejecer se hacen más ricos? / Su prole está segura en su compañía / y ven crecer a sus retoños; / sus casas en paz y sin temores; / la vara de Dios no los azota»

Por contra, el bueno muere lleno de amargura, sin haber comido nunca bien... y al malvado y al bueno, acuestan juntos en el polvo, cubiertos de gusanos. C´est la vie!

Ayer iba por ahí y, de pronto, mi vista cayó sobre un señor sentado en el suelo que había colocado a sus pies un cartelito minimalista; rezaba así: «Sin nada». Como en el trascurso de los años me he ido creando una mente matemática, automáticamente entendí: «con todo». O es que, ¿acaso dos negativos seguidos no hacen un positivo? Aquí, sin duda, necesitaríamos del lingüista para que nos aclarase este extremo propio de la lengua castellana. Pelillos a la mar. 

Siempre me inspiraron curiosidad los carteles que confeccionan los mendigos para publicitar su mercancía. Por ejemplo, a la puerta del Mercadona que frecuento, hay siempre una señora gorda, vestida a lo gitana rumana, con un cartel en el que nos informa que tiene seis hijos a los que no puede dar de comer. Aquí al lado hay otro que trata de conmovernos con la leyenda: «Cántabro sin trabajo». Ya saben, desde que Jordi Pujol puso de moda lo de las identidades regionales, como que la gente está muy sensibilizada al respecto y, ese mendigo, sin duda, quiere aprovechar el tirón.  

Sin embargo, el recurso más usado por los mendigos es el de la obviedad: «Pido por necesidad». La necesidad se le supone al mendigo, como al soldado el valor. Aunque, quizá, a la gente en general, le caiga más simpático un vicioso que un necesitado. Recuerdo que en Madrid vi a un par de mendigos, tumbados en una esquina del FNAC, que se publicitaban con un cartel que ponía: «Pedimos para cervezas y cigarrillos». Se les veía felices. La gente no paraba de echar monedas al bote que había cabe al cartel. 

En fin, qué vida esta, buenos, malvados, necesitados, viciosos...¿quién distingue? Desde luego que Dios, parece que no. A final les acuesta a todos juntos sobre el mismo polvo y les cubre con los mismos gusanos. 

El caso es que ayer me pasé por La Rebelde, que así se llama la librería de viejo que más frecuento, y me agencié una versión Oxford Bookworms de Dr Jekyll and Mr Hyde. Es un libro que siento la necesidad de releerlo porque, por un lado, en aquellas lecturas de juventud, uno se quedaba por lo general a uvas, y, por otro, porque Fede, infatigable estudioso de la personalidad, me lo pondera mucho. Claro, ¿quién distingue al bueno del malvado si resulta que es la misma persona? Y que tire la primera piedra el que esté libre...

martes, 14 de mayo de 2024

Chumino

La mejor definición de feminista que he encontrado por ahí es: mujer que tiene averiado el mando a distancia. En tal caso, nada tiene de extraño que ande rabiosa. Porque no es fácil encontrar un taller que te repare eso. Digamos que, lo suyo, entonces, es el desguace. Y así va la vida, que en lo que concierne a ese mando de marras los hombres van como autómatas: 

                                                  CAMI

                                                  CAMINO

                                                  COMINO 

                                                  CHUMINO

Por Dios Bendito, ya va siendo hora de que nos dejemos de mandangas y volvamos a por donde se solía: las mujeres a la cocina a ponerse gordas y los hombres a la guerra a caer como moscas. Han sido miles de años así y la especie nunca se había puesto en peligro. No vaya a ser que la jodamos ahora con tanto querer ser iguales, ese imposible metafísico.

domingo, 12 de mayo de 2024

La fuerza del sino

Pareciera que todos los esfuerzos que hacemos en esta vida estuviesen encaminados a conseguir un futuro previsible. Ya saben, aquel famoso consejo de los padres: tú, hijo, algo seguro. Es decir, hacer oposiciones a funcionario.  

