lunes, 18 de mayo de 2026

La Novia de España







Mis hijas estudiaron la carrera de piano. Yo siempre quise que estudiasen música porque lo consideraba algo muy especial en la formación de una persona. Pero no pensé nunca que se fuesen a dedicar a la música como profesión. De hecho, con la carrera de piano ya avanzada, acabaron el bachillerato y una de ellas se matriculó en filología hispánica en Salamanca e hizo el primer curso a la vez que seguía con el piano. La otra andaba por entonces en los EEUU. Al año siguiente, decidieron que se querían dedicar a la música y, aunque me asaltaron serias dudas al respecto, no dije nada. Acabaron la carrera y andaban por ahí haciendo el chisgaravís. Se veía de lejos que no tenían cualidades para salir adelante en ese campo. Eran demasiado mundanas para una profesión que exige un ascetismo extremo. Como andaban dando el coñazo con sus pontificaciones, y ya tenían veintidos años o así, les dije que me hablasen de sus convicciones cuando fuesen independientes. Entonces decidieron irse a Londres a buscarse la vida. Una de ellas, incluso hizo allí un master en la materia, pero después de mucho duro trabajo en la hostería, y cosas así, para sobrevivir, me dijeron que no pensaban dedicarse a la música. Se pusieron a dar clases de español y se matricularon en la universidad para hacer una carrera relacionada con la lengua. La sacaron en tres años con una facilidad sorprendente mientras se ganaban la vida     dando clases y cualquier otro trabajillo que les saliese. Con la carrera ya acabada, se dedicaron en exclusiva a la enseñanza sin dejar por ello de hacer cursos por aquí y por allá. Y, no sé, porque nunca me cuentan sus problemas, pero mi impresión es que se han desenvuelto bastante bien en esa profesión. Cambian de trabajo con frecuencia, ya para mejorar su estatus, ya porque en la variedad está el gusto. Yo las veo como con una cierta facilidad para vivir y quiero pensar que en ello ha tenido que ver la disciplina y esfuerzo que tuvieron que hacer en su infancia y juventud para estudiar música. 

Yo comprendo que hay gente que está dotada por la naturaleza para la música. Gente que aprende con más facilidad de lo que es normal. Pero, así todo, me produce un cierto repelús el pensar en esas vidas centradas en una sola materia que lo absorbe todo. Claro que eso es igual que en todas las profesiones; en la mía, la mayoría de los colegas que he tratado, si les sacas de lo suyo, los tienes que mandar al cotolengo. Pienso que una profesión que no deja espacio para expandir el conocimiento a otras materias, es una cárcel. o una esclavitud. Esa autolimitación a una materia con la finalidad de sobresalir en ella, lo considero una especie de suicidio espiritual. La superespecialización es un empobrecimiento personal y, por ende, del mundo. 

Por todo esto es por lo que pienso que se debiera nombrar novia de España a Mabel Millán. Ella es una guitarrista de élite, pero eso no la impidió hacer su carrera de derecho y luego opositar a fiscal, profesión que en la actualidad alterna con la de concertista. Y, para colmo, tiene un palmito, que, aunque hoy día sea peligroso mentarlo, a efectos de atractivo, le añade unos cuantos enteros. En fin, lo que quiero decir es que, no es necesario llegar a tanto; pero sí pienso que lo es el añadir a cualquier profesión una actividad artística por la cosa de que es la mejor manera para enriquecer el espíritu con una mejor comprensión de la naturaleza humana y del mundo en general. Por así decirlo, el que sabe música, o sabe pintar, o cualquier cosa que le haya exigido disciplina y constancia, tiene un tesoro inapreciable. Esto es algo que se sabe desde la noche de los tiempos. De hecho, uno de los libros de que se compone la Biblia, el de la Sabiduría, trata de eso, de la riqueza que supone el saber; ninguna otra se le puede comparar. Personalmente, no hay nada que me ponga más ufano que agarrar la guitarra y ponerme a tocar cualquier cosa, por ejemplo el allegro solemne de La Catedral de Barrios Mangore... de repente, vuelvo a la realidad y me digo, ¿pero yo soy capaz de hacer esto? La verdad es que me tengo que pellizcar para comprobar si estoy despierto.  

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