viernes, 15 de agosto de 2025

Minas caninas

Uno va por la calle tranquilamente, pero, eso sí, con un ojo siempre puesto en el suelo no vaya a ser que pises una mina canina. Por qué, me pregunto cada vez que veo una de esas minas, el dueño del perro ha hecho caso omiso de esa campaña institucional que ha llenado la ciudad de carteles instando a recoger esas minas y arrojarlas a una papelera. No encuentro otra explicación que el ejercicio de la maldad como búsqueda de consuelo por parte de aquel que vive carcomido por la desesperación. 

Pero, ¿por qué esa carcoma? Es gente que, aparentemente, tiene todas las necesidades de primer orden e infinidad de las de segundo -como tener perro- cubiertas. Sin embargo, es evidente que algo vital les falta. ¿Qué es lo que puede ser? Por más que me lo pregunto no encuentro otra razón que la del trastorno biológico: su glándula pineal, o cualquier otra glándula, se queda corta en la fabricación de cualquier sustancia esencial para el equilibrio psíquico. Es como si, sin una cantidad suficiente de esa sustancia, se diese una sensación de vacío insoportable que empuja al que lo padece a buscar alivio en la propagación de su mal... buscando el consuelo de los tontos. 

Ahora bien, ¿por qué esa glándula no fabrica la cantidad necesaria de sustancia equilibradora? Es por el querer de los cielos o por algún desequilibrio medioambiental inducido por la conducta humana. ¿Por qué hay lugares en el mundo en los que no hay, por poner un ejemplo, tantas cagadas de perro por las aceras? ¿Es que, acaso, no hay tanta gente en esos sitios acuciada por la necesidad de joder al prójimo? ¿Es que, por ventura, se respira mejor aire en esos sitios? ¿O es, simplemente, que en esos sitios la gente se dedicó a evitar las conductas humanas que envenenan los espíritus? Porque esa debe ser la cuestión fundamental, el envenenamiento de los espíritus por medio de conductas que contravienen las leyes no escritas del cielo. No puede ser que Dios se quede indiferente ante la gente que se dedica a adorar a los perros. Sabemos desde la noche de los tiempos que no hay nada que más le fastidie que la idolatría. Es muy exigente al respecto y, al que se salta el precepto, de inmediato le jode la glándula de marras y le hace vivir con ese vacío insoportable. Bueno, no es más que una conjetura, pero no me negarán que tiene algo de plausible, o sea, que no es tan disparatada. 

 Claro, el problema se complica cuando, en la búsqueda de consuelo, se pasa de dejar cagadas en las aceras a eliminar físicamente a los vecinos, que es en lo que está el mundo, ha estado siempre y, supongo, estará por los siglos de los siglos. Y es que no hay forma de escapar a la maldición que arrastramos como especie, la del vacío existencial. Sencillamente: estamos mal hechos y sin reparación posible. No nos queda otra opción que la de caminar siempre mirando al suelo so pena de pisar una mina canina. 

jueves, 14 de agosto de 2025

Hamburguesas

 


La reportera le dice a la señora: Señora, ¿no cree usted que no debiera comer hamburguesas? La señora responde: mi padre vivió ciento veinte años. La reportera: ¿comiendo hamburguesas? La señora: ¡no! No metiéndose en la vida de nadie. 

De lejos se ve en la foto que la escena es un pueblo castellano. Son pueblos que destilan una sabiduría milenaria. Me he cansado de recorrerlos en bicicleta conversando lo justo con la gente. Por la mañana, los viejos esperan a que Caronte les pase al otro lado libando en silencio orujos en la taberna. Los domingos acuden todos a misa mayor; a la salida hacen corrillos para hablar de la marcha de las cosechas. Las autoridades municipales esperan a que salga el cura para acompañarle hasta su casa hablando del tiempo. En septiembre, cuando ya todo haya pasado, organizarán una romería para que los mozos y las mozas de los contornos tengan oportunidad de intimar. A continuación, empezará la siembra para cerrar el ciclo. 

Este vídeo de la vieja sabia que me acaba de mandar un amigo palentino me ha traído a las mientes los pasajes de El Quijote en los que Sancho anda en funciones de gobernador. Sin duda, Cervantes ha querido señalarnos en esos pasajes que el sentido común no es algo que se aprende en las universidades. Más bien es cosa de la soledad de los campos que invita al reencuentro con uno mismo. No hay nada que enseñe tanto como la perspectiva de los horizontes lejanos; uno, así, ve de muy lejos al enemigo que viene y puede tomarse con calma su defensa. Sancho, mientras cuida cabras, ha tenido mucho tiempo para rumiar las Sagradas Escrituras que escucha recitar al cura en la misa de los domingos. Y ha sacado sus particulares conclusiones. Así es como ha llegado a tener un pensamiento puramente matemático: utiliza los refranes como si fueran teoremas. Así, de teorema en teorema no hay problema que se le resista.