Entonces, viene el Duque de Rivas y nos deja como legado "Don Álvaro o la fuerza del sino". La vida es como es y va por donde le da la gana. Lo único que está en nuestras manos es implorar el favor de los dioses. Que la primera acción de cada día sea ofrecerles sacrificios. Siempre con un punto de reserva porque la experiencia nos demuestra que, al que más favorecen, para mayores trabajos le guardan. 

A Don Álvaro, nacido para triunfar en la vida, se le tuercen las cosas, una detrás de otra. Le persigue un sino funesto. Los dioses se ceban con él. Y a él no le queda más consuelo que el dulce lamentar de dos pastores: 

"¡Qué carga tan insufrible / es el ambiente vital / para el mezquino mortal / que nace en sino terrible! / ¡Qué eternidad tan horrible / la breve vida! Este mundo, / ¡qué calabozo profundo / para el hombre desdichado / a quien mira el cielo airado / con su ceño furibundo! / Parece, sí, que a medida / que es más dura y más amarga, / más extiende, más alarga / el destino nuestra vida. / Si nos está concedida / solo para padecer, / y debe muy breve ser / la del feliz, como en pena / de que su objeto no llena, / ¡terrible cosa es nacer!" 

Quizá el problema de Don Álvaro fue que se hizo demasiadas ilusiones. Si Doña Leonor no podía ser para él, por muy estúpidas que fuesen las razones, ¿a qué empeñarse? ¡El jodido romanticismo, madre de todas las desgracias! Precisamente los dioses nos dieron la razón a los humanos con la finalidad de que la usásemos, es decir, de que fuésemos prácticos. Y entonces vino el filósofo de mierda y dijo: el corazón tiene razones que la razón no entiende. ¡Qué juego de palabras más venenoso! Ya ven, un día a alguien se le encendió una lucecita y dijo: ¡Eureka, lo suyo es casarse por amor!  Y se multiplicaron por mil los divorcios. Y las tragedias. No, no es la fuerza del sino, es, sencillamente que damos prioridad a los sentimientos sobre la razón y, eso, a los dioses no les gusta un pelo. Porque es como si despreciásemos el más preciado de todos los regalos que nos hicieron. 

sábado, 11 de mayo de 2024

Por donde solía.

 Que gran parte de lo que difundió Wikileaks era verdad lo demuestra el hecho de la saña con la que ha sido perseguido Julian Assange por parte del gobierno de los EEUU en colaboración con sus colonias europeas. ¿Ustedes creen que si lo difundido hubieran sido patrañas se hubiese dado ese ensañamiento? El que se pica, ajos come, y los EEUU y sus colonias los comen a calderadas que no hay más que ver el aliento que despiden. Pues el caso es que, esta semana, una organización británica del tipo de Wikileaks, de nombre search.disclosureuk.org.uk, ha sacado a la luz unos papeles en los que está consignado cuales fueron las aportaciones dinerarias que laboratorios como Phizer o Astrazeneka hicieron a los médicos británicos para que promocionaran el famoso lema «safe and effective». Y ¡vaya por Dios!, al final resultó ser que ni seguras ni efectivas, pero los médicos, esos angelitos, se lo llevaron crudo. Yo me dejaría cortar un brazo si lo que ha dicho search.disclosureuk es mentira. Conozco los entresijos del percal como mis propias entrañas y sé que es casi imposible que pueda haber algo más corrupto que el entramado médico-farmacéutico. ¡Es tan fácil camuflarse detrás del miedo a la muerte!