Pues sí, señoras y señores, en ese video está toda la sabiduría que se necesita para vivir ciento veinte años. Hacer lo que te dé la gana a condición de no tocar los cojones a nadie ni dejar que te los toquen... es la filosofía que tan bien ha entendido en nuestros días el ínclito Clint Estwood, que no  otro es el motivo de que concite tantas simpatías por doquier.  

miércoles, 13 de agosto de 2025

Apetito de vida

El afán de novedad es uno más de entre los engañosos motores que mueven la economía mundo. Nos pasamos la vida persiguiendo la novedad como si de su hallazgo dependiera nuestra liberación de las penas del infierno que supone la ociosidad a la que estamos condenados por haber robado tanto fuego a los dioses. A veces la necesidad me lleva al centro de la ciudad y veo a esas ingentes masas de turistas estirando el cuello en busca de la novedad liberadora. ¿Qué de nuevo pensarán encontrar estos tipos en un lugar tan anodino como Santander? Al final todos acaban en Los Cien Montaditos comiendo platos gigantescos de patatas fritas y bebiendo cañones que son vasos enormes repletos de cerveza. Esa es su gran novedad y por la que les ha merecido la pena hacer tantos kilómetros. Que nadie se engañe al respecto, todos los lugares son anodinos, es decir más de lo mismo. 

La novedad, claro está, existe; concretamente está dentro de nosotros si es que la sabemos buscar, que no es fácil. por cierto, porque su hallazgo está ligado al sacrificio. Con sacrificio descubres el milagro, o la belleza, que hay en las pequeñas cosas que te rodean y, entonces, sientes una satisfacción pasajera que te ayuda seguir tirando hacia delante. Así todo, por mucho que te sacrifiques y muy bien que hayas aprendido a buscar, el paso del tiempo no perdona; llega un momento en la vida en el que estás condenado, si es que así se puede decir, a la sensación de que ya lo viste todo... todo es repetición; entonces es, quizá, eso que alguno llamó saciedad de vida. 

Les confieso que en muchos momentos tengo esa sensación de saciedad... que también es de abandono. Pero entonces alargo el brazo y agarro la guitarra. ¡Leches, ya me empieza a sonar esto! ¡Esto sí que es novedad! Y noto como si se me estuviera abriendo el apetito de vida. Sí, that is the cuestion, tener o no tener apetito de vida. Llamémoslo también, ganas de sacrificio: aprender una nueva partitura y cosas así.  

En fin, Pilarín, allá cada cual con sus intentos de esquivar la saciedad que, a algunos, quizá la mayoría, les llega a edades muy tempranas... no por otro motivo es que veamos por ahí tantas pulsiones suicidas -perdonen el pleonasmo-; si ya estoy saciado, agarro un avión y, so capa de búsqueda de novedad, me voy al quinto coño que seguro que allí también hay un Cien Montaditos donde atiborrarse de patatas fritas y cerveza.

martes, 12 de agosto de 2025

Rodrigos

Estamos atravesando una ola de calor para ricos; aquí siempre vinieron a veranear los ricos porque calor quiere decir pasar de los veintidós o veintitrés grados habituales a los veintiséis o veintisiete. Con todo ello, como todo es relativo y el hombre es animal de costumbres, con la presente subida ando un tanto agalbanado, es decir, con tendencia a la clinoposición en su variedad decúbito supino... tumbado en el sofá, para que nos entendamos. Así es que, para matarla ya de una vez por todas, agarro un libro maravilloso que me dejó en herencia mi madre y me pongo a leerlo en voz alta. Se trata de una recopilación de romances editado por Aguilar en el año treinta del siglo pasado, encuadernado en piel, con papel biblia y pan de oro en el canto. Ayer me estuve entreteniendo con las vicisitudes de La Cava y el Rey Rodrigo.

Y entonces me puse a pensar que la historia de España se dilucida entre dos Rodrigos que vendrían a representar, el uno, los pecados capitales y, el otro, las virtudes cardinales. Vamos, como si se tratase de un Mr. Hyde y un Dr. Yekyll. Bien sure, que por el medio de los pecados capitales siempre tiene que haber una mujer; como en lo de Troya. La Cava en un caso y Helena en otro. Si no hubiera habido una mujer por medio, ni Troya se hubiera perdido, ni los moros hubiesen invadido España. Pero estaba escrito y nada pueden los humanos contra las leyes del cielo. Con razón decía Sancho Panza: "la doncella honrada, la pierna quebrada, y en casa; y la mujer y la gallina por andar se pierden aína; y la que es deseosa de ver también tiene deseo de ser vista. No digo más."

El caso es ese, que, si La Cava no hubiera andado midiéndose las piernas con un listón en el jardín haciendo caso omiso de las celosías de palacio...

"De una Torre de palacio 

se salió por un postigo

La Cava con sus doncellas

con gran gusto y regocijo.

Metiéronse en un jardín

cerca de un famoso humbrío

 de jazmines y arrayanes

 de pámpanos y racimos.

Sentadas a la redonda

La cava a todas las dijo

que se midiesen las piernas

con un listón amarillo.

Midiéronse las doncellas,

La Cava lo mismo hizo,

y en blancura y lo demás

grandes ventajas les hizo.

Pensó La Cava estar sola;

pero la ventura quiso

que por una celosía

mirase el rey Don Rodrigo."


¿Ustedes creen de verdad que La Cava pensó estar sola? Como sostiene Sancho, la que es deseosa de ver también lo es de ser vista. Y es que si hay una ley de la naturaleza que no falla, esa es, que el, y sobre todo la, que tiene algo sobresaliente se muere por exhibirlo. La Cava sabía que tenía unas piernas bonitas y quería que todo el mundo se enterase; eso, pensaba con razón, le podía dar una ventaja biológica a la hora de transmitir sus genes. En fin, la cosa no hubiese pasado a mayores si el rey Rodrigo no hubiera sido un tanto rijoso. Como les decía el otro día, es lo que tiene la ociosidad descuidada, que saca de quicio las almas y luego pasa lo que pasa. ¿Qué hacía un rey espiando por las celosías? No es propio, desde luego. 

Compárenlo con el otro Rodrigo, el de Vivar. Para empezar, mata al padre de Jimena, que es como debe empezar cualquier relación hombre/mujer con visos de llegar a buen puerto. Valentía, prudencia, templanza y, Jimena, la pata quebrada y encerrada en un convento para que ni vea ni sea vista. ¡Como tiene que ser!

Rodrigos: el uno la hundió y el otro la sacó a flote. A España, quiero decir.  

lunes, 11 de agosto de 2025

Obviedades

 


Sí, todos ustedes están equivocados

En este caso se trata de la farsa palestina porque es la que más de moda está, pero el modelo sirve para otro millón de equívocos que señorean el mundo dando por el saco bien dado a cualquiera que tenga el vicio de pensar por sí mismo. 

Toda esa mentira sobre el efecto benéfico de los perros. Está archidemostrado que son una máquina de producir problemas sanitarios de todo tipo. Los propietarios de mascotas están en su mayoría infestados de parásitos con el consiguiente ir y venir a los centros sanitarios a hacerse pruebas diagnósticas. Lo mismo que los parques en los que ya no te puedes tumbar en la yerba porque está llena de garrapatas gracias a ese entrañable mejor amigo del hombre. Por no hablar de esas patologías mentales que se cristalizan en unos afectos desmesurados hacia las mascotas: por el muelle del Pesquero ya hay más cochecitos para llevar perros que para llevar niños. Sí, los perros, son un problema mayor que algún día habrá que mirar de frente. 

Y luego está eso del turismo; al respecto hay un vídeo de Boadella, colgado en las redes, que deja el asunto niquelado. Yendo por ahí no se ve nada de particular que no puedas ver mil veces mejor en tu casa en una pantalla de alta definición, y eso, sin necesidad de contribuir al gigantesco deterioro medioambiental que produce el que miles de millones de personas paseen por el mundo su angustia, ansiedad o, simplemente, su aburrimiento de cadáver viviente. Pero es que, además, yendo de acá para allá, o sea, malgastando su dinero, se verán privados de una de las posibilidades más liberadoras, es decir, el tener una casa en la que poder sentirse a gusto. El que se siente a gusto en su casa es el que, por lo general, crea cosas que contribuyen a mejorar la vida sobre el planeta. 

¿Y qué me dicen ustedes de toda esa bazofia que llaman cultura y que no es más que entretenimiento, trufado de adoctrinamiento, para chachas? Nada habría que objetar si no se hiciese a cargo de los presupuestos del Estado. A cuánto por barba nos sale ese simulacro de cultura. No creo que haya nada más perverso y demoledor que el hecho de que sea el Estado el principal proveedor de entretenimiento. De entretenimiento gratis, bien sure, ¡cómo si eso fuese posible! 

Y, last but not lest, por no cansar con más obviedades, los templos de la socialización y la empatía, las dos palabras mágicas del marxismo cultural; me estoy refiriendo a los bares, al ser posible con terraza. Cuando yo era niño, la gente que iba a los bares con la misma frecuencia con la que va hoy día prácticamente todo el mundo, eran considerados los desastres del pueblo o del barrio... en el que yo pase la niñez, había uno de esos al que llamábamos Curculio -gorgojo-, hijo de un indiano, al que no paraba de crecerle la nariz al mismo ritmo que le decrecía la riqueza. Porque esa es la cuestión, que, socializar y empatizar a diario, empobrece en todos los aspectos, pero sobre todo en el mental. Ya digo, Curculio, gorgojo, aquel personaje tan gracioso de Plauto. Por cierto, que el gorgojo es un insecto que parasita las legumbres hasta destruirlas por completo. 

En fin, allá cada cual, pero que nadie me venga después haciéndose la víctima, porque advertidos estaremos todos a nada que no diluyamos nuestra atención en la vorágine de la información interesada... la información para chachas, que le dicen.   

domingo, 10 de agosto de 2025

Dioses caídos

 El primer mono que se bajó del árbol y tomó conciencia de que el tiempo pasaba y que era finito para él, sintió horror y para aliviarse inventó a los dioses, unos seres inmortales, ubicuos y omniscientes; a partir de ahí, todo su empeño fue, ya, ser como ellos. Y en eso es en lo que ha estado todos estos siglos con los resultados de todos conocidos: para unos ya casi podemos tratarlos de tú a tú y, para otros, estamos a la misma distancia que estábamos en la noche de los tiempos. 