Afortunadamente, esto de lo digital no solo sirve para que los gobiernos nos controlen todavía más; también sirve para que nos podamos escaquear de su afán fiscalizador. Por todas las partes surgen asociaciones que pugnan por la verdad. Y no hay en estos momentos en el mundo una verdad que sea más urgente desvelar que la que tiene que ver con la famosa pandemia de marras, quizá el mayor fraude cometido por las mafias del poder desde que existe memoria histórica. Y digo el mayor ateniéndome al hecho de la habilidad con la que han convencido a las mayorías aborregadas de que todo lo que hicieron fue por su bien. Todavía hoy, son millones los van a vacunarse convencidos de que todo lo que dicen por ahí son habladurías de gente mala.

Pues sí, la verdad tiene que emerger y los responsables del fraude pagar. Es como lo del enigma de la Esfinge, que hasta que no se descifró los tebanos no pararon de sufrir pestes. En este desciframiento nos va el librarnos de la peor peste de todas las que puede sufrir la humanidad, la de la miseria moral... también llamada la de los muertos vivientes, y no por nada, sino porque nadie está más muerto que quien vive colgado de una ficción. 

En fin, perdonen que vuelva por donde solía. 

viernes, 10 de mayo de 2024

La gloria

Raramente hago visitas. Por lo que sea, me producen una gran desazón. Pero esta vez, como me habían insistido tanto y la ocasión venía tan a mano, me decidí. Se trataba de una chica que había sido mi subordinada en los años en lo yo había sucumbido a integrarme en una estructura jerarquizada. En aquel entonces, digamos que era el jefecillo de una docena de personas a las que distribuía el trabajo a mi antojo. A ésta, concretamente, le había asignado la tarea más sofisticada, dentro de un orden, de las que llevábamos a cabo. Ella era impecable realizándola y nunca me dio el menor problema. Como suele pasar en todas las instituciones jerarquizadas, sobre todo si son estatales, cual era el caso, la cantidad de tiempo libre entre tarea y tarea era considerable. Y ese tiempo, de todos es sabido que suele emplearse mayormente en intrigas, cotilleos y propalación de rumores insidiosos. Así era que yo pasaba grandes ratos en mi despacho leyendo novelas y mis subordinados dedicados a lo dicho. Aquello era lo más parecido a una portería, dicho en el sentido peyorativo del término. Digo mis subordinados y digo mal porque tendría que haber añadido, todos menos una, precisamente la que fue objeto de la visita de marras. Ella siempre encontraba un rincón tranquilo en el que enfrascarse en sus cuadernos. De vez en cuando desaparecía un par de días y luego me enteraba de que había ido a Madrid a examinarse. Yo no tardé en abandonar aquel reducto opresivo, pero eso no quitó para que me llegasen noticias de que la chica en cuestión también había desechado la seguridad estatal y se había establecido por su cuenta. 

Así que, como les decía, el otro día pasé por delante de su empresa y entré a saludarla. No me costó ni un minuto saltar los cuarenta años que habían pasado desde nuestro último encuentro. Un minuto desde la desorientación inicial por los inevitables cambios fisionómicos a la total restitución de la memoria de lo que había sido. Tengo que reconocer que me desarmó el afecto con el que fui recibido. Hacía demasiado tiempo que nadie me decía cosas tan agradables sobre aquel pasado mío del nunca ceso de avergonzarme. A ver si es que yo exagero, pensé entonces. El caso es que me enseñó las diversas instalaciones de su empresa, me presentó a todos sus empleados como si yo fuese lo más de lo más y, como siempre pasa en estos casos, nos despedimos con promesas de nuevos encuentros. 