Veía ayer el título de un vídeo en el que se aseguraba que los chinos habían construido una vía férrea en la que los trenes van a mil kilómetros por hora. Es la obsesión de la ubicuidad; trasladarse instantáneamente de un sitio a otro... para salvar una vida, supongo, porque, de no ser así, ya me dirán ustedes qué sentido tiene tanto riesgo. A lo largo de los años he visto evolucionar los trenes, desde aquel de vapor que nos llevó a Valladolid a examinarnos del preuniversitario -10 horas para 250 kilómetros- a estos eléctricos que apenas tardan tres horas. Hemos avanzado mucho, desde luego, pero respecto de la ubicuidad, lo que en términos matemáticos sería el equivalente al infinito, no nos hemos movido... ni nunca nos moveremos.  

Respecto de la omnisciencia, la cosa es todavía más peliaguda. Es como una maldición tantálica: cuando más te esfuerzas por saber mayor conciencia vas adquiriendo de que no sabes nada. Todo lo esencial se nos escapa. Siempre estamos en las mismas, carcomidos por la ignorancia... y por el dolor que nos produce la contemplación del bien ajeno. Entonces la gente va e inventa el socialismo en un intento de aliviarse y todo es inútil, cuando no peor, porque al dolor hay que añadir el hambre. Así, cada vez nos vemos más alejados de nuestro empeño con el consiguiente aumento del dolor. 

Respecto de la inmortalidad, ya, ni te digo: dan risa todos esos científicos que dicen estar a un paso de la fórmula mágica. Y también la dan todos esos, y sobre todo todas esas, que se esfuerzan en ocultar sus arrugas. ¡Qué inocencia! Como dice Celestina, ¿quién, cuando está al final de una jornada de camino, si le preguntan si quiere volver al inicio, va a decir que sí? Si de verdad has vivido, sentirás saciedad de vida y lo que querrás será descansar. La inmortalidad, en cualquier caso, sería una tortura. 

En fin, perdonen, es que lo del tren de los chinos me puso metafísico.  

 

sábado, 9 de agosto de 2025

Celebración

 Ayer, como era el cumpleaños de María fuimos al Barrio Pesquero a celebrarlo. Entre dimes y diretes nos metimos entre pecho y espalda un machote que no se lo saltaba un torero. Así que, imagínense como estaremos hoy de riboflavonas, omegas-tres y demás bendiciones, de las que ese tipo de pescados, por lo visto, están a rebosar. El caso es que, aquello era lo más parecido a un bacanal. Todos los bajos de la manzana central del barrio están ocupados por restaurantes; quizá entre todos tengan espacio para más de mil comensales, lo cual no es óbice para que un día cualquiera de verano y cualquier fin de semana del año, sea problemático encontrar allí una plaza para comer si previamente no has reservado. Y no se crean que los precios son lo que se dice populares, que los cincuenta euros por menú te caen a nada que te descuides. Sin duda, todo aquello es una bicoca para la economía de la ciudad. Todo, por lo general, es dinero fresco que viene de afuera; comimos rodeados por dos numerosos grupos de franceses. En fin, que las cosas estarán muy mal en Francia, en España y en Europa en general, pero, de momento, el dinero corre que da gusto y la gente parece dispuesta a morir con el estómago lleno de machotes regados con albariños; siempre se dijo que las penas con pan son menos penas. 

Siempre me ha causado aprensión el asunto ese de las celebraciones. Desde muy joven procuré saltarme las más de las que por compromiso social estaba, como quien dice, obligado. Para mí la celebración siempre fue alegría impostada. Estoy convencido de que a Dios nunca le han agradado y, que, como abuses, te lo hace pagar. Siempre recuerdo a aquel pobre desgraciado que iba para artista y, por exceso de celebraciones sin motivo aparente, se quedó en limpiabotas. Así que, no se extrañen ustedes si el mundo actual está lleno de limpiabotas por todas las partes, porque no es posible, desde cualquier punto de vista que se lo considere, que haya motivo para tal cúmulo de celebraciones. La impresión que me da es que se celebra por obligación porque es la única forma que ya nos queda de evitar que el producto interior bruto se desplome. 

En fin, las cosas son como son porque así está dispuesto por los cielos. Así que nada que objetar con tal de que me dejen cumplir mi cuota con un par de celebraciones gastronómicas al año. A partir de ahí, la cosa ya empezaría a hacérseme insoportable. Aunque, si bien lo considero, celebración, lo que se dice celebración, las que intercalo cada día entre mis rutinas: una conversación, un paseo, una comida en el chino de enfrente... en general, el hecho de estar vivo me basta para dar gracias.   

viernes, 8 de agosto de 2025

El arte de fingir locura

Don Quijote se ha quedado en el palacio de los duques mientras Sancho ha ido a gobernar la ínsula. La gente de palacio no tiene nada mejor que hacer que gastarle bromas de dudoso gusto; es lo que tiene la ociosidad, que vuelve a las personas vulgares, lo cual, si no para otra cosa, sirve para realzar la grandeza de Don Quijote. Le han hecho creer que Altisidora, una doncella de catorce años, está perdidamente enamorada de él. Pero él, sin duda halagado, se mantiene firme respecto a lo de Dulcinea, así que decide poner sus habilidades al servicio de la intención de desengañar a Altisidora. Pide una vihuela y compone un romance; llegada la noche, cuando siente que hay gente en el jardín, templa la vihuela, se aclara el pecho y la garganta, y comienza a cantar con voz ronquilla, pero entonada:

                           —Suelen las fuerzas de amor
                           sacar de quicio a las almas,
                           tomando por instrumento
                           la ociosidad descuidada.

El caso es ese, que Don Quijote no es un cualquiera. Se ha pasado la vida preparándose minuciosamente para la misión que los cielos le han encomendado. Una misión mesiánica. ¿O es que conocen ustedes a algún otro personaje que de Jesucristo para acá haya tenido más impacto en la sociedad? Todo lo que dice son verdades en estado puro, de las que el pueblo solo acepta si se las dicen so capa de locura. Ese mismo pueblo que asegura que solo los locos y los niños dicen las verdades. Y ahí es donde reside la magia de Don Quijote, en la verosimilitud con la que finge su locura para, por así decirlo, meter dobladas las verdades sin que el pueblo se le eche encima. ¡Lo dice un loco, ja, ja, ja! Pero ahí dentro te queda, para que lo digieras.

 Así que, allá cada cual con su particular visión de la jugada. Personalmente, me considero un discapacitado mental que necesita ortopedias para poder seguir hacia delante sin tropezar a cada paso. El Quijote es una de esas ortopedias, como lo es la Biblia, o los Principios de Euclides, o una  antología de la literatura de la antigua Grecia... con eso ya voy que chuto y, algún día, pienso, puede que incluso meta algún gol.  


jueves, 7 de agosto de 2025

De genocidios y mariconerías

No es que me interese el asunto en sí porque no es más que más de lo mismo. La campaña sobre el pretendido genocidio de Gaza consiste en ese burdo truco de generar una convicción por medio de la repetición hasta la náusea de una opinión. La única realidad que al respecto podemos conocer es que allí se está llevando a cabo una batalla cultural para dilucidar quienes son los buenos y quienes los malos. De entrada y a corto plazo ya sabemos quién va a ganar esta batalla: por definición, el que no tiene razón. A la larga, no sabemos cuán larga, la verdad se abrirá paso y los equivocados de siempre se llamarán Andana. Si algo nos enseña la historia de la humanidad es que los equivocados que reconocen su equivocación son la excepción a la regla de la garrulería universal. El garrulo, la sostiene y no la enmienda así le vaya la vida en ello. 

Otra historieta que veo que tiene muy entretenida a la chusma es la que hace referencia a las preferencias sexuales del rey Felipe VI. Hay miles de vídeos colgados en las redes que sugieren que es maricón. Más truco del almendruco: nadie necesita aportar pruebas; solo sumarse a la corriente de difamación... difama que algo queda. Claro, este chico empezó mal su andadura al casarse con una plebeya. Eso, también por definición, nunca funciona. A los reyes les pasa como a la Iglesia, que no están aquí para adaptarse a los gustos del pueblo. Es el pueblo el que se tiene que adaptar a las maneras de los reyes y la Iglesia. Si para algo están ahí es para hacer pedagogía de costumbres. Un rey que no se sacrifica en aras de la misión que tiene encomendada es un chisgarabís. ¡A quien se le ocurre colgarse de la primera Circe que le sale al paso! Se ve que el pobre chaval no tuvo acceso a las reflexiones de Teresa Panza sobre con quién se debe casar cada cual. En fin, otra víctima del mito de la modernidad; esa absurda idea de que ahora sabemos mucho más de las cuestiones esenciales de la vida de lo que sabían nuestros lejanos antepasados... esa es una pretensión letal que está en el origen de la mayoría de nuestros problemas. De lo esencial, diría yo, no hemos aprendido nada nuevo desde la noche de los tiempos; de lo accesorio, todo lo que ustedes quieran. Y esa es la gran confusión de nuestros tiempos, tomar lo accesorio por esencial. ¡Que me lo digan a mí que no he parado de estrellarme a lo largo de toda la vida por no haber querido pasar por el aro de lo esencial!

Sea como sea, las cosas siempre vuelven a por donde solían. Esos que se dicen republicanos quizá consigan echar a este rey, lo mismo que la morangada palestina podrá conseguir alguna victoria moral sobre los judíos, pero será todo un espejismo. La monarquía, como los judíos, prevalecerán a la larga. Y no por nada, sino porque ambos son símbolo de verdades incontrovertibles sin las cuales la civilización es inviable. La estructura jerárquica de la familia y el santo temor de Dios, los dos pilares sobre los que se sustenta todo este tinglado. 

En fin, allá cada cual con sus artimañas para tratar de engañarse a sí mismo... la típica ilusión de la que siempre se sale escaldado. Por lo que a mí respecta, bastante tengo con los quebraderos de cabeza que me está dando la partitura de Libertango. ¡Cómo me fastidiaría tener que irme de aquí antes de haber conseguido dominarla mínimamente!                                                                    

miércoles, 6 de agosto de 2025

Cosas de Aberzalandia

Según me han contado, en un pueblo cerca de Bilbao, unos aberzales se han puesto a tirar una cruz por considerarla un signo franquista y, como no podía ser de otra manera, la justicia divina se ha metido por medio y ha dejado a cuatro de los intervinientes en situación de necesitar cuidados intensivos. Indiscutiblemente, Dios ya se ha cansado de soportar tanta majadería; por todos los lados se ven signos de ello. Ya que no me queréis temer por las buenas, me vais a tener que temer por las malas, ha dicho. Claro, se ve que en aberzalandia no leen la Biblia porque, ¡menudo son ellos!, se las saben todas de tanto estar juntos todo el día los unos con los otros tomando potes por los bares. Haciendo patria, que le dicen. 