Una historia ejemplar, la de esta chica. Hija de empresario, por cierto. Ya saben que eso de que, de casta le viene al galgo, aunque no sea ley, tampoco es ninguna tontería. En fin, sea como sea, lo que deja poco espacio a la duda es que, el que la sigue la consigue. A veces te puedes partir la nuca en el intento, como le paso a Faruq de la Tata cuando andaba persiguiendo una liebre, pero ¿y la gloria imperecedera de Faruc? ¿Qué me tienen que decir de eso? ¿Hay algo que se le pueda comparar?

jueves, 9 de mayo de 2024

Potencias del alma

Comentaba ayer con Santi que esto del internet, como todo fuego robado a los dioses, tiene que pagar su duro peaje. Internet, en esencia, no es más que una tecnología que facilita el camino de los humanos hacia su imposible aspiración de ser como los dioses. Y, efectivamente, nunca hubo invento que pusiese tantos recursos a nuestra disposición. Recursos sofisticados que, más que cualquier otro de los conocidos, exigen del esfuerzo para que den sus frutos. El esfuerzo, la voluntad de poder, llámenle como quieran a esa potencia del alma que la naturaleza reparte a su antojo con manifiesta injusticia: a unos tanto y a otros tan poco. En definitiva, que internet lo que hace es ensanchar la grieta que distancia a unos humanos de otros, a los esforzados de los vagos. Con todos esos recursos, si te esfuerzas, dejas a los que no son capaces de usarlos a años luz. Y en eso es en lo que estamos, aumentando las diferencias como quizá nunca se hizo: antes eran de dinero y ahora son de conocimiento, es decir, algo mucho más sibilino a la hora de atizar las pasiones destructivas, ya saben, la envidia, el resentimiento, el rencor y todo eso que envenena el espíritu de los, llamémosles, vagos. 

Así es que el internet, no se hagan ilusiones vanas, ha venido a este mundo para acrecentar las diferencias sociales. Y no por otra razón quizá sea que arrecien las pulsiones igualitaristas por doquier. Son un grito de desesperación de los que se sienten descolgados. Todo en vano. La desigualdad está en la esencia de las especies. Quizá sea su herramienta más poderosa para perpetuarse. 

miércoles, 8 de mayo de 2024

Almas en pena

 Aunque sigue corriendo un aire fresquete, la primavera ya está aquí en todo su esplendor. Y las calles bullen de gente. No sé cuánta más podrá haber cuando la ciudad esté en fiestas o, ya, ni te digo, cuando abran los cuatro museos que ahora están en obras, ya sea de remodelación, ya de construcción desde cero. Esto puede ser, la mundial. Así es el mundo de ahora, regido por el ocio. Claro que hay gente que trabaja, los esclavos, como siempre pasó cuando los imperios estuvieron en caída libre. Pero la inmensa mayoría son señoritos a los que es difícil distinguir de las almas en pena. Salir a pasear, sentarse en una terraza o un banco con vistas, parase con un conocido a echar una parrafada anodina, acaso dejarse ver en una de las tantas actividades culturales de las que provee con generosidad el estado benefactor, irse para casa a ver la televisión,,, ¿qué más se puede pedir? O desear. Yo, desde luego, nada.

martes, 7 de mayo de 2024

Mates

Me habla Santi acerca de la importancia de las matemáticas en el estudio de la lingüística. Yo bien que le creo porque no hay fenómeno natural, y lengua quizá sea el más sofisticado de todos, cuyo intento de comprensión no pase por la utilización de las matemáticas como herramienta imprescindible. Esto es algo que lo comprendí a la perfección cuando pretendía dedicarme a la fisiología; con mis conocimientos matemáticos de entonces nunca podría haber pasado de la condición de auxiliar de laboratorio. Así que lo dejé y me fui a ganarme la vida de practicón, que para eso solo se necesitan las cuatro reglas y un poco de picardía. Ya ven, con lo lógico que hubiera sido que me hubiese puesto a estudiar matemáticas cuando tenía a mi cargo todos aquellos sofisticados aparatos de medición. Pero no supe verlo, quizá porque, aunque andaba tratando de disimularlo, arrastraba la típica depresión de los que empiezan a hacerse conscientes de sus vergonzantes limitaciones. 