Aberzalandia es la prueba evidente de que lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible. Ellos se creyeron que violentando las leyes no escritas del cielo se podían salir con la suya y, como está prescrito para tales actitudes, les ha salido el tiro por la culata. Si tiran de estadísticas comprobarán que ninguna comunidad de España ha decaído tanto como ellos -en una década han pasado del puesto uno al noveno-. Y lo que está por venir, porque el asco que dan no puede traer nada bueno en un mundo que vive sobre todo de agradar. 

Aberzalandia es un ejemplo de lo que ni puede ni debe ser: que los curas dirijan la política. En realidad, la política no la debiera dirigir nadie porque el único orden viable es el espontáneo; en cuanto nos salimos de él todo se pudre. Y es que salirse de ese orden quiere decir que se ha dejado de temer a Dios... pero ésta es otra historia. A lo que iba es a que cuando los curas mandan en las cosas del Cesar la catástrofe es inevitable. El papel de los curas en este mundo, sean de la religión que sean, no puede ser otro que el muy desagradable de subirse a los púlpitos a recordar machaconamente las obligaciones que tenemos contraídas con Dios por el mero hecho de que nos haya dado la existencia. En el momento en el que un cura cita los derechos en sus sermones, todo el edificio se desmorona. Y ese es el problema, que la política solo se sostiene si se habla de derechos. 

Sea como sea, el asunto es que de pronto ha llegado un Papa dispuesto a poner las cosas en su sitio. Nunca más, ha dicho, un cura enumerando derechos desde el púlpito. La Iglesia, ha añadido, es el lugar de la incomodidad. Del sacrificio. Nada de paraíso en esta vida. No estamos aquí, ha proseguido, para adaptarnos a la sociedad, sino para que la sociedad se adapte a nosotros.

Resumiendo, que la justicia divina a veces se demora más de la cuenta, pero es, como dice la Biblia, porque Dios nos quiere poner a prueba. Pero siempre acaba por llegar y, entonces, es cuando los aberzales reciben su merecido: la cruz que querían derrumbar se les vuelve lanzas y manda a unos cuantos a la unidad de cuidados intensivos de Cruces. ¡Que curiosa coincidencia que el hospital en el que han acabado los dinamiteros se llame así! Cosas de Aberzalandia. 

martes, 5 de agosto de 2025

Afrodita


Convine recordar a los plañideros que babean ante la idea de que el imperio estadounidense ha entrado en barrena que estas cosas no suelen ser de hoy para mañana. El imperio romano estuvo unos cuantos siglos que si me voy que si me quedo y, el español, por poner otro ejemplo, más o menos lo mismo. Así que ya pueden ir limpiándose las babas esos señores porque seguramente ni ellos ni sus tataranietos van a ver ese tan ansiado derrumbe. Los EEUU, hoy por hoy están en la cúspide de su poderío. Y no precisamente por el alcance y precisión de sus misiles sino por los jeans o genes, que no es lo mismo, pero suena lo mismo, de Sydney Sweeney; solo se los tiene abotonar delante de las cámaras para que todo el mundo babee, pero esta vez con fundamento. 

Sí, señoras y señores, Sydney ha comenzado esta guerra que se estaba haciendo esperar demasiado con grave deterioro de los espíritus. No se puede vivir tanto tiempo seguido viendo y oyendo imbecilidades sin que te este permitido responder so pena de estrellarte contra un muro de incomprensión. A partir de ahora, vamos a poder decir la nuestra y va a resonar a todo lo largo y ancho del mundo porque llegó la hora de la verdad. Sidney es ahora como Helena fue para los aqueos o Marilyn para los americanos de los años cuarenta del siglo pasado, algo por lo que no importa ir a partirse el pecho a tierras lejanas. Son los auténticos valores eternos: unas buenas tetas y un buen culo; los bastiones que garantizan la supervivencia de la especie. 

Y es que, ¡joder!, esto ya ha llegado a un grado de irracionalidad indigerible. Voy a Mercadona tan contento y a la hora de pagar me topo con una cajera, o cajero, que no se puede saber, hormonado, mutilado, o sabe Dios que tipo de barbaridades, y se me parte el corazón. Me niego en redondo a aceptar esa realidad porque es impostada. Es como regresar a aquella barbarie de antaño cuando se hacían lobotomías para corregir las neurosis obsesivas. O aquellas inyecciones intramusculares de esencia de trementina que ponían a los agitados en el hospital en donde hice la especialidad. ¡Qué barbarie, por Dios! ¿Cómo podemos consentir el vivir con eso? Es necesario ir a la guerra; ya no se puede posponer un minuto más. 