Pero agua pasada, no mueve molino. Así es que, luego, cuando ya, en teoría, no me servían para nada, di en interesarme por las matemáticas y les puedo asegurar que nunca hice cosa que me proporcionase tanto gozoso entretenimiento. Es un continuo ir maravillándote con la potencia de la mente humana que fue capaz de llegar a tales desvelamientos. Sin duda hay algo como de divino en nosotros. Eso que tantas veces nos hace caer en el pecado de soberbia y, por tal, nos arroja a los infiernos. 

Ayer mismo estaba viendo un vídeo sobre logaritmos. Los naturales concretamente, los que tienen como base el número e. Pues bien, el proceso que va desde que Nieper fabricase las tablas que permitían utilizarlos hasta que Euler descubre que la base de esos logaritmos es el número e dura más de un siglo. ¡Cómo pudo ser eso? Pues ese es el misterio que se desvela en el video que les comento. El número e: 2.718281828459045235360..., algo tan prosaico y que, sin embargo, encierra dentro de sí un mundo de posibilidades. Pocas revoluciones silenciosas tuvieron tanta trascendencia como el descubrimiento de ese número. Porque esa es la cuestión, que son las matemáticas las que lo trastocan todo.

En fin, totalmente de acuerdo con Santi en que eso de diferenciar los estudios en de letras y de ciencias es una barbaridad. Los estudios de filología deberían incluir las matemáticas. Y los de medicina, ya, ni te digo. 

lunes, 6 de mayo de 2024

La alargada sombra

Aquel libro que publiqué en su día, «A la sombra de la Peña Pelada», estoy estos días revisándole para volverlo a publicar, esta vez en Amazón. ¿Por qué lo hago? Pues muy sencillo: por estar ocupado en algo. 

Estar ocupado es la única escapatoria que tenemos los humanos a la angustia vital. Un buen día a un mono se le mutó una neurona y comenzó a tomar conciencia de sí mismo y de que el tiempo pasa. Y todo se jodió. Desde entonces, ser humano y sufrimiento, todo es una misma cosa. El espectro de la muerte no nos abandona. 

No le den más vueltas, si no se ocupan en algo vivirán en el infierno. No otra es la razón por la cual el planeta está lleno de ciudades, puentes, carreteras y cachivaches hasta para cascársela. Mientras la gente ha estado construyendo todas esas cosas ha escapado por un rato a la angustia vital que les decía. Uno, a veces, se olvida de que las cosas son así y tiende a quejarse por las molestias que la actividad inútil nos produce.  De hecho, menos producir comida y refugios para protegerse de los elementos, todo lo que hacemos es inútil si no tenemos en cuenta que huir de la angustia es más importante que comer. Sin comer puedes resistir un tiempo mucho mayor de el que tardas en arrojarte por un precipicio si no consigues despistar al espectro de la muerte. 

En fin, ya ven que gracia nos hicieron, quienesquiera que fuesen, cuando nos mutaron una neurona. ¿Qué es lo que habíamos hecho tan mal para merecer esa mutación que nos expulsó del paraíso de la no conciencia de sí mismo? Bueno, voy a seguir con lo de la sombra que, por cierto, esta vez lo voy a llamar la alargada sombra, no sé por qué, quizá porque me acuerde de la sombra del ciprés que es alargada.  

domingo, 5 de mayo de 2024

Esparta

Ando con Las Confesiones de un Pequeño Filósofo de Azorín. El capítulo IX se titula Vida en el Colegio. Son los años ochenta del siglo XIX y lo que cuenta apenas difiere en un puto o una coma de lo que yo conté acerca mis estancias en internados en los años cincuenta del siglo XX. Los internados en colegios de religiosos, hay que haberlo vivido para saber lo que vale un peine. A Azorín le llevaron con ocho años, a mí con diez, a mi hermana la pequeña, con siete. Imagínense un niño de siete u ocho años, en estos tiempos que corren, levantado a golpe de palmadas a las cinco de la mañana para ir a misa: automáticamente, sus padres serían denunciados y privados de la patria potestad. 

¿Qué es mejor, aquel tipo de educación que duró, que se sepa, de los ochenta del XIX a los cincuenta del XX o ésta que se viene suministrando desde los sesenta del siglo pasado, cuando todos los religiosos que regían los colegios huyeron en desbandada hacia las faldas de las mujeres? Convendría hacer un estudio sobre el particular. Porque  acertar mínimamente sobre cómo preparar para la vida adulta a los niños no es cuestión baladí. Modelo espartano o modelo ateniense. Platón se decantó sin ambages por el espartano y se tomó la molestia de escribir un libro, La República, para explicar el porqué de sus preferencias. 

No sé, porque en la vida, si alguna vez aciertas es como lo del burro que hizo sonar la flauta: por casualidad. Pero da dolor esa pintura de la Grecia clásica en la que se ve a dos esbirros llevándose a un niño de siete años que mira hacia atrás, se supone que a su madre, con cara de terror. Así era Esparta, que, por cierto, le dio pal pelo a Atenas cuando ya se habían deshecho del enemigo común que las mantenía unidas. Es la dureza que, en principio, se supone que facilita la vida. ¡Vete tú a saber! Aunque, personalmente, me decantaría por un "ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no le alumbre". Porque por aquel entonces nos quemaban y, ahora, mi impresión es que van con tan poca luz que para todo necesitan pastor que les guie. Nunca se vio, pienso, una juventud más dócil. O blandengue, si mejor quieren. Pero solo es una impresión, qué quieren que les diga. 

En resumidas cuentas, yo soy yo y mis circunstancias, y cada época tiene las suyas. Aquellas fueron las que fueron y estas son las que son. Yo no veo que a mí me haya ido muy diferente de cómo les va a mis hijas, y eso que, por lo menos en apariencia, nuestras educaciones difirieron como de la noche al día... a lo mejor no fue para tanto. 

sábado, 4 de mayo de 2024

La memoria

En llegando estas fechas me entra una nostalgia enfermiza de los campos de Castilla. Quizá era la percepción de la belleza lo que experimentaba cuando pedaleaba por aquellas carreteras solitarias entre los mares verdes mecidos por la brisa. El cielo, de un azul prístino por el que se dejaban ir perezosos ocasionales borregos blancos. La inevitable pareja de águilas allí en medio, señoreando la inmensidad. Las torres de las iglesias destacando en el horizonte; desde cualquier sitio veías unas cuantas. Los pueblos solitarios con sus acogedoras tabernas y sus plazas con fuente, bancos y álamos en las que tanto me demoré. Fuentes, Paredes de Navas, Becerril, Gascón, Ampudia, Villarramiel, Astudillo, Santollo, Monzón... me faltó sabiduría para haberme quedado por allí. 

En fin, a lo hecho pecho. Y aquí estoy somnoliento por no poder conciliar el sueño. Repaso A la Sombra de la Peña Pelada, el libro que un día escribí pretendiendo hacer literatura de mi infancia en Liérganes. Me río en ocasiones y en otras me da pena. Pero nunca me incita a la nostalgia. Es como si aquello me hubiese saturado. Como me pasó con tantos otros sitios después. Solo Castilla me dejó hueco para más... y sé que ya nunca iré a llenarlo.  

Aquí, constreñido entre la montaña y el mar. ¿Por dónde escapar? O, simplemente, esparcirse. Solo queda hacia dentro. La memoria. 

jueves, 2 de mayo de 2024

Santiagos

Tenemos una primavera bastante cabrita, con vientos frescos del oeste, sol entre nubes y luvias intermitentes. No inspira deseos de lanzarse a los caminos. Veo a los peregrinos que van a Santiago y no les envidio la ganancia. Porque es que, además, no tiene pinta de ir a mejorar en, por lo menos, a una semana vista. Aunque, tampoco es que haga caso de mis presentes querencias, porque estoy ya tan viejo que ni siquiera la primavera me inspira deseos de romper la monotonía. Santiago, ¡por Dios!, qué lejos se me hace. 