No se puede postponer un minuto más porque, todo esto del wokismo que dicen, no es más que un nihilismo suicida. Es la negación de la alegría por la vida que emerge, por la belleza, por el culo y las tetas de Sydney... por Afrodita surgiendo de entre la espuma formada por los genitales cercenados de Urano... conviene conocer esas historias. 

lunes, 4 de agosto de 2025

Unos buenos genes




 
El mundo está ya hasta las pelotas de mariconadas y comunisterías. Digamos que ya se acabó la paciencia y, sí, digámoslo sin ambages, Sydney Sweeney tiene unos genes maravillosos. Y ya se puede corroer las entrañas toda la chusma enchusmatizada por el marxismo cultural, que eso no va a evitar que la simple visión de las tetas y el culo de Sydney alegre el día a cualquiera que no haya sido contaminado por esa lepra del espíritu. Se acabó la estúpida compasión por esos enfermos que nos constreñía la alegría de vivir. Los maricones, allá ellos, pero se acabó ya el permitir que me condicionen la vida con sus pretensiones de superioridad de no sé qué tipo. A mí, la verdad, lo de meterla por el culo me parece una asquerosidad se mire como se mire. Como lo de pasarse la vida recogiendo mierdas de perro por las calles, otra asquerosidad que me resulta incomprensible. 

Pues sí, estará la guerra de Gaza, la de Ucrania y otras cuantas que seguramente hay por ahí sin que a nadie le interesen, pero aparecen en escena las tetas y el culo de Sydney y en un plis-plas todo el imaginario colectivo se trastoca: los unos de rabia y los otros de puro deliquio... es lo que va del haber sido contaminado al ser inmune al marxismo cultural. Eso es puro fascismo, dicen los unos; ¡Dios mío, lo que haría yo con eso entre las manos!, piensan los otros. Eso es todo: el mundo se divide entre enfermos y sanos de una manera mucho más neta de lo que nunca hubiéramos podido imaginar. Hay gente que está a lo suyo porque está contenta con lo que le ha tocado en suerte; y hay otros que tengan lo que tengan nunca se satisfacen porque solo tienen ojos y oídos para los que aparentan tener más que ellos... es la desgracia absoluta. 

Así que nada, lloren los unos porque se les acaba el chollo y alégrense los otros porque el mundo vuelve a por donde solía, es decir, al tira más pelo de coño que carreta de bueyes o soga de marinero... consecuencia de lo cual, los paseos de las ciudades se vuelven a llenar de niños, que es de lo que se trata.      

domingo, 3 de agosto de 2025

Libertango

El otro día, aquí, al lado de casa, asesinaron a un conocido de toda la vida. El hombre bajó a por el pan y, ya de regreso, al entrar en el portal, se le coló una rumana que le arrancó la medalla que llevaba al cuello; él, se debió asustar, de resultas de lo cual le pegó un infarto y cayó fulminado. La policía le ha dicho a la familia que no diga nada a nadie para no perjudicar sus pesquisas. La realidad es que no quieren que se sepa para seguir dando una imagen de que aquí no pasa nada. Pero es evidente que pasa. La gente está todo el día amontonada consumiendo "soma". Es un mundo feliz al estilo Huxley. El caso es no enfrentarse a uno mismo. O lo que es lo mismo: sentirse vivo. 

Sentirse vivo es lo peor que le puede pasar al que no tiene nada de sustancia a lo que agarrarse. Qué voy a hacer hoy, se preguntan al despertar: hoy voy a ir a la playa y, después, me sentaré en una terraza con los amigos; quizá por la noche vaya a un concierto de rock. Y mañana... más de lo mismo. Nadie en su sano juicio puede soportar eso más de tres días sin caer en una profunda depresión. Y, justo para eso, es para lo que está el soma, para paliar los estragos del espíritu de las vidas anodinas. Vidas que desconocen la palabra trascendencia. ¡Bienaventurados los pobres de espíritu! Para mí que el Mesías ahí la cagó bien cagada. 

Solzhenitsyn decía que la humanidad sobrevive a todo tipo de catástrofes naturales, menos a la que atañe al espíritu. El tenía motivos para saberlo por haber tenido que padecer en carnes propias aquella apoteosis del marxismo cultural que fue la Unión Soviética. Cuando los espíritus carecen del sentido de la trascendencia porque se lo ha robado la marea de superstición que viene desde las alturas... ¿se acuerdan de aquello que llamaron pandemia? ¿Qué fue aquello sino una galerna de superstición? Todo el mundo corrió a inyectarse la pócima milagrosa haciendo caso omiso de los miles de artículos publicados que advertían del engaño. Y lo bueno del caso es que muchos de los que se inyectaron eran de los que se reían escuchando a Don Quijote cantar las excelencias del bálsamo de Fierabrás. ¿Dónde encontraban la diferencia? Muy fácil, la superstición de la ciencia, el éxito supremo del marxismo cultural. 