No sufro por ello, porque cada edad tiene lo suyo y en la que estoy suele vencer el escepticismo respecto a las expectativas que generan los desplazamientos. Mi vida, ahora, es fundamentalmente hacia dentro. Mis recuerdos. Repaso lo escrito a lo largo de los años y lo revivo con redoblada intensidad. ¡Tantas páginas emborronadas! ¡Tantos jubileos en tantos Santiagos! 

En fin, que cosa más rara es esto de la vida de los humanos. Sabemos que todo es nada y, sin embargo, no nos queremos ir de aquí sin dejar algo. Un amable recuerdo de nosotros, quizá. 

miércoles, 1 de mayo de 2024

Sin solución

El mundo siempre ha estado enzarzado con las ideas religiosas. Y mi impresión es que nunca dejará de estarlo. Porque las ideas religiosas tienen una característica que las hace incompatibles entre  sí: son excluyentes o no podrían subsistir. Por definición, el que cree en otra religión es porque está equivocado. 

El problema, entonces, estaría en saber por qué ciertas ideas adquieren la categoría de religiosas. Porque, también, por definición, una idea nunca puede ser incontrovertible, que es, precisamente, lo que pretenden ser las ideas cuando devienen religión. Una pretensión ciertamente estúpida, pero también letal. 

TCN es el acrónimo de la cadena de televisión que fundara Tuker Carlson cuando le echaron de la cadena Fox por ser considerado demasiado facha. El caso es que ahora, TNC, a menos de dos años de ser fundada tiene más audiencia que la propia Fox... bueno, esto lo digo sin tener certeza, pero creo que no voy descaminado. El caso es que Tuker se dedica a hacer entrevistas a personajes de actualidad que son controvertidos porque cuestionan la religión dominante. Tal fue el caso de la que le hizo a Milei, el flamante presidente de Argentina, que a la semana de ser emitida ya la habían visto más de trescientos millones de personas. Y al mes, más de mil. También fue famosa, por demonizada, la que le hizo a Putin. También a la semana la habían visto cientos de millones. Y así, unas cuantas, hasta que llegamos a la más reciente y, a mi parecer, sumamente interesante: la que le hace a Aleksandr Dugin. 

Aleksandr Dugin es un filósofo ruso que, por lo visto, tiene gran predicamento en Rusia, hasta el punto de ser, según dicen, el inspirador de las ideas político-religiosas de Putin. En realidad, según me ha parecido al escucharle, no es más que un tradicionalista, conservador, o como quieran llamar al que se dedica a exaltar los valores de la patria, la familia, el cristianismo ortodoxo o católico, que vienen a ser lo mismo.  De esos, por aquí, tuvimos unos cuantos, hoy día en el baúl de los recuerdos. Sea como sea, Dugin debe levantar ampollas por estos lares que llamamos Occidente. Para empezar, Amazon tiene vetados sus libros. Argumentan que son peligrosos. Lo mismo que argumenta la Casa Blanca que, porque no puede que, si no, mañana mismo haría una hoguera para quemarlos. Y es que los autos de fe son la esencia de las guerras de religión. Para la gente religiosa, donde mejor se camufla el demonio es entre las páginas de los libros. Si quemas el libro, quemas al demonio y santas pascuas. 

Yo no es que les recomiende la entrevista a Dugin, pero les puedo asegurar que en ella están bien explicadas las claves de la guerra de religiones en curso: entre el conservadurismo ruso y wokismo americano. El wokismo, ese delirio que preconiza que todo es optativo, hasta el género de cada cual. Da igual con cual nazcas; si no te gusta le cambias y punto.  Claro, todo es optativo menos ser como Putin, que eso es la religión equivocada. La que hay que eliminar. 

En fin, Pilarín, que no hay manera de que aprendamos de los propios errores.