En fin, allá cada cual. Yo, como me dice cada vez que me la encuentro la mujer del conocido asesinado por la rumana el otro día, para lo que me queda de convento, me cago dentro. A Dios Gracias, he conseguido agenciarme un considerable stock de papel para poder limpiarme el culo todo lo que quiera. Cojo, agarro, y saco del armario cualquier partitura arrumbada, pongamos que Libertango, y me enfrasco en su recuperación. Poco a poco va resonándome en los entresijos del alma y, entonces, siento una satisfacción intima que me reconcilia con el mundo. No es ningún milagro; en todo caso es el misterio que acompaña al sacrificio... cómo del esfuerzo, que es dolor, surge la trascendencia, que es placer.        

sábado, 2 de agosto de 2025

Maestro Kamba


Hay en el barrio una colonia africana considerable. Son, por una parte, las tripulaciones de los barcos pesqueros y, por otra, obreros de una fábrica de componentes metálicos. Es gente pacífica que gasta sus ocios en los bancos de los parques y paseos. Nunca los verás en los bares. En pequeños grupos, chacharean y, sobre todo, miran sus teléfonos; es prácticamente imposible ver a alguno sin el móvil en la mano. Al maestro Kanba creo que le tengo localizado; es un hombre alto, corpulento, con la cabeza afeitada, atuendo africano discretamente vistoso y, siempre, pasando las cuentas de un rosario de considerables dimensiones. En conjunto, un hombre elegante y siempre solitario como corresponde a su dignidad. 

Y eso es lo bueno del caso, que cuanto más pensamiento mágico, más elegancia. Hay también un chino que tiene un pequeño garito de acupuntura que no le va a la zaga al maestro Kanba en lo que a elegancia hace. Le veo pasear con su señora por el muelle y me da la sensación de estar en cualquiera de los paseos marítimos de la riviera italiana: pura elegancia decontracté. 

El maestro Kamba, si hacemos caso del folleto con el que se anuncia, vendría a ser algo así como Dios. O sea, una cuestión de fe: crees o no crees; si crees te salvas; si no crees, de patitas al infierno. Más o menos, lo que han venido haciendo todas las religiones desde que el mundo es mundo. Y eso es lo sorprendente de este asunto, que funciona. Digamos que la relación con lo mágico es la esencia de nuestra estabilidad anímica. Llamémosle temor de Dios o Gran Poder Africano, el caso es que, sin creer en una fuerza superior que, a la postre, vendrá a hacernos justicia, la vida se nos haría insoportable. 

Ese es el asunto, que estamos en medio de una oleada, o sunami, antiilustración. Y es que ya quedó meridianamente claro que la ilustración tampoco resuelve nuestros problemas. Incluso, puede que acaso los agrave. Es todo muy discutible, pero lo de que el conocimiento no aminora el miedo, eso es una realidad palpable. No sé, en fin, yo miro por ahí, y tengo la sensación de que la marea de superstición no cesa de subir. Por algo será. 

viernes, 1 de agosto de 2025

Porro

Un porro, según el diccionario de la RAE es, entre otras cosas, una persona torpe, necia y ruda. Don Quijote llama porro a Sancho Panza porque le gusta llamar a las cosas por su nombre para que no haya malentendidos. A continuación le hace saber que lo que ha conseguido -el gobierno de la ínsula- nada tiene que ver con sus esfuerzos, ni méritos, sino al querer de los dioses -que disponen suavemente las cosas- y al aliento de la andante caballería, o sea, gracias a mí. Una vez humillado, como al toro cuando le pican antes de ser toreado, ya le considera en condiciones de escuchar lo que tiene que decirle para, en lo posible, evitar que meta la pata. 

"...Tú, que para mí sin duda alguna eres un porro, sin madrugar ni trasnochar y sin hacer diligencia alguna, con solo el aliento que te ha tocado de la andante caballería, sin más ni más te vees gobernador de una ínsula, como quien no dice nada. Todo esto digo, ¡oh Sancho!, para que no atribuyas a tus merecimientos la merced recebida, sino que des gracias al cielo, que dispone suavemente las cosas, y después las darás a la grandeza que en sí encierra la profesión de la caballería andante. Dispuesto, pues, el corazón a creer lo que te he dicho, está, ¡oh hijo!, atento a este tu Catón, que quiere aconsejarte y ser norte y guía que te encamine y saque a seguro puerto deste mar proceloso donde vas a engolfarte, que los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de confusiones.

­­—Primeramente, ¡oh hijo!, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada.

—Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey, que si esto haces, vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideración de haber guardado puercos en tu tierra."

Como habrán podido comprobar si han leído hasta aquí, en los dos primeros consejos -el resto de los que le da son de relleno-, se encierra toda la sabiduría de la Biblia y la de la filosofía socrática. En realidad, esa es toda la sabiduría a la que ha podido llegar el ser humano después de miles de años de darle al coco. Temer a Dios es lo mismo que ser prudente, tener conciencia de sí mismo, saber diferenciar el bien del mal. Conocerte a ti mismo -el aprendizaje que según Pessoa te llevará toda la vida-, es la aspiración suprema de cualquiera que esté realmente vivo... cosa, la de estar vivo, no tan evidente en la mayoría de los casos como pudiera parecer a primera vista.

En resumidas cuentas, mil veces que leyese El Quijote, mil veces que me maravillaría. Uno no se explica cómo puede caber tanta sabiduría en un libro a no ser que sea obra de la gracia divina. En cualquier caso, tengan por seguro que la mayor ventaja comparativa que tenemos los que hemos nacido en el mundo hispano es la de poder leer El Quijote en su lengua original. Así que, allá cada cual con lo que hace al respecto... porque the cuestion is to be porro or not to be porro. ¿Y cómo dejar de serlo si te niegas a escuchar los consejos de Don Quijote?